ADVERTENCIA: esta historia es anti subtexter.
DEDICATORIA: Para Ines, porque ya que lo de darle el numero de su idolo fue un fracaso, al menos, le doy una dedicatoria.

Para críticas instructivas o intercambio de opiniones escribidme a:
embrujadas13@hotmail.com

Ifis fue un joven de Salamina que se enamoro de la altiva Anaxarete, mujer de extraordinaria belleza, de la que no recibía mas que desprecios. El pobre, desesperado por la crueldad de ella, se ahorcó a la puerta del hogar de la joven mujer, no sin antes gritar "¡A ver si esta guirnalda es de tu agrado!" Ifis, antes de morir oyó como la muchacha decía "No, la verdad es que yo me merecía mas" Anaxarete contempló impasible el entierro de su enamorado desde su ventana, por lo que la diosa del amor furiosa y escandalizada la convirtió en una estatua de mármol.

Virgil, Bardo griego


LA FURIA DE AFRODITA

Marta Sofía

¡¡¡PAF!!! De tan solo una patada Xena fue propulsada contra un árbol. Emitió un leve gemido, pero siguió agarrando firmemente la hoz. Se frotó los muchos lugares entumecidos, cuando sintió como otro rayo del poder de Atenea golpeaba la corteza del árbol a tan solo milésimas de su cabeza. Se levantó por impulso, preparada para volver a luchar.

"¿Quieres más guerrera?" preguntó Hera mientras se disponía a atacarla junto con su hija.

"Déjalo, ya ha sido suficiente calentamiento por hoy. Mejor me voy a casa" dijo mientras empezaba a hacer volteretas hacia atrás. Pero en una de las piruetas cuando apoyaba la mano, un rayo de Atenea le hizo perder el equilibrio. Mientras lentamente se levantaba, oyó que algo cortaba el aire. Se giró a tiempo para parar una flecha de Artemisa. Apenas la había retenido a milímetros de su rostro. Una línea rojiza fluía por su mano. Xena la abrió dolorida mientras dejaba caer el proyectil.

"Increíbles reflejos" comentó Artemísa "¡Es una pena que te sirvan de poco!" comentó mientras con una sonrisa observaba como Hera volvía a atentar contra Xena. Esta paró el ataque de la diosa por poco.

"¿Necesitas mi ayuda?" preguntó una voz masculina cerca de ella.

"¡Hércules!" anunció con una sonrisa "Te daría un abrazo, pero..." comento mientras esquivaba otra flecha.

"Tranquila, entiendo que las circunstancias no son muy adecuadas" comentó mientras derribaba a Atenea "¿La encontraste?

"No, estas encabritadas diosas me persiguen por diversión" comentó sarcástica mientras le mostraba la hoz.

"¿Fue difícil?" preguntó mientras luchaba espada con espada contra Atenea.

"Solo hasta que ellas llegaron" comentó mientras Hera y Artemisa se cernían alrededor de ella. Peleaba a duras penas contra ellas, e incrementaba la dificultad contando con el echo de que sostenía en la mano una hoz de un material bastante resistente pero al tiempo pesado. Esperaba impaciente la señal de Hércules, cuando una flecha de Artemís rozo su rostro hiriendolo. Fue entonces cuando vio como Hércules caía al suelo tan solo desmayado por un golpe de espada. Cuando la diosa de la sabiduría se acercaba a ella, observó la sonrisa de Hércules y comprendió que esa era la señal. Dio un fuerte silbido y apareció Argo veloz. Las diosas se preocuparon, y según el rostro de Hércules, él también, pero realmente era actuación.

"Monta a Argo y sálvate, ¡corre!" le exigió Xena al semidiós. Hércules así lo hizo y cuando se disponía a salir corriendo, Artemisa hizo ademán de seguirlo.

"No lo hagas" le ordenó Hera "Cuando tengamos la Hoz podremos matarle tranquilamente"

"¡Que cabrón! ¡¡¡SE MARCHA DE VERDAD!!!" se quejó Xena con un grito. Las tres diosas miraron con humor y desprecio la escena que se producia. Eso le dio a Xena unos escasos segundos para realizar su plan. Mientras Atenea, Artemis y Hera observaban al jinete vieron que algo llegaba a sus brazos volando, mientras Xena de fondo se reia.

"¡¡¡SE LLEVA LA HOZ!!! ¡VAN A DESTRUIRLA EN EL ACANTILADO!" anuncio Hera una vez recupero el habla "Salid tras ella" les ordenó a ambas mujeres. Xena sintió en su estomago un revuelto inesperado y no por Hércules, pues sabía que tras destruir el arma a él no le ocurrirria nada, sino porque la orden de Hera solo incluía a Artemis y Atenea, Hera se quedaria con ella, seguramente a torturarla.
Y la guerrera no se equivocaba pues Hera con una malevola sonrisa se giró hacia ella, mientras elevaba sus brazos en alto, creando entre sus manos un incalculable rayo de poder, que si no la mataba la dejaba para el arrastre. Sin pestañear y con la mayor dignidad posible intento aguantar el tipo. Mientras pensaba que se moria por su mente empezaron a pasar miles de cosas, todas en menos de un segundo:

-Gabrielle, Cyrene, ¿Joxer?, Hércules, Iolaus, Ares, Ares, Ares, Ares, Ares- ese nombre se repetia atormentadoramente, por lo que Xena agito la cabeza borrando esos pensamientos e intentando fijarse en el momento. Cuando la sonrisa de la diosa de dioses se convirtió en una perversa risa, Xena le sostuvo la mirada a la diosa mientras esperaba la estocada final.

"Adios Xena" entonces la guerrera no pudo evitarlo y cerró los ojos de pavor. Uno... dos... tres... no pasaba nada así que entreabrió uno de sus ojos, y vio que frente a ella había un muro negro. Cuando abrió los dos se dio cuenta de que se trataba de Ares, quien sujetaba el rayo de poder de Hera como si sujetara una pluma. La destruyó entre sus manos con un toque de presunción, mientras decia:

"Hola, mami. Veo que hoy estas entretenida con la caza del mortal."

"¡ Apártate!" gritó.

"¿Y dejar que la mates? No, gracias" dijo Ares, remarcando mas su puesto como muro entre Xena y su posible asesina "Además, ¿para que? Gastarías fuerzas a lo tonto, ella ya no tiene la hoz."

"Se enfrento a mi."

"Sabes mejor que nadie que deseo esa hoz tanto o más que tu, pero no dejare que la toques" aclaro "¿Alguna otra duda?"

Xena, aun temerosa de que la situación fuera a peor observo como Hera entraba en cólera. La diosa miró como advertencia a su hijo, pero este se limitó a cruzar sus brazos delante de ella, a la altura de la cintura. Esto fué demasiado para Hera quien tras un respingo creó en su mano una bola de energía y se puso en posición de atacar.

"¿Qué vas a hacer? ¿Tirarmelo a mi?" preguntó entre risas. La diosa sonrió antes de tirarselo "Oh oh" fue todo lo que dijo Ares antes de salir volando.

"Adios, hijito querido" comentó con recochineo, mientras desaparecía. La guerrera recuperó entonces su valor y con ello la compostura. Se alzo y mientras se sacudía la tierra, se fijo en Ares, lastimado al pie de un robusto árbol. Allí era donde había frenado, tras llevarse puestos dos árboles más finos. Se miraron durante escaso tiempo, pero en ese momento Xena sintió que aunque los ojos de Ares no se movían de ella, la recorrían por entero. No quería admitirlo, pero fue una sensación maravillosa. Sintió que de nuevo todo se le escapaba de las manos así que dejo de mirarle. Justo cuando lo hizo, el dios desapareció de escena sin decir nada.


"¿Y te salvó la vida? ¿Por qué?" pregunto Iolaus mientras devoraba la carne que acababan de cocinar.

"No lo sé, se limitó a hacerlo" comento Xena intentando quitarle importancia.

"Vaya, mi hermano tiene una faceta caballerosa" farfulló Hércules.

"¿Celoso?" preguntó Gabrielle.

"¿Yo? ¡Siempre!" bromeó el semidios. Las risas del cuarteto resonaron en la cueva de sobre manera.

Aquella noche mientras todos dormían, Xena se limitaba a buscarle una solución a lo sucedido a aquel día, pero no encontraba ninguno que la convenciese. Trato de convencerse a si misma de que Ares no la había salvado la vida sino que planeaba algo contra ella. Ella misma sabía que era una paranoia, pero lo prefería a aceptar la verdad. En eso estaba cuando oyó una voz:

"¿Xena, estás despierta?"

"No, Xena está completamente roque" se pitorreo. Ambas rieron, mientras se disponían, sin duda alguna, a comenzar una de esas charlas femeninas que ella tanto odiaba "¿Qué ocurre?"

"¿Hay algo que no nos has contado?"

"No, ¿por qué?"

"Porque... al terminar tu relato ha sido como si aún te faltase algo más, pero no supieras como hacerlo"

"Pues no ha sido así" comentó toda segura Xena.

"¿De verdad?" preguntó la bardo curiosa "¿Qué ocurrió después de que Ares fuera proyectado contra un árbol?"

"Que Hera se fué."

"Eso ya me lo contaste, ¿después?"

"Pues... nos miramos... y se fué" comentó a toda carrerilla.

"Hubo algo en esa mirada, ¿verdad?" preguntó con una risita Gabrielle.

"¡No! No hubo nada."

"Cuentamelo."

"¡No hubo nada!"

"Está bien, te creo" mintió Gabrielle. Las dos se volvieron a acostar, y pasados cinco segundos se oyó la voz de Xena diciendo:

"No pasó nada."

Gabrielle, tras años con Xena supo descifrar el significado de esas palabras así que preguntó "¿Fue maravillosa, verdad? La mirada quiero decir."

"Si... Buenas noches" terminó, dando por zanjado el asunto.


A la mañana siguiente, Hércules esquivaba habilmente la patada de Xena, mientras se la devolvia con un golpe rápido, del que también ella se libró. La guerrera giró sobre si misma, mientras utilizaba la velocidad junto a sus manos contra Hércules. El semidios se agachó, y de un barrido derrumbó a la guerrera, quien para su suerte cayó sobre los brazos de este:

"¡Por poco!" anunció el semidios.

"Y que lo digas" contestó mientras se ponia de pie.

"Nunca había sido tan fácil vencerte" comento Hércules preocupado.

"De echo nunca me habías vencido" contestó ella con humor. El también sonrió, pero volvió a su imagen de preocupación.

"¿Acaso estas preocupada por algo?" preguntó.

"¿Te refieres a parte del echo de que tengamos a parte del olimpo persiguiéndonos por destruir en un volcán una hoz?"

"Te recuerdo que ese arma hubiera podido matar a cualquier ser viviente y no viviente, porque es la que utilizó Crono para matar a Urano" comentó el haciendo gala de su erudición "Pero no es eso a lo que me refiero, y lo sabes" comentó mientras le tendía a Xena un jarrón con agua fresca. Xena se tomo su tiempo mientras bebía el refrescante líquido, antes de contestarle:

"Tiene que haber algo más. No pudo hacerlo sin motivo alguno."

"¿Hablas de Ares? ¿Te refieres a haberte salvado la vida?" preguntó Hércules. La guerrera asintió "Eres su princesa guerrera."

"Ya no" contestó ella.

"¿Entonces crees que trama algo?"

"Es lo único que se me ocurre. ¿O es que acaso tu ves normal que el dios de la guerra salve la vida a alguien?" se mofó.

"¿Le llamo?" pregunto Hércules.

"Dejámelo a mi" pidió "¡¡¡ARES, ARES!!!"

"¿Me llamabais?" preguntó el dios.

"Nooo, ¿el que te hace pensar eso? Simplemente en un ataque de aburrimiento me apeteció gritar tu nombre."

"Supongo que no quieres darme las gracias" preguntó molesto el dios.

"Muy listo, obviamente tu coeficiente intelectual ha mejorado favorablemente" contestó Hércules.

"Calla, maldito engendro" contestó Ares mientas le miraba furioso, pero con tan solo volver a fijarse en los ojos de Xena, se relajó "¿Qué deseas?" preguntó mirándola. Xena sintió de nuevo una mirada turbadora, que volvía a realizar su mismo camino, sin tan siquiera moverse. La guerrera retiró la suya, mientras preguntaba:

"¿Por qué me salvaste la vida?"

"¿Y por que no?" preguntó el dios. Xena estaba a punto de exasperarse, cuando un aro de fuego rodeó los pies del dios de la guerra:

"Joooder" fue todo lo que alcanzó a decir él, mientras el circulo de fuego empezó a ascender, toda la parte que recorría fue desapareciendo. Los dos guerreros le miraban atónitos cuando junto a él apareció Afrodita. Respingó mientras intentaba que el círculo no se llevara más partes de Ares.

"Afrodita, déjalo, también te juzgaran a ti."

"¿Y que te lleven allí? ¡Jamás!" respondió mientras volvía a intentarlo.

"¡Déjame!" exigió mientras que hacia volar a Afrodita a varios metros "Lo siento, seria inútil y nos serviría de nada que a ti también te enjuiciaran" comentó mientras el aro de fuego hacia desaparecer el último pedazo del dios. En ese momento chilló de forma desgarradora.

"¿Qué a ocurrido?" pregunto Hércules preocupado.

"Van a juzgarlo."

"¿En serio? ¿Y que ha hecho ahora?" pregunto Xena sin mostrar la menor pizca de interes.

"Salvarte la vida, arrogante" contesto Afrodita. Xena pillo el tono dañino de las palabras de Afrodita asi que se limito a escucharla "Como no, la... la... ¡ya sabeis! De Hera le quiere juzgar por no haber acatado sus órdenes."

"Pobre" formulo Xena de nuevo en tono despreciativo. Tan solo era una especie de farol para tapar su preocupación, pero Afrodita no lo tomo asi.

"¡Él te salvo la vida!"

"Nadie se lo pidio ni le dio ninguna razón."

"Cuando algo se hace por amor, sobran las razones."

"Entonces ya puede ir dandome una razón" comento ofendiendo a la diosa. Le dio la espalda mientras le preguntaba a Hércules si reanudaban el entrenamiento. Este trago fuertemente, temiendo la reacción de Afrodita ante semejante comportamiento. Como el había supuesto Afrodita apreto los puños con fuerza, mientras gritaba con una voz que no parecia la suya:

"¡¡¡El te ama arrogante Anaxarete!!!" tras eso, las hierba que se encontraba tras de si empezo a arder, al igual que el bello color de sus ojos. Hércules la miro temeroso, mientras la diosa enfurecia mas. De repente se calmo absolutamente y empezo a temblar, como si sintiese miedo de si misma. Hércules espero que Xena dijera alguna disculpa, pero no fue asi. Se giro para llamarla la atención, pero en su lugar se encontraba una bella escultura de marmol igualita a ella.

"¡¡¡AFRODITA!!!" grito Hércules.

"Lo he vuelto a hacer, lo he vuelto a hacer."

"¿Es que acaso vas por allí convirtiendo a gente en marmol muy a menudo?" pregunto sarcastico "Devuelvele a su forma natural" exigio el semidios.

"Está bajo una maldición" comento "Depende únicamente de ella el volver a su material original."

"Pues me parece que esta demasiado rígida para ayudarse a si misma en nada, ¿no crees?" pregunto mientras observaba fascinado la estatua. La diosa le recrimino su comentario con una mirada, mientras comentaba:

"La última vez que lance esta maldición fue a una engreida muchacha llamada Anaxarete."

"Asi fue como llamaste a Xena cuando estabas... ya sabes, echando chispas."

"Ella rechazó a un joven maravilloso, llevandolo al suicidio" comento "Le ofreci la única oportunidad que tenia para salvarse, pero la rechazo."

"¿Y cuál era?"

"Hacer algo por aquel hombre, como lo que el había echo por ella."

"¿Tenia que suicidarse por él?" pregunto Hércules escandalizado "¡No me extraña que lo rechazara!" comentó "Espera... ¿Xena tiene que suicidarse por el apestoso dios de la guerra?"

"¡No!" respondió tranquilizando a Hércules "Tan solo tendrá que arriesgarse tanto como el."

"¡Ella no querrá hacerlo!"

"Dejemos que eso lo decida Xena, ¿no?" preguntó mientras se acercaba a la guerrera. Se aproximó a la estatua, y golpeó la cabeza de Xena como si llamase a una puerta. Por arte de magia, el rostro, tan solo el rostro, volvió a su estado normal:

"¡Afrodita! ¿Qué me has hecho?" preguntó escandalizada.

"Lo siento, lo siento mucho" contestó cabizbaja la diosa.

"No me extraña, ¡soy una estatua!" se quejó.

"Ya basta" pidió Hércules "Xena, quizás haya una forma de que vuelvas a ser humana enteramente" la informó Hércules.

"¿A qué te refieres?"


Tras unos minutos explicándole la situación a Xena, las dudas se disiparon, pero aun así la guerrera no sabía que tipo de acción hacer. Para complicarlo mas, Afrodita informo de que tenia un día para pensar que haría, aunque tenia una eternidad para realizar lo que había pensado. Sabiendo que quizás ella sola no hallaría una buena solución, mando convocar a Iolaus y Gabrielle, a pesar de su vergüenza.

"Insulta a Hera" propuso Iolaus.

"Seria necesario algo mas efectivo" respondió punzante Afrodita.

"Nos hablaste de un juicio, ¿no es así?" quiso comfirmar Gabrielle "¿Quién defiende a Ares?"

"Discordia, aunque todo el mundo sabe que Hera le ha prometido no condenarla si fallara el juez contra Ares, así que hará todo lo posible para sabotear la simple defensa de Ares y así quedarse con su posición."

"¿Quieres decir que lo normal es que el abogado se vaya con su cliente?"

"Lo normal no, lo obligatorio."

"Entonces ya tienes una nueva abogada defensora" comento mientras miraba con humor a Xena.

"No es mala idea" contesto Xena, sorprendiendo a todos con su respuesta. Para su sorpresa, su cuerpo dejó de ser piedra. Mientras se miraba las manos con asombro, Afrodita dijo:

"Acabas de aceptar, no hay vuelta atrás.

"¿Recuerdas las normas?"

"Si"

"¿El saludo?"

"¡Si!"

"¿El orden?"

"¡¡¡SI!!!" grito desesperada Xena, pues sus nervios parecían a punto de explotar y Afrodita no hacia mas que ponerla más histérica.

"Esta bien, esta bien, vamos" declaro la diosa del amor.


Mientras en una sala, cerca del Olimpo, tres dioses no involucrados en los hechos del día anterior (Apolo, Hefesto y Demeter) dirigian un juicio claramente amañado. En medio de la sala, una silla, en la que Ares ya había estado. En ella estaba atado por dos cuerdas desde sus hombros hasta su cintura cruzándose en el centro de su pecho. Detrás de él tumbados o sentados, según prefirieran se encontraban todos los dioses, menos Zeus. En ese momento Discordia, como defensora de Ares, le estaba haciendo unas preguntas:

"Tu, Ares, admites haberte enfrentado a la diosa Hera, reina de todos los dioses sin excepción, ¿no?" pregunto Discordia.

"Si" respondió, sin saber del todo el porque de esa pregunta.

"Y admites haberlo hecho por una mortal sin nada de interés o valor otorgado por algún divino, ¿verdad?"

"Si" contesto.

"Bien, no hay mas preguntas."

"¡¿QUÉ?! ¡¡Tienes que protegerme!! ¡¿SE PUEDE SABER QUE ESTAS HACIENDO?!" Discordia se limitó a sonreir, mientras Apolo golpeaba la mesa con su martillo, pidiendo orden. Al hacerlo una descarga recorrió a Ares, como una especie de castigo por revolverse.

"Estoy segura de que vamos a ganar" murmuro Discordia al oido de Ares "Perdón, queria decir que yo ganare" sonrió, mientras se iba a sentar con los demás dioses.

"¡¡¡ESTO ESTA AMAÑADO, NO ES JUSTO!!!" gritó Ares desesperado, mientras se volvía a revelar entre las cadenas que le mantenían en la silla. De nuevo sintió otra descarga eléctrica.

Entonces interrumpiendo el juicio apareció Afrodita, quien traía consigo a la guerrera. Los dioses que observaban el juicio se levantaron atónitos, y los tres jueces se miraron entre si sin entender nada.

"¿Apolo, habéis empezado ya con los testigos?"

"No, por su puesto que no" contesto Hefesto desde su puesto, al tiempo que guiñaba un ojo a Afrodita. Esta le lanzo un beso, y hubieran seguido así bastante tiempo si no fuera porque Xena le dio un codazo a la diosa del amor.

"Entonces si no me equivoco aun podemos cambiar al letrado de Ares, ¿verdad?"

Xena miro a Ares allí sentado, desesperado y sintió tremendos deseos de hacer desaparecer esa silla. Aun así, seguramente para mantener su reputación, ni se molesto en dirigirle una mirada de ternura.

"Afrodita, ¿tu vas a representarle en este caso perdido?"

"¿Yo? ¡No! Odio trabajar" comento la diosa del amor "Es ella quien va a exculpar a Ares" sonrió mientras miraba a Xena. Sin duda entre los presentes el mas sorprendido fue Ares.

"¿Ella?" preguntó Apolo incrédulo "¿Sabe lo que conlleva?"

"Si, esta informada de todo" respondió Afrodita, mientras se iba a sentar con los demás dioses. Nada mas hacerlo, Xena se dirigió a los tres jueces:

"Admito el cargo de letrado de este dios, pero aun así, eso no significa que conozca todos los detalles del juicio. Requiero un día para prepararme" pidió. Se oyó un murmullo entre los dioses que presenciaban el juicio. Ares, detrás de Xena, murmuraba algo parecido como a una negación. A pesar de todo, Xena no cambio su comentario y Apolo, haciendo chocar su martillo contra la mesa, anuncio que le concedía a Xena un día para organizarse:

"Se retrasa este juicio tan solo 24 horas, tras eso volveremos a reunirnos todos aquí" anuncio. Volvió a hacer chocar su martillo sobre la mesa, y todos los dioses desaparecieron del lugar. De la silla de Ares salieron dos pares de cuerdas más. Uno para las muñecas y otro para los tobillos. Ares observó la situación mientras suspiraba algo enfadado:

"¿Qué ha ocurrido?" pregunto Xena.

"Te han concedido las veinticuatro horas" respondió.

"Espera... ¿tengo que estar aquí 24 horas?" preguntó. El dios asintió "¿Y tu tienes que estar ahí veinticuatro horas?" se mofo.

"Exacto" respondió "por eso te pedí que no aceptaras tanto tiempo" aclaró. Xena sonrió, mientras daba un repaso a la silla.

"Espero que sea comoda" respondió con humor.

"No mucho" esto hizo que Xena volviera a sonreir "Te mato" respondió él, mientras resaltaba sus manos completamente atadas "Aunque quizás no debiera hacerlo, teniendo en cuenta que eres mi letrada" se corrigió, mientras ladeaba la cabeza como buscando una explicación.

"Digamos que esta es una acción bastante egoísta."

"¿Qué?" preguntó Ares con una carcajada.

"O te ayudo o me convierto en una estatua."

"¿Estatua?"

"De mármol" contestó asintiendo.

"Afrodita, ¿verdad?" sonrió.


Aquella noche no fue la mas cómoda para Xena. Tras intentar buscar una solución al juicio, tuvo que dormir allí donde se sentaban los dioses que disfrutaban el proceso. Ares la observaba dulcemente. Apenas podía creerse su suerte.
Mientras vagabundeaba en sus pensamientos, apunto de dormirse, una bella diosa apareció frente a él:

"Hola" sonrió Afrodita.

"Shhhh" contesto señalando a Xena. La diosa del amor no pudo evitar sonreir al ver como se preocupaba por ella "¿Cómo se te ocurrió lanzarle esa maldición a semejante...?" empezó a preguntar antes de callarse.

"¿...belleza, dulzura, perfección? ¿Qué ibas a decir?" preguntó con una alegra sonrisa "Yo no eche ninguna maldición ni sobre Anaxerete ni sobre Xena. Bueno... yo no, pero sobre Anaxerete Cupido echo una. Luego los bardos la transformaron y me achacaron la maldición y añadieron un apartado en el cual podías redimirte haciendo algo por el otro. Lo que yo he hecho sobre Xena era una trola, la convertí, pero sin ninguna consecuencia"

"¡Díselo!"

"Shhh... vas a despertarla. Esto le enseñara una lección que no podrá olvidar, además aprovecho y te saco de este apuro, puesto que ella no perderá el caso, seguro."

"Están a punto de condenarla por mi culpa, así que despiértala e infórmala" exigió el dios de la guerra.

"A los hombres os afecta mucho en el caracter eso del amor" contó con recochineo Afrodita.

"Sabes que como mi hermana que eres, te quiero y todo eso, pero no dudare en dejar de hacerlo si no informas a Xena."

"Hmmm... infórmala tu" respondió "Tu la quieres, tienes mas tacto" comento mientras desaparecía. Ares, resoplo enfurecido, mientras decidía esperar hasta que Xena se despertara para contarle lo sucedido. Pero como ninguno de los dos dioses había planeado, Xena acababa de enterarse de todo. Su sueño no era muy profundo.


"¿A qué hora os despertais en el Olimpo?" pregunto Xena, despertando a Ares, con un leve balanceo.

"¿Ya es de dia ? ¡Oh, no, el juicio!"

"Buena memoria."

"Xena, hay algo que tengo que decirte. Afrodita te engaño..."

"Ya lo se, os oi anoche hablando" le informo "¿Continuamos planeando el juicio?"

"Xena, aun puede sustituirte Discordia."

"Lo sé, pero no quiero. Yo lo haré mejor que ella."

"Pero..."

"¿Cuestionas que vaya a hacerlo mejor que ella?"

"¡No!"

"Entonces calla y ayúdame a encontrar la forma de salvarte la vida" exigió, mientras se acercaba a él y comenzaba a pensar un posible plan. Pero no tuvo tiempo de pensar demasiado, pues Hera apareció requeriendola. Miro a Ares extrañada, pero este tan solo pudo expresar preocupación, mientras la guerrera acompañaba a la diosa fuera de aquella sala, para "conversar":

"Xena, como letrado de mi hijo... me veo entristecida al ver que quizás tengas que morir por su error."

"¿Le llamas hijo y te entristeces por mi futuro? Alguien no ha desayunado hoy lo suficiente" dijo mientras se giraba y miraba hacia la sala. Desde donde Ares se encontraba las oia.

"Quiero ofrecerte un trato."

"¿Cómo a Discordía? ¿Quieres que pierda a cambio de no ser dañada?" pregunto con sarcasmo.

"No, a cambio de convertirte en una diosa" los ojos de Xena se abrieron como platos "Serás inmortal, eternamente joven y con adoradores."

"¿Y tan solo tengo que traicionar a Ares, a cambio de ser inmortal?" sonrió "eres muy generosa Hera."

"No sabes hasta que punto" dijo mientras le mostraba un generoso trozo de Ambrosia.

"Siempre joven, feliz y sin problemas, me gusta" respondió haciendo sonreir a Hera y oyendo un suspiro de Ares "Pero te olvidas de que odio a los dioses" dijo mientras se giraba dispuesta a largarse.

"Si odiaras a todos los dioses, no estarías en este juicio, causándome problemas" contesto insinuante Hera. Xena dejo de andar.

"Cierto, lo hago por Afrodita que es prácticamente una amiga" respondió tranquila mientras seguía andando. Cuando volvió a entrar en la sala, vio como Ares intentaba evitar una sonrisa que al final vio la luz:

"¿Qué quería Hera?"

"No lo sé exactamente. No preste demasiada atención."


"Ante todos los aquí presentes volvemos a reiniciar el juicio. Letrada, ¿tiene algún testigo?"

"Si, a Artemisa" respondió con una sonrisa, notando como Ares se ponía mas nervioso. La diosa de la caza titubeó un poco antes de salir y sentarse junto a los jueces, donde Xena procedió a entrevistarla:

"¿Estabas con Hera cuando ésta intentaba arrebatarme a Hércules y a mi la hoz de Cronos?

"Si."

"¿Para qué la queriais?"

"Es un arma muy importante, no podíamos permitir que cayera en malas manos."

"Pues yo creo que vuestras manos eran malas manos" comento Xena "en aquel momento yo juraría que matasteis a Hércules."

"Queríamos matarle, pero se escapo" respondió sin ningún cuidado la diosa. Todos los dioses empezaron a escandalizarse. Ares desde su sitio, empezó a preguntarse si Xena sabia que tenia que salvarle a él y no a Hércules. Mas tarde comprendería que todo era parte del juicio.

"Gracias, eso es todo" termino la guerrera "¿podría subir Discordia?" La diosa del conflicto chasqueó la lengua cabreada, mientras se dirigía a sentarse. Cuando paso cerca de Ares, murmuro "¡perdedor!" Subió, y sin apenas esperar Xena comenzó a preguntar:

"Tu antes ibas a ser la letrado de Ares."

"Si."

"¿Y tu miserable defensa fue por el chantaje que te había ofrecido Hera, o porque no llegabas a mas?"

"Hmmm... no era que no llegara a mas, es solo que Ares es un maldito desgraciado que no se merecía otra oportunidad, ni si quiera se merece su deidad, es demasiado sentimental, una mujer realizaría el trabajo de diosa de la guerra mucho mejor que él" contesto, mientras Ares volvía a enfadarse y se revolvía en su asiento. Xena observo como Apolo volvía a golpear su martillo y una descarga recorrió dolorosamente a Ares, mientras Discordia se reía de fondo:

"¡¡¡Basta ya!!!" exigió Xena "Quiero decir... que ha sido Discordia quien le ha revolucionado" rectifico. Apolo volvió a golpear el martillo y Discordia noto un pequeño calambre "Entonces, ¿nos niegas que Hera te ofreció un pequeño chantaje?" preguntó. Xena vio como la diosa dudaba mirando a todos lados.

"Recuerda que uno de los letrados es el dios de la verdad"

"Esta bien, intento chantajearme, y si acepte" resopló ella.

"¿Y no es posible que eso se debiera a que intentaba tapar su propósito de matar a Hércules?"

"Quizás..."

"Eso es todo, gracias" concluyo, mientras se giraba y le daba la espalda a Discordia.

"¿Tienes algún testigo mas, Xena?" pregunto Apolo.

"No, gracias. Esos han sido todos."

"De nuevo haremos un descanso. Esta noche cuando el sol se ponga escucharemos tu discurso final. Y con el camino que llevas mas te vale que sea muy bueno" comento Apolo con recochineo. Tras eso chasqueo los dedos y los dioses desaparecieron, quedándose de nuevo solos ambos. Ares intento levantarse, pero de nuevo habían reforzado sus ataduras, y Xena volvió a estallar en carcajadas.

"Oye, tu sabes que debes salvarme del castigo por enfrentarme a un superior, ¿no?" preguntó "quiero decir... sabes que no debes de proteger a Hércules, sino a mi, ¿verdad?" volvió a preguntar intentando no agobiarla.

"Tranquilo, tengo un buen plan" contesto con una sonrisa al notar en su voz miedo. Entonces apareció frente a ellos comida a raudales, en varios platos. Ambos miraron a su alrededor, buscando al mensajero de aquello, y al no encontrarlo, Ares miro hacia arriba mientras decia:

"¡Gracias Afrodita!" Tenia en sus ojos una mirada de gula, demostrando así el hambre que sentía. Olvidándose por un momento de sus ataduras, intento alcanzar la comida, pero al no poder mover las manos, volvió a la realidad "Mierda" contesto "Xena, ¿podrías...?"

"¡Que remedio!" contestó con una risa, mientras que le daba de comer. Aquello era francamente cómico y ninguno de los dos pudo, o quiso evitar una sonrisa en su rostro, mientras Xena comenzaba a dar de comer a Ares, como lo haría con un bebe. A pesar de lo vergonzoso del momento, siguieron hablando largo rato:

"¿Cómo te habla la gente, que te pregunta?" pregunto sarcástica Xena "Por ejemplo, Hola, ¿a cuántas personas has matado hoy?"

"¡Hey, me ofendes!" contesto él "no siempre mato... a veces torturo" sonrio mostrando que era broma "¿Puedes acercarme un poco de eso?" preguntó señalando uno de los muchos platos. Ella chasqueo la lengua, mientras acercaba un pequeño bollo a la boca del dios. Ares adelantó su rostro, para morder el pastel, pero parte del relleno de este, por ese movimiento se cayó sobre su pecho:

"¡Que frio!" murmuro Ares.

"Quejica" respondió mientras deslizaba dos dedos por su torax, para apartar aquel dulce. Ares sintió que un pequeño escalofrio le recorría al notar aquel tacto tan delicioso. Sonrió al notar que era mutuo, y disfruto de aquellos dedos recorriendole suavemente. Luego acerco aquellos dedos a los labios del dios, quien saboreó el dulce de aquellos dedos. Ares movió sus pies, única parte que carecía de protección, poniéndole la zancadilla a Xena, que cayó sentada en sus piernas:

"Manipulador" comento la guerrera, mirándole fijamente.

"Xena, te besaría, pero..." comento resaltando lo que impedía cualquier movimiento de cuerpo.

"... asi que tengo que besarte yo, ¿no?" contestó ella con una sonrisa cómica, mientras se acercaba a besarle. Se entretuvo acariciando el rostro del dios, para torturarle, hasta que el gimió su nombre en tono rogativo, mientras humedecía sus labios. Entonces se oyó por toda la habitación la voz de Apolo diciendo:

"El juicio se reanuda."

Xena se aparto corriendo de Ares, mientras este se lastimaba y maldecía a todos los dioses que iban apareciendo en la sala.


"¿Xena, puedes pronunciar tu discurso?" pidío Apolo. La guerrera se levanto de su asiento, junto a Ares y rozo su mano tranquilizadoramente mientras se acercaba hacia los tres jueces:

"Os presento mi conclusión:
Todo el mundo sabe como es Ares, ¿verdad? Frio, distante, sanguinario, rebelde" comenzó Xena.

"¡¿Pero que haces?!" preguntó el dios cabreado. Apolo se preparo para golpear la mesa con su martillo, para que Ares recibiera una descarga, pero Xena le ordeno que no lo hiciera. Se giro a Ares y le miro severamente, lo que consiguió que Ares volviera a confiar en ella.

"Pero a pesar de ser así, siente un gran amor por su madre, Hera. ¿El por qué? No lo sé, pero es así. Por eso cuando Hera, inconsciente y despreocupada, intento conseguir la hoz para matar a Hércules, Ares intervino. Quería a su madre y por ello no quería que la pena de muerte impuesta sobre quien matara a Hércules, cayera sobre ella. Por eso, ayudo a huir a Hércules, invisible a los ojos de los demás y luego volvió a ayudarme a mí, lo cual fue lo que Hera denominó como desfachatez e irrespeto" hizo una pausa para recuperar aliento "Salvo a Hércules y a mi, con el único propósito de salvar a Hera de una posible pena de muerte. Os estareis preguntando ¿y qué hay de Xena? ¿Ella no está protegida por Zeus? Y es cierto, no es así, pero Ares quería evitar cualquier delito de su madre que se pudiera relacionar con aquel temido castigo mortal" termino. Hizo un gesto con la cabeza a modo de reverencia, antes de volver a su asiento. Al hacerlo, noto por el camino como entonces Ares rozó su mano, al igual que ella había echo. Desde su asiento giro la vista hacia él, y ambos se sonrieron. Apolo, Hefesto y Demeter se miraron entre si, y no hizo falta dirigir palabra, pues Apolo, hablando por los tres anuncio:

"Tras oir a la letrada del acusado, y a sus testigos, hemos decidido que el acusado es: inocente."

"¡¿QUÉ?!" se oyó que grito Hera "Pero eso no puede ser, no es posible..."

"Se cierra la sesión" anuncio autoritario Apolo sin darle ocasión a rechistar mas a Hera. Golpeo el martillo en la mesa, y todo el alrededor de Xena se cambio. Se encontró en medio de un campamento, con tres personas hablando entre si: Iolaus, Gabrielle y Hércules.


"¿Inocente? ¿Cómo lo conseguiste?"

"¿Acaso dudabas de mí?" pregunto la guerrera "Argumente que lo hizo por salvar a su madre" los tres comenzaron a reir.

"Y lo hiciste muy bien" comento Ares, apareciendo tras ella "muchas gracias."

"Lo se" contestó ella con una agradable sonrisa "Y de nada. ¿A qué se debe tu visita?"

"Vine a preguntarte una duda sobre ese beso que casi me diste cuando estaba en esa silla" contesto el con una sonrisa de niño pequeño. Xena abrió los ojos al oir aquel comentario tan directo, mientras veía los rostros cómicos de sus amigos, practicamente mudos de la sorpresa.

"Vamos hacia allá, majo" pidió Xena, con una sonrisa de vergüenza, mientras caminaba con Ares detrás hasta un lugar apartado levemente "Pregunta."

"¿Aquel beso hubiera sido mas parecido a este..." pregunto mientras la besaba con pasión y con una dulce humedad "...o mas parecido a este?" terminó su pregunta, cuando agarro su rostro entre sus manos y la beso también con pasión, pero mas manso y dulce. Cuando Xena se separo de él, aun tenia los ojos cerrados y saboreaba sus labios, como intentando evaluar el beso. Sonrió a Ares, mientras contestaba:

"Dudo un poco..." su voz parecia un siseo coqueto mas que una respuesta "Reconstruyamos los echos" propuso, mientras recorría su torax y su pecho con dos dedos, hasta llegar a sus labios. Ares beso sus dedos y luego su mano, la cual comenzó a acariciar su rostro cariñosamente, antes de que Xena se acercase a él. Su intención parecía la de ir a besar a Ares, pero giro en su trayectoria, y susurró a su oido:

"Yo creo que hubiera sido una mezcla de ambos" Tras eso beso su mejilla, mientras se disponia a volver con sus tres amigos. Apenas ando unos pasos, cuando noto como alguien, sin duda Ares, la agarraba por la cintura:

"Tu no te escapas" murmuro él en su oido, devolviendole el beso en la mejilla.

"¿A no?" contestó ella mientras desaparecian.

Iolaus, Gabrielle y Hércules se miraron entre si, mientras Iolaus grito un taco:

"Muy bien, Iolaus, nos debes cincuenta denarios a cada uno" se rio Gabrielle.

"Vais a arruinarme" contesto el gimoteando "¿Por qué...? ¿Por qué no apostaría también a que Xena terminaría con Ares?" lloriqueó, mientras depositaba su dinero en mano de sus dos amigos "¿Apostamos haber cuánto duran?" pregunto, contestando a continuación, antes de recibir respuesta "Un mes o un año."

"Toda la vida" contestaron a la vez Gabrielle y Hércules, mientras Iolaus se echaba a llorar.

Fin

P.d: Hércules y Gabrielle ganaron la apuesta.