ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el sub texto.
Aparte, si eres menor, o simplemente muy poco maduro... ¡no sigas leyendo! Y busca algo más apropiado

DEDICATORIA: Para Raúl Quijano (que es guapísimo) Manuel Quijano y Oscar Quijano por dar el mejor concierto al que he asistido.

Para criticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com


El bardo Lexis

Por Marta Sofía

 

“¿Crees que estará aquí?” preguntó Xena con una sonrisa imborrable

 “¿Dónde sino estaría un bardo como él?” comentó Gabrielle

“Como voy a disfrutar este momento...” siseó Xena mientras penetraban en la posada. Todos se dieron cuenta de la llegada de las mujeres. Xena notaba que tras mirarlas empezaban a cuchichear relativamente alto. Se acercaron a la barra, mientras le pedían algo de beber. El posadero les sirvió las bebidas, mientras se agachaba para hablar con ellas:

  “¿Tú eres Xena?” preguntó con cierto temor

“Si, es ella” comentó Gabrielle nerviosa “Pero ya no es la destructora de naciones” aclaró, pensando que por ello eran el centro de las miradas.

 “Ya, ya lo sabemos, ahora es la amante de dioses” contestó el tabernero intentando impresionarles con sus conocimientos. Xena golpeó furiosa la barra, derramando su bebida, mientras farfullaba:

 “Lexis ya a contado aquí su historia”

 “Tranquila, Xena, no puede andar lejos” la tranquilizó Gabrielle

 “Y tanto que no anda lejos. Se hospeda aquí” comentó el casero

 “¿En que habitación?” preguntó

Gabrielle propuso llamar a la puerta, pero Xena, demasiado alterada para ello, abrió la puerta de una patada.

“¡Eh, mas cuidado!” advirtió el inquilino, antes de observar al intruso “¡¡¡XENA!!!” gritó mientras empezaba a temblar. Impulsado por el miedo alcanzo aquello que tenia a mano, exactamente un bote de tinta, mientras se lo tiraba a Xena. Esta lo rompió en el aire, mientras decía:

“Eso es en lo único que no mentiste, en mis facultades sobrenaturales y mis armas”

“¡Oye! Era muy buena esa tinta” le recriminó la bardo a su amiga. Xena miró a Gabrielle, mientras sonreía. Entonces escuchó el fluido sonido del aire, y observó que Lexis había abierto la ventana, seguramente con intención de salir por ella. Pero, mientras se preparaba para ello notó un zumbido en su oído, y junto a él, tras un magnifico salto, apareció Gabrielle.

 “Vaya... ¿tú también puedes dar esos saltos?” preguntó Lexis

“Dejémoslo en que yo la enseñe a ella” comentó la bardo con una sonrisa. El bardo miro decepcionado a Xena, mientras la guerrera se encogía de hombros: “Ella era acróbata en Potedaia”  dijo intentando excusarse. Entonces cambio su actitud, y su mirada se volvió fría y mortal. El cuerpo de Lexis tembló, mientras Gabrielle cerraba la ventana por la que había intentado huir. Lexis estaba apunto de gritar por su vida, cuando se oyó una voz por el pasillo:

 “Xena, Gabrielle, ¿le encontrasteis?”

 “Si, ven, estamos aquí” contestó Gabrielle. Entonces por la puerta entro un hombre, alto, de pelo castaño y ojos color miel. Era guapo y se le veía fornido, tenia una graciosa sonrisa, que se torno en una mueca de odio al ver a Lexis.

 “Lexis, este es Joxer. Joxer te presento a Lexis”

 “Decidme que esto es una broma” pidió el bardo temblando

 “No, porque eso seria mentir” contestó Xena encantada “Ya que nos hemos presentado, creo que es hora de que a ti Lexis te expliquemos una cosa. Yo no estoy muy contenta con mi fama de concubina de Ares, pero... ¡uy! Joxer odia que allí a donde va le reconozcan como el típico payaso”

 “Muy bien Xena, ni yo lo hubiera descrito mejor” comentó Joxer sin apartar su vista de los ojos de Lexis “Creo que alguien nos debe una graaan explicación” informó Joxer, hablando por los tres.

 “Un resumen rápido seria que mi vida era monótona. Despertarme en mi esquina, rebuscar en las sobras de la posada y volver a mi esquina fría y solitaria. Un día, como no, me encontraba hambriento y decidí robarle a alguien. Para mi desgracia robe a un antiguo señor de la guerra y en menos de unos segundos su espada amenazaba a mi cuello. En aquel momento mi lengua cobró vida y empece a largar la mejor mentira de la historia. El señor de la guerra se río de mi historia, y me dejo libre. Al día siguiente...”

 “No nos interesa tu vida, bardo de tres al cuero” farfullo Xena

 “Todo esta relacionado, tranquila” se quejo Lexis” Al día siguiente un hombre de bastante edad me informo de que pertenecía a una academia para bardos en Atenas. Me permitieron una prueba, pues habían oído recomendaciones del señor de la guerra. Yo estaba nervioso y no sabía que contar. Entonces el día antes unos muchachos que estudiaban en la academia me hablaron de la bardo Gabrielle, una gran joven, que había ganado una beca para estudiar en la academia, pero la había rechazado por su amiga, Xena, la conocidísima princesa guerrera. La conté ante los que me juzgaban y fue un éxito, así que a partir de hay empece a contar vuestras historias, y a retocar sucesos, o a inventármelos directamente”

 “¿Y yo?” pregunto Joxer enfurecido

 “¿Qué historia que se valga carece de humor?” comentó “Desesperado te encontré a ti. Retoqué tu físico y personalidad y ¡Voala! Ya tenia historia para entrar en la historia. Desde entonces preguntaba por todas partes cosas sobre la princesa guerrera y así conocí sus aventuras y las pude relatar”

 “¿Y el sobrenombre de la amante del dios?”  pregunto Gabrielle

 “Eso... eso te lo puso la muchedumbre al escuchar las historias”

 “¿Y que relatabas en ellas?” pregunto Xena amenazante

 “Pues temas que le daban a la historia un punto romántico”

 “Se explícito: ¡insinuabas que quería al dios de la guerra!” grito Xena

 “¡Yo no dije nada!” se defendió “Ni empecé ese rumor. Fueron otros bardos que lo asumieron tras oírme y entonces tomaron mi material y añadieron esos datos comento el “Además, es posible que algún día acabes con él, ¿no? Quiero decir que no es tan difícil”

 “Quizás, pero para ello solo hace falta una cosa...” siseo Xena

 “¿Él... el que?” pregunto Lexis

 “Que le vea algún día en persona” aclaro Gabrielle

 “¿Nunca le has visto?” preguntó el bardo con una sonrisita tonta

 “No” informó la princesa guerrera un tanto molesta.

 “Pues ya va siendo hora de que me veas” comentó una voz por toda la habitación

Lexis murmuró un suave “Ostras” mientras se escondía detrás de Gabrielle. Frente a ellos apareció el dios. Los cuatro, sorprendidos se arrodillaron ante él, mientras Lexis orgulloso comentaba: “No me equivoque en su descripción!”

“¿No crees que te dejaste un pequeño detalle?” preguntó Ares “¡Soy rubio!” contesto furioso

“Perdóname mi dios” pidió Lexis castañeteando sus dientes entre sí

“Perdonado estas, puesto que me has llevado frente a la famosísima Princesa Guerrera” musito mientras se fijaba en la bella mujer que ahora se arrodillaba ante él. Aquel comentario consiguió que Xena le mirase “¡Vaya! ¡He de añadir que pareces la mismísima diosa de la belleza!”

“¿Puedo decir yo lo que pareces?” preguntó Xena en tono seco. Entonces noto en su hombro un codazo de Gabrielle, pidiéndola que no soltara en ese momento uno de sus sarcasmos

“Admito que no te equivocaste al describir su carácter, aunque creo que esta mejor en persona” comento Ares, mientras Xena sentía que su respiración se agitaba, combirtiendose en un bufido. Joxer, notando que Xena iba a explotar de furia, pregunto:

 “¿A que se debe el honor de tu visita?”

 “Lo dices como si te alegraras de verme” comento sarcástico Ares “He venido por lo mismo que vosotros, él” dijo señalando a Lexis.

 “¿Acaso todos estáis aquí para matarme por mis historias?” pregunto preocupado Lexis, temiendo seriamente por su vida

 Se oyó un si general, hasta que Ares dijo “Yo no” todos le miraron mientras decía “A mí me gustan tus historias, tan solo pretendía saber donde encontrar a la princesa guerrera”

“Agarrarme, por favor, porque dudo que pueda controlarme, y no deseo hacer algo de lo que arrepentirme” les pidió Xena a sus amigos

“Entonces Ares, no me queda mas que decirte que no conozco a Xena personalmente, y no sé dónde puede estar, aunque supongo que eso ahora no te importa porque la tienes delante” aclaro el bardo “Y a vosotros tres... lo siento... parare de contar historias. Con mi fama cualquier personaje será bien acogido, ¿no?” comento con un tono triste en su voz

“Espera” pidió Xena algo mas relajada “No deseamos que dejes de hablar de nosotros, y vuelvas a la calle, tan solo... cambia algunas cosas”

“Si, y otras déjalas como están” contestó Ares mientras miraba a Xena. Gabrielle y Joxer rieron, pero Xena juraba que le salía humo de la cabeza “Venga, Xena no soy tan mal partido.” susurró él

“Se nota que te conoces bien poco” respondió ella

“Entonces. A ver si lo entiendo” propuso Lexis “Todos los aquí reunidos realmente solo queríais molestar”

“¿Molestar?” pregunto Xena en un tono que hizo poner a alerta el bardo

“S... si, porque todo este numerito a sido para cambiar cuatro cosas y en fin... Ares, ya sabes. Además, aunque consiguieseis callarme, otros bardos seguirían hablando”

 “Así visto” sonrío Gabrielle como solo ella sabia hacer. Junto a ella, él bardo soltó un bufido.

“¡Me marcho!” anuncio

“¡No tan deprisa!” exigió la guerrera “Una pregunta, ¿de donde sacaste que yo había sido amante de media Grecia y parte de China?” pregunto Xena

“Pues veras, pense que si los aldeanos no me habían engañado (y no lo han hecho) tu serias la versión humana de Afrodita, así que con semejante don ¿qué ibas a ser sino una rompe corazones?” comentó. Xena sonrió halagada. Entonces Junto a ella apareció el dios de la guerra con pucheros

“¿Qué quieres?” pregunto Xena mosqueada

“Que me dediques una sonrisa como la suya” pidió como un niño pequeño

“¡¡Ahhhhh!!” grito la princesa guerrera “Veamos, plasta...”

“Lo dices como si en el fondo eso no te gustase de él” murmuro Gabrielle a su oído. Xena en cierto modo tuvo que admitir que el dios no estaba del todo mal, pues era guapo, fornido, orgulloso y astuto.

“Veamos, plasta...” continuo “¿Y si te digo que estoy con Hércules?”

“Te contesto que sé que no existe, y que fue una invención de Zeus” comento mientras avanzaba hacia ella. Gabrielle, Lexis y Joxer, con una sonrisa comprobaron como las pulsaciones de Xena se aceleraban por minutos y aquella vez no era por furia, precisamente.

“¿Pues... que eres demasiado engreído para mí?”

“No te creo” contesto mientras aproximaba su rostro al de ella

“¿Qué estoy casada?”

“¿Y tu alianza?” preguntó mientras entrelazaba su mano con la de ella. Aquello era superior a la guerrera, porque sin saber muy bien como sus defensas se habían rendido sin luchar, y por primera vez sentía que no podia ocultar sus sentimientos a su merced “Ven aquí” pidió Ares, mientras depositando su otra mano en la nuca de la guerrera la atraía para un suave roce de labios. Entonces Xena se aparto alterada de él, mientras decía:

 “No”

“¿No?” preguntó él dios

 “No”

 “No” reforzó el dios

“Exacto. Eres un dios y un mujeriego y no te conozco y estas buenisimo” comento mientras el rostro de Ares se acercaba otra vez tentadoramente.

“Tú eres humana y gracias a ti ya no seré un mujeriego y ya habrá tiempo para conocerse y tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida” comento respondiendo por orden a sus comentarios, antes de besarla dulcemente acariciando su rostro al mismo tiempo. Xena sin poder evitarlo notaba como su corazón latía de forma salvaje a cada delicado roce del dios.

Mientras en el pasillo alguien hablaba con cupido:

“Gracias por enamorarlos. Te debo una” comento Lexis “Si no les hubieras enamorados, no hubiera podido seguir relatando en mis historias su amor imposible” murmuro agradecido

“No, importa. Pero no te olvides de que me debes una” sonrío. Pero mientras tanto pensaba (espero que este payaso nunca se entere de que esos dos ya se querían antes de que yo apareciera y simulara tirar dos flechas, incluso antes de conocerse) y tras eso desapareció.

El bardo volvió a la habitación, se asomo por la puerta y pregunto con el tono pícaro que le correspondía: “¿Puedo hablar de esto en mis historias?” pregunto mientras señalaba a la pareja

“¡¡¡NO!!!” gritaron Joxer y Gabrielle a la vez

  FIN