ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el sub texto.
Aparte, si eres menor, o simplemente muy poco maduro... ¡no sigas leyendo! Y busca algo más apropiado

DEDICATORIA: Para amazona 666 por ser una gran rival, y descubrir cada uno de mis truquitos (que son unos cuantos)

Para criticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com
 


LAS EXCAVACIONES

Por Marta Sofía

Fecha: 2002
Lugar del descubrimiento: Grecia
Breve resumen de lo encontrado:

a, quizás muy resistente incluso para esta época. No muestra rasgos de daño alguno, ni restos de material en el o oxidación, bastante extraño pues este utensilio fue hallado en un terreno superficial, en las afueras de Volos, Grecia, Europa

Arthur termino de leer el informe antes de tirarlo sobre su mesa y con una sonrisa dijo:

“Bertha, consígame un vuelo para Vólos, el primero que salga” su secretaria asintió mientras se ponía a ello “Cada vez estamos mas cerca de saber tu historia, princesa guerrera” susurro para sí, con un toque de felicidad.

De pelo oscuro, como sus ojos y personalidad distante, Arthur era un joven historiador, fascinado desde pequeño por las culturas antiguas, como Roma, Grecia, Mesopotamia y Egipcio. Sobre todo por Grecia.

Todo empezó hacia dos años, con tan solo 23 años acompaño a su hermano mayor, un ambicioso paleontólogo, quien le llevó hasta una excavación realizada por sus compañeros cerca de Atenas. Alli un avanzado equipo, pudo encontrar un cementerio antiguo, donde una magnifica estatua, en deterioro, adornaba la tumba de un muerto, muy conocido, por lo que fue difícil creer el nombre del que allí descansaba, pues la mitología decía que había sido colocado en el Olimpo. Su nombre era Hércules, según la mitología hijo que Zeus había tenido con una mortal, Alcmena, mujer del general Anfitrión. En la tumba un poema escrito por una bardo, cuya firma fue Desde Potedaia te escribe con su corazón la bardo que con tu muerte pierde un gran amigo, mas no puso su nombre. En la tumba, tallado en ella había unas palabras escritas en letra perfecta:

Para Hércules, aquel que lo fue todo, compañero y héroe, pero en primer lugar amigo incondicional

Estas palabras si estaban firmadas, ponía: De tu amiga Xena, hasta que nos volvamos a encontrar. La misma Xena, cuya historia cuenta la misma misteriosa bardo de Potedaia, en un pergamino que Arthur encontró 5 meses después, alrededor de otra tumba, la cual se hallaba dentro de un templo. Dicha construcción se encontraba en el Acrópolis más cercano al monte Olimpo. Dicha tumba para sorpresa de todos estaba vacía. La narración ocupaba 50 pergaminos redondeando mas o menos, pero tan solo 3 de ellos pudieron ser leídos pues el resto estaban en mal estado porque el material no se conservo bien. En ellos se pudo traducir la muerte de una especie de héroe cuyo nombre era parecido a Ades o Ares. Su muerte fue a manos de Callisto al intentar salvarle la vida a la bardo y la princesa guerrera. Esa era la persona a la que estaba dedicada la tumba y por la que, según cuenta él ultimo de los pergaminos, Xena pudo haberse suicidado.

Dichos sucesos encadenados entre si, despertaron la curiosidad del arqueólogo, quien desde entonces buscaba restos, recuerdos, cualquier cosa sobre esos cuatro personajes, culpables de sus muchas noches de insomnio; Hércules, Xena, ese héroe sin nombre fijo y aquella misteriosa bardo.

A las afueras de Vólos un campamento se instaló, a 50 kilómetros de la ciudad más próxima. Sin mayor complicación, el campamento se componía de muchisimas tiendas de campañas, y la mas grande de ellas es donde se realizaban todos los días las actividades de cada momento, por eso aquella mañana un equipo de profesionales, revisaba los alrededores esperando encontrar mas objetos antiguos o utensilios parecidos, bajo las ordenes de Samantha Cooll y su mejor amigo, Henry Hero. Samantha aprovechaba sus últimos momentos como manda mas pues sabia que en pocos instantes un coche aparecería en el campamento, puesto que los superiores habían mandado a un nuevo jefe para que supervisase las expedición.

Pero ella estaba totalmente equivocada con su idea de que un snob la reemplazaría del mando, pues allí en medio del campamento un todoterreno paro levantando una pequeña nube de humo, consiguiendo así la atención de todo el campamento. Del jeep bajo un joven, de cuerpo atlético, vestido con pantalones cortos, y un chaleco. Cogió su maleta, la cual se encontraba en la parte trasera del automóvil

Ella se acercó a él acompañada de un joven de pelo largo y claro llamado Henry. Ambos hombres se presentaron, mientras Sam miraba de forma objetiva al que seria su nuevo jefe. Una vez las presentaciones hubieron acabado, Arthur, con la excusa de que le pusieran al tanto, le comento a Samantha que la quería ver en su despacho, a lo que ella contestó:

 “Ahora no puedo, espera y ya iré yo

 “No, mira tengo otra idea, yo hablo contigo ahora, me pones al día y te vas a hacer tus cosas ¿ok?

“No, te esperas” dijo en tono frío, congelando en el sitio a Arthur con tan solo una mirada, pues era la mirada más imperturbable y fría él hubiese visto. Así que sin mas quejas por parte de Arthur, ella se marcho de escena, mientras Henry aconsejaba a su nuevo jefe:

“Sé que quizás no sea oportuno pero aunque el echo de que no hayas aparecido aquí con vestido de gala o etiqueta y diciendo blasfemias contra el polvo, te haya hecho entrar con buen pie, no te arriesgues, porque no sabes bien lo vengativa que es ella

 “Quizás yo no sepa lo vengativa que es ella, pero alguien debe recordarla que soy su jefe y que de ahora en adelante me tratara con el respeto que me debe”

“No te arriesgues ella no es una cualquiera, podrá ser la mejor arqueóloga del mundo, pero para los que no la conocen, como es tu caso, yo solo les aconsejaría tener cuidado.

 “Lo mismo digo” contestó en tono hiriente mientras desaparecía de escena.

Mientras en la tienda de Samantha, esta intenta centrarse en su trabajo, pero no puede porque muchas andan por su cabeza, curiosas por obtener una respuesta. Entonces entro Henry, con su cara siempre sonriente, rebajando sus humos:

“¿Por qué le tratas así?” pregunto este

“¿Así, como?

 “Tan rastreramente. En fin, tiene buena pinta, ¿no? Parece de los nuestros y no un enchufado del jefe que quiere cotillear con sus pulcras manos, él parece dispuesto a mojarse como todos, ¿por qué no le das una oportunidad?

 “¿Crees que se la merece?

“Creo que se la quieres dar” dijo él. Ella miro a su amigo “Es otra vez ese instinto tuyo siempre tan acertado, crees algo respecto a él ¿verdad?” ella no contestó, pero se limitó a sonreír, gesto que le confirmo a Henry que estaba en lo cierto.

 “A veces no entiendo como es que no he acabado ya con tu vida” bromeo ella

 “Porque soy como el molesto pepito grillo que nunca tuviste”

 “Pues dame un silvidito y vamos a trabajar, porque se nos echa la tarde encima y no hemos avanzado nada”

“Esta bien” justo cuando se disponían a empezar, el rostro de Arthur se apareció por la entrada, pidiendo hablar con Samantha, quien por el consejo que su amigo le susurro antes de irse, no puso pegas. Una vez a solas, ninguno hablaba lo cual creaba entre ellos un silencio incomodo, pero aun así se miraban a los ojos casi sin parpadear. Él fue el primero en hablar:

“¿Podrías explicarme exactamente que buscamos aquí?”

 “No estamos seguros, pero, aunque dudo que conozcas la historia de Xena, ella fue enterrada vestida con su legendaria armadura y sus dos temidas armas, y hará unos días un lugareño encontró una de ellas, su Chakarm, descrito en los pergaminos sobre ella

 “Primero, es la historia de Xena lo que me trajo aquí, porque me la conozco de cabo a rabo, pero sé que hay mas y quiero saber el que. Segundo, ¿cómo sabéis que ese aro es ciertamente su arma y no una copia realizada por alguien de la época?

 “Sabes, tenia razón al pensar de ti lo que pense.

 “¿Pensaste algo positivo o negativo?

 “Tu siempre serás para mi negativo, pues eres mi jefe, pero vi en ti algunas cualidades. La primera era que no llegaste en una flamante limusina y tocando el claxon, y la segunda y más importante, creo que no vienes a por el dinero, parece que realmente te interese lo que ves.

 “Y así es, deseo saber que es lo que veo, saber si es esto una pista mas sobre esa desconocida que deseamos conocer o si es solo una falsa alarma, por eso debemos ponernos a trabajar, ¿estas conmigo?

 “Cuenta con ello, pero una ultima cosa, odio que me manden, por muy de acuerdo que estemos, o por muy bien que me caigas, nunca me ordenes nada

“Bien, pues puestos a sincerarse, ten en cuenta que tu no trabajas debajo de mí sino que trabajas junto a mí, o esa es mi opinión sobre esto” estuvieron cierto rato mirándose

“¿Puedo hacerte unas preguntas? Tan solo para asegurarme que no me equivoco contigo.

 “Adelante"

 “¿Dónde nació Xena?

 “En Amphipolis

 “¿Cómo se llamaba su madre, o la que nombran en los pergaminos

 “Cyrene"

 “¿Por que la llamaban La princesa guerrera?

 “Ahí me has pillado ¿Lo sabes tu?

 “¿La verdad?” comentó ella “No” ambos rieron empezando así lo que seria una buena amistad aunque solo fuese laboral.

Los días pasaban en vano porque no encontraban nada por mas que se lo proponían. Todos los alrededores habían sido inspeccionados pero ni aun así se hallaba algo con valor histórico alguno. Una de esas mañanas en las que la desesperación les vencía mientras intentaban buscar alguna esperanza, una voz desde el exterior les llamo. Salieron con rapidez, mientras observaban que una rubia insultaba a los hombres que custodiaban la entrada, en un idioma extraño, que Arthur creyó identificar como… ¿griego antiguo? El moreno solo acertó a mirar a Samantha quien sonreía al observar la escena:

“La conoces ¿verdad?

“La mande llamar antes de saber que tu vendrías” se excuso ella “Es la mejor traductora de Griego que la historia haya conocido, nos acompaña (a Henry y a mí) en todos nuestro proyectos”

 “¿Hay alguien mas a quien deba conocer?” dijo mientras ambos avanzaban hacia la joven de ojos verdes y rubios cabellos que forcejeaba con los guardias.

 “Bueno, hay dos personas mas” ella se fijo en la cara de su jefe “Oh, lo preguntabas sarcásticamente”

 “¿Qué otras dos personas?

 “Compañeros, amigos que conocen con detenimiento el tema” dijo ella “¿Vas a matarme?

 “Me lo estoy cuestionando así que no te arriesgues

 “Antes de ponernos drásticos, conócelos, ¿ok? Ella se llama Gilda, nuestros dos ami… compañeros se llaman Ignacio y Jack”

Antes de que Arthur pudiese poner alguna objeción mas llegaron a la entrada del campamento donde los guardias dejaron al fin pasar a Gilda. Esta les sonrío de forma afectiva mientras se presentaban unos a otros.

“¿Oye, donde están los otros dos petardos?” pregunto porque supuso que Arthur querría conocerles, y no se equivoco

“Traen el equipaje” dichas estas palabras aparecieron dos jóvenes, cargados de maletas. Uno de ellos las transportó sin dificultad, pero el segundo parecía a punto de derrumbarse, por mas que intentó evitarlo. “Aquí están. ¿No son un encanto?” al oír esas palabras uno de ellos, él más torpe se sonrojo

“Te los presento, este es Ignacio” comentó refiriéndose a un joven de cabellos largos y rubios, bajito, pero cachas “Y este es Jack” dijo señalando al patoso, que de pelo claro y ojos marrones, extendió su mano, antes de caer por el peso del equipaje.

Todos estallaron en carcajadas menos Jack, que miraba atónito como un montón de maletas se encontraban sobre él. Cuando las risas cesaron, fue Samantha la primera en hablar:

“No es que no agradezca que hayáis venido, pero ¿qué hacéis aquí tan pronto? Henry y yo os dijimos que esperaseis a que os llamásemos

“Si, pero alguien se os adelanto”

“¿A que os referís?” inquirió expectante Arthur

 “Alguien dijo haber descubierto en un valle cerca de aquí…”

  “¿El que?” la impaciencia de Arthur y Sam se hacia notar en su voz

  “La… la tumba de Xena” ninguno de los dos habla después de que Jack hubiese pronunciado esas palabras.

  “¿Esto… es una broma cruel?”

  “No estamos seguros. Creímos conveniente venir y decírtelo en persona.

  “La persona no dejo ningún nombre o referencia, pero nos mando algo que quizás nos sirva como pista.

  “Antes de nada que alguien se encargue de llamar a Henry, esto es importante” aviso Arthur

 Todos empezaron a buscarle, pero antes de separarse Samantha le susurro a Arthur al oído “Me alegro de que cuentes con él”

Todos estaban reunidos en una tienda de campaña, utilizada como despacho. Ignacio enseñó a todos una hoja que según ellos les mando el anónimo. En ella se encontraba una copia de lo que parecía un pergamino de la bardo de Potedaia. Todos reconocieron la letra, pero solo Gilda los sabia traducir, así que lo leyó en voz alta:

Xena se desmorona como nunca nadie se hubiese podido imaginar de ella. Ni si quiera cuando, al igual que Ares, Hércules murió a manos de Callisto la había visto tan hundida. Mi tristeza crece cada día al verla así, intentando reprimir las lagrimas, para que a los ojos de los demás siga siendo la fría e insensible princesa guerrera de siempre, pero por las noches un leve sollozo por el dios de la guerra rompe el silencio de la noche de forma atormentadora.

Temo que haga lo peor, pues al no querer hablar con nadie, su depresión va a mas y ese frío muro que, menos conmigo, sirvió para ocultar sus sentimientos, esta apunto de derrumbarse llevándose a Xena consigo. La desesperación se apodera de todos, porque ahora que por fin nos hemos reunido todos los que quedamos, Joxeb, Iolaus, Xena y yo, acabando así con la amenaza que representaba Callisto, esta unión no nos causa mas que impotencia y nulidad pues no nos permite que estemos a su lado.

Hace unos días Afrodita anuncio que haría un homenaje a su hermano y nos dirigimos a Esparta para ello. Tememos que esa sea la gota que colmara el vaso, pero ¿qué podemos hacer? Ella desea ir y ninguno nos atrevemos ha hacer nada para evitarlo.

A los dioses ruego que si en sus endurecidos corazones existió la compasión, nos ayuden.

Los cuatro terminaron de escuchar el relato que Gilda acababa de relatar, y con los ojos algo entristecidos y apagados se dispusieron a hablar:

“¿Qué opináis?” dijo Gilda

“La letra es sin duda de la Bardo de Potedaia, pero esto es tan solo una copia, no estamos seguros de su autenticidad

“Estoy de acuerdo con Arthur” aclaro Gilda

“¿No creéis que no perderíamos nada por asegurarnos?

“¡¿Pero asegurarnos de que?!” se exalto Ignacio “Tan solo sabemos que alguien, que perfectamente puede ser un loco, nos ha mandado esto (dijo refiriéndose a la copia) lo cual podría ser una farsa, y a demás ni si quiera nos ha dicho donde la ha encontrado

“Eso no es del todo cierto” comento Sam

“Ayer ese anónimo se puso en contacto con la oficina” dijo Gilda tomándola el relevo “nos ha dicho la dirección exacta donde descubrió esto”

“Que perdemos por intentarlo” dijo Arthur mientras junto a todos miraba a Ignacio quien era el único que parecía oponerse a la idea

“Sois mayoría, ¿qué puede importar ahora mi voto?”

“Genial, pues vayamos” contesto animada Sam “Oh, pero llevemos el aro de metal, no estoy segura, pero si fue un arma fundamental de Xena, puede que nos sirva de algo

“Vamonos porque cuando antes mejor, pero seria una locura ir allí con todo el equipo sin estar seguros así que mejor que cojamos mi jeep, algo imprescindible, y cuando estemos seguros nos llevamos a la caballería pesada ¿vale? ¿Quién tiene la dirección del lugar?

“Yo” dijo Gilda “Pero… esta ha cinco horas

“Nadie dijo que fuese fácil

“Uy que horror, cinco horas contigo en un coche” bromeo Sam refiriéndose a Arthur

“Para mí sin embargo será un honor acompañarte” dijo él haciendo una ridícula reverencia. Todos rieron menos Henry quien no sabia muy bien porque aquello le había mosqueado

Dicho y echo se pusieron en marcha mientras organizaban todo el campamento avisándolos de su partida. El viaje se hizo largo y por ello la noche callo sobre ellos. En un momento en el que todos dormían en la parte trasera del Jeep, era Sam quien a pesar de las quejas de todos los chicos, conducía mientras hablaba con Gilda, quien estaba tan despierta como ella:

“Oye, no me dijiste que tenias novio” soltó de sopetón Gilda

“¿Novio? ¡No lo tengo! ¿De que hablas?

“Entonces, ¿no hay algo entre Arthur y tu?

 “No, ¿hay algo entre tu y el alcohol?

“Muy graciosa, es tan solo que es la primera vez que te veo llevarte bien con tu jefe, tu superior

“Será porque el no actúa como tal sino como un igual, nunca me manda, pero siempre me obedece, no me pone pegas.

“Vamos que te gusta”

“Tu estas loca, es mono, pero de ahí a que me guste hay un gran paso

“¡Una cámara, necesito una cámara de fotos! Hay que enmarcar el momento, tu diciendo que un chico es mono. ¡Jamas pense que viviría para ver este momento!

“Calla loca, que les vas a despertar” pero demasiado tarde porque Arthur ya había empezado a despertarse, pero al comprobar que hablaban prefirió hacerse el dormido un rato mas

“Te gusta Arthur ¿verdad, verdad, verdad, verdad?

 “Te repites”

“Porque tu no contestas

“Y no pienso hacerlo”

“Me da igual, ya lo he decidido, te gusta lo admitas o no”

“¿Eres siempre tan cabezota?

“Yo que tu no se lo diría a nadie, ¿sabes lo celoso que es Henry?

“¡¿Y a él que más le da que me guste Arthur?!”

“¡Lo has admitido!” Grito eufórica. Esa confesión fue un echo que ocasiono una larga charla llena de preguntas a las que Samantha se negaba a contestar. Una vez llegaron la noche se les había echado encima. Todos se despertaron entre quejas mientras llegaron a una cueva.

“Aquí es” dijo Gilda. Esto quedo confirmado cuando descubrieron un clavo que sujetaba en una madera un pergamino. Todos se acercaron curiosos y sorprendidos pues aquel era el pergamino original cuya copia horas atrás habían leído.

El interior de la cueva estaba húmedo, pero unos utensilios se encontraban en lo alto de las paredes. Seguramente en su tiempo sirvieron para colocar antorchas con las que iluminar el recinto. A partir de la entrada la cueva se dividía en dos caminos uno hacia arriba y otro hacia abajo. Se dividieron en dos grupos para revisarlo más rápido. Los grupos eran Ignacio, con Gilda y Jack y Arthur con Henry y Samantha. Los primeros fueron hacia abajo, al contrario que los segundos. Estos observaban cada resquicio de su cueva. Al principio del túnel no había nada, pero poco a poco en las paredes fueron apareciendo dibujos y marcas echas de forma tosca, lo cual les hizo sospechar que iban por el buen camino. Henry se detuvo a observar las paredes, mientras Arthur y Samantha siguieron adelante, hasta dar con una sala bien grande, y en medio una lapida reinaba, pero alrededor había tres más. L habitación, modestamente adornaba tenia colgadas dos armaduras, una de ellas era sin lugar a dudas de mujer, y otra de hombre, la segunda era algo más simple y ruinosa. También colgados había dos trajes, uno de ellos formado por un chaleco y unos pantalones y el otro, compuesto por un top, que obviamente pertenecía a una mujer y un pantalón del mismo rojo oscuro. Sobre estas vestiduras había colgadas dos sasis, una espada perfeccionada como lo hubiese hecho el mismo Efesto y otra espada casi tan ruinosa como la armadura de hombre que allí se mostraba

Llamaron a Henry quien no les podia oír porque estaban algo lejos. No cabían en si de gozo al comprobar que  aquellas tumbas estaban dedicadas a tres personas, Joxeb, quien aun no le conocían, al igual que un desconocido Iolaus, pero la tercera tumba era la de Gabrielle, seguramente la bardo de Potedaia. La cuarta en medio estaba dedicada a Xena. Tras primaveras de búsqueda, ¡plas! en cinco minutos habían encontrado los que llevaban buscando años.

“Es… es la, la tumba de… XENA

“Llamare a Henry, ¡tiene que verlo!” dijo Sam exaltada

 “Ah, Henry, como no

 “¿Qué te ocurre?

“Es que siempre estas con Henry, es tu mano derecha, tu confidente, tu compañero codo a codo

“Que esperabas es mi mejor amigo

“Te gusta ¿verdad?

“¡Claro que no!” dijo casi ofendida

“Entonces… ¿quién te gusta?” Arthur había escuchado perfectamente pero quería escucharla a ella pronunciar de nuevo lo que oyó

“Me recuerdas a un quinceañero, y aunque no es de tu incumbencia, no me gusta nadie” dijo mientras se disponía ha hacercarse a la tumba para inspeccionarla

“Déjame que me asegure” dijo agarrándola del brazo

“¿A que te…?” Samantha no pudo terminar de preguntarle pues Arthur la atrajo levemente hacia él, y la beso. Primero de forma fugaz separándose con rapidez de ella esperando no haber sido muy imprudente, pero luego fue ella la que reclamó sus labios de una forma mucho más romántica, apasionada y sensual. Entonces fue él el que paro el contacto.

“¿No se supone que yo no te gustaba?”

“Calla tonto, antes de que me arrepienta”

“Tranquila,  haré que no te arrepientas de nada, sino que bendigas el día en que conociste

“Demuéstrame como lo harás” dijo mientras volvía a robarle sus labios con los suyos, se abrazo a su cuello mientras él la rodeaba por la cintura intensificando el beso:

“¡¿QUÉ NARICES ESTAIS HACIENDO?!” ambos dejaron de besarse y se fijaron en que era Henry el que les había gritado. Este nada mas ver que ninguno sabía que contestar pero que aun así seguían abrazados, desapareció como una flecha de escena. Ambos le persiguieron, hasta darle alcance:

“Henry escucha…” dijo Arthur mientras depositaba su mano en su hombro intentando calmarlo, pero el se giro y para sorpresa de todos incluso de él mismo le contesto con un puñetazo, haciéndolo caer en los brazos de Samantha “Yo… yo llevo años detrás de ti, desde que te vi me gustaste, pero de repente llega él y os enrolláis, ¿qué pasa conmigo?

“Que va a pasar contigo, eres mi mejor amigo”

“Después de cinco años junto a ti siendo eso, solamente un simple mejor amigo, esperaba ser algo mas, pero veo que no me vas ha ceder ese privilegio”

Ella se disponía a contestar cuando Ignacio, Gilda y Jack aparecieron casi sin respiración pero consiguiendo decir que Jack había tocado una piedra que no debía tocar y había derrumbado la otra cabida. Pero cuando estos le contaron lo que habían encontrado, todos llenos de alegría olvidaron lo sucedido y fueron a seguir investigando. Creyeron que lo más conveniente era llamar a todo el equipo:

“Hay… un problemilla, no hay cobertura

“Da igual, Ignacio sal fuera.

Así lo hizo pero al rato volvió blanco, libido como una momia:

“¡Estamos encerrados!” exclamó alterado “¡El derrumbe taponó la entrada!”

“Genial vamos a morir justo cuando hemos encontrado lo que tanto deseábamos” dijo Arthur sin perturbación alguna, pero su templedad tembló cuando Samantha le susurro al oído que no pensaba morir hasta no recibir una clara razón para bendecir el día en que le conoció “Tenemos que salir de aquí” dijo deseoso de darla esa razón

“Esta bien, no te impacientes” dijo Henry mosqueado pues suponía que se habían dicho en esas palabras susurradas.

  “Hagamos una cosa, buscadr los chicos haber si hay otra salida, nosotras… investigaremos las tumbas”

 “Tienes un morro que te lo pisas” dijo Ignacio

“A que si” contestó ella en tono juguetón.

A pesar de que Ignacio estaba en lo cierto, pues ellas tenían mucho morro, los chicos se marcharon mientras ellas investigaban. Tampoco pudieron hacer mucho pues hasta que el equipo no llegase no podrían tocar las tumbas pero si el pergamino que había sobre una de ellas. Se acercaron a él con curiosidad, hojeándolo antes de cogerlo y tenerlo entre sus manos.

“Esta letra no es de la bardo de Potedaia. ¿O me equivoco?”

 “No, no, no, tienes razón, esta letra es mas estirada y más ruda

 “¿Crees que será de Xena?” dijo Gilda con expectación y seguramente muchas esperanzas

 “Quien sabe, tan solo hay una forma de saberlo, leámoslo

 “¿No les esperamos?

 “No, ya vendrán” dijo en tono despreocupado

 Gilda asintió antes de empezar a examinar para luego contar lo que en el pergamino se leía:

 Para aquel que esto lea,

Que sepa lo que ello con lleva.

Puedes ayudarme, o destruirme

Puedes hallar lo que deseas

o lo que detestas

Solo los que yo elijo

Podrán contar lo que han visto,

Que sepas lo que esto conserva

Puedes resucitar a estas almas

Pero eso no es siempre una bendición

si no se hace con precaución

 

Di tan solo al que deseas

A los demás déjalos en paz,

Que bien están hay resguardados

por el resto de la eternidad

“¿Seguimos leyendo?”

“Por supuesto el majadero que haya escrito esto puede darnos a continuación alguna información valiosa sobre nuestros preciados personajes.

 

Anex

Elleirbag

Bexoj

ualoi

Selucreh

Sera

Sodot sotrosov revlov a al adiv, odnauc satse sarbalap naes sadiel

“¿Qué es esto?”

“Un conjunto de palabras impronunciables, ¿no crees?

Entonces como si por el pergamino hubiesen pasado miles de años, se desintegro, provocando alrededor de ellas una luz. Ambas intentaron gritar pero les fue imposible su voz había huido, desaparecido, se había extraviado entre sus cuerdas vocales.

Al momento aparecieron Ignacio y Jack quienes al ver la escena fueron corriendo hacia ellas, siendo también cubiertos por la luz. A continuación de ellos hizo aparición Henry con Arthur al lado. Ambos horrorizados miraban la escena, mientras la luz verdosa seguía cubriendo la escena. Entonces en el techo otra luz de color verdoso iluminó toda la sala arrastrando hacia sí a los dos hombres, quienes entre gritos ahogados por el terror eran suspendidos en el aire cada vez mas alto.

“¡¡¡¡ARTHUR!!!!!” grito Sam, extendiendo su mano hacia él

“¡Sam! ¡¡¡Ahhhhhh!!!” exclamó él con desesperación.

La luz era muy fuerte y no dejaba ver a los que estaban cubiertos por el verde claro que pasaba con los dos hombre, mientras la luz los había suspendido en el aire como plumas.

Lugo, uno por uno fueron desplomándose en el suelo, primero Ignacio, luego Jack, luego Gilda y como ultimo, quien opuso resistencia, Samantha.

En el suelo, tirados, cuatro cuerpos. Unas risas atronadoras resuenan por la cueva, mientras que una voz femenina anuncia:

“¡Ya estoy en casa querida princesa guerrera!”

Una mujer alta de cabellos rubios y hondulados, de sonrisa maléfica e indescriptible y con una postura que emana presunción. Mira con asco los cuerpos yacentes en el suelo, revisándolos uno por uno. Se agacha a cotillear el primero.

“Vaya, vaya. La bardo parlanchina continua tan fea como siempre, ¡ni los años la arreglan!” abandona el cuerpo, y hojea el siguiente

“Joxer el magnifico. Iluso mortal, que pretendió llegar a algo, ¡JA!” suelta una risa sarcástica mientras, anda algunos pasos hasta el otro hombre de cabellos claros.

“Este no me suena tanto” dice mientras le da una patada para que se gire, pudiendo así ver su rostro “Oh, es Iolaus, tenia la esperanza de no tener que volver a aguantarlo en esta vida, pero (suspiro) que le vamos a hacer” dice mientras le pega otra patada, dejándolo como antes.

“¡Xena!” dice refiriéndose al cuarto cuerpo “Mi archi enemiga favorita. ¿Por qué la odiaba tanto? No recuerdo, se le preguntare a mis padres, uy que despiste, ¡si los mató ella!” se sorprendió al ver que no llevaba consigo sus armas, pero las reconoció colgadas en la pared, y el chakarm en una bolsa

Se agacho, mientras levantaba el inmóvil brazo de Xena, para volverlo a dejar caer. Pero al instante para sorpresa o desgracia de aquella mujer de vestiduras antiguas, ese brazo no cayó si no que agarro su tobillo y con un movimiento la tiro al suelo. Se enzarzaron en una acalorada pelea, hasta que con una patada certera, Xena la derribó contra la pared de la cueva haciendo resonar el grito de su contrincante, quien salió corriendo. La guerrera prefirió quedarse allí al comprobar quienes la acompañaban. Se acerco al cuerpo tendido, a quien esa guerrera de pelo rubio se refirió como Gabrielle:

Xena cuido que no estuviese herida antes de susurrar: “Me alegro de que Callisto no te hiriera”

Presiono levemente en su cuello, consiguiendo que de forma automática Gabrielle se despertase. La joven mujer miró a su alrededor intentando ubicarse en el tiempo y lugar. Su miraba fue a parar en Xena quien la miraba sonriente

“¿Xena estamos…?

“¡Vivas! Con unas ropas y unas maneras de peinarnos raras, pero ¡VIVOS!” bromeó señalando a Iolaus y Joxeb. Uno empezaba a despertarse y el otro roncaba como un animal, respectivamente. Ambas amigas se abrazaron felices. Al rato se acercaron a sus amigos, mientras ellos también celebraban eufóricos su vuelta al mundo de los vivos. Entonces Xena se apoyo en la pared, su rostro triste y apagado mientras se dejaba caer poco a poco:

“Algo a salido mal” anuncio rompiendo la felicidad del momento “Faltan dos personas. Algo no salió como esperábamos”

“Xena, sus cuerpos no estaban aquí, quizás estén en otra parte

“¡NO!” se exaspero la guerrera “Perdona Gabrielle, es solo que Afrodita nos dijo que todos estaríamos aquí y todos incluye a Hércules…”Xena pensaba seguir hablando, pero un oyó se abrió en lo que se podría decir tejado de la cueva, y el semidiós cayo, con sus vestiduras de siempre. Ninguno sabia como reaccionar, excepto Xena que con una sonrisa sin limites se acerco corriendo a ver a su amigo. Este se levanto quejándose de su espalda. Todos juntos se abrazaron, intentando recordar en vano otro momento más feliz que aquel.

“Xena, si Hércules a aparecido al nombrarle, prueba con…

“¡Cierto!” comentó Xena “¡Ares!”

“Oh, Ares” contestó el semidiós, pero Xena no le oyó, tan solo le observaron Iolaus y Joxeb, que vieron como un rastro de celos recorría momentáneamente su rostro.

Por el mismo agujero por el que salió Hércules, la figura del Dios de la guerra hizo presencia. Xena quedo muda mientras el dios se miraba atónito el cuerpo como negándose a creer que de verdad estuviese vivo

“¡Ares, conseguimos resucitar!” anunció Gabrielle.

Para sorpresa de todos Xena no expresaba ningún sentimiento. Los únicos que no se extrañaban de ello eran Ares pues el dios no esperaba que la guerrera le recibiese de ninguna forma fuera de lo normal y Hércules, quien no se creía que sus amigos hubiesen querido revivir al dios de la guerra.

Xena dio uno o dos pasos antes de empezar una frenética carrera, hasta llegar a él abrazándole de forma lenta pero intensa. Ares no entendía nada, tan solo susurro su nombre mientras acariciaba el cabello de la guerrera, quien por primera vez lloraba todo lo que necesitaba sin preocuparse de los que la rodeaban.

“Ares, te eche de menos

“No entiendo nada” contesto él realmente aturdido

“Te… te, Hmm, apreciaba mas de lo que creía, pero me di cuenta tarde, cuando te perdí, cuando desapareciste, cuando Callisto…” en ese momento las palabras se negaron rotundamente a salir por su boca.

“¿Es esto una cruel broma? ¿Acaso sigo en el inframundo?

“No Ares, es cierto

“Dame una lógica razón para creerme esas palabras, porque no te comprendo

“Hasta aquel día siempre andabas detrás de mí, lo cual me hizo creer que tu estarías siempre y por ellos nunca tuve miedo de perderte” Ares sabia por donde iban los tiros, pero deseaba castigar a Xena obligándola a decir esas dos palabras que tanto miedo le daban a la guerrera y que eran sinónimo de amar, así que se hizo el perdido:

“Xena, estoy extraviado, sigues sin explicarte, concreta”

La guerrera estaba entrando en desesperación:

“Ares…” suspiro abatida “me… interesas” dijo al final

“Lo que le ha debido de costar decir eso” cuchicheo Joxeb, mientras Xena que lo había oído le fulminaba con una mirada que fácilmente podia asesinar.

“¿Solo te intereso?

“¡Ah! Sabias a lo que me refería” dijo un tanto enfadada

“Pero me gustaría que disipases mis dudas aclarándome que sientes exactamente

“No, no” se negó. Entonces el la beso de forma fugaz

“¿Lo especificaras ahora?

“Solo si lo repites

“De acuerdo” dijo mientras volvía a besarla. Pero este fue un segundo beso mucho mas largo, minucioso y al contrario de lo que todos esperaban dulce, suave y romántico, pero sobre todo con todo el amor que pudieron expresar.

  “Te quiero” dijo ella, para satisfacción de los oídos de Ares “Así que prométeme que no me volverás a abandonar

“Te lo prometo”

Se volvieron a besar de una forma mucho más activa, mejorando el beso con sus brazos los cuales paseaban sin rumbo fijo por el cuerpo del otro. Mientras, Gabrielle, Joxeb y Iolaus cantaban el “Aleluya” entre vítores, ovaciones y aplausos.

Cuando el beso se alargó demasiado y el aire empezó a ser imprescindible la pareja se separo a regañadientes, al instante que sus amigos dejaron de cantar:

“Vosotros tranquilos, no os cortéis” se oyó la voz de Hércules en tono molesto “Pero si hemos venido aquí para ver como os besuqueáis, prefiero volver a los campos Elíseos”

 “¡Hércules!” le llamo la atención Gabrielle “¿Qué narices te ocurre?

“A mi nada, pero os recuerdo que Callisto, la odiosa Callisto esta por aquí suelta, en alguna parte, y sin embargo ellos que solo piensan en si mismos no paran de besuquearse

“tranquilo, Hércules, yo…” empezó a decir Ares

  “¡¡¡NO ME DIGAS QUE ME TRANQUILICE!!!”

“Esta bien, no te tranquilices, pero ten en cuenta que soy un dios, y ella no, si os transporto uno a uno al exterior de la cueva, ella quedaría aquí encerrada eternamente” dijo con una sonrisa picara

Hércules soltó un bufido al comprobar que el plan de Ares era perfecto. Al contrario, que él, todos aceptaron y Ares les fue sacando uno a uno, hasta quedar Gabrielle y Xena dentro de la cueva:

“comprende a Hércules si esta un poco raro, pero el te quiere”

“De acuerdo”

 “Venga, vámonos” dijo mientras hacia aparecer a Gabrielle al otro lado de la cueva

 Una vez los dos solos, Xena rodeo con sus brazos a Ares, mientras él la besaba.

“¿Por qué tuviste que irte?

“No crees que sino no estaríamos aquí… besándonos

“Quizás” dijo mientras le besaba. Entonces Ares dejo de besarla. Ella sorprendida se separó para pedirle una explicación cuando se alarmo al ver que algo había atravesado a Ares.

continuara...