ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el sub texto.
Aparte, si eres menor, o simplemente muy poco maduro... ¡no sigas leyendo! Y busca algo más apropiadoDEDICATORIA: Para Francisco Toraño Marc, (aunque haga unos años que no le veo), por trasmitirnos a todos su extraordinaria locura
Para criticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com
EN LA TIERNA EDAD
Por Marta SofíaEn una posada, una joven madre, busca desesperada una solución. Su grupo de actores para aquella noche había tenido un percance por el que no podrían llegar hasta media hora después, como mucho. Entonces su revoltosa hija de trece años, que buscaba por la cocina algo de comer, le dio una idea:
"Xena, ven un momento" le pidió. La joven se acerco con una alita de pollo en la mano "Debes hacerme un favor, me he quedado sin entretenimiento hasta dentro de un rato y…""¿No pretenderás que salga hay?" Su madre la miro rogativa. Xena incrédula chillo "¡JAMÁS!"
Mientras esa pequeña discusión se desarrollaba detrás de lo que se le llamaba escenario, un dios entraba furioso por la puerta. En esos momentos nada era más apetecible que ser un humano mas, o al menos hacerse pasar por uno de ellos. De todos modos, para no ser reconocido por los simples mortales y para no ser encontrado por Hermes se puso sobre su cuerpo una capa que le cubría por entero. Ofuscado por la ira se sentó en una mesa poco iluminada por las velas que colgaban en las paredes. Empezó a hablar consigo mismo, intentando en vano relajarse
"¿Cómo puede pensar ese estúpido vejestorio de Zeus que puedo ser el perfecto dios de la guerra? ¿No comprende que aun soy joven e inexperto? No, no, no, el solo piensa en sus intereses, o claro en sus fulanas, no nos olvidemos. Además me regaño como si yo hubiese quemado aquella aldea aposta, ¡ja! Y encima esta esa liante de Afrodita. Me turba con sus movimientos y besos, consiguiendo fastidiar mas mi existencia" Entonces calla al oír unas voces chillando. Para ser más exactos era solo una voz, la voz de una muchacha:
"¿Y si me atraganto? ¿O si me entra los traicioneros nervios? ¡Que yo no salgo! ¡Que no! ¿Y si me olvido o se me traba la lengua? ¡QUE NO!" Tras este ultimo grito dos personas depositaron a una muchacha en el centro del escenario, para asombro de todos "Volved" rogó "¡Volved!" Pidió de nuevo.
Aquella muchacha de ojos azules, de altura considerable para su edad y de pelo negro como el mas bello carbón embaucaron al dios haciéndole olvidar todo lo que le enfurecía. Aquella joven hasta entonces tímida y temblorosa observa a todo su publico y tras una sonrisa conquistadora recupero toda la compostura perdida y con altivez empezó a hablar:
"Desconocidos señores, no tan desconocidos muchachos y intimas amigas, como ya han observado me han subido a este escenario por así decirlo a la fuerza, pero ante todo quiero decir que yo había puesto resistencia." La chica empezó a abrirse "bien mi querido publico, no sé que hacer para entretenerles, así que tendrán que aguantarse con lo primero que se me ocurra" él publico rió "Para empezar quiero decirles que la persona que me subió aquí, es mi madre" empezó a relatar "Creo que un escalofrió a recorrido la sala al escuchar ese nombre: ¡Madre! ¡Mama! ¡Madre!" Todos rieron menos Cyrene que estaba detrás e las cortinas observando todo "Bien, espero que nadie tenga nada en contra de que critique a este espécimen familiar en especial, pues bien…" iba a empezar una charla, que tenia dos preposiciones, vengarse de su madre y hacer reír al publico. Pero algo estropeo sus planes. Su vista se cruzo con la de un joven de pelo oscuro. Este se encontraba al fina de la sala, en una mesa apenas iluminada. Xena se quedo boquiabierta al verle. Sintió que su mirada recorría todo su cuerpo, haciéndola temblar, con peligro de derrumbamiento. Toda su confianza se evaporo por la cálida mirada del muchacho. Sus mejillas se sonrojaron. Xena solo consiguió tartamudear antes de volver al mundo rela, y ver que todos la miraban atónitos. Entonces ella se avergonzó del todo y salió corriendo del escenario. El publico no entendía nada.
El dios sin saber muy bien porque se sintió culpable de lo que acababa de pasar asi que se fue a la puerta esperando ver salir a la bellísima joven para pedirle disculpas, pero solo consiguió oír a una persona diciendo:"¡¡¡NO VUELVAS A OBLIGARME A SUBIR A UN ESCENARIO, JAMÁS!!!" y tras eso la puerta del establo se abrió de golpe mientras aparecía una jinete montando a caballo, a quien el reconoció como la joven del escenario. Desapareció del lugar para aparecer donde aquella chica decidió aparecer. Apareció justo donde quería, cerca de unos matorrales donde estaba lejos de la vista de aquella joven, la cual como suponía se había sentado cerca del lago. Como toda su atención estaba referida a aquella fémina, no se dio cuenta que por primera vez había aparecido donde deseaba. Dio dos o tres pasos hacia la muchacha, cuando sin darse cuenta piso una ramita que emitió un levísimo ruido que para sorpresa del dios el perfecto oído de Xena lo percibió:
"¿Quién anda hay?" inquirió saber furiosa
"Yo"
"¿Tu? ¿Cómo has llegado tan rápido? No importa lo importante es que te vayas con la misma rapidez" dijo en tono frió
"He venido a verte, no entiendo tanta rigidez"
"Después del ridículo que echo nadie me busca aparte de para reírse de mi.
"Quizás a no ser que la persona en cuestión crea tener la culpa de lo que a ocurrido
"No acostumbro a culpar a otros de mis fracasos
"¿Fracaso? ¿Si solo a sido una charla en publico fallada?
"Todo es un fracaso si se pierde ante otros
"Vaya, observo que tienes el modesto carácter de un guerrero
"Quizás, mi padre fue soldado y supongo que he salido a él. Una chica guerrera, ¡mi madre me odiara!
"¿Por que? La guerra es algo con lo que se nace, si es tu destino, quien es tu madre para juzgarte como a un criminal"
"Quizás…" dijo en un tono como perdido "Pero que tonterías, la guerra no esta echa para las mujeres
"Tu tienes una mente muy cerrada. Si tu quieres dedicarte a pelear, pelea, si tu madre no quiere, no puede hacer mas que darte su opinión, pero ella no puede decidir por ti
"Sabes tienes razón, pero haber quien se lo explica a mi madre" ambos sonrieron "Oye, aun no me has dicho como te llamas"
"Ar… Arturo" el dios consiguió rectifica a tiempo "Y tu Xena ¿no?"
"Si, ¿cómo…?
"Lo dijiste en tu discurso"
"Vaya, eres bastante observador" contesto mientras tendía su mano "Pero dime, ¿de donde eres? No te había visto antes por aquí.
"Bueno digamos que me escape de casa después de pelear por vigésima vez con mi padre"
"Oh, parece que esta de moda eso de pelear con los padres"
"Si eso parece"
"¿Por qué os peleasteis?"
"Fue una tontería. Sin querer… queme una ci… una Cienaga" improviso
"¿Cómo se quema una Cienaga sin querer?" pregunto Xena dudosa
"Con mucha mala suerte" contesta él, reafirmando su comentario con un ágil asentimiento. Xena sonrió, haciendo que Ares le respondiera con otra. Aquel fue el principio de una larga conversación. Todo iba de maravilla pues los dos niños se acababan de conocer conversaron y rieron como si se conocieran desde siempre. Cuando el sol ya se había puesto Xena miro el lago con lujuria y luego volvió a mirar a Ares. El dios sabía lo que aquellos ojos le proponían, pero aun así le pregunto sorprendido:
"¿Quieres bañarte ahora?"
"¿Por qué no? El agua se a calentado a lo largo de todo el día. Ahora estará tibia y apetecible"
"¿Y conque nos bañamos?"
"¿Con ropa?" pregunto sarcástica dándolo por echo
"Eres una chica magnifica" comento Ares. Entonces como si se hubieran leído los pensamientos, los dos comenzaron una carrera loca hacia el lago, intentando llegar en primer puesto. En el ultimo momento, Xena salto, sumergiéndose de cabeza en el lago, ganando al orgulloso dios.
"¡Has hecho trampas!"
"Vaya, vaya, tenemos aquí a un mal perdedor" comento con humor. Ares la miro con una sonrisa que hizo temblar a Xena. De repente Ares no estaba, y al estar sumergida hasta la cabeza, sintió que alguien la agarraba por las piernas, montándola sobre sus hombros. Ares salió del agua, con Xena sobre él. La morena se tambaleaba, mientras entre risas, le pedía que le bajase. En uno de sus vaivenes Xena, para no caerse puso sus manos sobre los ojos del dios impidiéndole ver, consiguiendo que ambos se cayeran al agua.
Ares fue el primero en asomar la cabeza, entre carcajadas, mientras buscaba a Xena, quien apareció con una sonrisa detrás de él."Xena, esto que circula entre mis pies… ¿son peces?" pregunto tembloroso
"No, es anera"
"¡¿El que?!" pregunto mientras se apartaba algo asustado
"Es arena, solo que lo he dicho al revés" contesto mientras se reía del dios
"Astuta, muy astuta" comento admitiendo que había sido una buena broma. Cuando Xena sonrió halagada, un estremecimiento recorrió su cuerpo por el frío de la noche, la cual ya había caído sobre ellos. Ares, fijo todo el rato en ella, no paso ese gesto desapercibido "¿Tienes frió? ¡Te dejo mi chaqueta!" comento
"¿Chaqueta?" pregunto Xena mirándole "tu no has traído chaqueta"
"¿Traerla? Pero si puedo…" comenzó a decir. Iba a continuar diciendo hacerla aparecer, pero recordó que no era un ser divino, e improviso "Quiero decir que si traje, pero no me bañe con ella, la deje en la orilla"
Antes de que Xena se girase para verificar su comentario, Ares con un movimiento la hizo aparecer en el lugar indicado. Xena la observo, mientras comentaba…
"Arthur, la voy a empapar, ¿no te importa?
"No, no, tranquila" contesto con una sonrisa, imposible de borrarla. Gracias a aquella muchacha había conseguido lo inimaginable, había logrado hacer aparecer un objeto en lugar exacto, sin hacerlo arder, o convertirlo en semi-trasparente. Xena, tiritando en la orilla observaba las estrellas, cuando de repente sintió junto a ella a Ares. Era como si se hubiera aparecido, pensó, pero aquello era impensable.
Xena, relajada tras aquella tarde tan divertida, se tumbo a observar las estrellas, maravillada por las formas que Zeus había puesto en el firmamento. Ares, como si hubiese leído su pensamiento, le pregunta si le gustaban"Si, realmente son bellas, aunque no tiene mucho sentido que Zeus haya puesto esas preciosas estrellas hay arriba, tan lejos y a la vista de todo"
"Eso era lo que pretendía, que todos lo pudieran ver, que estuviera a la vista de todos, para que a nadie le fuera negado el disfrutar la historia de las constelación"
"¿Historia?"
"Si, por ejemplo… es de hay" comento uniendo con su dedo cinco estrellas "Es Callisto o la osa mayor. Zeus la coloco hay. Fue una de sus amantes, por eso el todo poderoso la colocó allí, con su hijo, la osa menor, para que Hera no los dañase por los celos. Callisto era una ninfa muy simpática, aunque bastante ingenua" comento
"¿Acaso la conociste?" pregunto
"¿Eh? No, pero he oído hablar de su historia… y… y lo he supuesto"
"Oh, claro" comento.
Aquella noche, disfrutando de las estrellas, no se percataron de la hora que era ni de el sueño que tenían. Por eso, cinco carcajadas mas tarde, Xena dormía placidamente sobre la hierba fresca de la orilla, mientras, Ares, apunto de dormirse también, la observaba embobado antes de caer dormido junto a ella.
A la mañana siguiente, Ares, se levanto el primero. Mientras observaba a Xena y apartaba un mechón rebelde de su rostro, oyó que a lo lejos un grupo de personas pronunciaba el nombre de la muchacha. Al estar a unos cuantos kilómetros de distancia, Ares decidió despertar a Xena, para despedirse, pues no deseaba que lo aldeanos le vieran, y además sus padres le estarían buscando. Tras zarandearla un poco, la muchacha abrió los ojos, y sorprendida ojeo su alrededor, mientras preguntaba:
"¿Mama? ¿Estoy en casa?"
"Xena, anoche nos quedamos dormidos mientras observábamos las constelaciones. Me pareció oír a un grupo de personas buscándote"
"¿En serio?" Pregunto, recibiendo un si del dios "¿Pues a que esperamos? Vayamos a avisarles que estamos aquí" decidió, mientras se levantaba, sin rastro alguno de sueño. Agarro el brazo de Ares, mientras se disponía a marchar, pero él se quedo en el sitio:
"¿Arthur, no vienes?" le pregunto
"No, Xena, yo ya he de irme. Mis padres también estarán preocupados, y además no creo que sea bueno que sepan que has pasado la noche con un chico" bromeo haciendo reír a Xena
"Pero…"
"Xena, tengo que irme" contesto
"Espero verte pronto" dijo, al comprender que no iba a cambiar de opinión
"Lo veo difícil…" comento recordando su lugar en el Olimpo "…Aunque cuando seas una guerrera, seguramente nos veremos" Xena sonrió halagada al comprobar que había recordado sus palabras "Aunque eso será si consigo convertirme en un guerrero" contesto apenado
"Serás el mejor, seguro" comento con una sonrisa sin saber cuanto se acercaba en su pronostico
"Bueno… adiós"
"Hasta la vista" contesta ella, pero ninguno se movió. Rígidos como estatuas, mirándose, ninguno dijo nada.
"Este saludo es un poco…" comento Xena sin terminar
"Si, le falta algo" respondió el Dios, deseando que aquel saludo fuera algo más "¿Crees que lo mejoraríamos si te pidiese un beso y tu aceptaras?" pregunto sonrojándose
"Si" contesta ella firmemente. Se acercaron tímida y lentamente, dudando de vez en cuando hasta que sus labios se tocaron suavemente. Entonces Xena lanzo un breve suspiro y dijo mas clamada "Adiós"
"Adiós" contesta Ares con una sonrisa. Entonces observo, quizás algo apenado como Xena se marchaba. Comprendió que era lo debido, pero aun así, no era lo que deseaba. Ya tenia una pregunta para Zeus. ¿Por qué los dioses no tenían siempre lo que deseaban? "Adiós, Xena, nos volveremos a ver, seguro" rogó ares, sin saber del todo por que confiaba tanto en que así seria.
Fin.