"Descríbela"
"Oh, eso es fácil. La tengo viva en mis ojos como si la viese a cada
instante, pero es demasiado difícil que un mortal logre imaginársela
basándose solo en mis torpes palabras, que bien podrían no hacerla
justicia. Es la tentación con cuerpo humano. Cada parte de ella es
perfecta, sus ojos son bellísimos y dejan congelado a quien le
aguanta la mirada, al tiempo que pueden provocar que esa misma
persona se consuma en un fuego ardiente. Ese azul tan inusual, solo
consigue volverla más única. Luego están sus labios, que a cada
palabra dejan huella de su evidente presencia. Cada gesto de ellos,
cada sonido es una tentación que provoca un a sencilla reacción,
desear devorarlos. Al tiempo todo su rostro es el más fiel espejo de
su carácter, que no de su alma, porque es capaz de controlar sus
sentimientos como Eolo de controlar los vientos. Sus facciones
muestran su carácter rudo y distante, pero cálido y respetuoso con
quien ha de serlo. Con tan solo verla te das cuenta del increíble
control que tiene sobre su cuerpo, solo comparable con el que ejerce
sobre los que la rodean. Por otro lado su pelo, perfectamente
recogido por una diadema, o suelto y ondulante a la más mínima brisa
de aire, provoca un efecto irresistiblemente hipnotizador. Y el
resto de ella, su cuerpo... basta con decir que es una de sus
mejores armas. Nunca le ha fallado. Y aunque lo intentase, no
podría, es perfecto. Aún a riesgo de que la misma Afrodita se
enfade, parece el de la más bella de las diosas. Ella lo sabe y por
eso es una de sus mejores armas. Y yo lo sé. Pero aun así siempre
caigo."
"Has descrito su físico. Bien, es una forma de empezar. Has hablado
de que es fría y calculadora, o cálida y respetuosa. Define más su
carácter."
"Tiene un muro. Un abrupto muro que la protege, que la mantiene
alerta, que la hace ser como es la primera vez que se la tiene
cerca. Ese muro es infranqueable a no ser que ella decida abrir la
diminuta puerta que se encuentra escondida a los ojos humanos, a la
ambición, al mal carácter. Tan solo se puede atravesar poco a poco,
y sin apenas darse cuenta, de forma que se demuestre que el
verdadero fin de conseguir su amistad es estar con ella y no
atravesar esa puerta solo por tener acceso directo a su completo
interior. Esa mujer es una auténtica conocedora de lo que se cuece
en cada mente humana. Se adelanta a lo que uno va a hacer, porque
también se adelanta a sus pensamientos. Y eso es una ventaja
increíble. Y ella la sabe utilizar. Sabe ser falsa o sincera, sabe
actuar o ser tal y como es, respectivamente. Su verdadera
personalidad es difícil de averiguar, porque tiene demasiadas
facetas, todas igual de convincentes. Puede ser seductora y tener a
quien quiera a sus pies, puede ser sumisa y recatada como una
princesa u orgullosa y egocéntrica como una diosa. Puede ser
escandalosa o un silencio, puede ser pegajosa o independiente, tener
mil cambios de humor, o ser mas calmada que una densa nube en un día
sin viento. Así es ella, o así puede fingir ser. Ojalá la
entendiese."
"Háblame de vuestra relación."
"Como principio diré que el termino más correcto para lo que hay
entre nosotros es La Cosa. Porque no hay nada definido. Esta ella y
estoy yo y en ese espacio que queda entre ambos y por el que no
estamos juntos siempre hay una pelea, una batalla o un motivo
similar que es lo que nos hace entrechocarnos. Nunca es por
nosotros, siempre por las circunstancias que nos rodean. La
circunstancia nunca es buena, siempre mala, y manchada de sangre. Y
supongo que eso es lo que nos da esa distancia, lo que crea La Cosa,
y lo que me tiene tan martirizado, por no dejar que me acerque a
ella.
Que me parece que entre nosotros eso es todo."
"¿Pero no dijiste antes que la forma de llegar a lo que es ella, de
conseguir entenderla y de que nada os separe entre vosotros, (qué es
lo que deseas, no?) era entrando por esa puerta? ¿Sin pensar solo y
obsesivamente en entrar, sino de forma progresivamente leve y sin
ser demasiado consciente? ¿Por qué no lo intentas?"
"¡¡¿Crees que no lo intento?!! A todas horas, pero mi carácter
traicionero, y mi posición como dios de la guerra se vuelven en mi
contra y eso provoca que las circunstancias vuelvan a ser
desfavorables. Pero quitando eso, en lo único que puedo pensar es en
estar con ella. En que llegue el día en que para estrujarla entre
mis brazos, no haga falta que este soñando o en alguna fantasía,
sino que sea real; el día en que sus besos sean para con los dos; el
día perfecto que nunca se dará, porque ella es perfecta, pero yo no.
y volvemos a lo mismo, porque como se ve, soy un inútil, incapaz de
pensar en nada mas que conseguir por cualquier medio barra libre a
su interior."
"En otras palabras, mas resumidas, soy capaz de concretar que tu
problema es que estas enamorado y con la autoestima muy baja. ¿Nunca
has pensado en hablar con ella?"
"No. Imagino como seria. Los vigías de su torre, esa que guarda
cuidadosamente su corazón, me verían aun antes de que apareciese y
me impedirían acercarme pinchándome en el corazón, desinflando por
completo mis intenciones y esperanzas. Prefiero no exponerme tanto,
porque sé perfectamente que lo conseguido será nulo. Y una negación
directa es más dolorosa que unas leves indirectas."
"A alguien tan enamorado como tu, las indirectas deberían de matarle
poco a poco."
"Y quizás sea así, pero soy inmortal. Menos para ella. Ella me trata
de igual, se olvida de lo que soy, y me trata como uno más. Y me
encanta. Pero eso poco a poco a dejado de tener su gracia, porque
pienso que ya no me trata como un igual, sino como uno del montón."
"En mi opinión de experto, creo que deberías hablar directamente con
ella."
"¿Para qué? Puedo imaginarme su distanciamiento frío y cortante, su
falta de respuesta ante mis palabras y falta de sentimientos, los
cuales bien ocultos en su corazón, no serán mas que levemente
molestados por mis palabras y súplicas."
"Eso es lo que piensas, pero realmente, cuéntame con lujo de
detalles como crees que seria ese encuentro."
"Esta bien. Sería un día que hiciese buen tiempo. Después de una
batalla, cuando tras la adrenalina de la batalla se encuentre en un
leve estado de calma. Pero lo más importante es que Gabrielle no
estaría. Porque me la imagino, a Xena, recurriendo a su mirada,
mientras yo hablo, a modo de burla. Y eso sí que no."
"Bien, bien, pero continúa, no te entretengas en tonterías."
"Ella nunca puede ser tontería alguna..."
"¿Sabes qué? Sin contar con que la sesión a terminado hace rato, ya
no hay más que decir. Si en verdad quieres que te ayude, habrás de
confiar en mi. Y como primer acto de confianza, obedéceme. Habla con
ella. Y lo antes posible, describiéndola como lo haces, hasta a mí
me dan ganas de enamorarme de ella."
"¿Y qué le digo?"
"Improvisa, que no crea que es un plan pensado detalladamente, a fin
de conseguir entrar a pedradas en su corazón. Que piense que lo
haces con sentimientos y sin animo de lucro. Si no me has mentido,
respecto a lo que sientes, puedes hacerlo."
"De acuerdo. Pero recuerda quien soy. Como esto no funcione, no te
quedara vida durante la cual volver a aconsejar."
"En tal caso, podré dormir tranquilo. Ah, y antes de irte, otra cosa
mas, una vez ocurra lo que ha de ocurrir, querré saber las nuevas
tan pronto como te sea posible."
"Dalo por hecho."
TRAS OCURRIR LO QUE DEBIA OCURRIR
"Te veo decepcionado."
"Quizás ves mas bien, una baja autoestima, como último pedazo de
vida en mi interior."
"¿De qué hablas? ¿Qué ha pasado? No pudo rechazarte, lo mío es la
psicología, y sé que tu fuiste sincero. Así que dando por cierta tu
información, ella no ha podido negarse. Su perfil es único, pero
algo comprensible, y según mis planes, su corazón tendría que
haberte acogido como una ciudad a su rey..."
"Shhhh, cállese."
"Pero..."
"Sigue hablando. No conozco su reacción, ni la conoceré, y no por su
perfil, ni por mi información. Es por ese vacío, en la cosa. Ese
vacío de sangre, siempre entre nosotros y en nuestras vidas. Xena a
muerto. Asesinada por un samurai y sus millares de hombres. En las
tierras mas alejadas de oriente."
"¿Tanta puede ser la mala suerte que arrastras?"
"Lo es. Ahora si que me siento muerto, como un mortal del sangriento
montón."
"No puede ser tu situación tan poco favorable."
"¿Ah, no? Pues calificador de perfiles, entendedor de mentes, date
cuenta de que es así: he perdido una oportunidad única, de
revivirme, de conocer el amor, o solo hacérselo saber a quien amo.
¿Te parece poca cosa?"
"No. Casi nunca me pasa, pero no sé que decir."
"Yo sí. Menuda perdida de tiempo."
"¿El qué? ¿Venir aquí?" Lo pregunta con sarcasmo, no puede entender
como el dios se lamenta por encima de todo, de haber perdido su
tiempo con un centauro psicólogo. Pero imagina que él puede hacerle
retractarse de sus pensamientos, cosa que pocos seres podrían
conseguir."
"No, el vivir."
Fin