ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el sub texto.

DEDICATORIA: : Para el novio/rollito de mi prima, un completo desconocido para mí, llamado Javi.

 

Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com
 


LAS BACANALES SON PARA PERDER COSAS, YA SEAN LA CABEZA O LAS DEIDADES.

Por Marta Sofía

"Es peligroso que ese guerrero nos encuentre, pues seremos el regalo de bodas para su concubina" decía una dulce voz "Por eso te entregamos en esta jarra el agua en la que se encuentran nuestras deidades" dijeron mientras se la entregaban a Afrodita "En ella van también… nuestras queridas facultades sobre la música, a literatura y el arte" dijeron entre llantos "Cuídalas bien, hasta que podamos volver a poseerlas, ¿de acuerdo?" lloriquearon las ocho mujeres

"Esta bien, así lo haré, pero no lloréis que me hacéis llorar a mí" se quejo la diosa del amor mientras con seguridad sostenía la jarra.


Un mes mas tarde, (mas o menos)


"La noche no espera a nadie" era el tema de la bacanal organizada en honor a Dioniso, dios del vino, quien se acababa de casar con Adriadna. La fiesta se realizaba en la isla de Naxos, donde se encontraban todos los amigos de los novios, o solamente conocidos.
No faltaba nadie, estaban las Menades (seguidoras de Dinosio), los sátiros (espíritus con rasgos caprinos) doncellas (encargadas de la comida)… pero sobre todo estaban nuestros protagonistas: Xena, Gabrielle, Joxeb, Ares y muchos mas, invitados por la amante secreta de Dinosio, Afrodita. Esta diosa, a pesar de ser amante de Dinosio no lamentaba su casamiento. De echo se emborracho, bendiciendo así el matrimonio de ambos.
En mitad de su borrachera se acerco a sus amigos mientras decía:

"Zengoalgopadavozotroz" apenas la entendieron, pero siguieron escuchándola "Ezalgogeahodanoze pogqueeztabaguadandoconmuzocadiño" comento "Ezunajada, asiquedebecedunabebida, ¿quedeis?" dijo mientras echaba un poco en sus vasos. El agua cristalina descendió hasta los recipientes y luego a la boca de los borrachos juerguistas.
Tanto Gabrielle, Joxeb, Ares, y unas cinco personas mas bebieron hasta que la jarra se acabo, para lamento de Afrodita. De todo esto Xena se había mantenido alejada, aun sin saber muy bien por que.


Al día siguiente Xena se planteaba un acertijo:

¿Qué hule a vino, sabe a vino y no es vino?

El suelo de la bacanal.

Se despertó y observo que sobre el suelo de la sala había miles de personas tumbadas, y o estaban roncando como posesos o maldiciendo su dolor de cabeza. Entre toda esa gente Xena localizo a Ares, y pego un gruñido, luego siguió andando y a pesar de tener la vista borrosa pudo localizar a Gabrielle y a Joxeb. Con ambos andado junto a ella, Xena le pidió a Afrodita un viaje rápido a su campamento, y la diosa que no parecía afectada por el alcohol acepto encantada.
Una vez en la acampada los tres se tumbaron y pasaron como pudieron la resaca del alcohol.
Al día siguiente, cuando ya todos estaban en mejor estado, Xena observaba fascinada como Gabrielle escribía cientos de pergaminos, sin dar señal de que su inspiración fuese a decaer.
Mientras a lo lejos Joxeb volvía de darse un baño. Al ver a Xena la saludo febrilmente con la mano mientras se acercaba a ella:

"¿TE refrescaste en el río?" pregunto la guerrera

"Fue bastante
refrescante
y relajante" comento Joxeb.

"¿Que te has bebido Joxeb?" se mofo Xena al oir su poesia

"Huy, que manera mas extraña de hablar
se me acaba, por desgracia, de pegar" contesto tan sorprendido como Xena

"Anda, deja de hacer el tonto y vete a avisar a Gabrielle de que la comida ya esta lista" pidio Xena, quien empezaba a desesperarse por la forma de hablar de Joxeb.


Tras la comida Xena se baño como había echo Joxeb por la mañana, intetando que su humor bajase. Durante toda la comida tuvo que escuchar a Joxeb hablar en versos, mientras Gabrielle no dejaba de escribir, sin hacer caso a nadie.
Xena cerro los ojos y se dejo llevar por el mar. Estaba tranquila, sin ver, sin oir, sin sentir:

"¡Xena!" grito Afrodita mientras lanzaba una toalla a su amiga "Tenemos un roblema, ¡ven conmigo!" dijo mientras la agarraba dispuesta a desaparecer

"¡Eh, tranquila!" le llamo la atención Xena "¿Qué ocurre?"

"¿Recuerdas algo de la bacanal de hace unos días?"

"A penas, ¿por qué?"

"¿Recuerdas que os servi una bebida fabulosa?"

"Mas o menos, pero creo que yo no bebi, ¿o si?" pregunto confusa

"No, tu no, y doy a Zeus gracias por ello" Xena alzo una ceja extrañada "Veras… yo he estado custodiando durante todo un mes las deidades de las musas, y en la bacanal… ¡os las di a beber!" grito altrerada

"Shhhh… calmate, todo se va a solucionar. ¿Cómo es que tu tenias las deidades de las musas?"

"Pues según me contaron, un rey va tras sus dones, paras regalarselos a su mujer en la noche de bodas. Ellas me las dieron a mi hasta que la boda pasase, pero ahora… ¡la he liado!"

"No grites por el amor de Zeus" pidio Xena "Ya se que has armado un lio, pero hay que tener sangre fria para solucionarlo. Necesito mas datos: ¿todos los que bebieron esa agua… tienen las mismas facultades que las musas?"

"No a todos los que la bebieron, solo a 8, y no les da la misma facultad que a las musas, sino que al igual que les ocurrio a ellas cuando nacieron, remejora mil veces la facultad que tienen"

"Entonces ya se de dos que estan embrujados pero, ¿qué hacemos para devolverlos a la normalidad (por llamarlo de alguna forma)?"

"No lo se, ¿consultarselo a algun oraculo? El oraculo de Delfos seria el mas indicado"

"¿Y que hacemos con estos dos?"

"¿Encerrarlos y tirar la llave?" Xena, a modo de burla medito la idea, pero al final acordaron no llevarselos con ellas, para no arriesgarse a que ambos embrujados hiciesen algo de lo que arrepentirse.


Ya alli, dos hombres mas serenos que Hermes, les abrieron las puertas del oraculo sin decir nada. Otro mas joven todavía, les llevo a una sala, donde una mujer anciana, pero aun asi con agilidad como la de una bailarina, les sonrio:

"Os esperaba" comento la anciana. Era la tipica frase que decian los Oraculos, pero Xena ya había acudido a ella y sabia que no mentia "Xena, ¿otra vez aquí?"

"Si, respetada oraculo, teniamos que…"

"consultarme como arreglar el desastre armado por esta inprudente diosa" termino la frase sorprendiendo a ambas "Yo ya había predicho que esto ocurriria, y se lo dije a Ares, el dios de la guerra, cuando vino a consultarme algo, pero… ¡no me hizo caso! Dios estupido"

"Por favor dinos como arreglar lo sucedido, tengamos que ofrecerte lo que tengamos que ofrecerte" rogo Xena

"Se de lo que eres capaz, guerrera, por ello no hace falta que te sacrifiques para hacer nada que me demuestre lo que en su tiempo ya vi" comento. Afrodita no entendia palabra de lo que pronunciaba, pero siguio escuchando "Tan solo teneis que dar a beber esta poción a los ocho afectados, y meter las deidades de nuevo en su jarra"


Cuando reaparecieron en el campamento, la imagen era comica. Joxeb maldecia a Gabrielle, haciendo rimar los insultos de forma magnifica, porque ella escribia en su espalda a falta de pergamino. Xena los llamo a los dos y pidio que bebiesen aquel liquido que el oraculo les habia dado a cambio de nada. Los dos se movieron de forma extraña antes de expulsar por la boca agua cristalina y pura que Afrodita guardo en la jarra, donde el liquido brillo momentaneamente. A pesar de estar ya en un estado normal, ambos afectados se notaban cansados y veian doble. Asi que cuando Afrodita propuso visitar a Ares, solo Xena se ofrecio a acompañarla.
Aparecieron en el templo de Ares, y a primera vista quedo claro que alli no había nadie. Afrodita enfurecida por el echo de que el dios de la guerra no le hubiera comentado las palabras de la oraculo, rebusco en el edificio.

"Dejalo, no esta" comento Xena

"¿Lo has descubierto tu sola o te han prestado ayuda?" pregunto sarcastica la diosa

"Afrodita, tranquila" le recrimino Xena

"Lo siento" comento la diosa sorprendida "No se que me ha ocurrido" se disculpo.

"No importa" respondio con humor Xena, mientras cotilleaba entre unos papeles que se encontraban sobre el trono de Ares "Mira esto" pidio con humor. Tendio en las manos de la diosa algunas hojas, mientras ella leia otras tantas en voz alta:

Ahora que no la veo
la echo de menos.
No imagino mis heridas
si algun dia se me va lejos
Ojala su voz me pidiera a gritos amor
A gritos esperanza.
Si alguna dichosa vez la tengo
No perdere el tiempo
ni me perdere por mi absurdo ego
ni un solo momento.

"Xena… ¿son canciones de amor?" pregunto Afrodita

"Sin lugar a dudas" comento con una sonrisa

"¿Qué te hace tanta gracia?"

"Estan firmadas por Ares"

"Genial, un dios afectado, ¡la he hecho buena! Seguramente esas canciones estaban predestinadas a futuros autores" susurro triste

"Tranquila, encontraremos a Ares y ya tendremos tres deidades" susurro Xena con una sonrisa mientras que seguia leyendo las canciones con cierto humor.

"Deja ya de hojear las canciones, ¡pobre Ares!" pidio la diosa. Xena se limito a sonreirla, mientras seguia leyendo "Ademas… seguro que van dirijidas a ti" susurro la diosa con malicia. Entonces fue Afrodita la que se rio por la cara de la guerrera mientras Xena depositaba intranquila las letras sobre una mesa. Entonces frente a ellas aparecio una mujer con ojos malignos, pelo oscuro y un traje rojo. Afrodita la miro con desgana antes de decir:

"Que suerte la mia, Discordia"

"Hola Dita…" susurro ella con rintintin "Hola… Xena" saludo con repugnancia "¿Buscais a Ares?"

"Si" comento Xena, sin saber del todo el porque de la sonrisa de Discordia

"¿Es necesario que os ayude a comprender que no esta en casa?" pregunto con altivez Discordia. "Puedo dejarle un mensaje de vuestra parte, aunque dudo que le interese recibirlo, la verdad" murmuro mientras se miraba las uñas. Xena notaba como junto a ella Afrodita iba a estallar de furia. Asi que intentando evitar un embate contesto ella

"No hace falta, Discordia. Ya nos vamos. ¿verdad, Afrodta?" pregunto Xena. Esta gruño antes de agarar a a Xena y desaparecer de alli. Cuando se presentaron en el campamento, observaron ante si como Joxer en el suelo, insultando a toda la familia de la madre de Gabrielle, estaba con el palo de Gabrielle en el cuello, amenazandole.

"¿Gabrielle, se puede saber que haces?" pregunto Xena

"Acabar con este maldito estorbo de una vez" mugio ella, mientras volvia a atentar contra el "guerrero" De nuevo Xena la retuvo, pero fue realmente dificil.

"¿Xena, que les ocurre?" pregunto Afrodita mientras retenia a Joxer con un conjuro momentaneo.

"Solo les había visto comportarse asi una vez" comento con temor "Cuando Ares perdio su deidad" recordo con algo de miedo.

"¿Crees que es posible?" pregunto la diosa temerosa

"No es seguro, pero debemos asegurarnos. Tu buscale por el olimpo, y yo por la tierra, ¿de acuerdo?" la diosa cabeceo como afirmando y tras eso desaparecio. Xena tras asegurarse de quitar del alcance de Joxer y Gabrielle, todo lo que era puntiagudo o mortal, salio montada sobre Argo. Reviso las posadas de dos ciudades antes de llegar a Antires. Ya en la segunda posada de aquel pueblo, lo encontro. Mientras que entraba en el edificio, recibiendo como bienbenida un fetido holor a sudor. Entonces reparo en que sobre una mesa se reunia un grupo de simples mercenarios, que observaban algo con fascinación. Se acerco esperando encontrar a Ares contando alguna de sus batallitas cuando tan solo se encontro con una bulgar prostituta. Cuando se disponia a salir de aqul tuburio, una voz pastosa, digna de alguien veodo, le pregunto:

"¿Me buscabas?" Xena se giro, mientras observaba una pequeña mesa apartada de las demas. Sobre ella muchas jarras vacias de cerveza y junto a la bebida Ares.

"eres otra vez mortal, ¿verdad?" comento Xena

"Muy lista…si señor, yo siempre lo he dicho" comento con sarcasmo, cuando un aldeano atraveso la pared de la posada, creando una nueva ventana, por la cual entro el sonido de una inmensa pelea entre campesinos.

"Ares…" suspiro "Como es que has vuelto a caer otra vez en la misma trampa"

"¿Trampa?" pregunto dejando claro que estaba pedo perdido "Esta vez no a sido ninguna trampa, yo entregue mi espada a Discordia. Ella fue muy buena conmigo"

"¿Qué hiciste el que?" pregunto atonita sintiendo algo de celos

"Entregarsela a discordia" comento el exasperado "Hay que explicartelo todo" se quejo "Yo estaba muy triste, ella aparecio y me consolo mientras yo tomaba unas copas"

"¿Y cual era tu problema?" pregunto Xena con desgana

"Que soy el dios de la guerra y tengo el don de escribir canciones de amor" susurro apenado, mientras golpeaba la mesa con su cabeza.

"Tranquilo, tranquilo, tengo la solución para eso" comento ella sintiendo cierta compasión por aquel pobre borracho.

"Siempre que pienso en el amor… o en ti…" comento con sonrojo "…vuelven a mi cabeza miles de letras"

Xena le oia, pero no le escuchaba, se había qeudado en las palabras "o en ti" Le miraba con asombro sin llegarse a creer que aqullas palabras tan romanticas estuvieran dirijidas a ella.

"De echo, ahora mismo se me ocurre otra:

Cuando tendre la libertad
Para expresar
Lo que siento por ti
Solo por ti

Xena, intranquila por aquellas palabras, dejo de prestarle atención, y le pidio que dejara de hablar, poniendo su dedo indice sobre sus labios.

"Ahora solo eres un simple borracho, cuando vuelvas en ti nos serviras de algo" comento mientras l arrastraba fuera de la posada, hacia Argo. Con Ares sobre la yegua llego por la noche al campamento. El estado de Ares había mejorado, pero aun estaba borracho. Le exigio echarse a dormir, pero el exigia que ella le acompañara. Xena se negaba enfurecida, hasta que este cayo dormido sin mas ni mas, victima de una fuerte cogorza.

A la mañana siguiente, mientras preparaba algo para desayunar y evitaba un embate enre Joxer y Gabrielle, ambas al mismo tiempo, oyo un leve gemido tras de si. Se giro para observar como Ares se tocaba su cabeza con los ojos entre cerrados por el dolor:

"¿Dónde estoy?" exigio saber al no reconocer su entorno. "Xena…" suspiro cuando la vio. El dolor momentaneamente abondono su cabeza, pero como todo lo que sube baja, volvio como si alguien gopease su cabeza con un martillo "Me duele la cabeza" gimio "¿dolor? Yo no puedo sentir dolor" se alarmo

"Me temo que si, mientras seas mortal" comento Xena, mientras se decidia por atar a un arbol a Joxer y Gabrielle.

"¿Mortal?" pregunto atonito, mientras buscaba por su alrededor su espada "¡Oh no, esa asquerosa de Discordia!"

"Vas recordando, muy bien" le felicito con sarcasmo, recuperando inconscientemente su atención

"¡Y esas asquerosas canciones vuelven una y otra vez!"

"¿Las canciones dedicadas a Xena?" ppregunto Afrodita, apareciendo en escena, mientras sonojaba al dios

"No, son estupidas canciones de amor, sin ningun receptor, de momento" comento. Se tapo su cabeza con las mantas dolorido

"¿Ares, que dirias si te pudieramos ayudar a solucionar tus dos problemas?"

"Que os querre hasta la muerte" gimio de nuevo Ares, sin salir d elas mantas.

Le ofrecieron a Ares la bebida que el Oraculo les había suministrado y vieron el mismo proceso que habían realizado con Gabrielle y Joxer.


"Tenemos que recuperar mi espada"

"Pero no odemos ir contra una discordia, armada con el poder del dios de la guerra" le argumento Xena

"¡Pero quiero recuperar mi espada!"

"Pero ir sin mas seria arriesgar el pellejo" volvio a repetir

"¡¡Quiero mi epsada!!" gimio como un niño pequeño. Xena, harta de semejante comportamiento, le derrumbo de una patada

"¡No vuelvas a tocarme!" le grito, ientras Afrodita le ayudaba a levantarse

"Entonces escuchame maldito canta-autor" exigio Xena, al tiempo que Ares bufaba por el seudonimo "Tenemos que hacer un plan, porque te recuerdo que si te matan, miles de aldeanos inocentes se volveran locos"

"Enotnces… ¿qué propones?"

"Tenemos una diosa y un mortal, ¿por qué no les juntamos?"


"Diiiiscordia" siseo Ares desde la entrada de su templo, en cuyo trono se encontraba la diosa "Mira quien a vueltooo" murmuro. Ares movio su mano en forma de ataque, al tiempo que detrás Afrodita lanzaba una bola de su poder, causando el efecto de que Ares había recuperado sus poderes.

"Oh, oh" mugio la diosa "No es posible, yo tengo tu espada"

"¿Te crees que caeria dos veces en la misma trampa? ¡Jamas vovleria a depositar mi deidad en mi espada!"

"Yo… yo ya lo había supuesto" comento con una sonrisa nerviosa "Tan solo queria ponerte a prueba"

"Si, seguro" respondio mientras movia su mano y volvia a repetir el mismo truco. Pero esta vez tanto Afrodita como Ares mantuvieron el efecto optico mas tiempo, mientras estrellaban en el techo a Discordia. Esta se quedo alli mientras duraba el suplicio, con los ojos cerrados, como espernado algo peor. Pero al no llegar, abrio los ojos y sonrio maleficamente y se lbro de la vergonzsa tortura, mientras disparaba a Ares un poder, Lanzandole por los aires. Xena se encargo de que su cuerpo no chocara con el suelo, parando dolorosamente su trayectoria.

"Reconozco ese poder" dijo "Es el devil rayito de Afrodita"

"¿Devil?" pregunto ofendida Afrodita, descubriendose "¡Eso no es cierto!"

"Ares, a sido un buen truco, pero es una pena que los tres solos no seais suficiente contra mi" dijo desaparecierndo con la espada.

"¡Joder!" fue todo lo que Xena pudo decir, mientras se quitaba de encima el pesado cuerpo de Ares.


Ya por la noche, mientras Xena separaba a gritos a Jkoxer y Gabrielle, exasperandose mas, Ares intentaba dormir. Entre sabanas, Xena no paraba de dar vueltas a otro plan, Ares se removia por molestos sueños y de fondo se oian los gemidos de Joxer y gabrielle intentandose librar de las ataduras que les mantenian tumbados, en posición de dormir.
Fue a media noche, o quizas algo mas tarde, cuando el crepitar de una hoguera que Xena no recordaba haber encendido, la despertaron. Ares removia una improvisada y bastante mal echa hoguera, observando con admiración las llamas.

"¿Te gusta el fuego?" pregunto Xena, mientras colocaba piedras alrededor de la hoguera

"No, solo me imaginaba a Discordia, dentro de ella agonizando" comento con un deje furioso. La guerrera sonrio, mientras tambien visualizaba aquella reconofrtante imagen "No puedo dejar de pensar que estuvimos a punto de recuperar la espada… ¡si no hubiera sido por mi culpa!"

"¿Tu culpa?" pregunto Xena atonita

"Si no hubiera querido castigar a Discordia con el poder de Afrodita, esterllandola en el techo, ella no hubiera tenido tiempo de notar la diferencia"

"Odio defenderte, pero no tuviste la culpa. Ella hubiera sospechado igual si hubieras sido piadoso"

"La avaricia rompe el saco" contesto el, exasperando a Xena "Siempre conoci ese dicho, pero no comprendo porque es ahora cuando lo entiendo, ¿qué es eso que me molesta por haber sido avaricioso?"

"¿La concienca?" pregunto con un hilito de humor

"Sabía que existian enfermedades de ese tipo, pero nuca pense que les afectara a los dioses"

"Te recuerdo que tu ya no eres un Dios"

"Pero lo volvere a ser"

"Y entonces volveras a combertirte en un Dios, sin conciencia"

"¿Te molesta?" pregutno "Quiero decir… preferirias que fuera un Dios con conciencia"

"No estaria mal. Seria como tener a dos Afroditas de distinto sexo" se mofo, mientras se decidia a sentarse em el unico lugar posible, junto a Ares.

"¿Te gusta mas Afrodita que yo?" pregunto fingiendo estar enfadado

"Noooo, tu me gustas mucho mas" contesto ella automaticamente "Osea, quiero decir, que si tu fueras como Afrodita me gustarias mas que ella"

"Ya" contesto él con una sonrisa "¿Y me distinguirias de Afrodita?" pregunto con humor

"Hmmm…" pronuncio, mientras pensaba Qcon ese trasero es dificil pasar desapercibidof "Creo que… no" contesto ella con una sonrisa, mintars ares se reia, gesto de que comenzaba una larga combersación.


"Espera, espera" comento Ares entre risas "Ya se como podrias diferenciarme de Afrodita" dijo ares, inspirado por la graciosa propuesta que antes había planteado Xena "Basta con preguntarme que es una espada. Quien conteste sere yo" termino mientras emepzaban a reir

"¡Ya lo Tengo! Hefesto" anuncio "Lo pongo frente a ambos, y aquel que se lance a su cuello sera la enamorada de afrodita" respondio Xena, sonriendo.

"Eso no es del todo cierto" murmuro Ares "Yo tambien me lanzaria a su cuello"

"No sabia eso de ti" se mofo Xena

"No… quiero decir que… yo me lanzaria a su yugular" comento

"¿Y eso? ¡Con lo modosito que es!"

"Eso lo dices porque no anda haciendo copias de tus armas para venderselas a astutos mercaderes" coento Ares, con un bufido

"Oh, pobre" se burlo, mientras le consolaba con unas palmadas en la espalda "Espera… copias… ¿exactas?"

"Si, ¿por qué?"


"¡¡Xena!!" grito Ares, al ver que su morena favorita salia por los aires por cualpa de un rayo de Discordia. Su cuerpo completamente inerte, choco contra el trono que sobresalia en el centro de la habitación, rompiendolo, y acabando en un rincon de la habitación.

"No importa, pensaba redecorar el lugar" anuncio con una risita Discordia. Ares enfurecio ante la burla de la diosa. La ataco rojo de ira, lo que le impidio hacer un buen ataque, por lo que Discordia le tumbo de un golpe

"¿Y tu te llamas dios de la guerra?" pregunto Discordia, mientras mantenia a Ares, tumbado en el suelo, con la que había sido su espada en su cuello. Cuando se disponia a darle el toque final, este aprovecho su posición, y propinando una patada al mango del arma, esta salio volvando hacia una esquina de la sala. Ambos guerreros se miraron entre si, deseando tener entre sus manos la espada. Ares corrio hacia la singular arma, al tiempo que Discordia aparecia frente el arma. Lo cogio y con una sonrisa miro a Ares, quien fingio un leve temblor

"Preparate para morir" le recomendo, mientras le apuntaba con la espada. La elevo en el aire con agilidad, y justo cuando iba a bajarla, gimio "Este no es mi arma" Ares tubo que apartarse, cuando xena la propino una patada en la espalda "Pero tu estabas…" dijo mirando desde el suelo a Xena "…y yo tendria que haberte…" dijo mirando a Ares "…y yo habria conseguido…" gimio

"Esto" le termino Xena, mostrando con burla su espada, mientras jugaba con ella "Esta mal coger las cosas de los demas" se burlo, mientras le tiraba la espada a Ares. Este la observo como a camara lenta, proporcionandose el suficiente tiempo como para pensar en todo lo que suponia volver a agarrar ese arma. Golpeo el mango de esta de una patada devolviendola limpiamente a las manos de Xena. Cuando esta la iba a recibir, noto de reojo, como Dsicordia se disponia a cogerla. Ambas saltaron pero fue Xena quien alcanzo antes el arma y comenzaba a correr, mientras le ordenaba a Ares hacer lo mismo.


"¿Vas a decirme por que lo has hecho?" pregunto Xena, mientras andaban hacia el campamento de esta

"¿Hacer el que?" pregunto fingiendo no tener ni idea

"¡No coger el arma!" le recordo "¿Sabes cuantas vidas dependen de que le vuelvas a tomar?" pregunto

"Sus vidas no valen mas que las mias"

"¡Exacto! Asi que no las arriesgues por una tonteria"

"Sus vidas nunca han valido mas que la mia, pero sin embargo ahora son como la mia, y no inferiores como cuando yo era un Dios. Lo prefiero asi"

"Esperaba que ahora que eras consciente de que no solo existes tu en este mundo, no interpusieras tus caprichos a los demas"

"Pues te equivocaste"

"Ares…" resoplo, mostrando que no sabía tratar con él, ni siendo dios ni siendo mortal.

"Esta bien, hagamos una cosa"

"Ares…" volvio a resoplar

"Yo cojo ese arma maldita, si tu sigues tratandome como un mortal"

"¿Qué? ¿Te refieres a no interferir en tus planes, en no acabar contigo?"

"No, en que no tengas mayor reparo que el sueño para mantener una charla nocturna tan larga como la de ayer" dijo mirandola directamente a los ojos

"Ares…" volvio a resoplar "…no va a ser posible"

"Entonces puedes fundir esa espada y hacer un bonito ramo de flores metalicas" dijo mirando el arma

"Ares…" resoplo la guerrera

"Xena…" resoplo él, mirandola con una burlona sonrisa

"Ares…" resoplo ella, mas parecido a un lamento

"¿Xena…?" pregunto el resoplando con una conquistadora sonrisa, mientras se acercaba a su rostro. Ante este gesto, Xena miro nerviosa hacia todos lados antes de sonreir y agarrar su cuello, para acercar sus labios a los suyos. Ares se sorprendio por aquello, e incluso sospecho, pero no pudo evitar derretirse por ella, y se dejo llevar. Mientras Xena mantenia su mano en la nuca del dios, este dirijio las suyas a la cintura de la guerrera. Le recorrio un reconocido escalofrio, cuando en vez de tocar el templado cuero de la armadura de la guerrera, se encontro con el frio de la empuñadura de su arma. Se aparto de la guerrera, mientras el contacto con la espada le devolvia su deidad.

"Ya esta echo" dijo ella

"¿Cómo has podido hacerme esto?"

"No interponiendo mis necesidades a las del resto del mundo" contesto "Una leccion que ni si quiera aprendiste siendo mortal" se lastimo. Ares apenas solto un pequeño rugido, mientras se disponia a desaparecer

"¡Ares!" se oyo la voz de Afrodita, mientras aparecia en escena, impidiendo que el dios se marchara "Las musas han vuelto. Reclaman sus deidades" informo brevemente "¡Teneis que ayudarme!"

"Yo creo que Xena se basta sola" contesto el molesto, mientras se disponia a desaparecer.

"¡Ya eres un dios!" dijo la diosa con un puntito de alegria que no tapaba su nerviosismo "¿Discordia…?"

"Esta viva, pero si me sueltas, le quedara poco de vida" contesto intentando librarse de su agarre.

"¡No! Tienes que ayudarme"

"Esta bien, Afrodita. Creo que tengo un plan" anuncio ares "Si es que a Xena le parece combeniente hacerlo, claro" dijo molesto, mientras miraba a la guerrera

"Ares, ahora no" pidio

"Xena, ahora si" contesto el a forma de burla.

"Normalmente me gustaria este rollo furia por amor imposible, pero no es el momento" recordo "¿Ares, que hay de tu plan?"

"Tengo el poder de localizar a la gente que esta unida a mi, bien sea en mente o en corazón. Encuentro a mis soldados o a mis princesas guerreras, respectivamente, con tan solo concentrarme en ellos" dijo mirando a la guerrera

"Creo que este animal de bellota quiere decirnos que es capaz de hallar a aquellos infectados con el poder de las musas, si comparte su don" aclaro Xena

"Como esto no salga bien…" musito dando de beber a Ares el liquido que contenia las deidades de las musas. Este sintio un escalofrio en el cual cerro sus ojos fuertemente. En segundos los abrio de golpe y mirando a Xena recito:

El amor sin esperanza es el mas bello querer:
yo te quiero, nada espero, fijate si te querre

"Recupere mi Don" siseo en un tono practicamente inaludible, mientras anunciaba que sentia a cinco presencias

"¡Los cinco afectados!" anuncio. Les pidio que fueran tras ellos, mientars entretenia como podia a las musas, poniendo como excusa que sus deidades estaban tan protegidas que tardarian en tenerlas.
La primera parada fue una casa de prostitutas. Xena, agarrada al brazo de Ares, para desparecer con este, le miro enarcando las cejas, con una sonrisa, mientras este contestaba con una mirada confundida, encogiendose al tiempo de hombros.
Se decidieron or buscar en aquella casa a quien tuviera una de las deidades. No tardaron en fijarse como simples curiosos en que una panda de desesperados y verdes aldeanos observaban a una mujer bailando sobre una mesa. Los aldeanos seguian inmoviles el ritmo de la bailarina con sus ojos, quien parecia disfrutar de toda la atención que recibia.

"Xena, esa mujer me suena" comento con una sonrisita

"Oh, Zeus… ¡es Meg!"

"Si… Meg" babeo Ares mientras se acercaba al grupo de hombres mirones. Xena noto como le hervia la sangre, mientras veia a Aers seguir los movimientos de Meg con su cabeza. Para su suerte aquello duro bien poco, pues en cuando la mujer reconocio a la guerrera, dejo su baile y con ello el "hecizo" que habia impuesto sobre los hombres del local.

"Xena, santo cielo ¿que haces aquí?"

"Ni si quiera yo lo se"

"¿¿Has visto como bailo? Yo sabia que tenia talento, pero ¿tanto?" dijo fascinada "He cautivado a todos los hombres… ¡incluso a tu pareja!" comento, mientras ares volvia junto a Xena

"¿Mi pareja? ¡Mas le gustaria a él!" respondio ella secamente

"¡Oh! Te pido disculpas por amarte,
por haberme aferrado a tu ser,
por no ver que no puedes de mi enamorarte
y no lograrlo entender" recito con sarcasmo. Pero aquello era tan romantico que borro cualquier tono dañino e incluso muy en el fondo de la guerrera la endulzo, animandola a no responderle de mala manera "Perdón, a sido el don" se disculpo el dios

"Vaya Xena, no le dejes escapar" recomendo Meg antes de irse

"Espera" pidio Ares, quizas molestando a Xena "Tomate una copa conmigo" pidio

"Que directo" contesto mientras cogia un vaso que la guerrera le tendia. Contenia el liquido que la haria vomitar la deidad de las musas.
Meg se lamento por no poder bailar de igual manera, mientras Xena y Ares desaparecian entre la gente, para reaparecer en la plaza publica de un peublo, donde un aldeano cautivaba a las damas, amansaba a las fieras y vencia a los hombres con tan solo el sonido de su flauta.
Dios y Guerrera se acercaron al flautista, quien por instinto creyo que iban con intención de quitarle aquello que en esos moemtnos mas apreciaba: aquel nuevo don con la musica.
Con tan solo desearlo sus dedos y su instrumento tocaron otra melodia y al tiempo vio como ares se sentaba en el suelo con una tonta sonrisa. Xena, carcajenadose por la situación del dios, reto al musico, que toco una suave y melodiosa canción. La guerrera se combirtio momentaneamente en una exotica danzarina, fululando alrededor del flautista, que la miraba embobado.
Mientras sentado en el suelo, Ares tambien la miraba con la mirada perdida, moviendo sus dedos indices con el ritmo de la canción. Sonrio mientras balbuceaba "Megggg" recapiytulo lo que había dicho y lo que decia "¡¿Meg?! ¡Es Xena!" se levanto saliendo de su aturdimiento, mientras que de una furiosa patada rompia el instrumento sin dañar al propietario. Xena, con sonrojo y aturdimiento dejo de bailar, mientras el Dios de la guerra daba de berber el mejunge del oraculo a aquel hombre.

"Siete de ocho" anuncio orgulloso Ares con una sonrisa de oreja a oreja, mientras elevaba la jarra que había contenido las deidades y la miraba con asombro.

"¿Estas seguro de que aquí sentiste a la ultima persona?"

"Completamente"

"¿Estamos perdidos?"

"Completamente" sonrio, haciendola sonreia a ella "Oh no, otra vez esas canciones no" dijo dejando de mirar a Xena y cerrando sus ojos por las molestas letras. A su alrededor, entre arboles, tendria que estar el afortunado que tenia la octava deidad, pero no conseguian dar con él.

"¡No deberias sentir odio por esas letras" se oyo de repente una voz "Gracias a ellas has conseguido encontrarme"

"¿Donde estas?" pregunto Xena "muestrate"

"si, para que me tortureis hasta conseguir mi preciado Don" contesto con humor. Detrás de Xena se oyo una rama crujir, pero para cuando ella se giro la persona ya no se encontraba alli. En su lugar Xena creyo ver una sombra que ensegudia desaparecio:

"Eso no era una sombra, Xena, era yo" anucnio aquella voz

"Eso era lo que estaba pensando" susurro la guerrera al dios.

"Exacto Xena, ese es mi Don" murmuro una voz detrás suyo "Y se que no deseais que lo tenga… ¡pero es mio!"

"Pero debes darnoslo, asi miles de personas inocentes no sufriran los problemas que ese don pueda cometer"

"Entonces… supongo que no te consideras inocente, ¿no Xena?" pregunto de nuevo la voz, desde otro angulo

"explicate" exigio el dios, mientars ambos intentaban localizarlo

"Ella sufre, y no es por culpa de que el don este en mi posesión" sonrio aquella persona "es por tu culpa" siseo, volviendo a moverse. Ares miro sus armas asegurandose de que ninguan dañaba a la guerrera, lo que le confundio mas, porque no entendia el significado de aquellas palabras. La guerrera se limito a buscar a aquel malechor sin mirarle, con el rostro mas severo que nunca.

"Aparecete" exigio

"No, sufridora, no lo hare"

"¿Por qué? Tu don es oir los pensamientos de los demas, tienes ventaja, ¡lucha!" exigio la guerrera

"espera… ¡acabo de pillar su comentario!" respondio sonriente, luego debio recapacitar sobre el significado que acababa de descubrir y su rostro volvio a la misma seriedad que antes.

"Bien, si asi lo quieres" dicto mientras la guerrera recibia una patada por la espalda. La guerrera dio una voltereta, pero antes de llegar al suelo, se encontro con hombre, unas primaveras mas mayoer que ella. Adelantandose a Xena, el hombre golpeo su brazo de foprma ruda, pero eficaz pues ella perdio el equilibrio, mientras retrocedia.
Ares lanzo una bola de poder contra aquel hombre, pero este le basto un vistazo para apartarse a tiempo. Elevo una piedra en el aire, como para tirarsela al dios, quien se preparo a destruirla con una bola de poder; pero en el ultimo momento cambio de parecer, y la piedra que elevo en el aire fue a parar en la cabeza de la guerrera, que había aparecido tras el. Fue un golpe oportuno, porque la guerrera, se tambaleo antes de caer al suelo.

"¡¡Xena!!"

"TE toca, granduñon" anuncio aquel hombre. Ares observo con ojos abiertos esl cuerpo incosnciente de Xena y deseo con todas sus fuerzas estar alli. No era seguro que en esos moemntos se acordase del don de su enemigo, porque sin preocuparse desaparecio para aparecer junto a Xena. El hombre se dirijia a darle una patada, cuando Ares volvio a desaparecer con una sonrisa, y desde otro angulo agarro la pierna de su atacante, haciendole saltar por los aires. Ya en el suelo, Ares se puso sobre el desafiante, mientras decia "¿Creias que me olvidaria de tu don tan facilmente?"

"Pero… pero yo lo oi, tu querias estar con ella, ayudarla, curarla" gimio desde el suelo

"Eso era lo que queria, pero no lo que debia" contesto orgulloso, mientras sacaba la ultima cantidad de bebida para recuperar la deidad de las musas. Le obligo a beber el liquido entre gritos, mientras veia como la deidad se reunia con las demas en la jarra

"No, no, no" lloriqueo "no es justo"

El duios lo dejo en ese deprimente estado mientras se acercaba a Xena, quien se encontraba en el suelo inconsciente y con los ojos cerrados. Ares sonrio al verla tan pacifica, mientras observaba que una pequeña brecha en su frente era la unica lesion de la guerrera.
Se repente la tranquilidad le abandono, alguien se colgo a su cuello y empezo a apretarselo como amenaza. El dios se puso de pie y haciendo gala de su fuerza, intento quitarse al hombre de encima dando vueltas. Cuando ya empezaba a estar mareado, sintio que un gran peso se le quitaba de encima. Era el hombre. Se estrello contra el suelo. Volvio a dirijir su mirada a Xena, y observo con horror que su cuerpo aun desfallecido temblaba como si alguien se removiera en su interior. Se acerco a ella espantado, y cuando fua a acariciar su rostro preocupado, noto que un liquido lo humedecia. Entonces algo rodo junto a ella: la jarrav de las deidades. Todo el liquido había entrado en ella o se había desparramado sobre ella. El cuerpo de Xena seguia temblando y estaba palido y parecia bajar de temperatura por momentos. Entonces abrio los ojos y se agarro cn brusqueda al cuello del chaleco del dios:

"Vivir…es llegar donde todo empieza
Amar… es ir donde nada termina"

"Vaya parece que yo tambien tengo el don de la poesia" murmuro entre temblores.

"Afrodita" grito Ares apareciendo en el templo de esta "¡¡Afrodita!! ¡¡¡AFRODITA!!!" volvio a gritar con Xena entre sus brazos.

"¿Qué ocurre?" pregunto apareciendo con las musas junto a ella

"Es Xena, se ha…" dijo mientras al tumbar a xEna sobre el suelo se percataba de la presencia de las musas "Clio, Euterpe, terpsicore, erato, melpomene, Talia, polimnia y Urania, cuanto tiempo"

"Ares, ¿traes nuestras deidades?" pregunto Talia no muy contenta

"¿Vuestras deidades?"

"Si, las trae, las a traido en esta mortal" respondo Afrodita que ya había entendido la situación "Las guardamos en ellas, inteligente, ¿no? Se le ocurrio a Ares" murmuro Afrodita, mientras señalaba aXena "El unico problema es que desconocemos como sacarlas da hay" se disculpo

"Tranquila, eso es cosa nuestra" sonrio mas feliz polimnia. Acerco su mano al rostro de la guerrera y esta dejo de temblar. Luego lo fue haciendo cada una de las diosas, mientras Xena recuperaba su color y su temperatura. Cuando Erato, la ultima, toco su rostro, Xena desperto intentando averiguar que era lo que se encontraba a su alrededor. Pero cuando Ares se acerco a ella y con una sonrisa le indico silencio, ella mucho mas relajada le contesto con otra sonrisa, mientras esperaba tumbada.
Las musas se marcharon del lugar, exceptuando a Urania, quien se acerco con una impertinente sonrisa a los tres, mientras decia:

"Arriesgada mentira. El echo de que nos vayamos complacidas, no significa que no sepamos que Xena no fue nuestra salvadora. Ningun mortal podria aguantar mas de un reloj de arena con todas nuestras deidades en ella. Xena a estado a punto de morir" y tras esto desaparecio.

"¿He tenido sus deidades dentro de mi?" pregutno

"Si" respondio Ares "Menos mal que aguantaste hasta llegar aquí"

"Menos mal que me trajiste a tiempo" sonrio "Espera ¿y aquel hombre? ¿le venciste?"

Si, cuando te hirio, quise estar contigo para poder atender la arañazo, pero, sabiendo que el sabia que era lo que deseaba, reapareci en otro lugar"

"no interpusiste tus deseos a los demas" sonrio "Asi me gusta"

"¿No crees que por eso se merece un premio?" pregunto Afrodita metiendo baza en el asunto

"¿Qué? Yo no premio al que hace llo que debe, sino al que hacer mas de lo que debe"

"¡No seas roña!" se quej Afrodita "Al menos un beso en la mejilla" pidio la diosa del amor. Xena alzo una ceja sorprendida, mientras oia a Ares diciendo

"Me lo merezco, despues de haberos ayudado y aceptar que me devolvieras la espada, sin ninguna tortura a cambio" Xena se rio mientras aceptaba. Le dio un besom rapido pero no alejo su rostro de él del dios, quedandose un rato mirandose. Entre movimientos dudosos y algun que otr roce de manos, acabaron besandose, mientras Afrodita sonria orgullosa.

"El truco del beso en la mejilla nunca falla" desparecio, justo cuando Ares decia:

"Que dichosa mañana aquella en la que apareczcan
tus hermosos zapatos debajo de mi cama"

"Se te a quedado algo de las musas, ¿eh?"

"Noooo… lo he dicho de todo corazón" dijo haciendola reir, antes de volver a besarse

"¿Y discordia?"

"Ya habra tiempo de darle su merecido, ya lo habra" declaro mientras reclamaba de nuevo sus labios


Mientras, en Naxos Dionisos había organizado una bacanal junto Adriana para celebrar que las musas hubieran recuperado sus deidades. El eslogan: Las Bacanales son para perder cosas, bien sea la cabeza o las deidades.

 

 

 

 

Segunda Parte

Marta Sofía

"Con que un beso en la mejilla, ¿eh?" comento Xena en un tono guasón, pero inevitablemente dulce y melodioso. Se encontraban en el templo del dios. Los dos juntos y recien despertados.

"Ésta Afrodita" la regaño en tono divertido, abrazandola aun mas "Seguro que nos embrujó para hacer esto" se jacto.

"No, no. Yo lo hice completamente por voluntad propia" sonrio acurrucándose mas a él. "¿Acaso tu no?" pregunto fingiendo decepción.

"No estoy seguro. Quizas deberia volver a probar" dedujo.

"Quizás..." siseo rozando sus labios con la llema de sus dedos.

"Si, quizás" contestó, alcanzando sus labios. La calma que había invadido a Xena hacia unos segundos se comvirtio rápidamente en un tipo explosivo de energia calorífica. Pero algo la calmo momentaneamente. Algo frío y metálico que Ares habia colocado en su cuello sin que ella se diera cuenta. Se trataba de un colgante que asemejaba un precioso corazón "Se que no te gustan mucho estos detalles. A mi tampoco, pero este es diferente"

"Si que me gusta. Normalmente no me gustaría, pero viniendo de ti todo cambia."

"Gracias. Pero ademas tiene un pequeño detalle. Lo ha hecho Hefesto. A cambio de mi espada."

"¿Has dado tu inmortalidad?" se asustó.

"No, tu llevas la mitad de ella al cuello y yo la otra mitad" murmuro enseñandole otro colgante idéntico.

"¿Quieres decir qué...?"

"Que confio en ti, y quiero que tú tambien en mi. Pense que esta seria una buena forma de comenzar" sonrio. Sostuvo un momento el de Xena y lo acerco al suyo. Instintivamente tendieron a unirse.

"¿Imanes?"

"Eso es, polos opuestos... como tu y yo" bromeo. Al unirse. Formaron un colgante nuevo, con dos corazones latiendo "Son el tuyo y el mio. Asi sabre que estas viva" bromeo. Ambos se miraron y se echaron a reir.

"Gracias, de verdad" sonrio Xena "Y gracias a Hefesto" bromeo mientras Ares le devolvia de nuevo el colgante y se lo abrochaba.

"Bonito cuello" murmuro contra la piel de su nuca cuando ella aparto su pelo a hombro.

"¿Por dónde ibamos? A si, decias que quizás no estabas seguro de si Afrodita te habia hechizado para estar aquí."

"Asi es, y como he de asegurarme..."


6 MESES MAS TARDE

Los mas bellos jardines que existian en aquellos tiempos sobre la tierra eran los del dios Apolo. Los adoradores del dios viajaban desde lugares remotos, solo para verlos. Pero Ares, al ser un dios, tenia mas facilidad para verlos. Desde luego necesitaba el permiso del dios del sol, pero prácticamente podia acceder a ellos cuando necesitaba meditar, con la condición de que nunca fueran pensamientos sobre la guerra, o la conquista. Ares, como todo el mundo, haría lo que fuera por estar alli, asi que en un dia aceptó la condición.

Al jardín se accedía por uno de los templos del Dios, pero Ares se saltaba las formalidaddes y directamente aparecía en los jardines para admirarlo. Sin embargo el edificio tambien era extremadamente bello, y aquella mañana, durante unos momentos lo iba a ser aun mas. Observaba los jardines, un tanto deslumbrantes y no por su esplendor, sino porque el sol le daba en la cara. Se giro, sentándose en un banco y mirando hacia el templo. En una de las ventanas, alguien hacia lo contrario. Asomada en la ventana, una mujer miraba a los jardines tapandose los ojos por la luz. Al final cansada, se aparto perdiendose de su vista.

"Vaya, es tan guapa como Xena" comento su subcosnciente "Espera..." se dijo reacionando "¡Es Xena!" sonrio, mientras se levantaba del asiento por impulso. Fue hasta la puerta, desde donde miro la ventana y el piso en el que Xena se había asomado. Tan solo uno por encima del de salida. Busco miles de formas para fingir una casualidad, y por poco eso le distrajdo de lo principal, encontrarse con ella.

"¿Xena?" La guerrera oyo que pronunciaban su nombre a sus espaldas. Se giro esperando a Orfeo, pero se encontro a Ares, mirándola como asegurandose de que era ella. ¿Qué hacia allí? No le había visto desde que... hmmm, desde que el salvara a Ulisses.

"Ares" sonrió, mientras el dios reaparecia cerca de ella.

"¿Qué haces aquí?"

"¿Y tú?" preguntó como si nada. Escurrir el bulto, escurrir el bulto: ese era el único pensamiento de Xena.

"Los jardines. Son preciosos" informó. ¿Y por qué tenia que escurrir el bulto? ¿Acaso le debía algo? ¡No, ni un saludo!

"Si, yo los vi anoche. Eran simplemente embaucadores. Y además no estaba esta luz cegadora" sonrió "Me alegro de verte" admito Xena, como despedida. No le gustaba esa situacion.

"Y yo. Si quieres te llevo. ¿Dónde queda el campamento?"

"No, gracias, no importa. Estamos en una posada, en esta ciudad."

"¿En la ciudad? Gabrielle habrá visto a Orfeo. Estaba por los alrededores."

"Si, mas o menos" contesto. Ares se encogio de hombros "Adiós."

"Adiós" respondió mientras ella prácticamente atravesaba la puerta. Cuando Ares se disponía a volver al exterior, vio a Orfeo.

"¡Xena, espera!" grito. Orfeo bajaba coriendo "Te dejabas esto" resumió mostrandole una de sus dagas, exáctamente la que ella guardaba en el pecho. Ares se hizo un chiste a si mismo ¿cómo habia podido perder aquello? Solto una pequeña sonrisa "Gracias, mi musa" añadio Orfeo, mientras le daba un sincero beso.

"Ya nos veremos" sonrió Xena, mientras se separaba de él.

"Gracias" repitio mientras volvía a subir las escaleras.

"¿Vistitar los jardines por la noche? ¡Como no he caido antes!" se dijo a si mismo Ares. Miro a Xena de perfil "Joder" insistió. Sabía que ella habia oido todo.
Peor que descubrir aquello fue la mirada de Xena. Lo que en un pricipio parecia una mirada arrepentida, se convirtió en unos ojos azules que con mirarlos te decian con toda claridad "Ares, entre nosotros no hay nada" tras eso ella (porque desde luego el no) recuperó la serenidad y abandono el templo.


"¡Ya estoy aquí!" grito Xena al abrir la puerta de la habitación.

"En el baño" gritó Gabrielle. Xena fue hacia allí. La bardo se encontraba en medio de un espumoso baño con los ojos cerrados hasta que su amiga entro "Orfeo, esta es Xena, Xena, este es Orfeo. Encantada de concocerte. Igualmente. ¿una copa? ¿Por qué no? Y... ¡PUF! Xena y Orfeo desaparecen" se burlo Gabrielle, depositando un poco de espuma en su mano que despues sopló para que cayera sobre Xena "¿a dónde fuiesteis?" la pico.

"Al templo de Apolo. A ver los jardines y algo más."

"¿Los dormitorios?" preguntó con los ojos abiertos.

"Quizas..."

"Ja ja ja ja... eres insaciable Xena... ja ja ja" fue todo lo que pudo contestar "¿Y bien?"

"Del diez al cero... un aprobado raspado."

"Eso es porque tienes el liston muy alto, tras haber estado con Ares... No quería decir eso" se arrepintio.

"Bah... No importa. Hoy le vi. Y el me vio. Con Orfeo. Se enteró de todo. Y ya ves. No a pasado nada, mas o menos..." murmuro respirando hondo "Creo que quería matar a Orfeo" contestó. Se miraron a los ojos y estallaron en carcajadas.

"Espera... no se porque, pero algo no va bien" murmuro Gabrielle mirando para todos lados. Xena cogió su chakarm "Ya se de qué se trata. Ares... deidad... colgante, ¿dónde esta tu colgante?" Xena palpo la base de su cuello y luego todo él.

"Oh no, joder" farfulló nerviosa.


"¡Dime que lo has encontrado!" pidio Gabrielle, mientras Xena entraba de nuevo en la habitación.

"¿Eso significa que tu no lo has hallado?" suspiro Xena, dejándose caer en la cama "¿Qué habré echo con él?" se preguntó llevándose las manos a la cara "ni en el templo, ni en el local de la fiesta, ni aquí. ¿Cómo lo he podido perder?" se regañó.

"Eh, tranquilizate. No has perdido nada en todo estos años que te conozco, para todo hay una primera vez. Además no es tan duro, ¿qué puede pasar?"

"¿Qué que puede pasar con la mitad de la deidad del dios de la guerra suelta quien sabe por donde? ¡Nada! Seguro que el que la tenga la llevara a objetos perdidos" contesto sarcástica. Respiro hondo antes de volver a hablar "perdona Gabrielle. No quiero tomarla contigo. Pero es que hoy era el peor dia para perderla."

"No te preocupes. Estará en alguna parte, seguro" la calmó "Oye, ¿no huele el aire a establo?"

"Ahora que lo dices si... ¡puag!" respondio tapándose la nariz.

"¿De dónde provendra?"

"De mi" gimoteo una mujer, abriendo la puerta de la habitación que compartían. Era alta, rubia y si no fuera por la suciedad de su rostro y el estado de su vestimenta, sería bella "por favor, ¿el baño?"

"¿Afrodita?" preguntó la bardo siguiendola con la vista hasta el servicio "¿Eres tú?" tan solo pudo oir unas arcadas en el retrete "¿Qué te ha ocurrido?"

Salió del baño, algo mejor, mientras contestaba "Llevo montando a caballo desde Chipre. Bueno, en Chipre he cogido un barco que me a traído hasta tierra firme, pero desde hay si que he ido hasta aquí en ese ser nauseabundo y trotador. Eso no es bueno para mi estomago. Además, ¡era un caballo mortal!" Tanto Xena como Gabrielle se la quedaron mirando, no entendian donde estaba el punto malo "Bah, da igual, nunca lo entenderiais, tambien sois mortales..." siseo "Voy a darme una ducha" se respondió a si misma sin importarle que los ojos de ambas guerreras fueran a salirse de sus orbitas y las mandibulas rozaran el suelo.


Afrodita salió del baño momentos despues, cepillándose el pelo aun húmedo. Y con una toalla alrededor de ella.

"Antes chasqueaba los dedos y se me secaba y peinaba solo. Ahora tengo incluso que pelearme con él" gimio.

"¿Y por qué no chasqueas los dedos?" preguntó Gabrielle. Afrodtia alzo una ceja y miro a la bardo "No te enteras de nada nunca, ¿verdad?" se quejo "Xena explícaselo". La guerrera se encogio de hombros "Toc-toc ¿hay algo allí dentro?" preguntó, golpeando con los nudilllos la frente de las dos "Soy mortal".

"¿Qué me estas contando?" preguntó Gabrielle atónita.

Afrodita bufo antes de responder "En resumen y de forma sencilla para que lo entiendas: si llamas a las puertas del Olimpo nadie abrirá, porque no hay nadie" contestó.

"¿Todos habeis perdido vuestras divinidades?" insistió Gabrielle.

"¡Todos!" gritó Afrodita.

"¿Cómo es posible? ¿quién lo hizo?" questionó Xena.

"Unos guerreros. Pero son solo fieles, que trabajan para alguien. Nos han atacado individualmente a todos los dioses. Por ejemplo a Dionisos le han quitado su copa de vino, echa únicamente de plata. A Atenea las armas que Zeus le regalara cuando nació. Y el peor de los caos, pero no el único, el de Zeus. Tiene un catarro que le mantiene a menos de 2 grados de temperatura, y así no puede ni lanzar un rayo. Al no poder hacerlo, su deidad paso de él y se fue a parar al soldado. Una táctica ingeniosa" sonrió vagamente. Asi que Xena, tienes que recuperar todas nuestras deidades."

"Vale, y a cambio tú me compras el sol. ¿Estas loca, Afrodita? ¡No es tan fácil! Primero he de averiguar quien dirige a esos soldados, con que objetivo..."

"Bueno, puedo contestarte a eso."

"¿Y por qué no has empezado por ahi?"

La diosa del amor se encogió de hombros "Se trata de Dahak. Está de vuelta. Quiere el poder absoluto. Y para eso se alimentará de nuestras deidades. Menos mal que estais vosotras aquí, y aun contamos con la deidad de Ares" suspiro Afrodita.

"Hombre, contar lo que se dice contar..." susurró Gabrilelle.

"¿Qué quiere decir la rubita?"

"Que he perdido el colgante de Ares. Si no lo tiene él, alguien tiene la mitad de su deidad."

"Si tu lo has perdido, Ares también lo habra echo" se lamentó "¡¿Y ahora qué?!"

"Siempre quedamos nosotras" sonrió Gabrielle. La diosa del amor la miro de arriba abajo, antes de soltar una carcajada irónica y comentar que no la veía calificada para vencer al mal personificado. Xena tuvo que impedir un embate:

"¿No contamos con la ayuda de nadie mas?"

"No se me ocurre."

"A no ser que aceptais la ayuda de dos hombretontes" añadió sorprendiendolas el dios de la fragua, Hefesto.

"¡¡Cariñito, estas vivo!!" gritillo Afrodita dando saltitos, antes de abrazarle.

"Si. Invadieron mi fragua y me echaron de ella a patadas, haciendome perder mi deidad. Pero Ares me sacó de allí. Tras eso decidimos prestaros nuestra ayuda, si la quereis claro" murmuro, mirando hacia la puerta. Ares se poso en el marco de esta apoyado como si no estuviera preocupado.

"Claro que queremos vuestra ayuda" resaltó Afrodita, entre chocando su nariz con la de Hefesto "¿Verdad Xena?" preguntó fulminándola con una mirada.

"Por mi" comentó haciendo un gesto de dejadez con la mano "¡Cuántos mas mejor! ¿Y los demas dioses?"

"¿Ellos?" contesto enfurecido Ares "Tienen tan asumido que van a morir que se han ido a una bacanal a aprovechar los últimos dias. Pero algunos como Atenea, han resuelto arreglarlo, pero por su cuenta, porque son muy orgullosos" bufo.

"¿Por dónde empezamos?" pregunto Hefesto.

"Me encanta que tomes la iniciativa" murmuro Afrodita.

"Quizás por tu fragua. Si la tomaron y no pueden dejarla porque volverias a ser dios, quizás invoquen alli a Dahak. Además no es mal sitio. Fuego y calor, lo que a Dahak le gusta."

"Queda lejos" farfulló Ares. No le apetecía demasiado hablar "Muy lejos" recalco.

"Pues demonos prisa" recurrió Gabrielle.


Mientras, en una fragua, como Xena había deducido, un ser en forma de magma se mantenía dentro de una hermita con agua ardiendo. Era Dahak y su nueva forma, o al menos hasta que tomase la deidad de los dioses y llegase la fecha.
Uno de sus subditos, por otra parte, intenta fundir todos los metales juntos, Echa la copa, los colgante y varios objetos mas ninguno cede al calor, de hecho mantienen una temperatura fría.

"Eso es un truco de Hefesto" se burlo Dahak desde su baño "Deja los objetos como estan, ¡imbécil! En su forma original seran mucho mas poderosos" sonrió, pensando en su poder "Asi que ¡déjalo ya! Ponte en la puerta con los demás y haz algo importante, como impedir que entre mi ex-hija, Hope, o Xena y su patrulla de incompetentes."

"Si, mi señor."


"Xena" jadeo Gabrielle "No puedo mas. Esta va a ser una de las pocas veces que tenga celos de Afrodita. Pero creo que yo también necesito un sueño. No puedo andar mucho mas tras una noche en vela" suspiro.

"Esta bien, haz como Dita, monta a Argo e intenta dormir, ¿vale?" pidio "En cuanto lleguemos te despertaré."

"Gracias Xena" murmuro antes de caer dormida sobre la llegua. Xena se adelanto a la llegua, que la seguia. Se coloco junto a Hefesto y Ares. El dios de la fragua, se distanció un momento mirando a Afrodita, que montaba sobre un caballo que hacia poco habian conseguido.

"Hasta dormida y mortal es mas bella que Hera" siseo maravillado Hefesto. Se coloco junto a ella y no quiso seprarse. Su bella durmiente le tenia encandilado. Asi que dejó a solas a Ares y Xena. Ambos miraban para todos lados, intentando disimular, pero haciendo mas visible la tensión. Finalmente se hizo insoportable y Ares rompió el silencio:

"¿Cómo perdiste tu collar?"

"Con... con Orfeo. O al menos hay fue el último momento en el que lo vi." Notó como Ares respiraba fuerte. Intentaba calmarse. Xena se regaño a si misma, por haber dicho la verdad "¿Y tú?"

"Me dejaron kao. De un golpe. En los jardines" resumio. No confiaba en su voz. Tenía que decir frases cortas o se le escaparia cualquier cosa.

"Bien"

"Bien"

"¿Y ahora qué? ¿Un silencio interminable y molesto?" preguntó.

"¿Se te ocurre algo mejor?"

"No"

"Supongo que cada uno tiene lo que se merece" siseo. Se retrasó, quedándose a la altura de Hefesto.

"¿Nosotros nos merecemos un silencio interminable y molesto?" pregunto hacia atrás.

"Si"


"Soy una repudiada" murmuraba una mujer. Sus ojos oscuros como la muerte contrastaban con su pelo largo y rubio, igual que el de su madre, que ahora lo tenia corto, y su carácter asesino y sanguinario volvía a contrastar con el de Gabrielle. Se trata de Hope "Mi padre me odia, mi madre me abandonó y luego intento matarme con veneno, mi hijo me atravesó el cuerpo ¡necesito amor!" grito sarcástica. Sus sirvientas, banshees se asustaron por ese grito "Seguid cuidándome ineptas... que ya se como conseguir amor, aunque tenga que ver como matan a mi padre, ja ja ja ja."


"Descansemos un poco" pidio Xena. Gabrielle y Afrodita seguían dormidas, y los párpados de Hefesto se cerraban cada dos por tres.

"Nos queda muy poco viaje."

"Me da igual, mira en que estado estamos todos. ¿Qué mas nos dará llegar si nos matarán por caer dormidos?" insistió Xena.

"Esta bien. Durmamos esta noche. Por la mañana de madrugada partiremos."

"Si mi general" ladro por lo bajini Xena.

"Te he oido."

"¿Crees que me importa?"

"¡Dejarlo!" ordeno Hefesto "Pongamos las manta y durmamos" Xena cogio las suyas de las alforjas de Argo con cuidado de no despertar a Gabby y las tendió en el suelo. Al hacerlo vio que por costumbre, una costumbre que hacia mas de dos meses que no practicaba, tanto Ares como ella habia puesto sus mantas juntas. Se miraron entre si, y ambos decidieron que él apartase la manta. Entonces Xena colocó la de Gabrielle y la bajo del caballo cogiendola en brazos. La depositó en las mantas y cuando la tapaba pudo oir un leve "Gracias Xena". Ella sonrió mientras se tumbaba al lado. Pero aquella noche no dormiria tan pronto.

Ares estaba tumbado, viendo las estrellas. El sueño le agotaba, pero sus ojos se negaban a dormir. Finalmente caraspeo y dijo "No puedo dormir" sabía quien le iba a contestar, pero aun asi la respuesta tardo.

"Yo tampoco. ¿Qué propones?" pregunto Xena.

"¿Quieres que hablemos?"

"¿De qué?" Entonces fue Ares el que tardo en contestar "Esta bien. Hablemos."

"¿Por qué estuviste con Orfeo aquella noche?" pregunto en tono decidido. Se habia echo esa pregunta a si mismo y no habia hayado respuesta, asi que pensó que la mejor forma de saberla era preguntandosela a Xena directamente.

"¿Esa quieres que sea nuestra charla?" preguntó. "Esta bien. ¿Tu nunca has tenido un lio de una noche?"

"¿Solo era un lio de una noche?"pregunto.

"Si." El suspiro de Ares se hoyo en 100 kilometros a la redonda. "¿Qué pasaria si te dijera...?" La mirada que Xena le lanzó funcionó como avertencia "tranquila solo voy a preguntarte que ¿qué pasaria si yo te dijera que te he echado de menos?"

"No sigas por hay."

"¿Por qué?"

"Porque tú y yo estamos separados. No debo darte ni explicaciones ni decirte como me siento. Tú y yo rompimos."

"No, no te confundas. Tú rompiste conmigo."

"Estabas de acuerdo."

"Tú querías que aquello acabara. ¿Querías que hubiese reaccionado como un poseso, como un desesperado? ¿Qué te hubiese dicho que te amaba, que no quería separarme de ti? Eres una cabezota, lo se muy bien, y se que esas palabras te hubiesen dado igual."

"¿De verdad crees que mi deseo era que acabase? Eso da que pensar. Sabes, ahora que las oigo, las palabras, quiero decir, creo que hubiesen servido de algo." murmuró Xena mirando al suelo "Pero no hubieran arreglado la situación en la que nos encontrabamos. Todo estaba en nuestra contra. Pasabamos mas tiempo intentando continuar y luchando que amándonos."

"Yo prefiero eso a no estar contigo."

"¿Aun me quieres?" Ares echo un poco la cabeza hacia atrás. No iba a contestar a esa pregunta, se veía demasiado expuesto y sin apenas posibilidades. Se quiso acercar a ella y quitar los dos metros que al menos les separaban pero Xena nego con la cabeza. "Entre tú y yo no hay nada" resumió.

"Como quieras" contestó. Fingía que no le importaba "¿Quieres hablar de algo mas?"

"No. Se me han quitado las ganas."

"Vale. Buenas noches" contestó, mientras se giraba dando la vuelta.

"Eso mismo" contestó tumbándose tambien de espaldas a él. Pero siguio sin poder dormir.


Todos caminaban junto a los caballos, menos Afrodita, que se encontraba subida a la yegua y se negaba a cansarse andando, como hacían los demas. A Hefesto ese comportamiento le parecía de lo mas lindo. Por otro lado. Xena y Gabrielle mantenían una comversación fluída, pero Xena no podía evitar mirar a Ares de vez en cuando, mientras Ares hacia otra de lo mismo.
¡Zam! En un momento de ese monotono viaje un grupo de mujeres no muy atractivas y que Xena y Gabrielle ya conocían aparecieron frente a ellos. Se trataba de banshees. Pero estas no parecían querer atacar. De echo estaban rodeando algo, o a alguien. Se abrieron y dejaron salir de su círculo protecctor a Hope. Tan solo verla hizo que todos ellos se estremecieran.

"Madre, que agradable visita" murmuro Hope abriendo los brazos. Pero Gabrielle tan solo cogio sus sasis en posición de ataque. "Me ofendes" murmuro. "Xena, ¿qué tal esta Solan?." Aquello no hizo que la guerrera se inmutara aunque sin duda hubiese calado hondo. "Y por hay veo a la patética diosa del amor y su perrito faldero."

"¡Niña, ¿quién te crees que eres?!" chillo ofendida la diosa.

"La hija de Dahak" murmuró y con tan solo una mirada tiro a la diosa del amor de caballo, pero Hefesto la recogio a tiempo "y por supuesto hija de Gabrielle, ¿verdad madre?"

"Todo el mundo comete errores" contesto enfurecida Gabrielle. "Sobre todo errores involuntarios."

"Sabeis, no he venido aquí a pelear. Si buscara guerra, iría a visitar a mi padre" gruñó "Vengo a ofreceros un trato. ¿Quereis acabar con él, verdad?"

"Si, y contigo" contestó Xena.

"Oh, que agresiva" sonrio "Pero yo ahora no soy vuestro mayor enemigo. Es mi padre. Él tiene las deidades y piensa alimentarse con ellas. Y vosotros no quereis que eso ocurra, ¿verdad? Puedo ayudaros, se como acabar con él."

"¿Y por qué quieres ayudarnos a nosotros?" pregunto Hefesto.

"Porque mi padre ha decidido echarme de su lado. Y por eso quiero vengarme."

"¿Por qué...?" comenzo Ares.

"¿Por qué me ha echado de su lado?" terminó la frase Hope "por las veces que he fallado contra vosotros. ¿Quereis que hagamos el trato?" pregunto impaciente.

"¿Qué tipo de trato?"

"Os hago aparecer cerca de la fragua, obtengo lo que quiero y os digo como matarlo. Primero os doy la mitad luego me dais mi recompensa y para terminar os doy la otra mitad que necesitais."

"¿No te importa que vayamos a matarle?" pregunto Gabrielle congestionando el rostro.

"No, mami" murmuro, intentando poner cara de angel "Son negocios" siseo "¿Aceptais?"

"¿Cuál es tu recompensa?" pregunto Ares.

"Ahora que lo mencionas, tú" dijo en tono lividinoso, mientras se desvanecía y aparecía junto a él, con un brazo colgado de su hombro y el otro en sus biceps. "Otra vez" Ares torno su faz con un gesto de asco, y miró a los demás, pero al encontrarse con los ojos de Xena, decidio no negarse a las caricias de la diosa, aunque tampoco participo.

"¿Tendría que quedarme contigo para siempre?"

"Tenemos formas mas beneficiosas de llegar a la fragua" respondio secamente Xena.

"No, pricesa guerrera. No es así, porque yo no le quiero para siempre. Creo que a los cuatro meses ya me cansaria de él. Además el tendrá que luchar con vosotros el dia clave, que según las estrellas sera el dia X. Estamos a dia IIX" calculó mirandola a los ojos. "Solo un día. Este día" pidio alcanzando su lobulo. Ares abrió los ojos por la sorpresa, mientras la apartaba. Xena instintivamente poso la mano en su chakarm, pero al notar la mano de Gabrielle volvió a la realidad. Se relajó e intento disimular. "No es mal trato, ¿alguien se opone?" insistio Hope, pero sin retirar la mirada de los ojos de Xena.

"Creo que estamos todos de acuerdo. Que decida la víctima" añadio Xena, mirando a Ares. El dios la miró a ella, el único obstáculo por el que no aceptaba, pero al ver de nuevo sus ojos, ahora fríos, por unos celos que él no podía sentir y vacios de todo sentimiento, volvio a enfadarse:

"¿Sabes qué? Aceptó" confirmó el dios.

"Así me gusta" ronroneo Hope, mientras agarrándole por la solapa le atraía hacia ella para besarle.

"¡¡Para!!" gritó Xena sin querer "Antes has de llevarnos cerca de la fragua" respondió mas calmada. ¡Tenía que controlarse! Era tan necesario para Xena, como que Ares, decidiese finalmente quedarse con ella.

"Ah, claro" admitió, mientras que con un chasquear de dedos trasladaba tanto a los héroes como a las banshees y ella misma. "La fragua queda tan solo a un estadio de aquí. Hefesto puede atestiguarlo" resumió. "¿Nos vamos?" Ares suspiro. De nuevo volvio a dirigir la mirada a Xena. Y otra vez ella se la devolvio de la misma forma. Ladeo un poco la cabeza, como esperando una respuesta, aquella era la última posibilidad. Pero Xena no la aprovechó, se mantruvo firme, y su mirada sin reacciones.

"¡No la mires a ella! ¡Mírame a mi!" exigio Hope. La mirada de Xena continuaba igual.

"Vale" contesto Ares de forma simplona, al tiempo que Hope invadía sus labios, como hiciera antaño. El dios apenas habia reaccionado, cuando la tenía pegada a si.

"Ares" gruñó Xena. Aquello sono como una amenaza con advertencia incluida, pero el dios, desapareció sin molestarse "Joder" murmuro Xena, llevándose las manos a la cabeza. Las banshees les observaron unos instantes, antes de arrodillarse frente a Gabrielle, mirar con mala cara a Xena, tras lo cual tambien desaparecieron.

"Odio cuando hacen eso" resumio Gabrielle. Se acercó a su amiga, y agarrándola de la cintura, la arrastró hacia donde esta Hefesto y Afrodita. "Animo" siseo.

"Estoy bien" contestó alto y claro.

"¿Qué hacemos ahora?"

"Montemos el capamento. Sin Ares no puedo hacer... quiero decir no podemos hacer nada. Esperemos a que vuelva y entonces nos prepararemos para el ataque" decidio.

"Ay, menos mal, ya se ha acabado esta paliza de viaje" murmuro Afrodita "¡Que cansado! ¡Cuánto polvo!"


No solo se torturaba ella misma y sus interiores, sino que ese malestar que solo ella se había provocado continuaba en sus sueños. Mientras dormía recodaba los cuatro meses que pasara con Ares, pero con una pequeña modificación: ella era entonces Hope. Era la diosa la que se divertia con Ares, la que hablaba con él, la que le amaba... ¡¡AQUELLO NO LE GUSTABA!!! Pero cada uno tenía lo que se merecía. Si fuese menos orgullosa no se enconrtraría en aquella situación. Bastaría con decirle lo que aun sentía y ella sería la protagonista de aquel sueño.
Pero por no pensar en lo que podía acarrear dejar que él se marcharse con una fresca, mas mala que un helado en diciembre, ahora lo estaba pasando mal. De echo hasta oía la voz de Ares diciendo su nombre en un tono susurrante y desagradable. Pero aquello no cuadraba en su torturante sueño. Eso estaba desfasado... eso no era parte del sueño. Ocurria de verdad.
Abrio los ojos de golpe.
Se irguio rapidamente. Miró a todos lados porque le seguia oyendo. Y con razon. Estaba tirado, junto a Hefesto, y no parecía encontrarse en muy buen estado.


"Era de esperar. Hope no ha cumplido su trato" farfullaba Xena, mientras desinfectaba el hombro de Ares. Tenía una herida superficial, provocada por las unas de una de las banshees.

"Ella si cumplio el trato. Fui yo el que me salte lass reglas" contesto Ares. A la guerrera no le gustó que la defendiera. "Chsssss, ten cuidado con la herida, Xena, que eso duele" murmuró mordiendose el labio.

"¿Qué hiciste?" pregunto Gabrielle.

"Nada, tonterías, caprichos. Gracias a Zeus, Hope no se dio cuenta de mi escapada, solo alguna banshee espabilada" resumio señalando su rostro.

"¿No puedes concretar mas?" pregunto Afrodita. Ya que la habían despertado en mitad de la noche, al menos quería ponerse al dia.

"No" contesto bruscamente "En vez de estar aquí, deberiamos dormir. Mañana iremos alli y atacaremos."

"¿Es necesario que te recuerde que no sabemos como vencerle, que tiene vuestras deidades quizás dentro de el ya y que cuenta con eficaces soldados?" le cuestiono Xena, sarcástica hasta los topes. Tras aquel comentario, nadie podia adivinar la felicidad que ahora reinaba dentro de Xena. No sabia hasta donde habian llegado ellos dos, pero... ¡Ares estaba allí!

"¿Entonces que propones?"

"Es necesario que para criticar un plan absurdo se tenga uno en la manga?" pregutno. "Pues lo tengo. Es sencillo pero lógico" se burló.


Dos soldados fueron noqueados cuando hacían su ronda, pero nadie notó su ausencia por falta de tiempo, pues alguien tomo tanto su puesto como sus uniformes. Ares y Hefesto. Cuando Afrodita, Gabrielle y Xena vieron a los dos hombres con su traje, Xena, solo pudo añadir:

"Yo dije que era sencillo pero lógico, no dije nada de vergonzoso. Psssssttt ja ja ja."

Ares chasqueo la lengua llevandose las manos a la cintura "Muy, muy graciosa. Conservar esas sonrisas, hay dentro os haran falta" dijo, cortandolas en seco "O quizás no."

"Esta bien. Entrad ahí dentro y ver como esta la situacion. Venir, y seguremos por lo previsto, ¿alguna duda?"

"No. Hasta dentro de unos minutos."

"Adiós" se despidio Hefesto, besando a Afrodita. Al ver aquello Xena y Ares se miraron entre si. ¡Quó lo haga! ¡qué lo haga! Gritaba Xena en su interior. Vio como el cuerpo de Ares hacia amago de acercarse. Pero aquello debio de recordarle demasiado a a la penultima noche y eso le hizo detenerse y dar media vuelta.

"Ten mucha suerte" pidio Afrodita, antes de que se alejaran. El dios de la fragua sonrio.

"No hagas locuras" añadio de repente Xena. Ares se giro extrañadisimo "Si, a ti te lo digo" recalcó. Ares sonrío levemente y un soplo de aire fresco le animó repentinamente. Ahora ambos eran participes de la esperanzadora alegría que comenzase con Xena, cuando Ares volvio aquella misma noche.
Pero no todo el plan sería tan perfecto, y de hecho las cosas, empezarían a desmoronarse mucho antes de lo que ellos creían. Y quizás lo que comenzó esa cadena de desastres fue el echo de que Atenea apareciese junto a ellas.

"¿Atenea?" preguntó Afrodita entre cerrando los ojos anonadada.

"Si, a caso he cambiado mucho desde que soy una asquerosa mortal?"

"¿Aquí a nadie le gusta ser mortal?" se burlo Xena "¿qué haces aqui?"

"Salvar al Olimpo" se vanaglorio la ex diosa.

"¿Qué te robaron a ti para quitarte la deidad? ¿La modestia?"

"¿Acaso tienes un plan, reina guerrerita?" preguntó.

"Si, ¿quieres participar?"

"¡NO!" respondio ofendida. "Les salvare yo sola" contestó mientras se lanzaba a una descontrolada carrera hacia la puerta, franqueada por al menos seis soldados.

"Ésta mujer esta loca" lamentó, pero no pudo hacer otra cosa que lanzarse a ayudarla. Gabrielle iba a acompañarla, cuando vio que Afrodita se quedaba parada.

"Si me toca un arma morire, seguro."

"Afrodita, si quieres mantente apartada, pero tú sola estas en peligro y si entramos y no estas, no podras recuperar tu objeto y con ello tu deidad para ayudarnos."

"Esta bien" gruñó.

"¿Por cierto, cuál es tu objeto?"

"Hmmm... un espejo."

"¿Un qué?"

"¡Un espejo, vale! Me lo regalo Hefes" siseo poniendo cara de enamorada.

"Es un bonito detalle" sonrio la bardo. "¿Vienes?" preguntó tendiendo su mano.

"Esta bien" gruño.


"Atenea, podian haberte matado" la regañó Xena mientras se sacudia el polvo.

"¿A la diosa de la guerra pacifista y la sabiduria? ¡JA! ¡No te lo crees ni tú!"

"Te recuerdo que por unos días, dejas de tener ese título, eres mortal" continuo "Y si quieres dejar de serlo deja de hacer misiones suicidas."

"No me da la gana" respondio. "Ahora mismo esta ahí dentro Ares, con ese sucio de Hefesto y ellos dos van a llevarse la gloria sino entro, y les detengo tanto a ellos como a Dahak."

"Creo que a Ares le dará igual cederte la fama, asi que por favor, ayudanos. Colabora con nosotros" pidio. Aquello era ridículo, rogando por que la diosa de la sabiduría hiciera lo mas cuerdo. Pero ni asi funciono. La miro de arriba abajo antes de elevar su barbilla, gesto de una superioriddad que no se daba.

"Jamas" y tras eso comenzo a correr hacia la puerta. Xena intento alcanzarla, pero para cuando lo hizo, esta ya abria la puerta principal de par en par, anunciando su llegada a los cuatro vientos. No pasaria mas de veinte segundos antes de que Dahak supiese de su presencia.

"¡Atenea!" le llamo la atención.

"¿Qué pasa?" pregunto enfadada "Ahora vendrán todos los guardias hacia nosotras, los derrotaré, y entraré a por Dahack, para matarlo"

"¿Y qué te hace pensar que podrás vencerle ahora que res mortal, si al ser divina consiguio arrebatarte tu objeto?"

"Con mi fuerza de voluntad y mi esfuerzo lo conseguiré" decidio, poniendose en posición para atacar a los mercenarios quer se acercaban a ella.

"¡¡Estas desquiciada!!" se asustó Xena, mientras hacian frente a los soldaditos de Dahak. Aquello tenía su lado bueno, si Ares y Hefesto se daban cuenta de su situación, quizás cambiaban el plan y saltaban directamente a la parte de recoger los objetos esquivando a Dahak.
Apenas habían noqueado a unos pocos tipos malos cuando Gabrielle se unio a ellas. No pasó mucho tiempo antes de que acabaran todos en el suelo, doblandose del dolor y con un par de huesos rotos. Cuando Atenea hizo amago de ir a entrar en el edificio, Xena la agarro de la armadura y la arrastro hacia atrás.

"Ahora seguiras nuestro plan" ordenó. "Veamos como a trastocado el plan tu abrupta presentación y entonces decidiremos que hacer." Atravesaron la entrada del edificio, hasta llegar a la sala principal, en la cual no llegaron a entrar. La fragua de Hefesto contenía entonces una holla de considerable tamaño, con un ser candente y compuesto de lava. Se trataba de Dahak. La posición que ellas tenían era un peligro porque mas de un par de veces estuvieron apunto de ser vistas. Asi que se apartaron, justo a tiempo de ver como un soldado mal herido de los que vigilaba la puerta entraba en la sala, anunciando que habían penetrado la defensa unas mujeres guerreras.

"Un presentimiento me hace sentir que no son las únicas" Cerro los ojos, y tras lo cual pidio que todos sus mercenarios se reunieran frente a él. Formaron en filas como auténticos soldados "la primera fila de la izquierda, que vuelva a sus posiciones" pidio. "Y tambien la de la derecha. Las tres de adelante... hmm... tambien" poco a poco iba reduciendo el numero de hombres, y Ares y Hefesto sintieron que cercaba el circulo entorno a ellos. Y así fue. Quedaban cuatro personas, ellos dos se encontraban en el extremo izquiero y Dahak pidio que los dos de la derecha se fueran. Ambos lo hicieron de buena gana y respirando hondo y algo mas tranquilos "Acerté. No solo la habían traspasado las mujeres, sino tambien dos panolis" murmuro. "Mi antiguo pero fiel servidor Ares y Hefesto. Es muy triste verte contra mi ahora, Ares."

"Depende. ¿Entiendes por triste lo correcto?" preguntó retador, aguantando su semblante.

"Vaya, bonitas palabras, y muy originales, para ser las últimas que vayas a pronunciar" decidio auqel ser maligno.

"¿Estas seguro?" preguntó Atenea, saliendo del que habia sido su escondite.

"Odio a esta mujer" siseo Xena, mientras salían junto a ella, arruinando el factor sorpresa.

"Sois unos simples mortaluchos ¿No lo entendeis? ¡No podeis dañarme! ¡¡Y NO HABLEMOS DE VENCERME!!!!" grito orgulloso.

"Pues al menos lo intentaremos" contestó Hefesto.

"Como quieras" respondió aquella lava viviente. Le miró y elevando una mano, le hizo saltar por los aires. Chocó contra una pared antes de caer. Afrodita corrio hacia él, y recogiendole entre sus brazos, vio sus heridas.

"¡Hefes!" gimió. Y como si se tratara de un grito desgarrante y molesto (que no era el caso) Dahak solto un chillido y se tapo los oidos. Todos se miraron entre si. ¿Qué era lo que habia conseguido aquella reacción? Pero Afrodita solo parecía preocupada por su amor "¿Estas bien, cariño?" Aquello volvio a causar el mismo efecto en el malvado dios.

"¿Esperanza te dijo como vencerle?" preguntó Hefesto poniendose de pie ayudado de Afrodita.

"Creo que dijo algo de un sentimiento" siseo Ares confuso.

"El amor" dedujo Xena. "Dahak es todo lo contrario. Es puro odio. Si le damos una fuerte dosis de su antonimo..."

"¡¡¡ATACAD!!!" ordeno Dahak a sus guardias.

"Hemos dado en el punto clave" siseo encantada Gabrielle. "Afrodita, Hefesto, haced algo, mostrasle a este dios de pacotilla vuestros sentimientos" ordenó.

"De acuerdo" siseo Afrodita con una picara sonrisa, antes de besar a Hefesto. Dahak se retorcio dentro de si. Ladró mientras un horrible dolor se apoderaba de el. Entonces elevo su mano y volvio a lanzar un poder, separando al dios de la fragua y la diosa del amor.

"Atacad... protegerme" ordenó debilmente el dios del odio. Ambos dioses volvieron a unirse.

"Afrodita, te quiero" murmuró el dios, pero aun asi la frase debio de afectar a Dahak. Bramó molesto, mientras se retorcia.

"Y yo a ti, cariñin" susurró.

"Eso no sera suficiente" desaprobó Dahak, con una malvada sonrisa, mientras se erguia, dispuesto a mandar toda su maldad sobre ellos dos.

"Dahak tiene razon, Xena" anuncio Gabrielle. "Ellos no seran suficiente. Xena, nunca te pediria esto, pero tienes que ayudarles" pidio. La guerrera tardo en entender su petición. Miro a su amiga, y despues a Ares. Un fuerte sofoco se apodero de ella, y una inquietud se hizo con Ares. La guerrera veía los casi 6 metros que les separaban y no sabia que hacer.

"¡¡Dejadlo!!" les ordenó Dahak a Afrodita y Hefesto. No debia de habese percatado de lo que sucedía entre Xena y Ares. Levanto la mano. Con tan solo un grito, creo un poder en su mano. Separo a aquella pareja al instante. No eran suficiente para debilitarle. Pero aun asi sus poderes se encontraban pésimos. Apenas les daño. Se levantaron con intención de volver a intentarlo.

"¡¡VAMOS!!" apremio la bardo a su mejor amiga.

"Xena" pronuncio firme Ares. Ella se giro hacia el "No pude estar con Espernza" Ambas miradas se mantenian fijas en los ojos del otro. Xena respiró hondo. No le parecía el mejor tema. Ares respiró hondo. Sabía como acabar con aquellos seis metros. En su voz continuo predominando la serenidad "Me era imposible. Tuve que huir de ella; solo para volver junto a ti" se sinceró. Algo en Xena la abandono. Un miedo. Y algo volvio con mas fuerza. Una verdad que le abrio los ojos. Amaba a Ares sobre todo.
Realizó un mortal, quemando esa separación. Cayo frente a él. Acaricio su rostro para asegurarse de que todo era real, de que era él y sin pensarselo demasiado, le abrazo "Por Zeus, cuanto te amo" murmuro.
"Cuanto me alegro por ello" siseo él, abrazándola posesivamente. Entonces una pequeña luz les cubrió, como una capa de luminosidad. Ambos se miraron, y esa luz se redujo a una esfera luminosa entre el rotro de ambos. Miraron la esfera y luego a Dahak y esta fue a parar contra el ser. Se oyo un lamento mas parecido a un baladró, mientras la esfera lo atravesaba. El dios había quedado mal herido, pero no fue suficiente. Por otro lado los soldados empezaban a atacarles, pero Atenea, resignada a seguir con el plan y Gabrielle les paraban para que no alcanzara a las dos parejas. A tiempo Afrodita y Hefesto siguieron el ejemplo de ambos guerreros. Y también entre ellos se creo una esfera. La abalanzaron contra Dahak. Ambas esferas fululaban sobre el dios, y aunque este intentaba destruirlas, no alcanzaba a darlas. Xena y Ares se miraron.

"Hagamos mas poderosa nuestra esfera" propuso Xena con un tono endiablado.

"¿A que te re...?" preguntó, pero Xena no le dejo hablar. Con un decidido movimiento le enfrasco en un necesitado beso, bañado a los pocos segundos por las lágrimas de ambos.

"¿Me perdonarás?" No se hacían conscientes, pero su esfera, junto a la de Hefes y Dita se preparaba para el ataque final, y su luz aumentaba en fulgor y fuerza. El miedo, una de las especialidades de Dahak, era entonces uno de los sentimientos que le invadian.

"No hay nada que perdonar" siseo, secando sus lágrimas con besos por su rostro. La esfera aumentaba. Y alguien desde un rincon aparecía. Era Hope, iba acompañada de sus banseehs y no parecia de buen humor.

"Claro que si. Preferi huir ante las dificultades, haciendonos sufrir a ambos en vez de seguir al pie del cañon como tu propusiste" susurró. Hope sonrio. Esperaba que Ares se enfureciese al oir eso, pero fue todo lo contrario.

"Como bien dijo Gabrielle, todos hemos cometido errores. Si tu has podido perdonarme una vida de errores, yo puedo perdonar una reacción tan normal como el temor" respondio con una gran sonrisa. "¿Por dónde ibamos?" pregunto recuperando su carácter chulito. Ella se rio.

"Creo que por aquí" sonrio antes de besarle. Dahak solo podia ver con ojos apagados la esfera, cuando vio a su hija y reclamó su ayuda, pero esta solo negó con la cabeza silenciosamente quemándole con una mirada de rencor. Cruzo sus brazos a la altura de su pecho y tan solo espero ha ver que ocurria.
Ambas esferas se unieron en una. Se convirtieron en una fina capa. Como la que momentos antes habia cubierto a los enamorados. Pero mucho mas luminosa. Cubrio al dios. Provocó en este gritos, dolores, un sufrimiento sobre humano. Y Dahak murió. Todo su cuerpo estalló. Sus soldados se desvanecieron al mismo tiempo. Miles de fragmentos de la piedra que habían formado el cuerpo del dios volaron por los aires. Si bien no tenían que causar ningun estrago, Hope, no contenta con la felicidad recuperada de Ares, los dirigio hacia él. Ambos guerreros se enfrentaron a ellos. Destruyeron gran parte. Otros los detuvieron. No fue suficiente. Uno de ellos, quizas no el mas grande, pero no por ello menos peligroso, le alcanzo en el estomago. Propulsandole hacia atrás y cayendo contra una rocas. Rapidamente Hefes, Xena, Afrodita, Gabrielle y Atenea le rodearon.
Tenía algunas rocas sobre él, pero cuando las apartaron se dieron cuenta que eso no era lo peor que le habia ocurrido. Tenia una horrible herida en la cabeza, y diversos cortes en el cuerpo. Su cuerpo sufria un grave temblor, por la perdida de sangre.
Miró a un lado y a otro. Xena buscaba los objetos divinos arrebatados a los dioses. Y los encontró. Al fondo de la sala, como si la mala suerte quisiera fastidiarla hasta el final. Se levantó, con el rostro sereno, pero con una carrera desesperada hacia alli. Ordenadamente colocados estaban los obejtos de los dioses. Había desde tronos hasta prendas de ropa. Pero Xena no se fijaba en ello. Tan solo buscaba necesitada un precioso colgante. Pero no estaba. Empezo a perder los nervios. Miro de reojo a donde se encontraba Ares, y volvío a rebuscar alterada. Vislumbro una caja de madera de reducido tamaño. La abrio aceleradamente y ¡bingo! ahí estaba el colgante. Ambos colgantes, estaban unidos en uno solo. Asi que ambos corazones palpitaban, pero mientras uno de ellos lo hacia rápido, como sofocado, el otro era lento y disminuia pausadamente su velocidad. Estaba apunto de pararse. Dividio el colgante en sus dos mitades. Se colgo la suya al cuello. Dispuesta a iniciar una frenética carrera, se dio la vuelta, pero una mano le robo la otra mitad.

"Esperanza" farfulló "¿Se puede saber que quieres ahora?"

"No, mejor, preocupemonos por lo que quieres tú" propuso "quieres llevarle esto a Ares, ¿verdad?" preguntó recípocramente. "Me parece bien. Pero antes, pontelo tú, y peleemos. Diosa contra diosa" ordeno.

"¿Y si no quiero?"

"No te dejaré ir a su lado. Y tengo entendido que entonces morira."

"Esta bien" susurro Xena "Ares, no tardaré" anuncio, antes de colgarse la otra mitad. Una súbita energía la recorrio por entero. Era una diosa.

"Con lo inexperta que eres, no creo que tarde mucho" se burlo Esperanza.

"Nunca te fies de las apariencias" propuso Xena, antes de lanzar su conocido grito. Aun fingiendo orgullo y ego, aquel grito calo hasta lo mas hondo a Esperanza, haciendola dudar de tener alguna posibilidad "¡¡Empecemos!!" ordenó mientras se abalanzaba sobre ella. Esperanza podia ser astuta, o maquiavélica, pero entre sus habilidades no se daba la lucha. Su única ventaja respecto a Xena era la inexperiencia de ella, pero este rasgo apenas era visible en la técnica de Xena. Con poderes o sin ellos seguía siendo muy superior a esperanza.
La malvada diosa recibio una patada en el rostro, retrocediendo rapidamente asustada. Le sangraba la boca.

"Maldita bastarda" bramó.

"Pensaba que la bastarda eras tú" bromeo Xena. "Esperanza, tu quieres a Ares, ¿Por qué no me dejas que vaya a salvarle la vida?" pidio. Notaba el palpitar de ambos corazones, pero temia que no pasase mucho tiempo antes de que solo sintiese el suyo.

"¿Para qué? ¿Para ver como estais el resto de vuestra existencia juntitos? ¡Puag, no! ¡O mio o de nadie!" declaró, antes de contraatacar.

"Si de verdad le quisieras, le salvarias."

"Si de verdad le quisieras, te alejarias de él. Como hicistes ayer, cuando el se vino conmigo y te dejó."

"Eso no ocurrio asi" respondio ella molesta.

"Oh, si que ocurrio, como ya habia ocurrido antes, y como volvera a ocurrir" decidio "¡¡En cuanto tu estes muerta!!" gritó, antes de lanzarle un poder. Xena ladeo su espada, para devolverle el poder, dándole en todo el estómago. La tenía completamente a su merced. Con una serie de golpes la lanzo sobre la olla que hacia unos momentos contenia a su padre y que en ese instante contenia los restos del mismo. Nada mas hacer contacto, con un grito desgarrador murio. Xena recuperó un poco de aire antes de salir corriendo hacia Ares.
Este jadeaba en lo que sin duda eran sus últimos minutos, pero Xena se negaba a aceptarlo. Le pidio a Atenea que corriese a por su objeto, para intentar curarle, pero ella replicó que era absurdo.

"No intentes imposibles. Quédate junto a él" propuso Afrodita.

"¡¡NO!!" gritó "Id buscad vuestras cosas, y curarle. Se lo debeis. Esto lo habeis conseguido gracias a él" contestaba. Pero era inútil, e incluso ella lo sabia. Se lo decia su corazón y los dos que llevaba colgados al cuello. En un momento, uno de los dos corazones dejaria de latir pum-pum...pum-pum...pum-pum...pum... Se acabó. "¡¡Ares!! ¡¡ARES!!" le llamó. Pero estaba muerto. Los ojos de Xena se abrieron por sorpresa, al tiempo que comenzaban a llorar cantidades semejantes a rios.

"Xena..." susurró Gabrielle.

"¡No! Dejadme. No puede morir" siseo "no puede. Tiene que estar conmigo" rogó, mientras le devolvia el colgante a Ares, con el corazón de ella palpitando sobre su pecho muerto. Entonces ocurrio algo extraordinario. Aquel corazón tambien se detuvo. De tener un ritmo rápido y acelerado por la pena, y el cansancio, paso a la quietud total y Xena cayó sobre el cuerpo de Ares.

"¡Xena!" grito Gabrielle.

"Oh, dios mio" pronuncio Afrodita, mientras Hefesto se acercaba a ambos "¿están muertos?" pregutó dando por supuesto que la respuesta era sí.

"No" respondio Hefesto, sacando de entre ambos guerreros un objeto; el collar. Ambos corazones latían; con un ritmo unisono y lento, pero latían. Afrodita suspiro y Gabrielle se quedo tranquila.

"¿Pero entonces que hacen? ¿Dormir?" pregunto Atenea.

"Serás todo lo inteligente que quieras, Atenea, pero de amor no entiendes nada" respondió Afrodita.

"Xena acaba de dar la mitad de su vida por él. Ambos estan agotados. Pero cuando Ares recupere toda su deidad, ambos estaran a revosar de vitalidad" sonrio.

"Y de amor" juzgo Afrodita con una gran sonrisa "Al fin. De nuevo" susurro. Pero se le olvido decir "Y PARA SIEMPRE, POR SIEMPRE, JAMAS."


"Yo soy tuya y tu eres mio el en mas amplio sentido de la expresion" sonrio Xena.

"Compartes la mitad de mi y yo de ti, somos y quiero que por siemrpe seamos uno" siseo Ares.

"Con estas palabras, yo os nombro marido y mujer" anuncio Afrodita mas emocionada que los dos novios.

FIN