ADVERTENCIA: esta historia tiene dos finales, lee solamente aquel con el que estas de acuerdo.

DEDICATORIA: Pepe, por arreglarme el ordenador en un tiempo quizas excesivo, pero al fin y al cabo me lo a arreglado.

Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com y para hablar a embrujadas13@hotmail.com


¿CON QUIEN?

Por Marta Sofía

Estaba subida a un arbol. Observaba a su amiga, su inseparable amiga y pensaba en como no se dio cuenta antes en lo que Gabrielle sentia y lo que sentia ella misma por la bardo. Volvio a machacarse en su interior, cuando la imajen de Ares volvio a su mente pisando fuerte. Tambien había tardado en darse cuenta de lo que sentia por él, pero lo tenia algo mas presente que lo que sentia por Gabrielle. Se apoyo en la rama mirando a la bardo, y noto que su mente dibagaba, pero siemrpe con ella de protagonista. Cuando de nuevo salio de su ensimismamiento, se fijo en la comida que preparaba Gabrielle. O sabia de su regreso por algun espabilado, o pensaba comer con alguien mas. Habia tres conejos asandose, y aunque el apetido de la bardo era grande, no lo era tanto. Tenia que haber una tercera persona. Aquello la puso celosa y la decidio a quedarse subida en aquel arbol mas tiempo, para saber que habia cambiado desde su marcha. Esta al fin y al cabo no había durado demasiado, solo dos semanas. Quizas por eso no le habia dado tiempo a pensar nada mejor que una frase que se repetia en su mente “Que decidan ellos” pero a pesar de haber tomado una especie de decision sobre el problema seguia sin atreverse a salir. El notrarlos de nuevo cerca la hacia sentirse entre dos paredes que le aplastaban. Y odiaba no saber como poder escaparse de aquello
En esos pensamientos estaba, cuando vio aparecer a Ares. El dios provoco que aquellas paredes que apretaban a Xena, la comprimieran mas. Ares se acerco a Gabrielle y sorprendiendo a Xena hasta mas no poder pregunto:

“¿Qué nuevas hay de Xena?”

“¿Qué sigue desaparecida?” contesto ella con sarcasmo mientras le tendia uno de los conejos “Mañana te toca cocinar a ti” contesto ella saboreando el conejo “Y te va a costar superarme, te lo advierto”

“Y que lo digas” contesto el disfrutando del exquisito almuerzo “¿Piensas quer volvera?” pregunto el dios mas serio

“No quiero pensar que no” contesto Gabrielle “entre los dos la espantamos, dejemos que se le pase el susto, y espero que vuelva”

“Es increible, ni si quiera en esta situacion eres capaz de guardarle rencor a Xena” murmuro sorprendido

“¿Que te hace pensar que no?” pregunto comicamente “Es tan simple como que no quiero demostrartelo” contesto ella como una niña pequeña. Ambos sonrieron antes de seguir comiendo mas silernciosos.

Xena no podia creer que hubieran llegado a aquella situacion en tan solo dos semanas. Sabia que no debia irse sin sabver que consecuencias podia traer aquello, pero nunca penso en esas consecuencias. Todo empezo un dia en el que ni Ares ni Gabrielle pensaron que podria ocurrir lo que ocurrio en menos de 48 horas. Hacia sol y el dia era tranquilo. Tan tranquilo como lo estaban Xena y Gabrielle. Estaban tumbadas aun en las sabanas que utilizaban para dormir, negandose a salir de ellas. Alli se estaba calentito y comodo, mirando al cielo completamente despejado con arboles y ruidos de la naturaleza. Poco mas se podia pedir en aquella situacion.

“¿Vamos a levantarnos algun dia?” pregunto Xena

“¿Para que?” pregutno ella mostrando estar vaga aquel dia

“Para desayunar” propuso la guerera, tentando a Gabrielle, con un tonillo picaro

“¿¿Tienes respuesta para todo?” pregunto sonriendo. Ambas se miraron a los ojos y en menos de cinco segundos saltaron de entre las sabanas corriendo hacia las alforjas de Argo, para ver quien llegaba antes a la comida. Llego Gabrelle primero, porque sin que se notase demasiado, Xena la había dejado ganar. La bardo cogio el pan de queso y las manzanas rapidamente, dispuesta a huir de la guerrera, pero esta la agarro con un brazo de la cintura, y con el otro agarro la commida. Con el brazo con el que la agarraba fue alejandola poco a poco de la comida, y entonces fue la guerrera la que salio corriendo con la comida:

“¡Eso no es justo!” se quejo la bardo

“¿Quién decide que es justo y que no lo es?” pregunto con chuleria

“Yo” contesto ella enfurruñada

“No te lo crees ni tu” susurro malignamente mientras se dejaba caer en las mantas. Aquel susurro recorrio de arriba bajo a Gabrielle, quien puso un amago de sonrisa en sus labios y se acerco a ella para coger algo del desayuno. Mantuvieron entre ellas unos cinco minutos de silencio, antes de que Gabrielle oyera a Xena sisear “Te he ganado”

“No te lo crees ni tu” contesto ella imitandola, antes de estallar en carcajadas.

La risa de Xena era una delicia semejante a la ambrosia para Gabrielle, costaba conseguirla, pero si lo lograbas, disfrutabas de un pequeño placer. La bardo volvio a notar como se derretia por dentro y como se perdia en su mirada. Cuando su mirada de cordero degollado llegaba a su maximo auge, el subconsciente que habia desarrollado, le dijo a si misma “No la mires de esa forma, o lo notara” Aquel molesto subconsciente, siempre veia un peligro en cualquier gesto de Gabrielle, cualquier gesto parecia ir a delatarla. Aunque aquel subconsciente tambien hacia cosas buenas, como opinar sobre Xena: Cuando sonreia, cuando se bañaba, cuando dormia… Era una parte de Gabrielle que decia a voz en grito dentro de su cabeza lo que esta estaba pensando. Quizas por aquel recurrente doble pensamiento descubrio que amaba a Xena. O eso o que siempre estaba pensando en ella


“Xena, ¿vienes a bañarte?” pregunto Gabrielle. Sabia que si aceptaba y se metia al agua con su tipica vestimenta para nadar, osea nada, le costaria concentrarse en no ahogarse, pero lo preferia.

“No, ve tu si quieres. Quiero entrenar un poco, tengo los musculos dormidos”

“si te hago unas cuantas aguadillas, los musculos se te despertaran” contesto Gabrielle sin darse por vencida

“Pero como no eres capaz de hacerme aguadillas” contesto Xena chasqueando la lengua “De todas ve, quizas luego, tras el ejercicio me apunte, ¿de acuerdo?” pregunto con una sonrisa

“Claro” contesto.


Con destreza y soltura malabareo con la espada. Probo a tirarla al aire y dar una voltereta parra cogerla. Sin problemas. Probo a tiararla y hacer una hacia atrás. De nuevo lo consiguio sin dificultad y aquello inflo su ego. Probo una hacia atrás, otra hacia adelante, y un mortal, pero en uno de los saltos fallo y cayo al suelo. Tumbada boca arriba algo dolorida solto un quejido, cuando se acordo de la espada. Estabajaba recta a gran velocidad hacia ellaq. Intento girarse, pero no lo iba a lograr a tiempo. A pesar de ello se salvo. Alguien habia agarrado el arma en el aire, a unos centimetros del rostro de Xena:

“Buena parada Ares”

“Las niñas pequeñas no deberian jugar con objetos que pinchan” aconsejo como lo haria un padre, mientras le devolvia el arma

“Eso va por ti, ¿no?” pregunto retomando el calentamiento

“He venido a pedirte algo”

“¿Un favor?” pregunto ella

“No, no exactamente” respondio

“¿Quizas tienes unos planes en manos y no quieres que me entrometa?” pregunto girando su espada en distintas piruetas

“Tampoco”

“¿Quieres que mate a alguien?” pregunto girando el arma lateralmente

“¡Claro que no! ¿Siempre eres tan sangrienta?”

“¿Entonces que?” pregunto ella, mientras lanzaba la espada y la recogia por el mango con la facilidad de un ramita.

“Una cena” contesto él

“¿Una cena?” repitio alzando una ceja

“O una comida si te viene mejor” contesto como si fuera lo mas normal del mundo

“¿Pero esto va en serio, o has bebido algo?” pergunto ella extrañada, con una sonrisa burlona “Piensa tu respuesta” contesto retadora moviendo amenazante la espada

“Es en verdad” contesto esquivando un espadazo

“Respuesta erronea” contesto, mientras atacaba a sus piernas

“¿Esto es un si?” pregunto saltando para esquivar el arma

“¡No!” contesto ella

“Esta bien, si necesitas tiempo para pensartelo” contesto el dios sin hacer caso a su respuesta y moviendo la mano desaparecio. La guerrera solto una carcajada por aquello, antes de volver al entrenamiento


Cuando ambas amigas se encontraban comiendo, Xena decidio contarle a Gabrielle lo suedido. Sin saber muy bien porque se sentia obligada a ello, pero al tiempo no sabia porque empezar.

“Hoy entrenando me encontre con Ares” contesto, mientras seguia comiendo como si nada.

Gabrielle respiro hondo, intenrando fingir calma. Sabia que había gente que adoraba Xena, porque su fisico era sorprendente y su forma de ser, fria y al tiempo calida atraia hasta al mas rigido. Pero ella sabia bien que Ares no adoraba o se sentia atraido a Xena solamente, sino que la queria, la amaba. Y por eso oir su nombre le creaba una sensacion de agobio indescriptible. Nunca había pensado en declararse, nunca penso en que un dia fuera a hacer eso, pero aun asi esperaba que Ares no se le adelantara a ese dia que no llegaria.

“¿Y que te dijo?”

“Estaba un poco raro. Sino fuera porque parecia que había bebido algo, diria que me ha tomado el pelo”

“Si, ¿pero que ha hecho?” pregunto impaciente. Gracias a Zeus la guerrera no noto aquella impaciencia en su voz

“Me ha pedido salir” contesto cun unn tono ligeramente comico

“¿Cómo? ¿Salir, osea, una cita?” pregunto Gabrielle. Estaba furiosa, pero intentanba fingir una sonrisa de incredulidad “Le has dicho que no, ¿verdad?”

“Se podria decir que si, pero ni yo estaba muy segura ni el hizo mucho caso a mi respuesta”

“¿Y que? ¿Vas a salir con el? ¿Vas a estar con el? ¿A solas?” pregunto Gabrielle sin poder evitar fruncir el entrecejo

“¿Por qué no?” bromeo sin saber la furia que estaba despertando en Gabrielle “La verdad es que no lo he pensado, pero seria un poco raro salir con el, aunque solo sea un dia” contesto asintiendo con la cabeza. Gabrielle se relajo un poco.

“Pues yo no saldria con él” contesto ella negando con la cabeza

“Ni el saldria contigo” respondio el dios de la guerra apareciendo junto ellas “¿Puedo hablar contigo, Xena?” pregunto.

“Supongo” respondio ella. Se apoyo para levantarse, peor Ares le tendio su mano. Elevo una ceja la guerera y con una sonrisa indulgente se valio de ella para levantarse “En seguida vuelvo, Gabrielle” informo. Se alejaron algunos metros, protegiendose de la vista de Gabrielle tras un arbol:

“¿Se lo has cntado?” pregunto el sorprendido

“¿Y por que no?” pregunto

“Porque di por supuesto que para cuando se lo contaras tendrias una respuesta y…”

“La tengo, es no”

“…por lo visto aun sigues sin tenerla” continuo sin importarle de nuevo aquel no.

“Ares, ya te lo he dicho, ¡no!”

Aquel “no” lo escucho la bardo, que sonrio algo mas tranquila, mientras seguia intentando oir sentada donde estaba

“Y a pesar de todo, le has contado todo”

“¿Acaso no te lo esperabas?” pregunto

“Si, supongo. ¿Entonces que contestas?. Al fin y al cabo sera una inocente cena”

“Comida” respondio ella “En todo caso comida”

“Pues una comida, en el olimpo y…”

“En la tierra” contesto ella

“en la tierra y solos”

“Con gente, en una posada, en la tierra, y solo para comer” respondio ella

“¿¿Entonces tenemos una cita?” pregunto el

“Tan solo he dicho que seria en el caso hipotetico de que salieramos” respondio ella “Ademas eres consciente de que todo esto se lo voy a contar a Gabrielle, ¿verdad?” respondio entrando en un pequeño juego de inocente piucardia contesto ella “al detalle” insistio

“Cuentale todo” respondio Ares, agarro su rostro entre sus manos y le beso “¡Incluso si quieres cuentale que te quiero y que como soy un hombre, no entiendo un no por respuesta” pidio en un susurro antes de volver a besarla con mucha mas pasion y mas activo. Entonces fue Xena la que se separo de él.

“Vas a tener que esperar a que se lo cuente todo para tener una respuesta” contesto aturdida intentando tener aun el control

“De acuerdo” contesto y acariciando su rostro desparecio. Cuando Xena volvio a la hoguera, Gabrielle no estaba. Se habia llevado su comida y parte de la de Xena, y había dejado un pequeño rastro a seguir de hueyas. Encontro a la bardo, como enfurecida subida a un arbol:

“¿Qué haces ahí?” pregunto con una carcajada y voz comica Xena

“¿Ya terminasteis?” pregunto con una sonrisa “Es que no sabia que ocurria, y me fui de alli por si acaso” llevaba diez minutos aguantando los gritos y palabrotas que se el ocurrian, podria hacerlo unas horas mas con una sonrisa.

“No a pasado nada” contesto la guerrera con una sonrisa mientras de un salto se sentaba junto a ella y comia lo que quedaba “Y tampoco creo que mañana vaya a ocurrir nada”

“¿Mañana?” pregunto Gabrielle atragantandose

“¿Estas bien?” preguno “Si, mañana he quedado para comer con el” Gabrielle la miro con ojos abiertos de par en par y Xena se vio obligada a contar mas “Es que me lio” fue su escusa, mientras Gabrielle fingia una carcajada.

Aquella noche entre las sabanas Xena se revolvia como nunca. soñaba ilusamente con Ares. En la fantasia se repetian una pregunta que Ares nunca había echo y una respuesta que Xena nunca habia dado:

“¿Me quieres?” preguntaba Ares

“Te quiero” contetstaba seria la guerrera. Al tiempo que se repetian estas dos frases se veian imágenes de momneots qe había vivido con Ares: cuando le vio por primera vez, cuando tenia que luhcar contra el, cuando estaban cerca, sus miradas.

“Ahhhh” se desperto irguiendose alterada. Se toco la frente y su cuello. Su pulso iba a mil por hora. Acababa de comprender lo que tanto tiiempo llevaba sin saber : “Le quiero” se dijo a si misma sorprendida. Se puso nerviosa y alterada y por primera vez no supo que hacer, mas que despertar a aquella persona que creia mas oportuna para esa ocasión. ¡Error! Desperto a Gabrielle y le conto lo que había descubierto de su corazon:

“¿Le quieres?” pregunto Gabrielle, que ayudada por la noche, pudo llorar silenciosamente sin que ella lo notara

“Asi es, ¡y ahora no se que hacer!”

“¿Y no puede ser que te parezca muy guapo porque, en fin, lo es” respondio ella con una trono algo lloroso

“Eso mismo pense” contesto preocupada la guerrera “Pero me temo que cuando pienso en el el fisico no me importa demasiado, es mas su personalidad lo que recuerdo, en contra de mi voluntad, con amor”

“¡Esta bien! ¡Haz lo que quieras!” grito la bardo enfurecid. Unas horas le habían parecido una eternidad fingiendo tras aquel beso de Ares, asi que no tuvo capacidad para fingir en aquel momento.
Xena vio como salia del campamento furiosa y hechando chispas. Ella sabia que su amiga odiaba a Ares, pero nunca penso que llegara hasta ese extremo. Se preocupo por aquella reaccion e intranquila fue a buscar a Gabrielle.
Tuvo que andar casi 100 metros antes de encontrarla. Los había recorrido andando para encontrar a Gabrielle, pero esta devio de recorrerlos corriendo a la velocidad de la luz. Cuando la encontro estaba en el suelo. Parecia que se hubiera sentado, quitando el echo de que se frotaba el pie dolorida:

“¿Qué te a ocutrrido?” pregunto la guerrera preocupada, poniendose de cunclillas junto a ella. La bardo no sabia si lo decia por su comportamiento o por lo que la acababa de ocurrir, asi que rpefirio pensar que lo decia por lo segundo.

“Me torci el tobillo” contesto disfrazando con una dulce sonrisa la amargura que sentia en ese momento. Teniendo en cuenta todo lo que sentia que le importaba un poco mas de falsedad

“Eres increible” contesto Xena mientras agarraba en brazos a Gabrielle para llevarla al campamento “Descnasa el pie con un poco de hielo y mañana lo tendras como nuevo” propuso

“A la orden contesto” mientras se dejaba coger por la guerrera. Anduvieron algunos pasos, pero como Gabrielle suponia, Xena acabo sacando el tema de Ares.

“¿Tanto odias a Ares?” pregunto Xena. Gabrielle murmuro algo asi como ¡oh no! Y escondio el rostro en la curva del cuello de Xena. La guerrera solto una carcajada, pero repitio la pregunta:

“Digamos que en este momento su presencia cerca de mi es no grata”

“¿Es por .lo que nos ha hecho todos estos años?”

“No solo por eso, no exactamente” contesto Gabrielle empezando a sentirse angustiada

“¿Entonces por que?” insistio la guerrera, mirando a los ojos de Gabrielle que estaban muy cerca de los suyos, porque aun seguia cogiendola en brazos

“Porque te quiere, porque te lo dice, porque es cariñoso contigo…” siguio, angustiada cada vez mas

“ ¿Y no deberia serlo?” pregunto Xena con una ceja elevada

“¡No, no tiene derecho! Ni para decirte que te quiere ni para nada”

“¿Y quien si? “ pregunto la guerrera con humor, pues la frase de su compañera le habia echo gracia. No sabia cuan en serio iba. Xena sonrio con una de esas sonrisas para el recouerdo, esperando la respuesta de su sonrojada amiga, cuyo rostr solo se encontraba a unos centimetros del suyo. Gabrielle se mordio el labio inferior, pero sin poder aguantarlo mas, la beso. Xena seguia agarrandola firmemente, pero cuando noto sus labios junto a los de ella, la dejo ponerse poco a poco en pie, pero aparte de eso su cuerpo no reaccionaba. Aunque mas tarde, cuando fue consciente, le hubiera gustado devolverle el beso, en ese momento no fue capaz. Gabrielle se separo de ella y dijo “¿Qué quien tiene derecho a amarte? En algunos momentos absurdos pensaba que yo” respondio seria, mientras volvia al campamento. La guerrera se quedo alli pasmada y se dejo caer, mas que sentar, en una piedra.


“Hola Gabrielle, ¿dónde esta Xena?” pregunto Ares impaciente, mirando por todo el campamento. La bardo que se encontraba escribiendo un pergamino a la sombra de un arbol se tapo los ojos por el sol que estaba detrás de Ares, intentando mirarlo a los ojos y dijo:

“¿Te refieres a una amiga mia alta, con un cuerpazo de impresión, ojos penetrantes y azules como la mas clara tinta? Ni idea”

“nunca nos hemos llevado bien y no te lo discuto, pero ¿por qué no me quieres decir donde esta?” pregunto.

“Porque no lo se” resumio mientras arrastraba un objeto metalico que guardaba a su lado junto a los pies de Ares. Era el famoso chakarm de Xena

“¿Donde esta?”” insistio el dios “Ella nunca se separa de su chakarm”

“Veo que la conoces en profundidad” contesto mas satirica que nunca “Ya te he dicho que no lo se” contesto marcando las palabras en sus labios

“¿Y porque no lo sabes?” pregunto exasperado

“Se ha ido”

“No me lo creo, hay esta argo” refuto el dios señalando a la yegua

“¿Y…?” pregunto aburrida la bardo.

“¡No es cierto!” contesto incredulo “¿Por qué iba a hacerlo?”

Gabrielle solto unas sonoras carcajadas y con malicia le tendio el pergamino al dios de la guerra “Leete esto, si sabes leer y tu miniaturizado cerebro te hara entender que se ha ido” Se titulaba “La merecida fuga de Xena” hay se explicaba todo claramente… porque se había ido, que le habia dicho Ares y que le habia dicho Gabrielle, etc. Durnate la lectura Gabrielle siguio comportandose con crueldad con Ares. Era la unica forma que tenia de desahogarse. Esa o llorar, pero las lagrimas se habian evaporado por el calor de la furia que sentia por Xena.

Mientras a un dia a paso tranquilo, Xena estaba pensando. Durante toda la noche se había repetido el sueño de Ares, haciendola mas consciente de que le queria, pero habia una anomalia en el sueño: Ares le preguntaba si la queria y ella respondia que si, pero despues lo hacia Gabrielle, y ella contestaba tambien positibamente. Queria a los dos.
Ella, una super dotada en el ser humano y el comportamiento del mismo, no había podido adivinar que dos personas cercanas a ella la querian. Se sentia fatal. Y quizas lo peor era que ni si quiera habia podido adivinar lo que ella misma sentia. Equivocarse frente a los demas tenia un pase, pero equivocarse sobre una misma. Y por eso, por su culpa, por su cegera entonces sufrian tres personas. Y no sabia que hacer.

Estos pensamientos se repitieron incansables veces durate dos semana inagotables, hasta que Xena, cansada por la jaqueca que ello le producia tomo una decision, volver. Habían transcurrido dos semanas en las que no se pudo imaginar los cambios que habían ocurrido.
Y justo en este momento es cuando comence la historia. Xena se encontraba sobre un arbol, viendo comer a Ares y Gabrielle los dos juntos como amigos esperandola. La guerrera termino de divagar sobre todo lo ocurrido y se limito a bajar lentamente y sin hacer el menor ruido.

“Espera, noto a Xena” dijo Ares con los ojos abiertos de par en par

“¿Qué?” pergunto Gabrielle “¡No, otra vez no! Ahora me diras que la notas cerca y desapareceras sin ayudarme a recoger” se quejo

“No, esta vez no miente. Estoy aquí” aclaro Xena. La guerrera sintio como ambos se les erizaba la piel con tan solo oir su nombre

“Si no tienes previsto huir, podrias acompañarnos en esta comida, tenemos conejos de sobra” respondio Ares haciendo aparecer mas coejos en la hoguera. EL dios había omitido con eficacia cualquier sentimiento de su voz

“Gracias” contesto la guerrera. Estaba hambrienta. Se sento frente a los dos, con el conejo en la mano, pero sin probarlo

“¿Por qué te fuiste?” pregunto Gabrielle en un tono triste pero severo

“Para pensar, queria pensar, vosotros hicisteis… dijisteis cosas que me sorprendieron”

“esta bien que en vez de decir me espantaron digas me sorprendieron” contesto Ares

“No me espantaron, te lo aseguro” contesto la guerrera mirandole a los ojos

“¿Y que has decidido?” pregunto la bardo molesta por aquella mirada

“Que decidais vosotros” contesto poniendose en pie

“¿Qué decidamos nosotros? ¿Tu te das cuentas de que los dos te elegiremos a ti, no?” comento Ares poniendose ambos en pie para estar a su altura

“Si, pero antes quiero haceros ver lo que seria estar onmigo en esta situacion” comenzo “¿Podriais soportarlo? Por ejemplo Ares…” dijo acercandose a él “¿…aguantarias estar conmigo, como pareja, pero que siempre este viajando con ella, viviendo con ella, luchando con ella” le miro seductoramente ¿Podrias?” dirigio entonces su mirada a Gabrielle, quien tras el comportamiento de Xena con Ares había girado el rostro “¿Y tu Gabrielle?” pregunto cambiando su mirada a una mucho mas dulce y tierna y consiguiendo la mirada de la bardo con una dulce caricia ¿Podrias?” pregunto “¿Te seria facil verme con Ares, luchando contra o con el en nuestros viajes?” pregunto insistiendo “Si os veis capaces entonces tendreis que decidir entre vosotros” contesto volviendose a sentar

“Me temo que ambos dariamos lo que fuera, incluso pasar celos toda nuestra vida, por estar contigo aunque solo fuera un minuto” respondio el dios, poniendose de cuncliyas frente a ella, apoyado en sus rodillas. Miro a Gasbrielle y dijo “Creo que hablo en nombre de los dos cuando digo que lo podriamos soportar” termino

“¡Mierda!” contesto Xena “¡No me podeis colocar en esta situacion, no es justo, no me lo merezco” se quejaba

“¿Y nosotros si?” pregunto Gabrielle “Tu tienes un 50% de conocer el amor con Ares, o de hacerlo conmigo, pero nosotros tenemos las mismas posibilidades de tenerte para siempre o perderte por nunca” parecia enfadada “¿Quién entonces crees que esta peor?”

“Gabrielle, tu nunca me perderas” contesto Xena ssombrada “Ocurra lo que ocurra nunca querria perderte” contesto la guerrera mientras volvia a sentir la misma angustia que durante las dos ultuimas semanas

“Digamos que no me apeteceria estar con alguien a quien quiero cuando esta duerme con otro” conetsto con sarcasmo

“¡¿Veis?! Eso es lo que me preocupa, las consecuencias”

“Xena, esto es una tonteria. Decide ya. Deja la mente en blanco y di lo primero que se te ocurra” pidio Ares ya desquiciado

“No se si…”

“A mi me parece buena idea” insistio Gabrielle

“Esta bien” acepto Xena. Cerro los ojos y a los cinco segundos se dispuso a dar su veredicto “Gares, Arelle” era una mezccla entre ambos nombres lo que pronunciaba. No lograba decidirse “Ares, o Gabrielle, Ares, Gabri… Ares” intento decidirse, pero no lo lograba “¡No puedo!” determino

“Todo esto es una tonteria, todo, todo esto” dijo la bardo marchandose casi llorando


Final s

Entonctrandose Ares y Xena solos, Este dijo:

“Ya solo hay dos posibilidades a decir, lo que quiero que digas y lo que debes decir” respondio el Dios. La guerrerra levanto el rostro aun lloroso y asintio con la cabeza “Hazlo” pidio empezando el tambien a sentirse mal, con una angustia general. Ella sonrio, nunca esperaba eso de Ares, se levanto y le abrazo fuertemente. EL tambien lo hizo, sin saber del todo si seria la primera o la ultima vez de muchas.

Gabrielle estaba sentada, con la cabeza entre las rodillas y sus manos sobre su nuca, lamentandose por su situacion y por lo que le ocurria. No sabia como se le había escapado todo tanjto de las manos. En algunos momentos si había tenido pesadillas en las que todos se enteraban de lo que ella sentia por Xena y se reian de ellas, excepto Xena que huia, pero nunca penso que lo sabrian el dios de la guerra y Xena y que estarian esta en un momento indeciso tan agobiante.
Entonces una mano la saco de su aturdimiento. La mano rozo su cabello, llamando su atencion. Era Xena, y se sento junto a ella. Se la veia tan agobiada como ella. Estaba tambien resistiendo las lagrimas y parecia tener que resistirlas respirando hondo.

“Tengo que decirte algo” comenzo

“No se si quiero oirlo”

“Gabrielle, eres lo mejor que me a pasado en la vida”

“Eso suena bien, menos en esta situacion” insistio ella

“Eres el corazon mas puro y grande que he visto jamas. No discriminas, no odias, solo te limitas a querer y vencer asi lo malo de la vida” siguio “Eras incente y ahora quizas hayas cambiado algo, pero conservas la dulzura, la inteligencia, la belleza del primer dia. Insisto en que no eres facil de olvidar ni para los que te han visto un segundo porque eres alguien utopica y fantstica,…”

“¿Pero?” pregunto la bardo

“Pero por eso…” comenzo la guerrera

“No, por favor no continues” pidio la bardo abrazandose a ella, con tanto odio como amor. La guerrera acepto de buen agrado el gesto y la abrazo ella tambien.

“Pero por eso no te mereces a una guerrera cegata, indecisa y que ademas quiere a dos personas…” contesto, mientras notaba como Gabrielle la agarraba con mas fuerza antes de separarse de ella

“Por favor no termines. Esta bien, Ares a ganado, si asi lo quieres, pero no termines la frase” rogo. Xena como si quisiera hacerla sufrir mas continuo

“…a dos personas… asi que estoy de acuerdo en ofrecerte lo que si te mereces, alguien que te quiera por entero” respondio con un tono absolutamente serio. La bardo la miro a los ojos sin creerse lo que oia

“¿En… en serio?”

“Si te crees capaz de aguantarme por el resto de mi vida, si” contesto con una radiante sonrisa. La bardo tambien sonrio mientras algo la recorria por entero, mas feliz de lo que recordaba. Asalto los labios de la guerrera, besandola con todo lo que podia expresar, aunque con sinceridad no sabia que hacer en aquella situacion. Xena la saco de aquel apuro, se separo de ella y pregunto “¿Tomo esto como que si me aceptas a pesar de ser yo?” pregunto

“Por supuesto” entonces fue la guerrera quien abordo a la bardo, tumbandola suavemente en el suelo de un solo asalto “Te quiero” dijo la guerrera

“Gracias a Zeus por ello”


Mientras Ares se desahogaba llorando furioso. Había perdido siempre cuando intentaba propagar el mal, o cuando iba con malas intenciones. Pero aquella vez lo habia intentado en el bando de los buenos y habia fracasado estrepitosamente, como nunca.

“Ares…” murmuro Afrodita apareciendo junto a el. acaricio su mano como gesto de apoyo, pero este la aparto tosco mostrandole estar furioso “…lo que has hecho a sido increible”

“Pues no volvera a pasar” respondio el, mientras en la tierra dos mujeres por fin estaban tranquilas, tras dos semanas dolorosas.


Final A


“Ya solo hay dos posibilidades a decir, lo que quiero que digas y lo que quiere que digas” respondio el Dios. La guerrerra levanto el rostro aun lloroso y asintio con la cabeza “Hazlo” pidio empezando el tambien a sentirse mal, con una angustia general.

“¿No mentias cuando decias que serias capaz de quererme con Gabrielle aun a mi lado?” pregunto sin desabrazarse de el.

“No” respondio sin pensarlo

“¿Y crees que ella podria aguantarlo?” pregunto

“¿Gabrielle?” pregunto “Quizas mejor que yo” respondio “Pero no quiero que ella tenga que aguantar los celos, quiero aguantarlos yo, si eso viene unido a estar contigo” respondio desesperado

“Pero Gabrielle…” insistio ella. Parecia que quisiera hacerle sufrir, como si aquella situacion se tratara de una prueba de aguante

“… podria aguantarmas, porque lleva mas teimpo agunatando” respondio sereno y abrazandola “Pero por favor, no te vayas, no me dejes solo, porque no quiero perderte” pidio rogando “No me lo merezco acaso? Por primera vez he hecho las cosas por el camino correcto, por el del amor, sin artimañas ni trcos. Solo sinceridad. Asi que me lo merezco, te merezco” argumento llorando, sin querrer soltar su cintura, la cual rodeaba en aquel abrazo

“Esta bien” contesto en una sonrisa “Me mereces” respondio acriciando su pelo. Entonces una quietud casi divina recorro a Ares y su corazon casi dio un vuelco, mientras respiraba profundamente

“Te quiero, maldita torturadora” murmuro Ares

“Yo tambien te quiero, paciente sufridor” contesto besandole. El dios se habia planteado hipotesis, se habia dicho a si mismo miles de frases de consuelo, y habia inventado miles de excusas para aguantar la espera, y cuando al fin volvia a encontrarse con ella todo eso no le iba ha hacer falta. La tenia, la estrechaba entre sus brazos y la besaba con total libertad… o no. Quedaba Gabrielle
Xena debio oir sus pensamientos:

“Te quiero y me quieres, pero sabes que hay otra persona mas. Si tu estas conmigo, yo podre superarlo… o superarla, pero quiero que ella siga estando a mi lado, como mi amiga. ¿Pido demasiado?” pregunto juntandose mas a el, y practicamente susurrandole al oido su anhelo

“Si yo pedi un imposible, que me quisieras, y se me cumplio; los tuyos tambien deben cumplirse” decidio moviendo sus manos en el aire, preparandose para algun hechizo “¿ME dejas?” pregunto la guerrera

“Por favor” pidio con una sonrisa, secando sus lagrimas. EL dios termino el movimineot con sus manos y algo salio disparado de las mismas “Gracias” contesto “TE quiero”

“Llevaba dos semanas esperando oir eso” siseo el, con una gran sonrisa, aun no era consciente de su situacion, porque la felicidad no se lo permitia, peor tenia toda una vida para concienciarse. Mientras, escondida tras un arbol, la bardo lloraba desconsolada. La esperanza e ella no habia durado mas de dos minutos y cuando tras ese tiempo vio que Xena no aparecia, se desmorono. Entonces mientras lloraba, algo llego sobrevolandola, y posandose sobre ella la hizo olvidar todo lo que le atormentaba, todo lo que la hacia sufrir, en definitiva, le hizo olvidar que amaba a Xena, y solo reccordo que la queria como amiga. Una sensacion extraña de alivio y liberacion la recorria cuando aparecio Xena, para asegurarse de que el truco de Ares habia funcionado:

“¿Xena que hago aquí?” pregunto Gabrielle extrañada. Entonces observo a Ares a unos metros detrás de la guerrera y con mirada picara le pregunto por el

“Digamos que esta noche no va a ser como las demas” murmuro con una sonrisa. la bardo solto una carcajada, mientras veia toda feliz y alegre como Xena desaparecia en brazos de Ares. En esos momentos era muy feliz y nada negativo la invadia, pues si Xena estaba con quien ella queria, ella se regocijaba de la dicha de su mejor amiga.

Fin