Postfin

Gabrielle miro el imponente templo antes de decidirse entrar. Antes de ir a Egipto había decido que tenía el deber de comunicar la triste noticia de la muerte de Xena a sus amigos. Y el primero era él.
-Ares- Llamo con la vez tan serena como pudo.
Este apareció con su usual sonrisa.
-Hola Gabrielle, y ¿Xena?
Esta intento hablar pero la tristeza anudó su garganta, miró al suelo mientras notaba como sus ojos se humedecían.
-¿Qué ocurre? ¿Y Xena?- Entonces se fijo en el chacram que colgaba de la cadera de ella.-¿Muerta? . Más que una pregunta fue un grito desolador. Ares ya sabía la respuesta, la sabía porque hacía días que notaba que algo no iba bien, como un vació, algo que no sabia describir y que ahora tomaba sentido. Miro el cielo injuriando a los dioses, aunque él fuera uno y la mayoría estuvieran muertos, su amarga suerte, mientras una lagrima se escapaba de sus ojos. Mientras tanto Gabrielle ya había perdido completamente el control y lloraba de forma descontrolada. Ares la rodeo con sus brazos, en un intento vano de consolarla. Cuando Gabrielle se hubo calmado lo suficiente, Ares desapareció de su lado para sentarse en su trono
-¿Qué ocurrió?- Sabia que saberlo le produciría dolor, sabia que era egoísta pedir a Gabrielle que lo reviviera todo, pero necesitaba saberlo. Gabrielle empezó a hablar, no le ahorro ningún detalle, le contó todo y cuando termino dijo:
-No sé porque le hice caso. Tenía que haber lanzado las cenizas a l’agua.
-Ya pero no lo hiciste-respondió Ares-No sé que es pero hay algo que no cuadra en tu historia.
Gabrielle le miro casi ofendida, ¿Cómo podía preocuparle eso ahora?-pensó
-Tú has dicho que ella incendió una casa y que a resultas de eso murieron 40000 personas. ¿ No te resulta algo extraño que el fuego se extendiera de una forma tan rápida y brutal?
-Hacía viento.-Contesto Gabrielle no muy convencida- Pero ahora que lo dices si que me resulto un tanto extraño, sobretodo por el hecho que estaba todo cubierto de nieve. Espera, ¿Qué estas insinuando?
-Hace tiempo, un guerrero me dijo que había estado en la tierra del sol naciente y que allí había disimulado un asesinato, aumentando y instigando un fuego que provoco otra persona.-Relato Ares con voz baja.
-¿Me estas diciendo que la muerte de Xena fue en vano?-Gritó Gabrielle.- Tenemos que hacer algo para arreglarlo. Más bien dicho tú has de hacer algo para arreglarlo. Para algo ella te devolvió tu deidedad.-Después toda ella se calmo-Por favor- Suplicó.
Ares la miro:
-Podría llevarte al pasado, en el momento de su despedida y tu podrías decirle lo que ahora sabes.
-No me creería.- se lamento.
-Entonces podría llevarte más atrás en el tiempo, tu consigues una confesión firmada de aquel tipo, eso se lo creería ¿verdad?
Los ojos de Gabrielle se iluminaron.
-Pero, he de advertirte que es muy peligroso. Cualquier cambio en el pasado, podría influir en el presente de forma inimaginable. Además no te puedo llevar allí enteramente sino intercambiándote el alma con tu yo pasado.
- No me importa, Xena lo merece.- Una decisión absoluta brillaba en sus ojos.
Ares la miro y sonrió, recordaba a Xena tan dispuesta a darlo todo por alguien.
-De acuerdo, tardaré una hora en preparar el ritual, prepárate.
Mientras Ares desaparecía Gabrielle entro en una sala interior, se quito lentamente la ropa y las armas Y se puso una sencilla túnica blanca. Y espero.
Cuando Ares volvió a verla la encontró aún así, quieta como una estatua y con sus ojos perdidos en algún lugar muy lejano.
-¿Estas lista?
Gabrielle afirmo. Ares le mostró un colgante, esto te unirá a mí, no te lo quites por nada la advirtió mientras se lo colgaba del cuello. Después desaparecieron. Aparecieron en una habitación oscura y pequeña, el único inmobiliario era un altar. Ares con un gesto indico el altar, donde Gabrielle se estiro. Temblaba ligeramente.
-Tranquila- le dijo Ares- Fuiste entrenada por Xena, lo conseguirás-Aseguro, auque en el fondo no estaba seguro.
Gabrielle le sonrió mientras una luz azul le envolvía, después todo empezó a girar ante sus ojos, los cerró pero incluso la oscuridad daba vueltas y más vueltas...
 

Un fuerte golpe, Gabrielle abrió los ojos, la fuerte luz la cegó, gimió levemente mientras intentaba entender la situación. Muchas siluetas oscuras bailaban a su alrededor, una se acerco a ella mientras la sacudía levemente y gritaba con voz lejana. –Gaaabiele, Gaaabriell. Otra sacudida, con un poco más de fuerza esta vez, y todo empezó a dibujarse, la figura de adelante con lentitud se transformo, en Ares.
-¿Ares?¿Qué ha ido mal?
-Nada, estas en el pasado, solo que con esto- Dijo señalando el collar- Me puedo comunicar contigo, pero no soy real- Relato mientras literalmente atravesaba su cuerpo.
-¿Y la sacudida?
-Puedo ser tocable por algunos segundos. Mira tengo poco tiempo, así que seré escueto. ¿Recuerdas cuando intercambié los cuerpos de Xena y Callisto y perdí mi inmortalidad?-Sin esperar contestación continuó- Pues bueno, sé que aquel guerrero era uno de los diez aquellos. Encuéntralo, intentaré volver antes de que te metas en muchos problemas.-Desapareció sin más.
-Gracias por tu confianza.-Gritó Gabrielle al vació. Después, cogiendo el cayado entre sus manos, se dirigió a buscar a su amiga. Le gustaba volver a tener su primera arma entre las manos, le daba seguridad.
Escucho mucho antes el pueblo que no lo vio. Los aldeanos habían montado su particular guerra civil, incluso los niños participaban, en pequeños grupos o individualmente, armados o a puñetazo limpio peleaban los unos contra los otros. En medio de todos había Callisto, bueno el cuerpo de Callisto con la alma de Xena, Joxer que bramaba insultos e intentaba pelear con todo el mundo pero seguía igual de patoso y Ares completamente borracho. Insultando en sus adentros a Ares al suyo no al borracho se acerco al grupo.
-Hola Gabrielle. La saludo Xena, mientras derribaba a tres aldeanos de una patada. De repente se quedo quieta y alzo la ceja, gesto inconfundible en cualquier cuerpo.
-Gabrielle, ¿cómo es que no estas violenta?
Tonta, tonta, tonta, tonta, los pensamientos de Gabrielle no eran racionales, nerviosa empezó a jugar con su collar.
-¿Y ese collar?
-El collar me salva-Otro alzamiento de ceja- Me lo encontrado, me lo han dado, no lo recuerdo muy bien. Lo que sí se es que desde que me lo he puesto, se me han ido las ganas de matar gente.-Va que cosas más raras nos han ocurrido.
-Espérate... ¿Cómo puede ser esto verdad?¿ Cómo puede un amuleto amular mi magnífica presencia? A no ser que sea mío claro... ¡¡Joder!!¡¡ Sí es mío!!-Monologó Ares demostrando que su pedo era increíble.
Xena arrugo las cejas, se veía que la explicación no le acababa de gustar, pero igualmente sonrío.
-Sea como sea, me alegra de que estés bien. Lo veía difícil sin tu ayuda.
-Claro, ¿ quien no necesita la ayuda de una rubita insoportable, quejica y con la cabeza llena de pájaros?- Añadió Ares sarcásticamente.
-Ya, pero por al menos esta conserva su arma.-Replico Gabrielle, provocando que Ares intentara atacarla y que Xena lo derribara de una patada baja.
-Vamos, que hay que coger un barco –Termino Xena la conversación mientras arrastraba a Joxer y Ares hasta al puerto.
Allí las cosas tampoco estaban muy tranquilas, la diferencia es que las personas de aquel sitio no eran inocentes aldeanos afectados por la falta del díos de la guerra, sino guerreros que mataban por placer. Xena no se lo pensó dos veces, lanzo su tradicional grito de guerra y de un salto se puso en medio de la pelea intentando sobretodo que ningún aldeano “loco” fuera herido. Gabrielle se quedo sin saber muy bien que hacer, en circunstancias normales hubiera corrido a ayudar a Xena, pero en circunstancias normales tendría sus says y ¡el pelo corto!. Nunca se había imaginado lo que molestaba el pelo largo. Además tenia que cuidar de Joxer, que se moría de ganas de entrar en la pelea y de Ares, que se había bebido tres botellas más por el camino. Aunque este ultimo tampoco daba muchos problemas, se había quedado embobado mirando como Xena luchaba. La batalla en sí tampoco fue gran cosa. La mayoría huyó al ver a Xena o a Callisto entrar a escena, los restantes, unos diez, fueron rápidamente noqueados por la princesa guerrera, la cuál ni siquiera desenfundó su espada.
Sin más incidentes pudieron entrar en el barco, allí una vez atado a Joxer y puesto a Ares a dormir la trompa, Xena y Gabrielle disfrutaron de un rato de tranquilidad, más bien dicho Xena disfrutó, porque Gabrielle no podía dejar de pensar en todo lo que ella y Xena sufrirían en el futuro y en como podía evitarlo con tan solo una frase. Una tipo: Xena en Britania haz caso a Ares o Xena no dejes a Eva a cargo de Octavio. Podrían evitar tanto dolor y sufrimiento...
-¿En que estas pensando?
-En nada ¿Y tú?
-En si hago bien ayudando a esto-Dijo señalando al bulto que era Ares dormido.
-Claro que sí nos guste o no la gente necesita el dios de la guerra y además sin él, tú no podrás volver a tu cuerpo.
-¿Cómo sabes que me ha prometido esto?
-Ahh, esto... era lo lógico ¿no?
Xena volvió a lanzarle una de sus miradas, pero Gabrielle no le hizo mucho caso porque Ares, su Ares, acababa de aparecer por la puerta y le hacía señas.
-Gabrielle, estas un poco..
-Mareada, tienes toda la razón, voy a cubierta, a que me toque el aire.
-¿Te acompaño?
-¡NO!, Quiero decir, ¿no es mejor que te quedes vigilando a estos dos? –Contesto mientras salía sin esperar contestación.
Una vez en cubierta busco algún lugar solitario, no quería que la viesen hablando sola.
-Una magnifica interpretación.-Gabrielle le fulmino con su mirada- Casi, pero aún no te sale como Xena.
- ¿Sabes algo sobre el del incendio o has venido a molestar?
-Su nombre es Merris y como supuse esta en el barco, camarote 2.Por allí- Dijo mientras indicaba unas escaleras.
-Por cierto, hay dos guardias. Vigila no hacer mucho ruido o Xena y mi otro yo, te oirán.
-Tranquilo, yo tengo mis propios métodos.-Dijo mientras se rajaba el top y la falda. Después dirigiéndose a los chicos de la puerta.-Perdón, me he perdido ¿me podéis ayudar?-Los dos chicos se dirigieron a ella y sus cabezas entrechocaron- Gracias.
-Era de suponer, no sé si te lo han dicho nunca, pero tú estas obsesionada con lucir tu cuerpo.
-Era la mejor forma de no hacer ruido tu mismo lo has dicho. Aunque te has equivocado en una cosa tu otro yo no vendría ni que me pusiera a cantar la traviata mientras torturo a gente, estar demasiado borracho para eso.
-Prefiero emborracharme de vez en cuanto, ha tener esta extraña obsesión por el sexo. A claro debe ser producto de l’abstinencia, como mataron a tu maridito la misma noche de bodas. ¿Llegaste a hacerlo con él?
Gabrielle lo obvió mientras abría la puerta. Un muchacho de no más de 19 años, moreno, estaba a dentro durmiendo.
-¿Este es Merris?, Pues debe ser un genio del crimen porque debía tener unos 15 años cuando lo de l’incendio.
-Claro que no es él, el que nos interesa es su padre.
Mientras tanto el muchacho ya se había despertado, intento atacarlos con la espada pero Gabrielle lo desarmo de una patada y lo redujó al suelo.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?
-Quiero saber donde estar tu padre, criatura.
-No pienso decírtelo, no pienso decir nada a una loca que habla sola.
Gabrielle le miro desesperada un instante, después lentamente le levanto el cuello y le pinzo en él.
-Vale, acabo de cortar el flujo a tu cerebro, tienes treinta segundos. Te sugiero pero que te des más prisa ya que soy un poco novata en esto y puede que necesite unos cuantos segundos para quitártelo. ¿Dónde está tu padre?
-Esta muerto, vale, la guerrera aquella Callisto lo ha matado en el puerto.
-Pero si Xe-Callisto no ha matado ha nadie solo los ha noqueado.
-Lo sé pero mi padre ha caído dentro de un barril de cerveza y se ha ahogado.
-Muerto-Dijo Gabrielle.
-Muerta-Dijo Ares.
-Me ahogo.-Dijo el joven Merris
Gabrielle le quito el pinzamineto, mientras que de una patada lo dejaba inconsciente. Su desesperación se reflejaba en su cara igual que en la de Ares.
-No puede ser- se quejo este- Xena muerta por un idiota que se ahoga en un barril de cerveza.
-Me niego a tal jugarreta del destino, tiene que haber una solución.
-La única persona que conozco que puede enfrentarse al destino es Xena, espera Xena es la muerta.
-Ares eres un genio- Dijo Gabrielle mientras le besaba una mejilla o lo intentaba ya que no era palpable. Ares hizo una mueca entre el asco y el asombro-
-Espera- Dijo mientras la encalzaba ya fuera del camarote- Me alegra que por fin te hayas dado cuenta de mi genialidad pero ¿puedo preguntarte el porque?
-Xena esta muerta en nuestra línea temporal, pero no en esta.
-Ya, y le dirás, hola Xena no soy la Gabrielle que tu conoces sino la de un futuro en la que tú estas muerta, he venido a este momento para hacer confesar al que mato a los muertos de los cuales tú te crees culpable pero resulta que tú lo has matado ahogándolo en un barril de cerveza. Un plan genial. Seguro que te cree.
-Ares, ¿Quien te ha dicho que le dijera la verdad?
-¿Y mentirás a tu amiga del alma? Vas mejorando..
-Técnicamente no le mentiré, solo le ocultaré un par de cosas, y se lo diré más tarde. Es por su bien. Y el bien general..
-Sabes Gabrielle, lo que hago yo también es por el bien general.
Gabrielle bufó.-La diferencia entre tu y yo, es que tu confundes el bien general por tu propio bien.
Ares la miro sarcástico.
-Ya o sea que resucitas a Xena solo por el bien general, él echo que sea tu alma gemela, mejor amiga, compañera inseparable y un par de cursilerías mas, no significa nada.
Gabrielle paro de golpe, le miro entrecejada mientras cruzaba los brazos.
-Vale, pongamos todas las cartas sobre la mesa. Tu me odias ¿Verdad?
Ares se echo a reír, después ladeo la cabeza mientras también se cruzaba de brazos.
-¿A que viene eso ahora?
-Contesta ¿me odias o no?
-Digamos que... No estas en mi lista de favoritas.
-No me vengas con evasivas, que son de cobarde. Esa pregunta me la he hecho desde la primera vez que te vi. Así que se sincero contesta.
-Pues de acuerdo, te odio, porque por tu culpa Xena, se convirtió en una pacifista, auto suicida, capaz de dar la vida por una estupidez como esta. ¿Contenta?
-No, pero por lo menos tranquila, por cierto quien volvió a Xena buena no fui yo fue Hércules.
-Ya pero a él ya no puedo odiarle más. Entremos al camarote y dejémonos de discusiones absurdas.
Los dos entraron, la escena del interior les sorprendió, los tres inquilinos estaban dormidos, Joxer, aún atado, dormía en una posición totalmente irreal, Ares apenas se había movido, la que sorprendía era Xena. Se había dormido al lado de Ares, más bien dicho sobre él, su cabeza se apoyaba en su hombro, mientras que Ares en el único movimiento que debía haber hecho en toda la noche la había rodeado con su brazo. Era una imagen tan serena y conmovedora que los dos tardaron en reaccionar.
-No los despiertes- Suplico Ares.
-¿Por que tengo que hacer caso a alguien que me odia?-Contesto Gabrielle en voz baja.
-Rencorosa.
Gabrielle pero ya no estaba para más peleas, sin dirigirle ni una sola mirada a Ares, se desplomó en la cama y se puso a dormir completamente roque. Ares miro un largo rato la escena antes de desaparecer el también.
Los gritos despertaron a Gabrielle, Xena a sido la primera en levantarse yuju Pensó mientras se incorporaba, efectivamente Xena era la que gritaba mientras con su espada señalaba a un descolocado y resacoso Ares.
-Xena cállate -Suplico Gabrielle- No ves que él tiene resaca y yo sueño.
- ¿Sabes que ha hecho este carbón?-Pregunto Xena fuera de quiso.
-Por mí como si ha torturado gente cantando la Traviata.
-Ves, esto no lo echo nunca-Gabrielle giro disimuladamente la cabeza, Ares estaba allí sentado mirando a Xena y a él mismo-Odio cantar-Informó.
-Mira Xena ya sé que hacer para que te distraigas. Un juego.
El Ares resacoso bufó.
-Despertarme cuando lleguemos a la isla-Ordeno mientras se tumbaba.
- ¿Pero quien se ha creído que es?
Xena se dirigió decidida a darle su merecido. Cuando otra voz sonó por toda la habitación.
-Ahhhh-Grito Joxer- Hay dos Ares en la habitación-Bueno no dijo exactamente Ares sino algunos adjetivos más contundentes.
- ¿Como puede verme este tío?-Exclamo Ares boquiabierto.
Gabrielle le miro entre furiosa e irónica.
- ¿Dónde miras Gabrielle?
-Miraba por l’habitación para ver si había otro Ares-Le sonrió con la sonrisa más inocente que pudo.-Ya sé que es una tontería.
-Que no zorras inútiles, que ese cabrón estaba aquí, ahora se ha ido.
-El no tener dios de la guerra debe causarle alucinaciones-Sugirio Gabrielle.
-Si debe ser eso.-Acepto Xena aunque no convencida del todo. Y se fueron dejando al pobre Joxer aun atado.Una vez en cubierta Xena le miro:
-Bueno, ¿Qué juego querias proponerme?-Se podía ver en sus ojos que estaba precupada por ella. Pero aún así no le decia nada directamente, queria que ella se lo dijera sin presiones. A Gabrielle, con las palabras de Ares resonandole en el oido, le dolio al corazon tener que mentirla. Durante un instante dudo, pero tenia que hacerlo era su deber.
-No es un juego es un desafio.Yo te propongo una situación que creo que es impossible salir y tu intentas arreglarla. ¿Vale?
Xena le miro expactante.
-Imaginate que alguien esta muerto y tu quieres ressusitarlo, puedes hacerlo pero el no te deja porque dice que su muerte ayudara al bien supremo, pero tu sabes que no es asi , pero él no te cree y el que lo hizo se ha muerto en un barril de cervaza.
-Dudo, que alguien puedo matarse en un barril de cerveza.
-Dejemos en que esta muerto.¿Qué harías?
-Resusitar a la persona en question.
-¿Pero si él no quiere?
-Que se joda.
-Xena- dijo desesperada Gabrielle- Imaginamos que esta persona es mas fuerte que tu y que sabes que no te va perdonar resusitarla.
-Dejarla muerta por cabezota.
-Te la estas jugando.-Murmuro- O es que te has quedado sin ideas.-Dijo Gabrielle en un ultimo intento.
Xena le miro, Habia picado su orgullo- Pues mira, Hades el dios de los muertos tiene un espejo en el que se reflejan todos los actos criminales de los griegos, lo robaria y se lo enseñaria, mientras le comentaria lo imbecil que es.
-¿Y si el crimen no se produjo en Grecia?
-Mientras los protagonistas sean griegos, no importa el lugar de la accion.
-No hay manera de ganarte ¿eh?-Dijo Gabrielle dando por terminada la conversación, mientras una reproducción pequeña de ella en su cabeza daba saltitos de alegria.
Llegaron a la isla sin más incidentes, bajaron del barco Xena, Gabrielle y un restablecido Ares. A Joxer lo dejaron atado en el barco. Una vez en tierra Gabrielle, con la escusa del mareo, desapareció. Ares la esperaba sentado sobre una culumna de una sala en ruinas.
-¿Cómo puede ser que Joxer te vea?
-A mí no me preguntes, estoy tan sorprendido como tú. ¿Has poddido quitarle la informacion a Xena?
-Tenemos que encontrar el espejo de Hades.
-¿Te lo ha dicho Xena?
Gabrielle afirmé.
-Es tan inteligente.. Además de guapa, fria..
-¡Ares! ¡Para ya! Tenemos que conseguir el espejo.
-Bueno.. Hades es el que organizó todo este lío. Por tanto seguro que esta por aquí. Solo tenemos que encontrar algo con lo que hacerle chantaje.
-Vamos a buscarle y ya se nos ocurrira algo.
-Ve con Sisphus seguro que sabe algo. Yo no te acompañaré porque los dioses si que pueden verme. Por cierto te tengo un regalo.-Gabrielle se acerco a él, a su lado había dos says.
-Gracias. Ares no la miro
-Todo recto, ultima puerta a la derecha- Dijo antes de desaparecer.
En la habitación donde Gabrielle entro, había Sisphus sentado en un trono en la izquierda, la espada de Ares en la derecha y un puñado de guerroros en el medio.
-Tengo que hablar con Hades-Dijo con voz imperiosa.
-Matadla- Contesto él sin levantarse del trono- El que lo haga se quedará con la espada.
Al oir esto todos los guerreros se dispusieron a atacarla. Gabrielle saco sus says y se dispuso para el combate. Diez minutos después todos los guerreros estaban por el suelo iconcientes y Sisphus imobilizado en su trono.
-Hades¿quieres aparecer de una vez?
Hades aparecio visiblemente enfadado.Gabrielle pero no tuvo miedo más bien tuvo que reprimir una risa al imaginarselo envuelto en llamas.
-¿Que quieres insignificante mortal?
-Un espejo en que se reflejan todos los crimenes de los griegos.
Hades rio. -¿ Yque te hace pensar,ilusa mortal, que te lo daré?
Gabrielle miro la habitacion en busca de ideas, la espada de Ares reflujia con tenue luz. Sonrio mientras se acercaba a ella.
-Si el problema es que sea mortal... simplemente puedo dejar de serlo. Ser la nueva diosa de la guerra. Matar a Ares, etc. Claro esta que la culpa seria tuya. Y dudo que Zeus y Hera, por muy mal que se lleven con Ares, les haga mucha ilusion perder su unico hijo baron porque el dios de los muertos queria la alma de diez guerreros. Que dices ¿la espada o el espejo?
Hades la miro, sospesando sus palabras y la idea de fulminarla con una bola de enregia. Las voces de Ares y Xena acercandose le hicieron decidirse.
-Quedate con el espejo, pero me acorderé de esta.- Amenazo antes de desaparecer.
Gabrielle tuvo el tiempo justo para esconder el espejo.
-¿Qué ha ocurrido aquí?
-Ahh esto.. se han noqueado entre si, que ironico¿no?
Xena volvio a mirala con la ceja alzada, Ares pero estaba completamente absorto en su espada, lentamente se hacerco a ella.
-¿Estas bien?-Pregunto Xena.
Grabielle volvio a ver la luz azulada y la habitación empezo a dar vueltas otra vez.
-No, creo que me voy a desmaiar- Acertó a decir antes de caer.
-Gabrielle, Gabrielle, no pense que el echo que quiera permanecer muerta, te afectara tanto.
Gabrielle abrió los ojos, Xena estaba sobre suyo, en su mano noto las cenizas y en su espalda el espejo.
-¿Entiendes que es la unica opcion que tengo?
-¡No!-Dijo mientras reculaba y le enseñaba el espejo- Miralo y veras que no fuiste tu el que hizo el incendio.
-¿Dónde has sacado esto?
-¿Importa? Miralo y ya esta.-Xena cojió el espejo,que mostro enseguida lo que ella queria ver. La cara de Xena reflejo una sorpresa mayuscula, mientras Gabrielle miraba nerviosa la puesta.
-Ves Xena no puedes morir. El mundo te necesita, yo te necesito, Ares te necesita.
-¿Ares, que tiuene que ver con esto?
-Nada, me salio sin más. Te resusito¿de acuerdo?
Xena afirmó, mientras Gabrielle dejaba caer las cenizas en la fuente. Una luz ilumino la alma de Xena, minetras veian como su cuerpo se solificaba. Su cuerpo caio en la nieve, Gabrielle se acerco a ella, estaba prufundamente adormida. Resusitar de esa manera debía de ser cansado. Y ahora que hago. Tendría que volver ¿no?-Pensó.
Pero Ares no aparecía.
-¡Ares!- Grito al vacio. Al cuarto de hora de ir llamandole Ares aparecío.
-Espero, que valga la pena, ir de Grecia a Japon es un viaje largo incluso para un dios.
Gabrielle le miro desconcertada, después atino que ese Ares no era su Ares sino el del presente.
-¿Qué le ha ocurrido a Xena?
-Que se ha muerto y ha resusitado, no es broma-añadio al ver la cara de Ares- Por eso he pensado en que no vuelves tú a grecia, para que no haya más incidentes.
-A canvio de...
-De verla viva, ¿te parece poco?.
-Me lo tengo que pensar, y tu ¿desde cuanto tienes este collar?
-No entremos en detalles secudarios, nos ayudarás¿Sí o no?
Ares chasqueo los dedos, en un segundo estaban los tres en un templo de él. A Gabrielle al instante se desmaio.
Volvio abrir los ojos, se encontro en la oscura habitación del principio. Xena y Ares la miraban.
-¿Se han acabado los viajes?
Afirmaron.
-Magnifico-Exclamo mientras saltaba del altar.
-Gabrielle, no se como agradecerte... -Empezo Xena.
-No hace falta- la corto Gabrielle. Fue idea tuya, al fín y al cabo, y de Ares.
-A él, bueno digamos que ya se lo he agradecido, un poco.-Recalco ella poniendose algo colorada.
-Ya sé porque Joxer me veía-Dijo Ares queriendo claramente cambiar de tema.- Es porque te amaba.
-¿Cuanto he estado inconciente?-Ahora era ella la que quería canviar de tema.
-Lo que tardaste en venir de Japon a aquí la primera vez.
-Por cierto esto es tuyo- Le dijo Gabrielle a Ares mientras se quitaba el collar. Pero Ares la freno con un gesto.
-Quedatelo, te lo has ganado.
-Bueno, yo me voy a dar una vuelta, esto de estar un mes y pico estirada en un altar, me ha adormecido los musculos. ¿Venis?
-No, creo que nos quedaremos aquí- Respondio Xena, al instante que ella y Ares se sonrojaban. Gabrielle se quedo mirandolos, intentando no reir al verlos tan incomodos.
-De acuerdo nos veremos.
Una vez fuera y mientras veía como ellos se acercaban el uno al otro como imanes, se carcajeo a gusto. Mientras pensaba que tendria que acostumbrarse a estos templos. Porque estaba claro que Xena no se alejaria mucho de ellos.
 

FIN