ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el sub texto.
Aparte, si eres menor, o simplemente muy poco maduro... ¡no sigas leyendo! Y busca algo más apropiadoDEDICATORIA: Para mi gata Roberta, aunque este a una hora de mí.
Para criticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com
LA HISTORIA NO SE VOLVERÁ A REPETIR.
Por Marta SofíaÉpoca de Xena y Gabrielle
"¡¡¡¡Díselo!!!"
"Tanto hacer el amor te a perturbado la mente
"Debe ser así si he enamorado a un memo como tú de una mujer como ella, y a pesar de ello, tu no ves la oportunidad que tienes"
"Si no es mucha molesta, procura no soltar tantos sarcasmos, porque este memo tiene sentimientos, ¿sabias?" dijo Ares
"Soy la Diosa del amor, aunque no te acuerdes. Ten siempre en tu mente que yo puedo leer los sentimientos de la gente en un abrir y cerrar de ojos, y te puedo asegurar que Xena te quiere"
"Sé que es una mujer rara, pero no creo que me haya rechazado cuatro veces, solo porque me ama demasiado, ¿no crees?"
"¿Quizás el motivo es que se lo decías como disculpa a tus malvadas acciones?" comento la diosa acusícamente
"¿Según tu teoría si elijo un buen momento, será mira?" preguntó él incrédulo
"No, basta conque lo digas con mas sentimiento que con él que me insultas" dijo ella "El momento puede ser cualquiera, mientras que ella no se encuentre en peligro de muerte por tu culpa, ¿comprendido?" sin darle tiempo a contestar continuo hablando "Os quedareis a solas para que converses con ella, ¿vale? Yo distraeré a Gabrielle"
"Esta bien, lo haré" dijo Ares "Pero ten en cuenta que si no estas en lo cierto te odiaré por el resto de mi vida"
Año 2000
Samantha, había sido la típica chica diez, era la preferida de los profesores, era alta, morena, su pelo negro como la noche no era muy largo, pues apenas le llegaba por debajo de las orejas, a la mitad del cuello. Su parte más destacable eran sus penetrantes ojos azules los cuales con una sola mirada podían expresar mil cosas, se decía que con ellos hubiese podido conquistar naciones. En la e.s.o había tenido un novio tan perfecto como ella. También muy inteligente y apuesto. Pero Sam empezó a ir con malas compañías y su enamorado la siguió sin rechistar. Un mes después de haber empezado a probar las drogas, su novio (Marcos) murió por una sobre dosis en la puerta de una discoteca. Entonces calló en una depresión la cual la intentaba eliminar a base de drogas. Sus padres empezaban a estar desesperados. Al poco tiempo, se unió a un grupito, con la peor reputación, allí conoció a un joven, el líder del grupo llamado Dreick, aunque él prefería Draco. Nunca entendió el mote, pero no lo cuestiono, y mucho menos cuando se convirtió en su pareja. Su pelo y su corazón, eran tan oscuros como su piel, y era muy musculoso. El muy orgulloso, era capaz de asesinar con los ojos. Mas de uno que se había cruzado en su negocio de drogas, había muerto en un accidente o en suicidio. La mayor diversión del grupo era hacerle la vida imposible a cualquier persona, sobre todo a Henry, un joven atleta que además de triunfar entre las chicas, de sacar muy buenas notas y de ser querido por todos, era el archienemigo de "Draco".
Un año después, Sam se encontraba en la esquina de una farmacia, cuando Henry pasó por allí y se la encontró. Estaba en un estado deplorable; había sido víctima de una terrible paliza por parte de su novio, porque días atrás se había negado a colaborar en un asesinato y había abandonado la banda. Se encontraba tirada en el suelo, con las ropas rajadas, como su labio inferior que sangraba a chorros. Lo que Henry hizo a continuación fue algo que Sam jamás sabrá como agradecérselo. La llevo lo más rápido posible a un hospital cercano, y como sabía que la habían dejado sin nada, le permitió quedarse en su casa hasta que se recuperara. Entre los dos denunciaron a "Draco", al cual solo le cayeron dos años de cárcel por tener amigos en altos puestos de la justicia, entre ellos el juez que llevo el juicio. Junto con él, toda su pandilla fue a la cárcel.
La relación entre ambos fue mejorando y se hicieron inseparables, hasta un día decidieron intentar salir, y unos meses después ya eran pareja. Aunque ella ya no vivía con él, se veían muy a menudo.
Cuando Samantha se animo estudiar una carrera él tuvo que irse ha un campeonato, que no duraría mas de un mes, y le prometio volver lo antes posible. Una semana antes de que él se fuese, empezó el nuevo curso.
Al llegar allí le asignaron una clase, y se sentó en primera fila, con ganas de empezar a estudiar. Allí se encontraban sus nuevos compañeros de clase. Entonces entró la profesora. Era muy alta, con una buena figura y largos rizos rubios. Les saludo a todos con un simpático "Hola, soy la señorita Ticher" Entonces, un joven abrió atropelladamente la puerta, mientras que recuperando el aliento dijo:"Perdón, siento haber llegado tarde" pero la profesora no dijo nada, solo sonrió y le indico con un gesto de mano que se sentara, y el joven asintió mientras buscaba sitio, entonces se giró al resto de la clase para buscar una mesa libre y dejo ver su rostro. Samantha sintió que sus ojos se negaban a dejar de mirarlo. Era bastante alto, tenia el pelo corto de color negro y los ojos más inspiradores, pero al tiempo oscuros que había visto jamas. Entonces se dio cuenta de que él también la miraba a ella, y se sonrojo. Aquel gesto lo tomó la profesora como muestra de que ya se conocían:
"¿Se habían visto antes?" pregunto alegre
"No... no, creo que no" dijo el moreno
"Tu nombre... por favor" le contesto con decepción la profesora.
"Arthur" dijo mientras se sentaba
"Bueno, por lo que veo en esta lista, ya estamos todos.
Según pasaban los días, las clases se volvían mas divertidas, y Samantha se metía mas de lleno en el tema que estudiaban. Fue conociendo mas a sus compañeros, sobre todo a Arthur, con el que estrecho su relación hasta llegar a ser amigos inseparables, cuando este le comento que también había tenido un pasado turbio, aunque sin llegar ha hablar de él.
Samantha echaba de menos a Henry, pero desde que tenía a Arthur con ella, los días hasta su llegada pasaban mas rápidamente. Cuando estaba a punto de ir al aeropuerto a recoger a Henry, este llamo diciendo que se le hacia imposible volver porque una espesa nieve cubría el suelo del aeropuerto, y por eso tardaría semanas en regresar. Decía que lo sentía, mientras que al otro lado del teléfono Sam le decía que no importaba, pero que le echaba mucho de menos.
A finales del mes, en la universidad les mandaron hacer un trabajo de investigación que contaría un 50% de la nota final. Era de tema libre, lo cual facilitaba las cosas. Pero entonces la profesora dijo:
"Hagámoslo más interesante, haréis el trabajo por parejas"
Nadie rechisto, y fue nombrando los dúos:
"Natalie y Richard
Janine y Poul
Lauren y Jack...
María y Caroline...Y por ultimo, Arthur y Samantha" dicho esto miro a los dos con caras picaras y penso "¡Esto tiene que funcionar!"
Ambos se miraron y sonrieron, sabiendo que este trabajo iba a ser divertido e interesante, aunque no sabían exactamente hasta que punto. Como ya se había tomado por costumbre ambas salieron juntas de clase para ir a comer a una cafetería cercana a la universidad.
"¿Sobre que crees que deberíamos hacer el trabajo?" pregunto Samantha
"No sé, pero tu ya tienes una idea, ¿Verdad?"
"Bueno, si tengo una vaga idea. Siempre me ha interesado Grecia, su mitología, su cultura, su arquitectura, etc... Pienso que seria un tema original para nuestro trabajo"
"Sabes, creo que tienes razón. Hay mucho sobre lo que escribir en esa cultura"
"Oye, te interesa, ¿Verdad? Porque no quiero obligarte..."
"Tranquila, claro que me interesa"
"Genial, ¿te parece bien que empecemos esta tarde?"
"Claro, cuanto antes mejor, porque antes nos lo quitaremos de encima. Me paso por tu casa, digamos a las cuatro"
"Bien, por cierto necesitaremos información, me pasare por la biblioteca antes de que nos encontremos"
"No, ya voy yo"
"Que no hace falta, iré"
"No insistas, iré yo"
"¿Porque no vais las dos?" se hoyo una voz detrás de ellas. Se giraron algo sobresaltados por la repentina aparición de aquella persona, y vieron que era su profesora
"Sabes creo que tienes razón. Nos podríamos encontrar en la biblioteca, y de hay ir a mi casa"
"Perfecto"
Epoca de Xena y Gabrielle
"Hola Xena" comento ares apareciendo junto a ella
"Vaya, que desagradable visita" contesto sin mirarle "¿Qué quieres?
"Lo primero maldecir a Afrodita..." murmuró el dios "Oye creo que tenemos que hablar"
"Tu y yo" dijo con humor "Si claro" dijo como si tratase con un loco "¿sobre qué?" preguntó
"Es que no sé por donde empezar"
"Podrías empezar por largarte"
"Si, ese seria un buen comienzo" dijo mientras se disponía a irse, más rojo que un tomate, dejando allí a Xena incrédula. De repente algo le impidió desaparecer, y después notó como alguien manipulaba su boca. Sintió como Afrodita le hablaba y decía (Ahora yo escojo tus palabras)
"Ares, ¿estas bien?"
"Yo, esto... estoy bien" dijo él "(dijo Afrodita) Te quiero"
"¡Ares!" dijo ella molesta
"¡Afrodita!" grita Ares furioso
"¡Ah!" dijo ella decepcionada "La quieres a ella" farfullo "¿Y que haces aquí?"
"¡No!" dijo asqueado "Te quiero a ti, pero…"
"¿Me quieres?"
(Adiós Ares, ahora es tu turno de hablar)
"¿Y tu me quieres a mí?" pregunto Ares sin atreverse a contestarla
"¿Qué pasa si digo que no?"
"Que me voy de aquí, con el rabo entre las piernas, más rápido que Iris" Xena le observo un rato divertida, mientras el se movía nervioso antes de decir "¿No crees que deberías decir algo?"
"No quiero que te vayas, así que supongo que tendré que decirte que… te quiero, ¿no?" dijo ella como si nada. Ares la miraba, esperando paralizado oír las palabras "¡Es broma!" La guerrera al ver su parálisis, comentó al tiempo que se acercaba a él "¿No crees que deberías hacer algo?"
Entonces Ares, sin que se lo tuvieran que repetir mas veces, la rodeo por la cintura, atrayéndola hacia él con relativa facilidad. Estando tan cerca que apenas podían respirar, Xena comento "Ahora es cuando me besas" comento"Se me había olvidado ese paso" dijo antes de lanzarse a sus labios
Año 2000
"Bueno, este sitio tan desordenado es mi apartamento"
"Vaya, me encanta"
"En serio, a mi no"
"Pero que dices, es envidiable. El mío es tan grande como tu recibidor"
"¿En serio? (Arthur afirmo con la cabeza) Bueno, ponte cómodo, y empecemos a trabajar"
A partir de ese momento ambos se enfrascaron en la lectura de varios libros extraídos de la biblioteca.
Todos los documentos estaban sueltos sobre la mesa, y en un descuido, Samantha los empujo al suelo."Mira que soy patosa"
"Tranquila, entre los dos enseguida lo recogemos
"Gracias"
Se agacharon a recoger los esparcidos folios, y quiso el fortuito destino, que los dos amigas se rozasen levemente los brazos mientras recogían. Sin que pudieran evitarlo un estremecimiento recorrió sus cuerpos al sentirse juntos aunque fuese unos pocos segundos. Especialmente cuando Samantha sintió los fuertes brazos de Arthur rozándola, sin poder evitarlo se las imagino recorriendo todo su cuerpo, sin saber que en aquellos instantes Samantha pensaba casi lo mismo. Ambos se sonrojaron y durante el resto de la tarde apenas se dirigieron la mirada, mientras evitaban cualquier tipo de contacto físico.
"Oye, creo que he encontrado un mito interesante" dijo mientras se acercaba a su amiga para enseñarle una pagina dedicada a un héroe llamado Hércules. Justo cuando iba a enseñarle el libro, este cayo de sus manos, y se abrió por otra pagina, como si una fuerza extraña así lo quisiese.
La pagina esta adornada con una especie de aro de metal, que parecía algo así como una antigua arma. Debajo había unas letras, de un tamaño bastante grande:
Ella fue Xena la Princesa Guerrera y defensora de la justicia.
En la Era de los antiguos dioses, de los señores de la guerrera y de los Reyes.
Una tierra convulsionada clamaba por un héroe.
Ella era Xena, una temible princesa forjada en el calor de la batalla.
Poderosa... Pasional… Peligrosa...
Su valentía cambió el mundo.
Xena, La Princesa Guerrera."Vaya, ¿quien será esta heroína?
"Sea quien sea me parece un tema perfecto para nuestro trabajo, ¿no crees?"
"Si, quieres que investiguemos mas a fondo"
A las pocas semanas, su trabajo era una autentica joya, solo faltaba recopilar algunos datos, pero su biografía entera se había resumido en 55 emocionantes paginas.
Una tarde ambas amigas se reunieron para ultimar los detalles:"Creo que lo tenemos todo sobre La Misteriosa Princesa Guerrera, ¿no crees?" dijo Arthur
"Si, su familia, sus aventuras, su vida completa, pero ¿no sientes que falta algo?" inquirió Samantha
"Todo humano tiene sentimientos. Quizás te refieras a su vida amorosa. Solo nos hemos estado concentrando en sus batallas y aventuras"
"Bueno, yo encontré algo sobre un dios, llamado Ares"
"¿Un dios?. Según una tal Zabrielle, de Potedaia, ambos se querían en secreto. ¿Cómo se puede querer a algo que no existe?" pregunto Arthur
"No lo se… me limito a lo que hemos encontrado" se excuso ella
"Pues según esa tal Zabrielle, llegaron a ser pareja, gracias a un hechizo de Afrodita. Aunque esta historia duro poco, pues esta escrito, que un guerrero, quizás un ex-novio, celoso por esa relación, intento matar a Ares, pero Xena se interpuso, y fue ella la mortalmente herida.
Desde entonces se dice que ambas almas andan renaciendo en otros cuerpos esperando el día en el que podrían reunirse para no separarse jamas" dijo Samantha"¿Dioses que existieron, una diosa del amor muy capulla, divinos con la capacidad de morir, y resurreciones? Es bastante irreal, pero esta bien para nuestra investigación, pues no esta permitido salirse de la documentación" dijo Arthur con sarcasmo
"Pues yo opino que es una historia bellísima" dijo ella en tono ñoño "¿No crees que deberíamos incluirla en el trabajo?"
"Claro que sí. Seria una forma de demostrar que el amor reina sobre todo, incluso en la persona mas fría del mundo"
"¡Hey!" dijo ofendida Samantha sin saber muy bien porque "Xena no seria tan fría, quizás solo sabía mejor que nadie ocultar perfectamente sus sentimientos"
"Ya, ya. Pues esa guerrera se dejó conquistar por unas simples palabras de un dios cuando no sucumbió bajo mil ejércitos" comentó él con orgullo
"Quizás tengas razón" admitió con dificultad "Bueno, ¿quieres que yo me encargue de incluirlo?
"No, ya lo haré yo
"Ni pensarlo, yo lo haré
"No insistas mas, tu ya has hecho suficiente
"Ya pero yo se me mejor la historia
"Tranquila, recuerdo cada una de las palabras que tu pronuncias" dijo Arthur. Samantha intento no darle sentido a esa frase pero no pudo evitar que un cosquilleo recorriese su estomago al oírlas.
Cuando llego el momento de entregar los trabajos, Samantha y Arthur comentaron el suyo ante toda la clase. Al final, como había hecho con los anteriores, la profesora les hizo unas preguntas referentes a su exposición:
"¿Creéis que esto en serio a pasado?
"No sabemos si ella existió realmente, pero si estamos seguros de que las hazañas que se supone que ella llevó a cabo si han ocurrido marcando la historia de Grecia para siempre"
"Muy bien. Ya que tenéis cierta confianza en la parte referente a las batallas, ¿qué opináis respecto al tema amoroso, de la relación entre Xena y Ares?
"Que si realmente ambos se quisieron (aunque es difícil de creer que esta historia no sea mas que otro mito) fueron muy valientes, puesto que en aquellos tiempos, la idea de dos seres tan diferentes juntos, era increíble (quitando los ligues de una noche de Zeus)"
"Muy bien. Por supuesto tenéis un sobresaliente.
Una vez fuera, ambos se fueron eufóricos a casa de Samantha a celebrarlo. Con unas coca-colas, una buena película de ciencia-ficción y unas palomitas bien saladas, se dispusieron a festejar su nota.
Cuando la película acabo, ambos empezaron ha hablar:"Gracias a ti el trabajo a sido un éxito"
"¿A mí? Tu te mereces todo el mérito"
"Claro que no, tú eres la que sacaba la valiosísima información"
"¿Es necesario que discutamos por nuestra maravillosa nota?" preguntó Arthur con humor "Oye tienes algo, palomitas quizás" comento mientras se acercaba a su cuello a ver que era. Lo rozó para apartar aquello. Su piel era suave y tersa. Samantha cerró los ojos y contuvo el aliento, mientras Arthur seguía acariciándola. A Samantha se le escapó un suspiro y entonces Arthur reaccionó y apartó la mano. Se miraron unos momentos, y segundos después estaban unidos en un húmedo beso, que envolvía completamente sus bocas. Se tumbaron ligeramente en el sofá, cuando el sonido de unas llaves resonó en la puerta. Ambos se apartaron automáticamente, mientras entraba por la puerta, un joven enchaquetado.
"¡¡Henry!!" grito sorprendida Samantha
"¡Sorpresa!" dijo mientras iba a abrazarla
"Si, realmente a sido una sorpresa" dijo mientras era rodeada por sus brazos.
"¿Me has echado de menos?"
"¿Te enfadaras si digo que no?" ambos sonrieron
Entonces una apagada voz sonó detrás de ellos:
"Eh, Samantha, creo que me voy, no quisiera estorbar
La morena volvió a tener consciencia de Arthur, pero sin que pudiese decir nada, el joven se despedía de ella en su puerta, con un leve movimiento de brazos
"¿Quién era?"
"Mi mejor amigo. Vamos juntos a clase"
"Parece majo"
"Y lo es. Oye te importa si bajo a decirle una cosa, te aseguro que enseguida vuelvo"
"Vale, pero date prisa, ¿eh?"
"Lo prometo"
Samantha bajo aceleradamente las escaleras, mientras que con rapidez abría la puerta del portal. Su mirada fue rápidamente a fijarse a una figura que andaba cabizbajo a pocos metros de ella.
"¡Arthur!" él seguía sin girarse "¡¡¡Arthur!!" pero el moreno hacía caso omiso a los gritos de Samantha. Esta se acerco corriendo a su amigo el cual ni se molesto en mirarla.
"Arthur, por favor, tenemos que hablar"
"¿Sobre el trabajo?" intento decir indiferente
"No, sabes que no es sobre eso"
"Entonces ¿sobre qué?"
"Por favor, no me lo pongas más difícil. Lo que antes a ocurrido a sido algo único, te lo prometo"
"Ya pero tu novio es más importante. Henry es demasiado bueno para que tu le dejes por mi un simple memo, cuyo pasado, es para una película dramática. Es normal que le prefieras. Yo solo era un aperitivo y lo entiendo"
"Si tu me lo pides no abra ningún Henry" dijo Samantha a la velocidad del rayo, para que él callase de una vez. Arthur se giro para mirar a los ojos de la morena
"¿Lo dices en serio?
"Si, solo quiero que tu me lo pidas, y él será historia"
"¿Pero que pasara con Henry?
"Yo te quiero a ti, eres tú el que me preocupa"
"¿No lo dices por el sobresaliente?" bromeó Arthur, mientras se volvían a juntar en otro beso. Arthur acaricio el rostro de Samantha dulcemente.
"Oye antes de terminar lo que hemos empezado ahí arriba, debería hablar con Henry" Samantha se fijó en la tristeza del rostro de Arthur "Después todos tus deseos serán ordenes para mi" Arthur tomó esas palabras con lujuria, mientras Samantha y Henry hablaban:
"¡¡¿Me estas diciendo que me voy apenas un mes, y me engañas?!!
"No fue algo planeado, solo fue que poco a poco nos fuimos cogiendo cariño hasta que nos enamoramos"
"¡No me vengas con chorradas, ¿quieres?!"
"Yo ya te lo he dicho, perdonarme o no, ya es cosa tuya.
"Vete, por favor"
"Supongo que merezco que me trates así, ¿no?. Pero quiero que sepas que nunca olvidare lo que hiciste por mí, y si me necesitas, me tendrás. Adiós" dijo mientras salía por la puerta
Entonces Henry recapacito. Entendió que si realmente él la quería, tendría que ser feliz por su felicidad, así que bajo corriendo para disculparse. La escena que vio le sorprendió. En el banco en el que momentos antes Samantha y Arthur habían estado hablando, se encontraba su morena. Su cara estaba tapada por sus manos, mientras una nota se encontraba junto a ella. Henry se acerco corriendo hacia ella. Cuando Samantha le vio acercarse, apenas pudo esbozar una sonrisa, y volvió a llorar desconsoladamente. Henry se sentó junto a ella, y pasando un brazo sobre sus hombros, le pregunto:
"¿Qué ha ocurrido?
Ella solo atinó a acercarle la nota. Él la leyó en voz alta:
Hola querida:
Te eche mucho de menos
en la cárcel, a demás nunca
nos escribiste.
Me encantaría poder volver a
verte en nuestro "nidito de amor"
En caso de que no vuelvas
olvídate de tu amiguito.Adiós, nena
Henry miró a Samantha antes de susurrar: "Draco"
Desde una cabina, Henry llamaba al centro penitenciario:
"El preso llamado Draco aun esta en prisión ¿Por qué?"
"No, por nada. Muchas gracias"
Samantha seguía desconsolada llorando.
"¿Y bien?'" pregunto
"Tiene la cuartada perfecta, puesto que se supone que esta en la cárcel"
"¿Y ahora, ahora que?"
"¿Si puedo ayudaros en algo?" se oyó una voz detrás de ellos. Samantha se giro para encontrarse con su profesora.
"¡Señorita Ticher!" se sorprendió Samantha "¿Qué hace usted aquí?"
"Solo quiero ayudaros a rescatar a Arthur, de las manos de Draco"
"Pero... usted. ¿Cómo sabes esas cosas?"
"Tranquila, Xena, todo a su tiempo."
"¿Qué... que me has llamado?"
"Nada, tu olvídalo. Tenemos que concentrarnos en el rescate de tu, ejm, amigo" Samantha miro a su profesora al ver como había tosido antes de termino amigo
"¿Podemos confiar en usted?"
"¿Te puse un 10 recuerdas? Por cierto, tutéame, ¿vale?"
Samantha asintió. Entonces se dio cuenta de que hasta el momento, Henry no había dicho nada respecto a la repentina aparición de la profesora
"Lo siento, porque no se porque me siento culpable por lo ocurrido. Por cierto, ¿cómo es que tu también estas aquí?" le pregunto Henry a la señorita Ticher
"¿Os conocíais? ¿Desde cuando?"
"Desde hace siglos, y no exagero. Bueno, Hercu... Henry, la maldición no solo las revive a ellos, como ya has podido comprobar, sino a todo el entorno de ambos"
"Esto aclara mis dudas, pero permíteme que te haga otra pregunta, ¿yo soy él?"
La rubia asintió. Samantha no entendía nada. ¿Acaso estarían hablando en código?, penso
"Entonces en esta o en cualquier vida estoy destinado a amar sin ser correspondido"
"Me temo que si, yo lo siento, pero las cosas son como son"
"Una pregunta que me recorre la cabeza ¿Dónde narices anda Gabrielle?"
"Le perdí el rastro en Jamaica" se mofo la profesora
"¿Jamaica?" preguntó él con humor
"Es azafata" aclaro
Henry miro al suelo, con humor, mientras Samantha, algo desquiciada, volvía a hablar
"Vale, esto es lo que tenemos hasta ahora, Draco le tiene en un callejón, donde él y yo solíamos... el caso es que él lo llamaba nidito del amor, y según la nota, hay es donde se lo ha llevado"
"Las guerreras siempre queréis llevar el control de la situación, ¿verdad?
"¡¿Qué?!" pregunto extrañada Samantha
"Esto es demasiado arriesgado" dijo Henry, intentando hacer olvidar las palabras de la profesora de la mente de Samantha
"No hay otra salida, ni otra opción, así que sugiero que vayamos allí, y lo que ocurra ocurrirá" agrego Samantha
"Pero podría ser una trampa" se volvió a quejar la profesora
"Pero por el vale la pena, a demás, ¿qué podemos perder?"
"Te refieres a parte de nuestras vidas"
"¡Crees que es momento de bromas!"
"No es una broma, lo digo en serio" con este comentario, se pusieron en marcha en el coche de Henry, comino hacia el Nidito de amor. Cuando llegaron aparcaron unas manzanas delante el coche, esperando no llamar la atención. Se acercaron poco a poco al lugar indicado. Al llegar, se encontraron a Arthur atado de pies y manos, sobre una silla.
Samantha se precipito hacia él, cuando una sombra se puso delante de ella. Esa sombra movió ligeramente la mano, lanzándola de nuevo junto a sus compañeros. Esta asombrada se levanto lentamente del suelo."¿Cómo a hecho eso?" pregunto asustada Samantha
"¿Qué como?" dijo la sombra "Serás inculta"
"¡¿Draco, porque haces esto?!
"¿Que te hace pensar que soy el incompetente de Draco?"
La sombra salió de la oscuridad para dejar ver el sonriente rostro de Draco. Si era él, porque había dicho "el incompetente de Draco". ¿A que juego quería jugar? Se pregunto
Entonces, bajo el asombro de todos paso su mano sobre su rostro. Cuando la aparto ya no estaba su rostro. Ahora sonreía una chica rubia, alta y de belleza relativa. Su sonrisa expresaba maldad, quizás algo de alegría, pero sobre todos los sentimientos existentes, crueldad
"¿Que o quien eres?
"¿Quién voy a ser? Tu inseparable amiga Callisto, ¿no me recuerdas? Afrodita, no crees que va siendo hora de informar a esta inculta?
"Ni se te ocurra, Callisto. ¡Podría volverse loca!"
"Mejor me lo pones, imbécil"
Samantha miraba la escena confundida. Intento buscar algún rastro de duda en el rostro de Henry, pero le fue imposible.
"Estáis todos locos. ¿Quién eres tú y que quieres de mí?
"Ya te dije quien era imbécil, soy Callisto y lo único que quiero de ti es verte sufrir" dijo mientras Arthur recibía una bofetada que debió doler pues su labio empezó a sangrar "¿¿¿tanto pedir es eso???
"Maldita... si le pones las manos encima de nuevo te.." grito desesperada mientras la profesora y Henry se asombraban de cómo la rabia y la ira se apoderaban de ella"¿Qué puedes hacer, estas en mis manos" dijo mientras volvía a pegarle
"¡¡¡Vuelve a tocarle un pelo, y no vivirás para contarlo!!!" la gritó Samantha mientras sin poder evitarlo empezó a llorar
"Muy agudo" dijo Callisto mientras volvía a lanzar a Samantha por los aires. Choco contra la pared, pero al contrario que antes, esta vez callo inconsciente. Arthur miraba maniatado, como la morena yacía en el suelo. La desesperación se apodero del moreno, haciendo que se moviese de forma alterada, consiguiendo quitarse la venda que aprisionaba sus labios:
"¿Qué quieres de ella?
"Vaya el varonil dios de la guerra se ha conseguido librar de la venda. ¡Eso es peligroso!" dijo mientras se reía de su propio comentario
"Afrodita, ¡haz algo!" ordeno Henry
"Pe… pero el que. Era ella la que siempre se encargaba de tramar los planes" comento desesperada, mientras miraba a Samantha
"Obviamente ella no esta en disposición" dijo sarcástico Henry "proporcióname un arma"
"Después de tantos años… no sé yo si será prudente
"¡Dámela!
"Pero es ella la que tiene la facultad de matar dioses"
"¡Chicos, me estoy aburriendo!" se oyó de fondo la voz de Callisto
"Yo la entretengo, tú les rescatas ¿vale?
"Estas loco" dijo mientras hacia aparecer una espada en las manos de Henry
"Si estoy loco es por ella" dijo refiriéndose a Samantha. Se giro hacia la rubia "¿Cuándo empezamos?
"¡Aleluya!" Henry se lanzo hacia Callisto. Ambas espadas se encontraron, tronando con un ruido metálico. Henry hizo un giro sobre sí mismo, dirigiendo su siguiente golpe hacia el muslo derecho de la rubia, choque que ella paró con facilidad. Acorraló al joven en una esquina y dijo:
"No se si te has dado cuenta de que soy una… ¡diosa!
"Y Afrodita también" río Hércules, mientras Callisto le mandaba de un golpe por los aires.
La agresiva rubia miro hacia la silla, pero allí solo quedaban las cuerdas que momentos atrás habían rodeado a Arthur. Su mirada se poso con ferocidad en el lugar donde debería encontrarse Samantha, la cual claramente tampoco estaba."¡¿Dónde están?! grito alterada
"Vaya, jamas creí que viviría para ver esto, la siempre tranquila Callisto, atacada de los nervios, ¡Ja!, que inusual"
"Sabes, habéis metido la pata" dijo sonriendo de una forma que hizo temblar a Henry
Mientras en un campo, la profesora y Arthur se encontraban alrededor de Samantha que continuaba inconsciente. La profesora intenta hablar con Arthur, pero este se niega a escucharla:
"Tú eres Ares, ella es Xena, y debéis romper el hechizo"
"Menos mal que no hicimos el trabajo sobre Shakespeare que si no ya te veo convenciéndome de que en otra vida fui Romeo
"¿Quieres que te demuestre que fui la Diosa del Amor?"
"No quiero que me demuestres nada, solo quiero que me dejéis en paz, todos estáis locos, y por vuestra culpa ella esta así
La profesora hizo caso omiso de las palabras de Arthur, y poso sus manos en la cabeza de Samantha. Esta empezó a moverse raro, mientras la tutora cerraba los ojos. Entonces, la vestimenta de la morena cambio, su corta melena creció a la velocidad de la luz hasta convertirse en un maravilloso cabello de extraordinaria longitud, tan oscuro como la mismísima noche. Allí ya no estaba Samantha, ahora una mujer físicamente igual, solo que con una armadura dorada, y una falda de cuero a tiras, se desvelaba repentinamente, como si despertase de una horrible pesadilla:
"¡¡Afrodita!!" saludo al ver a la profesora sentada junto a ella. Esta sonrío, antes de contestarla:
"Primero de hacer ninguna locura él es…" pero demasiado tarde, pues apenas había dicho esas palabras cuando automáticamente la vista de aquella guerrera se fijo en Arthur. Se acerco a él y le beso, como si tuviesen los segundos contados, intentando deborarlo en cada beso. A pesar de no entender nada, Arthur participo en el beso. Aquel contacto era desenfrenado, lento, apasionado… perfecto
Una vez pararon ambos el beso porque el aire iba siendo necesario, la alta mujer abrazó a Arthur:
"Ares no sabes cuanto te eche de menos"
"¿Tu también estas con ese rollo? Y a demás solo hemos estado separados unos minutos tampoco a sido tanto" la morena se sorprendió por estas palabras, miro a la profesora, y dijo algo colorada por la equivocación:
"No… no es él, ¿verdad?" comento
"No, me temo que no. Es lo que te intentaba explicar, él es el alter-ego de Ares"
"¡¡¡¿¿PERO QUE ARES NI QUE NARICES??!!!" grito algo alterado Arthur
"Por favor, tráemele, necesito verle"
"Tus deseos son ordenes" dijo mientras depositaba sus manos sobre la frente del agitado moreno.
"¡Hey, a mi no me toques, pirada!" grito
"¿Ares, como puedes decir eso?" se quejo la morena
"Mirar no sé quienes sois ni que estúpido juego es este, pero yo me largo, esto es demasiado"
"Ella es Afrodita, yo soy Xena" aquellas palabras resonaron en los odios de Arthur.
¿Por qué le sonaba tan familiar ese nombre? Penso"Esto es una locura, me voy" dijo girándose. Entonces oyó un susurro como el viento, y lo siguiente que vio fue que Samantha, o quien fuese aquella persona, aterrizaba delante de ella de un salto
"¡Ahhh! ¿Co… como has hecho eso?
"Venga, si me has visto saltar mas de mil veces.
"¿Nos crees ahora'" dijo la profesora Ticher
"Esta bien, ¿qué es lo que tengo que hacer para que me dejéis en paz?
"Es sencillo, colócate enfrente de mí, y no te muevas por mucho que te cueste" la profesora poso sus manos sobre la frente de Arthur y volvió a cerrar los ojos. Entonces el paisaje, el suelo, todo empezó a dar vueltas para él. Su cabeza se lleno de todo, milagros, momentos, luchas, guerras, personas. Entonces todo paro. Volvió a encontrarse en el campo. Sus manos agarraban una espada de extraordinario metal. Tenia un traje negro, unos pantalones de cuero del mismo color. Se miro las manos, como negándose a creer lo que había pasado.
Miro hacia donde se encontraba Xena. Esta espero a que el dios diese el primer paso. Cuando el moreno se conciencio de lo que ocurría corrió rodeando a Xena con sus brazos, olvidándose de que posiblemente la estaba estrujando demasiado. Xena, abrazándole quizás con mas fuerza le besó apasionadamente, recorriendo con sus manos su espalda. Sentían como sus lenguas se fundían en una, un calor muy fuerte recorrió el cuerpo de ambos, mientras se separaban dejando entre ellos unos escasos milímetros."¡Xena! Estamos... estamos..."tartamudeo Ares
"Comprobémoslo" dijo con picardía Xena
Ares se acercó a ella y acarició con su mano su rostro recordando cada curva de este. Esta cerró los ojos por su caricia.
"Mmm... Ares, como te añoraba. Todos estos años sin ti han sido peor que el Inframundo"
Xena se acercó mas a él y le besó ferozmente en los labios, como si estuviera hambrienta de ellos.
"Chicos siento estropearos el reencuentro, pero os recuerdo que aun tenemos que volver, ¿sabíais?
"¿Tenemos que… (beso) hablar de… (beso) eso ahora… (beso)
"Me temo que si, así que si me hacéis el favor de apartar vuestras manos del otro tan solo un segundo…"
"Apartare las manos, pero nunca la boca" comentó Ares mientras marcaba una tierna línea de besos por el cuello de Xena
"¡¡¡Ares!!!" grito Afrodita
"Estaaaa bien" acabo rindiéndose mientras se ponía junto a su guerrera
"Bien, esto es lo que ocurre, tenéis que deciros lo que sentís y todo volverá a la normalidad"
"¿Y ya esta? ¿Eso es todo?" pregunto Xena sorprendida por la facilidad del reto
"La dificultad esta en que tenéis que decirlo delante de todas las personas involucradas, que han renacido junto con vosotros"
"Que sois tu y…"
"Callisto, Draco, Gabrielle y Hércules"
"¿Hércules esta vivo?" dijo Xena sonriendo
Ares noto como los celos le pinchaban, mientras cruzaba los brazos por la altura del pecho como signo de enfado. Xena, que no paso ese gesto por alto, rodeo a Ares por la cintura y le atrajo hacia sí:
"Mi celoso favorito, tu siempre serás lo primero para mí, es solo que Hércules era un buen amigo"
"¿Y yo? ¿Qué soy?
"¿Un conocido?" bromeó
"Ya esta, hemos terminado" contestó él dándole la espalda.
"Que te lo crees tu" dijo con autoridad, mientras le giraba, para besarle
"Vaya, vaya. ¡Que imagen más bonita!" se oyó la voz de Callisto "Me alegro de veros, llevo un cuarto de hora buscandos, ¿lo sabíais?
Ambos se separaron al instante, preparándose para pelear.
"No es conveniente que me hagáis nada" dijo mientras hacia chasquear sus dedos, haciendo aparecer a Hércules junto a ella. Tenia la cara magullada, y un ojo hinchado. Se agarraba el brazo, mientras ponía muecas de dolor. A los ojos de Xena estaba claro que había sido víctima de una paliza brutal por culpa de Callisto.
"Supongo que entiendes que si me haces algo, él morirá. Ja, ja"
Xena miro a Afrodita, como intentando pedir ayuda, pero esta parecía tan confundida como ella. La morena se disponía a atacar a Callisto cuando una mano se poso en su hombro. Esta dirigió su mirada hacia la persona que la sujetaba. Era Draco.
"No hace falta que luches, ya estamos todos" dijo con el tono más indiferente que pudo conseguir, pues junto a él, una joven rubia, la saludaba con una dulce sonrisa. La guerrera feliz, se la devolvió, mientras le murmuraba a Draco "Gracias"
"¿Qué haces aquí?" preguntó Callisto "¿Qué es eso de que ya estamos todos? Bueno, da igual, el caso es que, Xena, tengo algo para ti que te va a gustar. ¿Sabes quien intentó matar a Ares el día que tú falleciste?
"Si, Draco" dijo volviendo a sentir un profundo desprecio por él
"¡¿Yo?! ¿Tu estás loca? ¿Qué te hace pensar que haría algo para hacerte daño? ¡Soy más sutil!"
"¿Me niegas que me intentaste matar?" pregunto Ares
"No te lo niega él, te lo niego yo" comento orgullosa Callisto "Pues todo el mérito debes atribuírmelo a mí, y a nadie mas que a mí" sonrió como una niña buena que requería un premio
"¡Tu ser asqueroso, repugnante, todos estos años he estado odiando a Draco, cuando tu fuiste la causante de todo" Xena se lanzo furiosa hacia una sonriente Callisto que esperaba con ansiedad la estocada que pondría fin a su vida.
"¡¡¡Xena, no, es eso lo que quiere, que la mates para volver a renacer!!!"
Xena paro en seco al oír las palabras de Gabrielle. Al ver Callisto que Xena no pensaba luchar, la sonrío mientras desenvainaba su espada. ¡Tras, tras! Y unos segundos después, Xena se encontraba en el suelo, recubierta de sangre y tocando con horror la herida abierta en su estomago.
"¡¡¡XENA!!!" gritó Ares. Corrió hacia donde ella estaba junto a Gabrielle. Se arrodillo, mientras sujetaba su mano entre las suyas.
"Xena ¿Estas bien?"
"No, me duele el estomago" dijo mientras intentaba sonreír por ultima vez. Al hacerlo su agarre es aflojo, mientras decía:
"Os quiero"
Aquellas palabras desataron la furia de Ares que se levanto de donde Xena se encontraba, y con un rápido movimiento, golpeo a Callisto, haciéndola caer. Una vez tumbada la guerrera en el suelo, Ares le puso aquella improvisada arma en el cuello.
"Serás Zorra" dijo
"¿Que vas ha hacer? ¿Matarme? Ja, ja"
Ares golpeó a Callisto con su arma, dejándola desfallecida sobre la hierba fresca:
"No te matare, pero si pienso dejarte inconsciente"
Cuando se aseguro del estado de Callisto, se acerco a Xena.
"¡Afrodita, por favor haz algo!
"Esperemos que funcione" dijo la diosa mientras ponía su mano en la frente de Xena como había hecho para recuperar el espíritu de la guerrera. El resplandor común en Afrodita, desapareció. Su piel tomó un tono mas claro de lo normal. Esto sorprendió a Ares:
"Afrodita, ¿qué te a pasado?"
"Bueno, Xena esta viva, pero yo ahora soy una simple mortal"
"¿Qué? ¿Por qué hiciste eso?
"Porque soy la diosa del amor y mi trabajo es recompensar a mis enamorados, aunque eso incluya perder mi inmortalidad"
"¿Ares? ¿Gabrielle?" preguntó Xena mientras abría los ojos.
"¡Xena! pense que tu estabas…"comento con alivio Ares
"No… otra vez no" susurro poniendo dos dedos en sus labios "Ahora que estamos todos, y vivos, no iba a irme tan rápido. Eso significa que tendrás que aguantarme eternamente, ¿de acuerdo?"
"Aguantarte a ti es un placer, del que no quiero privarme nunca" dijo mientras se volvían a besar
"Chicos, ejm, siento agüearos la fiesta, pero sin un dios de nuestra parte, no vamos a poder romper el hechizo, y puesto que Afrodita a dejado su inmortalidad por ti…" advirtió Hércules, un tanto molesto por las continuas muestras de aprecio
"¿Os habéis olvidado de lo que yo fui en mis grandes tiempos?" pregunto Ares molesto
"¿Cómo no se me había ocurrido antes?" se recriminó Xena
"¿Porque estabas muy entretenida metiéndole mano a Ares?" propuso Hércules. Xena le miro extrañada, pidiendo con la mirada explicación a su comportamiento, pero el se limito a desviar su mirada
"Des… después de tantos siglos de constantes intentos
por fin se acabara semejante ridiculidad" hizo un movimiento circular con sus brazos, creando frente a él una puerta luminosa."¿Hacia falta decir esas palabras?" comento mosqueada Gabrielle
"No, pero ¿a qué han quedado bien?" sé mofó Ares mientras saltaba por el agujero
"Dos de pacotilla" murmuro mientras saltaba por aquella extraña puerta. Con cierto humor, Afrodita les siguió.
"Bueno, al fin todo a salido bien, ¿no?" dijo apesadumbrado Hércules
"Eso no es cierto, tu no estas satisfecho, ¿por qué?"
"¿Por qué? ¿Cómo pretendes que este si en esta, en la anterior, en todas las vidas estoy destinado a sufrir?"
"Si la historia se repite ya no es culpa mía, pero si hay algo que agradezco de esto es que tú en todas las vidas hayas sido igual de maravilloso" dicho esto depositó un beso en su mejilla y ante él sonroje del guerrero pregunto:
"¿Que hacemos con esto?" dijo señalando a la desfallecida Callisto
"¿Lo tiramos a algún contenedor?"
"Es una idea tentadora, pero creo que merece volver, ¿no?"
"¡¡¡No!!!" Xena sonrío, y mientras agarraba a Callisto por los hombros, y Hércules por las piernas, y entraban por el agujero. Al atravesarlo, una explanada de campo verde, se extendía hasta donde alcanzaban sus ojos, sin ningún edificio o algo por el estilo que estropease el entorno.
Habían vuelto a casa.
Fin