DEDICATORIA: para Borja Gordo, porque recien descubri que canta mejor que todos los de O.T. juntos y al cubo (sin ofenderse, no es muy dificil superar a los de O.T. en España)

Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: embrujadas13@hotmail.com


MAS DE LO QUE FUE EL DIA ANTERIOR

Marta Sofía

Sacaba dinero para sobrevivir, contando su historia. Si ya no podia luchar, contaria a las nuevas generacion como era cuando si podia. Sus ojos viejos y cansado seguian siendo su mmejor arma, porque aun con su edad, hipnotizaban a todos los oyentes. Eso, mas lo interesante de toda su vida y lo que aprendio junto a su adorada bardo le ayudaban a relatar maravillosas historias. Nunca habia encontrado placer en la literatura, exceptuando en la de Gabrielle, pero le encantaban ver los rostros cuando, en completo silencio, solo reinaba su voz y su historia.
Esa misma era la situacion que en esos momentos ocurria en su salón. A petición del publico se encontraba narrando su ultimo encuentro con la diosa Callisto, justo antes de su crucificción. Era muy desagradable, peor no pudo negarse porque aunque aquel dia había mucho público, todos querían escuchar el mismo fragmento de su vida. Algunos rostros ya los conocia, eran niños del pueblo, que se habian acostumbrado a oirla todas las tardes, como autenticos fieles.
Cuando terminó, se giro hacia la chimenea y arojo algun leño, mientras el publico abandonaba su hogar y dejaba varios denarios sobre una mesilla. Sonrio. Solo con su oido pudo calcular que al menos habian dejado 50 denarios. Con cierto humor oyo tambien como los niños dejaban piedras que para ellos debian ser especiales. Sabia que tenian prohibiodo visitarla, de echo habia oido a sus madres, murmurar sobre ella como la vieja chalada. Solo el mote le causaba risa. ¡si supieran lo que ella opinaba de ellas! Asi que los niños la vistaban a escondidas y no podian traer consigo ayudas. Pero eso a la ex princesa guerrera no le importaba, le gustaba que la vistaran y le gustaban los obsequios que la dejaban: piedras, juguetes, algun dibujo…
Entonces noto que alguien aun no se habia marchado:

“La cuentacuentos tiene que descansar, la diversion por hoy a terminado”

“Tu vida no es un cuento, y tu no eres una diversion” contesto aquella persona serena

“¡Vaya, vaya!” mrmuro la anciana, girandose lentamente “Si eso es lo que opinas, sera verdad, porque nadie conoce mi vida tan a fondo cono tu… Ares”

“eres una guerrera dentro del cuerpo de una sabia anciana” siseo Ares acercandose a ella.

“No has envejecido nada, Ares” dedujo mirandole a los ojos “eres muy parecido al hijo de Eve. Si, tienes un gran parecido a mi nieto” comento solo para reccordarle que era una anciana, que era el resultado de Decadas de batalla:

“Se que los años han hecho mella en ti, Xena. ¡Pero estoy mmaldito” respondio completamente serio “Mis ojos te ven, pero me engañan y me muestran a una mujer joven, bella y con unos ojos magicos. Mis manos tambien quieren traicionarme, lo noto. Se que si tuviera las tuyas entre las mias las notaria agiles, suaves y calidas. Creo que es mi corazon el que me traiciona y el amor que siento el que me engaña”

Xena cerro sus ojos, cansados y satureados por la edad, pero en esos momentos felices por escuchar esas palabras “Pero es tu mente la que muy en el fondo te recuerda la realidad, esa realidad que siempre se a interponido entre nosotros y la que te muestra lo que se esconde tras ese engaño y esa traicion”

“Puedo acabar con esa realidad, lo sabes”

“Muestras de nuevo tu carácter guerrero, Ares”

“Xena, ya no soy Ares, dios de la guerra” respondio “Gracias a Eli ese trabajo sucio y deshonesto se acabó. Pero conservo mi magia, mi poder, o al menos parte de ella. Y nada me gustaria mas que agotarlo para crear algo entre nosotros”

“¿Por qué ahora si? Todo sigue igual que cuando yo era joven y me negaba”

“Nada sigue igual. Yo ya no soy un dios verdadero, tu no eres una guerrera; todo nuestro alrededor cambia movido por Eli. Y yo he descubierto hasta que punto te amo porque 50 años despues aun te amo con igual fuerza”

“Todo suena muy bonito, pero entonces, ¿por qué no estamos juntos?” pregunto. Ella sabia que quitando su resistencia, se encontraba su estado, su vejez.

“por el tiempo que no perdona” respondio, mientras Xena se sentó, porque sus piernas estaban agotadas

“Ares, no interpuse esto…” Xena dejo de hablar. El dios se habia sentado frente a ella con el rostro entre las manos.

“Se lo que vas a decir. Solo te pido una cosa, llamalo por su nombre, llamalo amor, no digas esto” pidio completamente sincero. Ella sonrio dulcemente y asintio

“no interpuse nuestro amor, entre Gabrielle y nuestro camino, no lo hice con mi hija, y aunque hubo muchas tentaciones propias tampoco entre mi deber y mi redencion. Asi que tampoco cambiare mi destino, mi vida por ti” respondio mirandole a los ojos triste y apagada. EL iba a contestarla, pero ahogó sus palabras con un suspiro. Se limito a echarse hacia delante, guardando las manos de ella entre las suyas

“¿Lo ves?” murmuró “Suaves y calidas” sonrio languidamente. Estaba destrozado y no paso por alto para Xena. Aquel gesto solo empeoro el malestar de Xena. “Xena, dame solo una oportunidad” pidio “Solo una” repitio al tiempo que abrazaba sus labios con los suyos. Fue una beso dulce, delicioso, y los labios de Ares, le engañaron como lo hacia su amor y su corazón. Sintió que aquella boca que con anhelo le recibia era suave y con carnosos labios dispuestos a unirse de forma casi divina con los suyos, por siempre jamas. Por otro lado Xena sentia que todo su cuerpo se renovaba. Sabia que aquel beso era lo mas perfecto que habia probado en años, quizas en toda su vida, pero supo que aquel sentimiento de rejuvenecimiento era producto de Ares. Sin equivocarse, cuando el dios realizo la imprudencia de separarse apenas unos segundos de ella, para tomar aire, ella le nego sus labios a su vuelta. Mirandole a los ojos vio detrás de el que su hogar se habia comvertido en un campo abierto, como los que solia recorrer con Gabby. Pero la verddad, su hogar, se mezclaba levemente con la ilusion que Ares debia de haber creado. El era lo unico que permanecia tal y como era sin cambios en su propia imagen. Entonces se miro a si misma, comenzando por sus piernas. Eran jovenes aunque de vez en cuando esa alucionacion optica creada por el dios, dejaba ver la realidad de cómo se encontraban sus piernas. Subio hasta sus manos. Las movio y por primera vez en mucho tiempo no le dolieron ni las sintio agarrotadas, pero como habia ocurrido con todo lo demas, la imagen se distorsiono con la realidad. Ares puso sus manos sobre las de ella, tapando ese deterioro en el sueño que habia creado. Acaricio sus manos entre las suyas y las beso:

“puedo y quiero ofrecerte todo esto, permitemelo” pidio volviendo a besar sus manos. Xena respiro hondo y sonrio, pero cerro los ojos y nego con la cabeza. Entonces fue ella la que beso las manos de él, antes de decir:

“Una oportunidad, aunque sea corta, sigue siendo una oportunidad”

“Menuda frase para poner fin a todo” murmuro Ares, haciendo un esfuerzo notable por aguantar unas rabiosas lagrimas, que al final salieron. Para no hacerla sentir fatal, invento una ultima despedida “Para… para volver, tengo que besarte”

“Caradura hasta la sepultura” sonrio, pero no le nego su deseo, por ser tambien el de ella misma. En un leve beso, mas significativo que el anterior, pero mas apagado por la tristeza de saber que era una despedida, volvieron por completo a la realidad. Un dolor en su curbada espalda recibio a Xena. Volvia a ser anciana.
Miro a Ares y este a ella. Ell acaricio su mejilla, y ella puso su mano sobre sus dedos. Pero tras un leve momento, la apreto con cariño antes de apartarla:

“Esto a sido un lindo sueño, que te prometo ocupara todas mis noches felices, pero no merece mas mencion que esa”

“¿Puedo despedirme diciendote que te quiero al menos?”

“Puedes…” siseo ella “Tambien lo hare yo”

“Tan solo me enamorare en sueños, porque según tu, es el unico momento en el que debemos recordar esto. Te amo”

“Joven y fortachon dios de la guerra, no dejes de asistir a mi entierro” contesto, medio en broma medio en serio “¿Lo prometes?” asintio con la cabeza “Te quiero” confeso “Adios” respondio

“Adios” se despidio tras desaparecer. Adios y ya esta, o mejor dicho, ya no estaba. Ella permitio que el alma cayera a sus pies. Se dejo caer en su cama, y se cubrio con una manta. No se sentia nada bien. A punto estaba de cerrar sus ojos cuando una pequeña luz ilumino sus ojos y una leve sonrisa se colo en sus labios:

“Acercaos pequeños roedores” murmuro mientras se giraba y miraba hacia la puerta. Se encontraban mirandola el grupo de muchachos del pueblo que cada tarde la escuchaban

“Hola, Anciana” contesto uno de los niños, el mas agradable. Xena hizo amago de ir a sentarse “no, por favor, no se moleste” pidio

“Gracias, pequeño”

“no eres como mi madre decia” comento un de los muchachos, acercandose a mirarla como quien mira una reluciente armadura

“¡Bu!” le asusto de repente Xena, haciendole dar un salto. Todos los niños se sobresaltaron, menos uno de ellos, el que habia pedido que no se sentara. El se reia como Xena, pero mientras que la risa de la ex-guerrera era ronca y desgastada, la del niño era un pequeño elixir para Xena. Era infantil, dulce y sin nin gun mal sentimiento en ella “Me caes bien” dictamino ella “¿Como te llamas?”

“Tesao, anicana” sonrio “No se si nos creeras, pero dudamos de todo lo que se dice sobre ti, suponemos que es mentira”

“Os lo agradezco” admitio “pero algunas malas lenguas si dicen la verdad. Bueno, ¿qué os a traido a mi pequeño hogar?”

“Cada tarde, tus historias; ahora mismo, Lug” dijo mirando a uno de los niños que le acompañaban. Todos le miraban mientras el se adelantaba

“Me lleve una cosa suya” solto de sopeton el achicado muchacho

“¿Cuándo?” pregunto Xena tranquila. No valia la pena enfadarse con un niño, si encima estaba arrepentido

“Siempre que veniamos, es decir, cuando relataba sus aventuras” el pobrecillo temblaba

“¿Por qué lo hiciste?” pregunto ella mientras se sentaba. Su voz era tranquila y dulce

“¿No le interesa saber que le cogi?”

“Eso es lo de menos” sonrio Xena “¿por qué?”

“Un hombre viene a verla todos los dias” conto “Por favor, ahora no se ria a de mi” pidio. Xena sonrio levemente, ¿qué iria a decir? “Nunca he visto a ese hombre aparecer en un lugar magicamente, pero si he mirado a un lugar sin encontrar a nadie y segundos despues, al volver a mirar, él estaba alli. Creo que es un dios. Cuando al fin saque valor para preguntarselo, el me miro un segundo, antes de pedirme silencio. Se te quedo mirando con cara de cordero degollado y no me hizo ni el mas minimo caso. Me enfade con el. Cuando salimos vi como depositaba una piedra en la mesilla, como si de un niño se tratara. Me molesto que siendo undios dejara tan misera aportacion, y que encima no quisiera hablar conmigo, asi que me lleve la piedra y cada dia igual. El la dejaba y yo me la llevaba. Pero ellos me han explicado que porque alguien haga algo mal, no he de hacerlo yo tambien”

“Es un buen consejo” admitio Xena

“Aquí tiene las piedras” le contesto mostrandole una bolsa de cuera pesada

“¿Espera, ese dios… era alto, moreno y con perilla?”

“Si” contesto tendiendole la bolsa. Ella la abrio con mucho cuidado, casi con miedo, y dejo que las aportaciones diarias de Ares cayeran sobre sus manos. Una dulce sensacion de confusion la rodeo. Dejo de observar lo que estaba mirando, y sus ojos le mostraron una dulce blancura que inundaba todo su campo de vision. Lo unico que hacia pensar que no era una nube era el echod e que todas als piedras flotaban en el. Xena estiro la mano y alcanzo una de ella. Al abrir la mano para observarla, una sensacion repentina la invadio. Sintio como volvia a revivir su primer encuentro con el. Era un momento (mal) No era algo que con normalidad quisiera recordar, pero al tratarse de Ares, su gusto cambio. Se relajo y se dejo inundar por el momento. Cuando termino volvio a encontrarse en aquella blancura que asemejaba la nieve en el mas bello invierno. Alcanzo una piedr, de un color rojizo. Entoncres vino a su mente otro recuerdo no demasiado agradable pero que resulto el mas bello de cuantos tenia. Se encontraba en el inframundo, a punto de dar z luz. Ella reto a Ares a decir que la queria antes de irse de alli al no recibir respuesta. Entonces Xena vio lo que no sabia, Ares diciendole lo mucho mque le amaba, mientras ella se alejaba malhumorada Al volver a la sala blanca, observo todas las piedras, antes de desear abandonar la sala. Cuando abrio los ojos volvia a encontrarse en su casa, junto a los niños, que la observaban preocupada. Entonces miro a los muchachos, y les sonrio, anrtes de cerrar los ojos. Su cuerpo no se lo penso mucho antes de derrumbarse.


Si alguien habia pensado que en un pueblo de apenas 100 habitantes cabia una marabunta de personas similar a las poblaciones de Atenas y Esparta juntas, el dia del entierro de Xena pudo comprobar que no se equivocaba.
Como si de ambrosia se tratara, la marabunta transportaba sobre si el ataud, pasandoleso al de delante sobre sus cabezas, intentando al tiempo tocarlo. Su punto de partida era la ex-casa de la guerrera y su meta el cemmenterio. Lo que nadie veia, porque el no queria que le viesen era Ares. Acompañaba al ataud de Xena, andando un centimetro sobre la cabeza de los mortales, y con una mano sobre la tumba. Al llegar a divisar las puertas del cementerio un escalofrio le recorrio. Desde que acabase con la vida del pobre martir Eli, ningun dios podia entrar en un cementerio, y no porque le obligaran las leyes, sino porque aunque intentaran atravesar la puerta, un muro invisible se ceñia a y frente a ellos.
Tambien pudo observar que esperando en el cementerio, se encontraban Hércules, bastante envejecido a pesar de su semi inmortalidad, Eve, su marido virgil y sus tres hijos (Xena, no habia mentido, su unico nieto se parecia muchisimo a él) y el hijo de Quiron. Presidiendo el entierro que en breve comenzaria, un hombre que sin duda seria un monje de Eli, o como ellos preferian llamarse, apostoles. Pero nadie de la multitud fanatica que habia acompañado el ataud, pues no les dejaban entrar.
Ares al observar a Eve y su parecido con la princesa guerrera, provoco que un escalofrio le recorriera. El motivo de esto era una carta que el dia anterior habia recibido de manos de un mortal. Exactamente un niño de aquella aldea, llamado Tesao. Según el, Xena se la habia dado antes de morir. Lo que el escrito revelaba, a demas de los sentimientos que ya conocia de Xena, era un secreto que habia imaginado alguna vez, pero que nunca llego a pensar que pudiera ser verdad firmemente.
El ataud llego a la puerta.
Ares solto un suspiro. No podria entrar.
Entonces alguien le pego un empujon, y en un traspies Ares deposito una leve parte de su pie dentro de la tierra del cementerio. Se quedo atonito, mirando a la multitud. Ninguno de esos alborotados aldeanos le habia empujado:

“Ares” oyo que una voz le llamaba desde donde el entierro comenzaba. Se trataba de Hércules. Ares no entendia como podia verle, pero el caso es que podia verle. El semidios, al pronunciar su nombre, hizo que todos los presentes se giraran hacia el. Sonrio al ver que Eve tambien lo hacia mientras le miraba a los ojos “Ares” volvio a insistir Hércules “Te a empujado Eli, te permite pasar” sonrio. Ares Apenas se lo podia creer. Avanzo y vio que nada le ocurria. Se acerco al grupo con una sonrisa, aunque intentase disimularla. Se saludaron entre si abrazanmdose, como si nunca huberia oocurrido nada entre ellos, como peleas, uniones, traiciones, en ese momento todos eran uno, por la muerte de Xena. Todos abrazaron a Ares y se abrazaron entre ellos, pero sin duda, el abrazo mas especial fue el que se procesaron El dios y Eve:

“Hola, pequeña” murmuro con humor Ares, aunque su tono fuera un tanto languiddo

“hola… papa” sonrio

“Tenemos que hablar” sonrio Ares, apretandose mas a Eve, al ver que ella hacia lo mismo

“Lo se, pero mas tarde” pidio, mientras se preparaban para el entierro.


Ares odiaba las oraciones en latin largas y aburridas, dedicadas a Eli, quizas porque todo lo relaccionado con el le creaba un efecto soporifero que actuaba rapidamente en él, pero no aquel dia. Le dio igual de donde proviniesen las oraciones, solo le importaban para quien eran, Xena.
Al terminar, Ares se ofrecio para deposita el ataud en el fondo del hoyo. Haciendo un movimiento con las manos, lo elevo en el aire y a continuacion lo deposito lentamente. Para el fue un placer, pero le costo mucho trabajo y sus acompañantes lo notaron. Sus facultades como dios empezaban a flojear. Cubrieron la tumba y cada uno le dedico unas palabras…………


Todos fueron a la posada de Meg y Joxer, que ahora era regentada por Eve y Virgil. Nadie hablaba, solo andaban hacia el interior, donde en el comedor Eve se dispuso a servirles unos aperitivos. Ares se ofrecio para ayudarla. Ambos marcharon para la cocina seguidos de la escrutadora mirada de Virgil, quien no conocia su secreto.

“¿Qué tengo que llevar?” pregunto Ares

“esos platos” respondio “¿Te enteraste por una carta?”

“Si. De su puño y letra. Me contaba todo su secreto. Estuve a punto de no venir. Lo siento”

“Te comprendo” admiio ella “Tampoco supe reacciona. ¿Y ahora que? Tu, un dios joven y vivaz, vas a actuar como mi padre, cuando fisicamente te saco diez años?” pregunto Eve, provocando unas carcajadas a los dos.

“No pretendo tener los derechos ni el comportamiento de un padre. No me lo merezco. Pero si me gustaria ser un amigo, sino te opones…” pregunto mirandola a los ojos. Ella nego con la cabeza, mordiendose el labio inferior para no llorar, cuandor ecordo algo

“¿Y que pasa con Lidia?”

“Murio” dijeron los dos a la vez “Tuvvo un nacimiento y una muerte y ya no esta presente en nuestras vidas” sentenciaron.

“¿llevo los platos?” pregunto el dios, viendo como ella guantaba las lagrimas, al igual que el. Sabian que era or aquella muerte y ese secreto. Ares quiso consolarla, pero no sabia que opinaria. Eve quiso que la consolara, pero no sabia como pedirlo “Esta bien, haya vamos” anuncio haciendo flotar los platos, para trasladarlos. Pero antes de hacerlo, uno de los hijos de Eve, el unico muchacho atraveso la cocina corriendo mientras tiraba de la mano de su madre

“¿Que quieres?” pregunto ella “¿No ves que estoy hablando con este señor?” Aquel muchacho le miro y movio la cabeza, como dando su opinion antes de sonreir

“EZ un buen ceñor” decidio “Ven mama” pidio, intentando arrastrarla. Ares miro al niño a los ojos y se vio con 500 años menos, cuando Zeus y Hera aun se querian y el era un niño inocente. Era identico a el… fisicamente, porque mentalmente, no queria que acabase como él.

“¿Para que?” preguntoEve cogiendole en brazos, y poniendole a la altura de su padre y ella.

“Papa se esta enfadando. Creo que ezta celozo” sonrio. Aquel gesto lo combertia a los ojos de Ares en el niño mas rico que hubiera visto

“¿Cómo se llama? ¿Cuantos años tiene?” pregunto mirandole encandilado, mientras el le agarraba la nariz

“Se llama Adan. Tiene seis años” Vio como Ares se lo comia con la mirada antes de decir “A veces los parecidos trienden a saltarse una generacion de forma que los nietos se parecen a los… alos abuelos” balbuceo Eve. No pudo evitarlo. Rompio a llorar. Aquella vez Ares no se pribo. ¡Por el amor de Zeus, era su hija! La abrazo, intentando consolarla, mientras el tambien lloraba. Rodeo con los brazos tanto a Adan como a Eve y dulce e inconscientemente los mecio.

“¡Hey, pod mi no llodeiz!” pidio Adan “Que zi molezto ya me voy” Ares estallo en carcajadas

“No es por ti, pequeño, es por la abuela”

“A si, Xena…” murmuro.

“Bueno, ya esta bien de lagrimas, salgamos a atender a nuestros invitados” decidio Eve, mientras salia con Adan en brazos. Ares coloco los platos frente a el volando y salio de la cocina rodeando disimuladamente a Eve con el brazo por la cintura y ella sonrio, apoyando la cabeza sobre su hombro, mientras iban hacia el salon.

Cuando bien entrada la noche, los invitados se fueron, a Eve y Virgil se les acumulo trabajo, porque llegaron algunos huespedes, tenian que recoger aquella cena y acostar a los niños. Ares, les ayudo a recoger y luego se ofrecio para realizar la ultima tarea. Subio acompañado de los tres muchachos. ERan dos niñas, Zatha y Nie, de 10 y 13 años y de Adan, que se habia montado en su espalda. La habitacion constaba de tres camas, un par de mesillas de noche y un armario empotrado. Ademas por el suelo se encontraban miles de juguetes y pergaminos. Cuando los acosto, y se disponia a irse una de las muchachas le asalto con una pregunta un tanto embarazosa:

“Asi que eres nuestro abuelo, ¿eh?”

“Que chica mas curiosa…” murmuro “asi es”

“¿En serio?” pregunto Zatha “¡No puede ser! Tendrias que ser mas anciano, como Xena”

“Si… Xena, pero no, porque yo soy un dios” contesto

“¿De verdad?” pregunto Zatha, mientras le tiraba de las mejillas

“Los dioses por fuera son como humanos” aclaro Nie

“asi es” respondio Ares “Bueno… buenas noches”

“¿No vas a contarnos nningun cuento?” pregunto Nie. Aquella niña queria escuchar algo, Ares lo sabia, pero no adivinaba el que. Sus dos hermanos se la quedaron mirando

“Nie, ¿tu quieres un cuento?” pregunto Zatha

“Si, ¿Por qué no?” Como respuesta tanto Adan como zatha se encongieron de hombros

“¿Qué tipo de cuentos te gustan?”

“Los reales, no las leyendas, de amor. Romanticas, que incumban a una guerrera y un dios?”

“¿Tipo Mnemosin y Zeus?”

“No. Tipo Xena y Ares. Mnemosin tambien era una diosa” respondio con una sonrisa triunfafnte. Sus ojos eran desafiantes y su mirada congeladora. Si a eso se le añadia que tenia unos precisos ojos azules, recordaba estremecedoramente a Xena.

“no puedo” contesto mirando de reojo a Adan

“Es muy pequeño, en cuanto oiga Erase una vez… caera frito” sonrio Zatha. De repente ella tambien queria oir la historia. Adan sonrio mirando al dios, y todo supervisado por la mirada de Nie. No tenia escapatoria.

“esta bien…” suspiro “Lo que quereis que os cuente comienza cuando la diosa callisto. Que aquella temible diosa rondara por la tierra de los mortales, alrededor de Cesar, era similar a mucho peligro y vuestra abuela lo sabia. En aquellas circunstancias hubiera aceptado consejo de todos, menos de mi. Yo, por entonces, era malvado, habia sido amante de Callisto y mi mayor anelo era conquistar el mundo.
En su momento, años atrás, habia creado a mi mejor soldado, partiendo de una prometedora aldeana, Xena de amphipolis. Estuvo varios y oscuros años bajo mi mandato, cometiendo atrocidades, hasta que finalmente me abondono, gracias a Hércules…”

“¿El tio Hércules la salvo? ¡Es todo un heroe!” contesto zatha

“Cuando seas mayor noceras al heroe tan grande que fue y es Hércules” respondio Nie “por favor, Ares, continua”

“De acuerdo” sonrio “Decia que cuando ella se fue alejando de mi, descubri lo que no queria ver mientras estaba conmigo… que me gustaba a rabiar. Tras varios enfrentamientos y algunos roces, aquello aumento. Para cuando Callisto fululaba sobre Ares yo ya la amaba a mas no poder. Creo que ella lo sabia, igual que yo conocia que sentia algo por mi” paro de contar. Como habia predicho Zatha, Adan ya habia caido dormido. Pero un oyente mas se habia unido a ellos, Eve. Le hizo un gesto pidiendole que continuara “Asi que aun sabiendo que no me haria caso, porque era lo mas recomendable, hable con ella. Aproveche el primer momento en el que Xena se seprao de Gabrelle, cuando realizo una leve intervencion en un pueblo
Xena se encontraba descansando, o mas bien, dejando descansar a Argo. Habia comenzado un fugaz regreso para llegar cuanto antes con Gabrielle y estaba forzando muchisimo a su yegua. Me apareci a unos doce metros de ella, para que decidiese si queria o no hablar conmigo. Desde luego no la iba a obligar. Se quedo mirandome y con mucha parsimonia y lentitud, se acerco a mi

“Xena…” comence, pero me interrumpio, imitandome

“…Callisto esta libre”

“Si, y…”

“Planea algo relaccionado con Cesar”

“No se te escapa una. El olimpo esta revolucionado, porque…”

“…porque temen lo que no conoce, como si de humanos vulgares se trataran, y por tanto temen a Callisto por no conocer sus intenciones”

“Si lo llego a saber, no te hubiera molestado” resoplo Ares

“No, porque seguro que hay algo que sabes que no conozco yo”

“¿El que?” Xena alzo una ceja “Ah, claro, que tu no lo conoces…” siseo “puede ser el paradero de Hércules”

“es un gran amigo, pero ¿que puede importar eso ahora?”

“Vete con el. Esta en el norte, junto a una mujer llamada Morrigan, una semidiosa celta. Ve con ellos”

“Si estan los dos solos no voy a ir a interrumpirlo…” contesto Xena en tono picaro, mientras se sentaba apoyada en un arbol. Desde abajo observo como el sonreia levemente

“Xena, Callisto es peligrosa. Vete y llevate a Gabrielle contigo”

“Si Callisto es tan peligrosa debo quedarme aquí a proteger Grecia de ella. Es Hércules el que deberia venir, no tener que abandonar yo”

“Pero…”

“¿Pero que?”

“¿Es verdad que aquella sucia chaman, Alti, te hizo ver tu muerte… junto a Gabrielle?” pregunto cohibido

“Si. En lo alto de una montaña algo nevada. Crucificadas. Al estilo del trastornado de Cesar”

“Ya esta decidido. Te vas con Hércules” se altero Ares. La agarro por la cintura y comenzo a desaparecer

“No” grito Xena “dejame aquí” exigio mientras le impedia desaparecer, apartando las manos del Dios.

“luego vengo a por Gabrielle” respondio

“Que no…” gruño “No es eso. Calcula: Callisto + Cesar = destruccion masiva. No voy a permitir que eso ocurra

“¿Y que hay de Callisto + Cesar · pelea – Xena = premolicion cumplida?” pregunto suplicante Ares

“Me gusta mas esta: Ares + sus propios asuntos = Me deja en paz ya”

“No mas formulas, siempre he odiado las matematicas. Vayamos a lo simple: Xena has visto tu muerte, si sigues con esto podrias provocar que ocurra” Ella le miro a los ojos. Tenia razon, pero no queria reconocerlo, porque aun asi haria lo que ella creia correcto, no marcharse. Coloco los dedos para silvar a Argo, pero Ares no dejo que se los llevara a la boca. Agarro su muñeca recibiendo toda la atencion de Xena.

“A veces te metes en camisas de echo baras, que no controlas” murmuro ella mirando la muñeca que el aun sonstenia

“Creo que a veces meto a las personas en camisas de ocho baras que ellos no controlan”

“Yo controlo esta situacion”

“¿quién ha dicho lo contrario?” pregunto el con una discreta sonrisa “No vayas. Alejaos de eso. No te pongas en peligro” imploro besando su mano

“No” replico serena pero desafiante, besandole para resultar mas arrogante y altiva, pero el tiro le salio por la culata. Se enamoro del beso que aquellos labios prometian (pues de su portador ya estaba enamorada) y no quiso separarse de ellos tras los cuatro segundos que calculo que duraria el beso. No es que Ares hubiese pretendido embrujarla con aquel beso, simplemente dejo escapar una minima parte de todo lo que sentia por ella, suficiente para que los dos se quedaran enganchados del otro.
Ares no se atrevia a poner sus manos sobre ella. Cada vez que hacia amago de ello, algo le detenia. Finalmente detuvo el beso y mirandola a los ojos se dio cuenta que eso era lo que ella menos deseaba, pero tuvo fuerzas para continuar:

“Esto no esta bien” jadeo

“Tu tambien te has dado cuenta” pregunto ella con un tono jugueton mientras se acercaba a su rostro, agarrandole por la solapa. La reaccion de Ares por aquellas palabras fue poner cara de tonto y una sonrisa boba, pero cuando ella volvio a aproximarse, volvio en si. La aparto de el de forma mas brusca, mientras volvia a negarse:

“¿Crees que no me apetece esto? ¿Crees que no lo deseo?”

“¿Entonces…?”

“Esa es mi pregunta, ¿entonces, despues de esta noche, que? Seremos dos enemigos eternos y de por vida, que una noche se acostaron juntos. Esto nunca podria hacernos bien, solo mal”

“Creo… creo que tienes razon. No lo recordemos, ¿quieres?” pidio

“No recordare esto, pero no olvidare que tienes que irte de aquí, sino quieres morir”

“Como quieras, pero no servira de nada, ¿quién crees que ganara el pulso, tu pesaded o mi conciencia?” pregunto mirandole a los ojos, mordiendose el labio inferior. No sabia como, pero queria provocar a Ares, queria que el sintiera lo mismo que en esos momentos sentia ella, queria que no tuviera fuerzas para resistirse. Asi que cada movimiento se combirtio en una seducción y cada seduccion era una tentacion invencible, menos para Ares, o eso creia Xena “Sabes… quizas no tendriamos un porvenir mejor, pero esta noche nos hubiera proporcionado un presente que quizas en el futuro se nos hubiera quedado como un gran pasado” murmuro. Entonces alzo la mano y llamo a Argo. Xena decidio rendirse. El estaba impasible y ella necesitaba una ducha bien fria. Nunca penso que tuviera tanta resistencia. Reviso que las alforjas de Argo tenain todo, y antes de montar se giro para despedirse de Ares, pero este se encontraba a tan solo un centimetro de ella. Con una voz vaporosa y necesitada demostro que habia cambiado de opinion:

“Brindemos porque realmente esta noche sea ese presente inolvidable que en el futuro recordaremos por ser un gran pasado” pidio. Los dos estallaron en carcajadas, antes de que Ares se hiciera con los labios de ella. Un cosquilleo recorrio los dedos de Xena y fue subiendo al tiempo que aumentaba hasta sus labios, sin dejar un hueco de su cuerpo. Al hacerlo, todo su cuerpo perdio contacto con la mente y con un descontrolado movimiento pego todo su cuerpo al del dios y el aseguro aquella posicion abrazandola. Un pequeño estremecimiento recorrio al dios, y sin poder evitarlo un gemido se escapo de su boca. Xena solto una pequeña risita dulce y provocatica, y delineando los hombros del dios pronuncio:

“Se esta bien aquí, ¿eh?” murmuro provocandole con unos suaves roces de labios

“Si… muy bien” murmuro antes de comenzar a besar su cuello. Las manos de Ares, divagando por la cintura de ella y pasando a su estomago, el cual se endurecio tan solo con su tacto. Al contrario que las piernas de ella, que temblaban como flanes amenazando derrumbarse. Como las de Ares se encontraban en la misma situacion, se dejaron tumbar. Entonces, Xena, sobre Ares se lo quedo mirando mientras decia:

“Si estas seguro de esto, desaparezcamos de aquí en un segundo” propuso Xena. Ares sonrio al pensar que Xena creia que tenia dudas. Nunca habia estado tan seguro. Desapaercieron los dos jutnos de alli


“Desaparecimos los dos juntos de alli. Los dos estabamos seguros” comento Ares. Miro a Zatha y al estar dormida siguio relatando “Si aquel dia alguien nos hubiera deseado felices sueños, se habria equivocado. Aquella noche no durmimos” sonrio Ares, al ver que tambien lo hacian sus dos oyentes despiertas “creo que ni si quiera ahora soy consciente de lo especial que fue esa noche” dedujo “Yo entonces pensaba que tras compartir aquella noche, y lo que habiamos vivido, sentirria lo mismo que yo y que no querria separarse de mi, y todavía mas suntuoso, que no querria enfrentarse a Cesar. Acerte. No queria irse de mi lado, pero lo hizo, porque era lo debido… y todos sabemos hasta que punto llego lo de Cesar. Asi que olvidamos aquella noche, como acordamos en un principio” termino. Como si de un mortal se tratara sucumbio a la tristeza y unas languidas lagrimas le abordaron “Creo que ella tambien lo olvido hasta que resucito, y lo que ambos producimos en una noche se comvirtio en su embrazo, en ese fenomeno tanto en el olimpo como en la tierra. DE verdad lamento que no me lo dijera” añadio finalmente mirando a Eve. Aquel comentario era sincero. La mujer le abrazo mientras sonreia. Igual que tras un mal comenario en una animada comversacion al separarse ninguno de los dos sabia que decir:

“Ares, eres un buen narrador” anuncio de repente Nie, acabando con ese bochorno “¿eres tan buen abuelo?” Ares enarco las cejas sorprendido por aquel comentario y miro a Eve de forma divertida

“Nunca a practicado de abuelo, pero seguro que lo intentara. ¿verdad?”

“si, no lo dudes” respondio. Apago la vela que durante todo el relato los habia acompañado y le dieron las buenas noches a Nie, antes de marcharse “En la carta que Xena me dejo, hablaba de ti” murmuro el dios

“Si, tambien te nombraba a ti en la mia” contesto Eve “Fueron un buen detalle esas piedrecitas que le regalaste” murmuro Eve

“¿Cómo lo sabes? Pense que murio tras…”

“El muchacho que me trajo la carta me hablo de ellas” respondio cortandola de cuajo “En la carta decia que te pedia perdon y al tiempo no te lo pedia. Era una frase un tanto extraña. Despues me decia quien eras realmente para mi, es decir que eras mi padre. Ademas resaltaba que te queria” sonrio. Ares suspiro agradecido. Ahora era su turno:

“Ella dejo escrito que tu eras mi hija. Me dijo que teniamos nietos y como curiosidad me pidio que me fijara en Nie” contesto “Esa mujercita es condenadamente clavada a su abuela”

“Si, a veces el parecido se salta una generacion y… ese es el resultado, una semejancia mayor” resumio

“Ademas sus dos abuelas eran identicas, asi que…” ambos soltaron unas risitas, pero sus rostros volvieron a la seriedad rapidamente“intentemos no ponernos triste”

“Creo que deberia irme ya” respondio. Eve le miro a los ojos “Pero volvere, aunque no os apetecezca” bromeo

“Eso significa que si que volveras a vernos?” pregunto Virgil, apareciendo por detrás, con una sonrisa y agarrando a Eve por la cintura. Recien debia haber entendido la situacion

“Desde luego” Tras eso comenzo a andar. Notaba aun sus miradas a su espalda. No queria desaparecer, porque no queria que el recuerdo que se llevasen ellos tras aquel dia fuese que el era un dios. De echo ni si quiera el queria recordarlo. Cuando oyo la puerta cerrandose, penso en desaparecer, pero decidio que queria pasear un poco. Atrqaveso todo el patio que pertenecia a la posada y cuando fuera a llegar a los limites del mismo una sombra aparecio delante de él. Era muy alta para sus trece años y su postura y su presencia irradiaban una sensacion entre fervorosa y presumida, o quizas de confianza. No habia duda, se trataba de Nie. Ares se puso frente a ella a unos dos metros y con los brazos a la altura del pecho:

“parece ser que habia una tercera oyente” informo Nie “Y te ha dejado un regalito” murmuro con una dulce sonrisa. Ares juraria que vio reflejada en ella a Xena “Toma” añadio al ver que no contestaba. “Estaba sobre la mesilla de noche” murmuro “¡Cogelo!” insistio. Ares extendio la mano y recibio una piedra “Algo me dice que es la unica piedra que se te olvido regalarle a Xena” asintio ella. Mas tarde Ares descubrio que se trataba de una buena deduccion, muy acertada. Aquella piedra guardaba en su interior la noche que el habia relatado a Nie y Eve

Fin