DEDICATORIA: Para marinati
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MUERTECITA
Autora: Marta Sofía
Xena se desperto bruscamente de un sueño. Estaba sudada y temblorosa. Mientras a su lado Gabrielle se levanto nada mas oirla jadear. Xena sentia aun el miedo que le había provocado aquella pesadilla. Gabrielle pregunto que había pasado:
“Ares, y muchos carros de guerra y él besandome y matando al mismo tiempo y todo ello en el mismo momento y luego un grito... y sangre” resumio la guerrera temblorosa, antes de sollozar. Gabrielle la estrecho entre sus brazos como se estrecha a una hija mientras Xena dejaba a sus lagrimas salir sin censura.
“Hiciste lo que debias”
“¿Y por que siento que no es asi?”
Ares apenas llevaba unas semanas como mortal desde que mato a las furias junto con Xena, y durante todo ese tiempo había estado en una posada de Agrifolis. Había abandonado su ejercito con intención de empezar algo mejor, pero solo había conseguido una vida aburrida y rutinaria. Quizas lo unico que cambiaba diariamente era la chica que calentaba su lecho por las noches. Hablando de noches, siempre as pasaba en la misma posada, la cual pagaba por todo lo que consiguio tras abandonar a su ejercito.
Para aquella noche ya había fijado una candidata, Danía, la mujer encargada de llevar el establo. Mientras bajaba de su habitación en kla posada, observo que en el bar que habia debajo de su cuarto había juerga. Dos hombres, mas borrachos que nunca se peleaban, por un beso en la mejille de la posadera, antiguo ligue de Ares.
El dios no prestaba atencion a aquello. O al menos asi fue hasta que uno de los proyectiles, exactamente una cerveza, alcanzo sus pulcras ropas. Se dirijio al causante de semejante sacrilegio y zarandeandolo en el aire le obligo a perdirle perdón. Todo el bar quedo en silencio hasta que el pobre hombre, llamado incos, se disculpo. Entonces todos estallaron en una enorme y general carcajada.
Ares triunfante dejo al hombre en el suelo. Fue entonces cuando se percato de que una bola de energia fruto de su furia habia empezado a formarse en su mano. Se hizo creer a si mismo que aquello solo eran resquicios de su antiguo y. Pero entonces algo encendio sus sentidos mientras se dirijia a la puerta del local. Sintio que un proyectil, sin duda lanzado por el hombre al que avergonzo, se dirijia a su cabeza. Con extraordinarios reflejos, que incluso a él le sorprendieron, lanzo una especie de rayo contra un vaso que iba directo a su nuca. Todo el restaurante quedo en silencio mientras Ares salia de él completamente livido. Pero al llegar al establo y encontrarse a Danía todos sus miedos desaparecieron . La sonrio con aquella pose que irradiaba chuleria y ella se acerco a él sin rechistar:“Es tan tarde que ya pense que no vendrias”
“¿Y no pasar esta noche contigo? ¡Jamas!” ronroneo mientras la besaba ferozmente. Se dejaron caer en un monton de paja, mientras seguian besandose. Entre los relnchares de los caballos, Ares pudo distinguir uno, pero al final paso de el. Pero mas tarde, tras haber embaucado a Danía con sus caricias vislumbro desde el suelo unas patas de caballo, de colo ocre. Sus oscuros ojos se abrieron papadeantes mientras se elevaba dejando tumbada a Danía. Se acerco al caballo como embobado y cuando se encontraba a apenas unos metros de él, el animal le propino una coz en todo el estomago. Ares, lejos de estar enfadado sonrio como nunca mientras decia:
“¡¡¡Argo!!!” se acerco a Danía y le pregunto quien había traido ese caballo
“Si no recuerdo mal una mujercita rubia y un guerrera vestida como una cualquiera, ¿por qué?” pregunto Dania con tono jugueton
Ares volvio a sentir que una pequeña bola de poder se creaba en su mano mientras advertia a Danía de no volver a meterse con Xena. La mujer, enfadada le dejo alli antes de comunicarle que las dos mujeres se habían instalado en una de las cuatro posadas del lugar.
Ares como hipnotizado fue buscando en cada uno de los lugares, hasta llegar al ultimo. Bendijo al posadero quien le dijo que efectivamente alli se encontraban dos mujeres. Se instalo en uan de las mesas, para esperar a que Xena apareciese.
Gabrielle se quejaba febrilmente sobre como habían luchado en la ultima aldea cuando entraban por la puerta de la posada. En seguida se sentaron en una mesa, mientras pedian algo para comer. Entonces Xena sintio la presencia de un hombre detrás suyo:“¡Largate si no quieres una muerte violenta!” le advirtio sin girarse
“Yo solo queria invitarlas a unas copas” contesto el hombre triste
“¡Vete, no suelo atacar a desconocidos!
“Pues sabes Xena, creo que yo voy a aceptar esa copa” se mofo la brado. Xena la miro extrañada mientras encogida de hombros ella le contestaba “No suelo rechazar copas de dioses, comprendeme”
“No, ex-dios” recordo el desconocido mientras se sentaba
“¿Ares?” sonrio la mujer mientras miraba al moreno que se sentaba con ellas
“No, señoritas, me llamo Gares...” las dos soltaron unas pequeñas carcajdas antes de prguntar “¿Qué?”
“En este pueblo estaria mal visto yo me llame como el magnifico e increible, pero sobre todo guapo, dios de la guerra” contesto en tono coqueta “¿Y bien? ¿Qué a sido de vosotras?”
“Lo tipico... hemos radicado un poco de mal por hay otro poco por haya y poco mas”
“A eso le llamo yo una vida monotona” contesto Ares “¿Teneis previsto vencer a algun dios en esta ciudad?”
“”No, ya acabamos con todos ellos” contesto orgullosa Xena
“Excepto con la diosa del amor” recordo Ares con voz tintineante “Ten cuidado con sus flechas, y que no te lance ninguna Eros” comento Ares
“¿Asi que ahora te dedicas a...?” prgunto Xena sin inmutarse
“A nada. La fortuna como dios me permite vivir como un rey durante el resto de mi mortal vida” contesto
Durante la cena Xena no podia entender como Gabrielle hablaba con Ares, igual que hablaba con un amigo. Ambos se reian juntos y se divertian, mientras ella al margen de todo solo podia observarles. Sentia algo, pero no podia describir que era pues nunca lo había sentido. Sentia una mezlca entre temor y ira, ¿seria miedo por Gabrielle? No, porque entonces lo identificaria sin problema como tal?
“¿No serian celos?” preunto burlona Gabrielle cuando aquella noche Xena le planteo el asunto.
“Los unicos celos que puedo sentir, son respecto a que pasas completamente de mi cuando estas con él”
“Eres tu la que no parece querer hablar con Ares ¿por qué?”
“Porque soy asi, ¿qué pregunta es esa?
“Ninguna...” contesto Gabrielle “¡celosa!” murmuro contra la almuhada
“Lo he oido” contesto Xena
“Lo se” dijo Gabrielle
Aquella noche por mas que lo intento, Xena no podia dormir en paz. Algo la recomia dentro de si mientras barajeaba la posibilidad de que Gabrielle tuviese razón, que ella estuviese enamorada de Ares... pro eso era imposible, porque no había querido a nadie desde Marcus, y desde luego Ares no se parecia a él. Se comvencio por dar un paseo, pues a esas horas no habria nadie y podria pensar con claridad Salio de la cama y tras ponerse su armadura abandono la habitación, antes de ver como el en rostro de Gabrielle aparecia una juguetona sonrisa.
La guerrera paseaba lentamente disfrutando de la temperatura del lugar, mientras senmtia que el pensamiento que la trastocaba abandonaba momentaneamente su mente. Entonces noto una presencia. Se giro con la espada desenfundada, pero para su sorpresa se encontro con Ares, quien sotenia en su mano una pequeña flor como presente. Xena le miro, sin sorprenderse de que este la hubiese encontrado. Siguio andando con la intención de que Ares la siguiese y asi fue. La imagen era extraña, pues ambos andaban tranquilos, sin decir palabra. Hasta que el ex-dios sin tan siquiera mirarla dijo:“¿Que te preocupa?
“Nada” contesto secamente
“¿Te han dicho alguna vez que eres mala mintiendo?”“¿Tu crees?
“Claro que si“¿Y porque crees que estoy mintiendo?”
“Porque se ve en tus preciosos ojos”
Ares acercándose a Xena la beso y ella le respondió. Entonces empezo la juerga para Ares. Empezaron apoyados en la pared de uno de los edificios de alli, luego pasaron a un banco que había cerca y luego de nuevo a otro muro, todo esto sin romper su eterno beso. A punto de entrar en la posada, ya en la puerta, Xena retraso su entrada mientras rodeada por los brazos de Ares hablaba. Aunque con cierta dificultad, pues al mismo tiempo este besaba su cuello:
“Ares... esto... esto no... esto no puede ser tan facil, tan sencillo, siempre tiene que haber alguna dificultad” decia intentando resistir a las continuas olas de calor que Ares le producia “Siempre la hay”
“No tiene por que Xena” pronuncio Ares entre besos y caricas “A veces el amor muestra un camino sin dificultades, como ahora” contsto y tras eso la beso, intentando quitarle asi las ganas de hablar a Xena, pero no lo consiguio
“Pero sigo sin confiar en que esto sea asi, tan simple” dijo mientras su cuerpo temblaba porm la exploración de la boca de Ares
“Xena, soy mortal, y tu tambien. Ya nada puede hacer que yo vuelva a ser el ser despiadado de antes, ¡es imposible!” dijo con toda sinceridad Ares. Xena pudo ver en sus ojos que hablaba con franqueza, asi que sonrio, como dandole a entender a Ares que había superado el “examen” y le beso. Ares entonces, por mas que lo intentase, no podria evitar el echo de querer hacer desaperecer esas prendas del cuerpo de Xena, asi que ambos subieron a la habitación de Ares.
A la mañana siguiente, Xena estaba abrazada al cuerpo de Ares cuando desperto. Se sorprendio, mientras observaba que el ex-dios ya estaba despierto. Xena aflojo un poco su abrazo, mientras Ares, sin atreverse a mirarla a los ojos decia:“Te arrepientes de lo de a noche, ¿cierto?”
“No” dijo la guerrera mientras le abrazaba mas fuerte “Solamente estoy sorprendida, pero no arrepentida”
Entonces Ares sonrio de una forma que hizo cuestionar a Xena si estaba ya en los campos Eliseos. La guerrera le beso, dispuesta a repetir lo del día anterior, pero Ares, dispuesto a demostrarla que había cambiado, hablo:
“¿Y Gabrielle?
“¿Qué pasa con Gabrielle?” pregunto Xena celosa hsta la medula
“¿No se habra preocupado al no verte?”
“No creo” contesto al recordar la charla del día anterior
“Aun asi creo que deberias hablar con ella” comento Ares mientras acariciaba los expertos labios de la guerrera
“¿Cómo es que te preocupas tanto por ella?”
“Mi alma humana me obliga a ello”
“TE gusta recordarme que eres mortal, ¿verdad?” ronroneo Xena
“Si, para que sepas que nada me impide ahora estar contigo” dijo Ares. Aunque un escalofrio recorrio su cuerpo al recordar las bolas de poder que sin querer creaba en sus manos
“Eso, juntos...” comento juguetona ella “...y revueltos” contesto con una seductora sonrisa, mientras se besaban, dispuestos a repetir lo de anoche.
Aquella tarde, mientars Xena paseaba con Gabrielle por el pueblo, la brado saco el tema que Xena intentaba evitar:
“¿dónde estuviste anoche?”
“Cometiendo el mayor error de mi vida
“Asi que estuviste con Ares, ¿verdad?” sonrio la bardo. Xena rio gustosa al comprobar que Gabrielle la conocia mejor que ella misma. Entonces Xena noto unos brazos mientras alguien susurraba en su oido:
“Con que un error, ¿eh?” se mofo Ares
“¿Hercules?” pregunto Xena Entonces se giro mientras observaba a Ares “¡Oh no, otra vez tu!”
Ares fingio estar molesto mientras decia:
“Tu lo has querido, ahora me voy con Gabrielle”
“Algo bueno tenia que sacar yo” dijo la bardo
“Esta bien, pero dejame que te avise sobre el aburrimiento que esto acarrea, sobre todo por las noches”
“Acabas de herir mi orgullo masculino” contesto Ares tocandose en el corazón
“Entonces... vuelve a mi, y prueba otra vez” dijo la guerrera mientras le besaba
“¿Quereis que os deja a solas?” pregunto Gabrielle
“No, él nos servira de guia” comento Xena “Auque la idea de volver a la posada no era del todo mala” murmuro en el oido del ex-dios
“Xena, eres malvada” dice mientras la besa “¿Os enseño el pueblo?”
Les enseño todo, absolutamente. AL final de la visita llegaron a un edificio alto, lujoso y suntuoso. Estaba rodeado por colmunas con forma de mujeres. Se acercaron un poco hasta observar como una multitud de gente se aglomeraba:“¿Qué es este edificio, y quien es esta gente?”
“Este templo no se puede despreciar, pues pertenece al mejor de los divinos, o pertencia” dijo mirando burlon a Xena
“¿Zeus?” pregunto Gabrielle
“No, mejor todavía. A Dionisos, dios del vino y la juerga” contesto orgulloso “¡Por eso me gusta tanto esta ciudad!”
“¿Y la gente?”
“Aldeanos. Intentan ver cuando es la fecha de la proxima fiesta en su honor, la cual cero que es dentro de dos días”
“¿No saben que esta muerto?” pregunto Gabrielle
“¿Crees que eso les importa?” pregunto burlona Xena
“Exacto, ellos solo quieren celebrar su festejo, con o sin dios”
Mientras volvian a la posada, quizas algo agotadas, Gabrielle rogaba a Xena que se quedasen unos días mas, para participar en la fiesta. Xena, reacia a la idea, se negaba, pero la bardo pudo con ella. Xena accedio, y fe entonces cuando Ares comento el unico requisito de la fiesta:
“Ir con pareja” dijo mientras andaban por el pueblo
“¿Pareja? ¡Yo no tengo pareja!” se quejo Gabrielle. Entonces sintio que varios aldeanos la miraban de forma poco normal
“Gabrielle, eres un blanco bastante bueno, no provoques a los aldeanos” se burlo Ares mientras l bardo se sonrojaba
“¡Gabrielle, tranquila! Yo solucionare tu problema” se oyo una voz detrás de los tres. Xna se giro con la espada desenfundada, Gabrielle con los sasis preparados y Ares sintio que otra bola de poder se creaba en su mano “Esta bien, me quedare calladito” dijo la voz de Joxer tragando ruidosamente.
“¡Joxer1” dijo Gabrielle mientras le abrazaba
“Vaya eso me gusta mas” dijo el ¿guerrero?
“Cuanto tiempo” comento Xena
“No me hubiese importado que fuese algo mas de tiempo” oyo Xena que murmuraba Ares por lo bajo. Le dio un codazo jugueton.
“¿Qué haces aquí?” pregunto Gabrielle
“Algo me dijo que estariais por aquí” dijo orgulloso Joxer
“¿Algo es un aldeano, borracho en una taberna?” pregunto con guasa Ares
“Hmm... quizas”
Aquella noche, en la posada cenaron los cuatro juntos mientras celebraban el estar todos juntos. Pero elos no sabian que el destino, o las parcas, habían decidido que alguno mas se uniera a la fiesta. Cuando lego la media noche, Ares, etntado por Xena fue llevado a la habitación.
Al tiempo en la posada Gabrielle y Joxer se divertian cuando este cambio de tema y empezo a tartamudear. Durnate un instante Gabrielle creia que se aogaba, pero luego comprobo que no:“Gabrielle, ¿recuerdas la bacanal?”
“Si, y tengo muchas ganas de ir”
“Y yo, pero como no tengo pareja, me preguntaba si...” dijo perdiendo la voz en ese moento
“Me encantaria ir” dijo Gabrielle sin obligarle a terminar la frase. El sonrio agradecido, mientras cambiaba rapidamente de tema.
Mientras les servian el desayuno Joxer se preguntaba si Xena y Ares se separarian de la boca del otro, aunque fuese para comer. Asi que como indirecta le pregunto a Gabrielle:
“¿Estos dos siempre estan asi?”
“No, solo desde ayer” sonrio la bardo.
Entonces desde la barra, unos gamberros empezaron a gritarle al cabernero que les sirviese unas copas, gratis. El hombre, negandose, recibio un puñetazo de uno de los asaltadores. Xena y Ares se levantaron al mismo tiempo, mientras observaban como ante la espectación de todos los gamberros saltaban la barra e intentaban coger la recaudación de la taberna. Xena se puso delante de ellos ordenandoles que dejasen el dinero. Ninguno estaba dispuesto a hacer caso, pero entre ellos se encontraba Incos, quien al erconocer a Ares, detrás de Xena empezo a temblar. Por si fuera poco pudo observar con cierta dificultad como el ex-dios empezaba a crear una bola de fuego en su mano derecha. Asi que tras escuchar la amenaza de Xena por segunda vez, ordeno a tods que saliesen corriendo de alli.
“Ares, aquí no hay mucho que hacer, ¿verdad? Me refiero aparte de estupidos y cobardes ladrones de pacotilla, de mujeres muyyy generosas o de estupendas fiestas, ¿verdad?” pregunto Joxer
“La verdad es que no, la mayor diversión son la bacanales, no hay mucho mas aquí,”
“Te olvidas de mi, hermanito” se oyo una voz detrás de ellos “¿O acaso no crees que soy interesante?” Xena reconocio esa voz mientras se giraba
“¡¿Hércules?!”
“El mismo” dijo mientras se abrazaban “Vaya, me has abrazado. ¡El trabajo que a debido ser eso!” bromeo el semidios
“Nunca es una tortura abrazar a un amigo, ni si quiera a un amigo como tu” se mofo ella “Pero no te acostumbres” dijo mientras le conducia a la mesa en la que se encontraba el resto del grupo. Todos saludaron a Hércules.Entonces, Xena se fijo como los ojos de Gabrielle se iluminaban al ver entrar por la purta a Iolaus, con su simpatica sonrisa.
Ya estaban todosLo normal, entre amigos, hubiese sido que todos estuviesen pasandoselo genial, pero esta no era una situación normal y por supuesto no eran amigos normales, asi que la momento era la siguiente:
Ares se sentia violento al tener alli a Hércules, y no porque le odiase, puesto que eso ya se le había pasado, sino porque sentia celos. Por otra parte, Gabrielle e Iolaus tartamudeaban mutuamente, como adolescentes mientras Joxer se moria del asco. A todo esto, Xena, ajena a todo hablaba tranquila con Hércules, bajo la vigilancia de Ares:“Sabes, Hércules no sabía que te gustaban las bacanales” contesto con picardia Xena
“¿Qué te hace pensar eso?”
“Todos lo que vien aquí es porque les gustan las bacanales” contesto mientras miraba con burla acusadoramente a Ares
“Me has pillado” rio el semidios “Pero tengo un problema, no tengo pareja”Dijo torciendo la cabeza, mientrs la miraba, como invitandola
“Por suerte Xena no tiene ese problema, ¿verdad?” dijo Ares mientras que con una caricia elevaba su rostro y la besaba. La mandibula de Hércules cayo literalmente sobre la mesa, mientras os ojos se abrian como platos. Iolaus tambien se sorprendio aunque estaba demasiado perdido observando a Gabrielle como para prestarle mucha atención a aquello. Cuando al final dejaron de besarse Hércules les miraba sorprendidos, e incredulo, pero sonriente.Est gesto a Ares le sorepndio, pues esperaba que se pusiese furioso y con celos, pero al contrario de todo lo que había pensado Hércules reaciono como lo haria un autentico amigo:
“Vaya, no digo que no te tenga envidia, pero enhorabuena” sonrio “¿Cómo ocurrio este desastre? Jamas pense que tu saldrias con un dios” pregunto curioso
“¡Y no lo he hecho!” sonrio mientras se abrazaba a Ares “Ahora es mortal” dijo con orgullo. Hércules felicito a la pareja mientras les dedicaba un brindis.
Durante toda la tarde Xena estuvo junto con Ares, pero sin dejar de hablar con Hércules, lo que le sento muy mal al ex-dios, pues a él no le prestaba atención A demas al caer la noche, Gabrielle se fue pronto a dormir (con Iolaus y Joxer detrás suyo) como habían echo la noche anterior Xena y Ares, pero sin embargo la guerrera prefirio quedarse hablndo con Hércules hasta la madrugada. Asi que cuando volvieron a la posada, Xena y Ares se dejaron caer en la cama habatidos y agotados, durmiendose al instante, al igual que hizo Hércules en su habitación.
A la mañana siguiente, Ares se desperto tranquilamente, cuando observo que Xena no se encontraba junto a él. La encontro cerca de la cama, peinandose, con rapidez, como quien tiene prisa:“¿a dónde te vas?” pregunto el ex-dios asustando a la guerrera
“Con Hércules, vamos a ir a cazar”
“Hércules... claro” farullo
“¿Qué ocurre?” pregunto Xena
“Te voy a hacer una pregunta y lo unico que te pido es que me contestes con siceridad” Xena alzo una ceja mientras se acercaba a él. Aers trago ruidosamente antes de preguntar “¿Aun quieres a Hércules?” Xena tuvo que taparse la boca para no reirse “Si es asi lo comprendo, se que te saco de todo en lo que yo te había metido y se que fue tu gran amor...” Xena no le dejo terminar de hablar. Puso un dedo en sus labios mientras tomaba la palabra
“Tu lo has dicho, fue mi gran amor, pero ya no”
“¿No?” pregunto el entusiasmado
“No, un dios le ha sustituido” dijo mientrsa le besaba “Pero ahora no recuerdo su nombre” Ares rio, ahora mas tranquilo
“¿Me quieres?”
“Dejemoslo en que me gustas, ¿vale? ¿Me acompañas a cazar, celoso?” bromeo Xena. Ares asintio agradecido
En tanto que los tres guerreros cazaban por diversión, Gabrielle descansaba en su habitación, cuando alguien llamo a la puerta. Fuera quien fuese Gabrielle le dio permiso para entrar.. Una felicidad irracional se metio dentro de ella cuando vio como Iolaus entro en su aposento:“Hola, Gabrielle”
“¿Cómo estas Iolaus? Pense que te habías ido de caza con el resto”
“No, sabia que te quedabas y me apetecia hacerte compañía”
“Perfecto” comento la bardo “Pues entra, cierra la puerta y ponte comodo” pidio
“¿Iras a la bacanal?” pregunto mientras se sentaba junto a ella en la cama
“Si”
“OH, genial” tartamudeo Iolaus “¿Te gustaria ir conmigo?” pregunto copn una velocidad de vertigo
“¡Claro!” sonrio Gabrielle “Oh, no. Ya le dije a Joxer qu iria con él” el rostro de Iolaus se apago al instante “¿Y si te prometo esta noche un baile?” pregunto Gabrielle intentando por todos los medios no perder la oportunidad de estar con el
“¿Solo uno?” bromeo “De acuerdo, soy buen perdedor” dijo. Entonces notaron que susmanos se rozaban entre si. Entre lazaron sus dedos cuando mpezaron a acercarse poco a poco con intención de besarse, pero...
“¡Chicos! ¡Esta tarde es la bacanal!” grito eufrico Joxeb desde la puerta, sin percatarse de nada de lo que ocurria. Gabrielle pego un brinco mientras se levantaba de la cama rapidamente. Cuando Joxe se fue, Iolaus susurro:
“Es un chico afortunado” y tras eso salio de la habitación, dejando a Gabrielle con ganas de decir que ella no estaba con Joxer, pero no tuvo tiempo, el guerrero ya se había ido.
“¿Puedo hacerte una pregunta?” pidio burlonamente Gabrielle mientras observaba a Xena“No”
La bardo hizo caso omiso de su negación y propuso la pregunta: “¿Piensas ir al baile con la armadura?”
“¿Y por que no?
Gabrielle sonrio extrañada mientras obligaba a Xena a dirijirse a las tiendas del pueblo, en busca de una vestimenta mas apropiada. La guerrera se negaba a ponerse lo que Gabrielle le ofrecia, asi que rechazo cada uno de los vestidos... menos unos. No era exactamente lo que Gabrielle queria para ella, pero era un vestido, ¿no?
“¡Gabrielle estoy ridicula!” se quejo
“Xena, no es asi, simplemente que llevas 5 años con esa armaduura. ¡Es logico que cuando te pones algo mas normal te sientas rara!”
“No te arriesgues pequeña bardo” sonrio Xena “A demas, con esto no podre respirar ni disfrutar (si es que es posible) la fiesta”
“¿La idea de ir con Ares no te hace creer que te lo puedes pasar bien?”
“Me gusta mas la idea de que luego estare a solas con Ares” contesto con picardia mientras sonreia.
En la puerta del tempo observaban como caia la noche, mientras esperaban a los cuatro chicos. Cuando al fin aparecieron, ambas intentaron resistier la risa, pero les fue imposible. Joxeb, en un intento de mejorar su aspecto se había vestido con un traje color amarillo pollo, y Iolaus iba como pareja de Hércules, por lo que se había puesto una peluca rubia y un vestido.Sin embargo Ares era el unico que iba normal. No es justo, iba estupendo. Asi se lo hizo saber Xena con un beso. Iolaus se fijo en que Hércules había girado la cabeza, para evitar ver la imagen. Joxer se acerco a Gabrielle mas sonrojado que un tomate y la rodeo por la cintura. La bardo se fijo en que Iolaus suspiro profundamente al ver esa imagen. A pesar de estar deseosa de decir algo, entro en el local sin dirijirle mas palabra.Una vez dentro Iolaus se quito su disfraz y todos sus complementos y se sento en la barra dispuesto a emborracharse. Mientras tanto Hércules aprovechaba su fama para intentar ligarse a alguna aldeana, pues queria olvidar, al menos esa noche a Xena. Gabrielle intentava en vano divertirse con Joxer, mientras observaba a la unica pareja que se lo pasaba bien, Xena y Ares.
Cuando Iolaus ya iba por la segunda jarra de cerveza, oyo una musica lenta y romantica. Se sintio desdichado al pensar en como estarian bailando Gabrielle y Joxer. Entonces una aldeana toco su hombro, llamando su atención.“Los siento señorita, no es por ofender, pero no quiero bailar” dijo Iolaus notando en su voz debilmente el efecto del alcohol.
“¡Eso no es justo!” se quejo la mujer “Me prometiste un baile” gimoteo. Aquello fue suficiente para Iolaus quien entonces reconocio aquella dulce voz “¿Te decides a bailar?”
“Si es contigo por su puesto” dijo mientras besaba su mano, haciendola reir. Salieron a la pista de baile, y con cierta turbación y sonrojo se pusieron a bailar quella musica tan lenta. Mientras Xena y Ares, quienes seguian bailando juntos, se preocupaban de escuchar la musica y divertirse, nada mas:
“Ares...” murmuro Xena “¿Recuerdas que le dije a Gabrielle que nos quedariamos aquí hasta despues de la bacanal?”
“si, recuerdo cada palabra que dices” contesto el dios apenado
“Pues creo que mañana nos marchamos”
“Te refieres a Gabrielle, tu y yo, ¿verdad?” Xena, que hasta entonces había mantenido la cabeza en el hombro de Ares, la elevo con los ojos radiantes
“¿Nos acompañaras?”
“Si tu te vas, yo me voy, si tu te quedas, yo me quedo” Xena se abrazo mas fuerte a Ares, sin creerse del todo lo que este había dicho “Pero quedemonos solo un par de días mas. Tu podras estar con Hércules y yo podre ver como Iolaus y Joxeb se pelean” contesto divertido Ares
“¿Pelearse? ¿Por qué?”
“Di mas bien por quien” dijo mientras señalaba con la cabeza a Gabrielle e Iolaus, y despues a Joxer quien los observaba con una mirada asesina que parecia poder matar.
Mientras en la barra Joxer, casi borracho se desahogaba junto a Hércules:
“¡Me dijo que solo un baile(¡Otra cerveza camarero!)!” se quejaba repetidas veces
“¡Y ami Xena me dijo que nunca me ovidaria!” sollozaba el semidios “Las mujeres guerreras son crueles incluso fuera de la lucha (¿otro trago?)”
“Te tomo la palabra, chicharon (¿me sirves mas?)”
“La quiero, pero no me quiere, ¡soy un desgraciado! (nos hemos quedado sin cerveza)”
“¡Yo tambien! ¡Que casualidad! (otra mas)” dijo
En apenas unos minutos ambos estaban borrachos y mientras tocaba la banda, ellos los acompañaban cantando una marcha funebre. Mientras las otras dos parejas seguian bailando. Ares, sintiendose fatigado pidio ir a la barra a decansar, pero al contrario que ellos Gabrielle e Iolaus bailaban como si el tiempo no pasase para ellos. Mientras la pareja de guerreros se acerco a la barra sin saber que Hércules y Joxer estaban borrachos. El segundo cayo sobre la barra, mientras se quejaba de su dolor de cabeza, pero Hércules empezo a farfullar tonterias:
“Midaxena... yotequiedo... pedoeztazconeztepetaddoyazilonuezto... nopuedefuncionad” comentaba haciendo ridiculos gestos con las manos. Mientras Xena que se encontraba entre los protectores brazos de Ares, se reia de la situación, aunque el ex-dios se sentia un poco molesto “Ademazelezmazfeoqueyo... ¿ono?
“Como le digas que si, hemos terminado” bromeo Ares. Xena sonrio mientras le besaba
“¡¡¡AHHH!!!” grito Hércules mientras se arañaba la cara con desesperación “Noloaguantomas... buenasnoches” dijo en tono languido, mientras se tambaleaba y dejaba caer su rostro, dormido, sobre la barra.
“Creo que mañana se arrepentira de todo lo que ha dicho” contesto carcajeandose Ares
“Anda, tonto, ayudame a llevarlo de nuevo a su habitación” dijo mientras ella cogia a Joxer. Ares esperaba que hércules, al no ser dios, fuera una carga muy dificultosa, pero sin embargo, de camino a la posada pudo comprobar que le agaraba cual pluma. En un principio se asusto, asi que decidio ir a ver a Afrodita al día siguiente, por ser la unica diosa importante viva.
El templo estaba casi en ruinas, aunque seguia habiendo sacerdotisas en su interior, que servian a Afrodita, al tiempo que intentaban arreglar el lugar. Cuando entro por la puerta todas se arrodillaron ante él, zseguramente porque le reconocieron como dios de la guerra.“Levantaros, ilusas” se hoyo una voz por todo el templo. Las nobles fieles a Afrodita empezaron a temblar cuando la diosa hizo presencia en su trono “Dejarnos, por favor, y aprovechad ese tiempo para hacer algo util” pidio sarcasticamente la diosa. Cuando todas sus fieles, sumisas y obedientes, se hubieron ido Afrodita volvio a su comportamiento normal, alegre y dicharachero “¿Me necesitabas?” le pregunto a Ares
El dios comenzo a contar todo lo que había ocurrido, desde lanzar su antiguo poder, hasta lanzar rayos, e incluso tener la fuerza de un dios. La diosa con paciencia le escuchaba, sin querer al final dar su veredicto:
“Creo que no soy la mas indicada para decirte que te pasa. Ademas en cuanto lo sepas no habra vuelta atrás, lo echo, echo estara” comento preocupada
“¡Me da igual lo que creas! He de librarme de lo que me pasa, para poder estar con Xena sin temor alguno”
La diosa sonrio con complacencia mientras preguntaba “¿La quieres?”
“Bastante...” contesto ruborizandose “Pero eso no importara si sabe que aun quedan restos de dios dentro de mi, asi que por favor, informame de lo que pasa”
“No me veo con fuerza para ello” Ares estaba apunto de estallar “Pero, tranquilo, conozco a alguien que te ayudara gustosa
“¿Quién?” pregunto impaciente
“El oraculo de Zeus, Sauba”
“¿Zeus tenia un oráculo?”
“Anteriormente había pertenecido a Apolo, pero digamos que Zeus se lo arrebato al comprobar su eficacia”
“¿Y donde esta ese oraculo?”
“En Olimpia, en el pie del monte olimpo. Te llevare hasta él, o tu solo tardaras días”
Cuando Afrodita se acercaba para transportarle a donde el ex-dios deseaba este desaparecio sin ayuda de nadie, como lo hacia en sus tiempos de dios. Afrodita solo pudo soltar un respingo mientras imaginaba lo que vendria acontinuación.
Ares, alterado y nervioso, observaba como había desaparecido sin ayuda de nadie. Empezo a temblar, cuando se fijo en el lugar donde se encontraba. Parecia una selva, pero entre tanto arbol, diana y matorral se veian muros, como los de un edificio. Tras un barato truco con polvora, aparecio una mujer, era alta, bastante delgada, tanto que parecia realmente fragil. Tenia el cabello claro, como el sol y los ojos grises como el vapor. Miraba a Ares como si le estuviese examinando, mientras giraba alrededor de él:
“¿Quién eres? ¿Quién me a traido?”
“Sabes mi nombre, soy Sauba, oraculo de Zeus. Y respecto a quien te a traido aquí... has sido tu mismo” su voz era siseante como una serpiente, y con un acento poco peculiar en los griegos, mas parecido al egipcio
“¡Mentirosa! Yo no tengo la facultad para ello” se exalto Ares
“Mi señor... yo nunca te mentiria”
“Por si no lo sabes, no debes llamarme señor, ya no soy un dios”
“si...” siseo “Si lo eres. ¡Eres mas fuerte que Zeus, o que poseidon o Hades! ¡Eres mas fuerte que ninguno!”
“¡NOOOO!” grito el ex-dios mientras de sus manos salía flechas que al chocar con Sabua la dejaban sin respiración “¿Cómo... co... como he podido... hacer eso?”
“Es el poder de Artemisa, diosa asesinada antes de Atenea, ¿recuerdas?”
Las manos de Ares temblaban, de echo temblaba todo él. Empezo a sentirse mareado, pero en un instante, con tan solo desearlo volvio a estar en perfecto estado. Entonces se fijo en Sabua, quien pronuncio con satisfación: “Acabas de usar el poder de Asclepio, dios de la medicina” Ares no recordaba que este hubiese muerto. La oraculo, como si leyese sus pensamientos contesto a la pregunta que se formulaba “Asclepio no fue asesinado por la princesa guerrera, pero si Apolo, quien enseño a los humanos la medicina. Por eso al morir apolo... la deidad de Asclepsio tambien”
“¡No entiendo nada!” se quejo Ares “Explicame el porque de que todo esto este ocurriendo... ¡YA!”
“si, mi señor, no desearia que la furia de todos los dioses cayese sobre mi” dijo haciendo una reverencia a modo de disculpa “Todo empezo cuando Xena mato a Zeus. Él era el dios de los dioses... ¿quién regiria sin él? Las parcas imposibles de aceptar la muerte del soberano dieron su deidad a otro dios, Poseidón. Al igual que su hermano, este murio por culpa de Xena, y su deidad mas la de zeus fue a parar a Discordia, a quien mataron acto seguido. Y asi sucesivamente.
Cuando os enfrentasteis a las Furias estas eran mucho mas poderosas de lo que vosotros podiais imaginar. Y por eso al no deciroslo, se pretendia que murieseis. Pero no ocurrio asi, ¿recuerdas?” pregunto con malicia “Xena... ¿haber si adivinas lo que hizo? ¡¡¡Las mato!!!” grito sobre saltando al dios, quien parecia estar en estado de sock “Asi que a falta de inmortales importantes, fuertes y capaces de sobre llevar la tarea, todas las deidades te eligieron a ti, como portador de ellas”“¿Y Afrodita?”
“Ella... ¡ja! Las deidades hicieron bien al escogerte a ti, aunque ella fuese una diosa, ¡se la rinde tributo con la prostitución! ¡Que se podia esperar de ella!”
“Bromeas...”
“No, mi señor, o señores” bromeo
“¡Noooo! ¡Ahora soy humano, y nada se interpondra entre Xena y Yo! ¿Me oyes? ¡NADA!” grito al tiempo que en sus manos aparecian unas salidas de agua de gran presión, con las que destruyo un arbol como se destruye un pergamino
“¿Lo reconoces? ¡El poder de Poseidón!” se carcajeo malevola Sauba
“No... ¡no!... ¡NO!... ¡¡¡NO!!!...” grito Ares mientras desaparecia del lugar del oraculo.
Reaparecio en el templo de Afrodita, donde esta comia apaciblemente. Al ver a su hermano y su tristeza intento consolarle abrazandole, pero no sirvio de mucho.
Mientras en una posada, Xena andaba de un lugar a otro de la habitación, mientras esperaba a que el resto de sus amigos volviese de su busqueda. El resumen de aquella desesperante situación era que Ares había desaparecido. Entonces Ares, suponiendo que ya seria tarde, reasparecio en la posada, pero procuro hacerlo en el pasillo, por si había alguien en la habitación. Para su desgracia, justo en el pasillo estaba Hércules, quien tan solo le vio brillar unos segundos, por lo que se limito a frotarse los ojos incredulo:“¿Estas bien?” pregunto Ares, asegurandose de que no había visto nada
“¿Eh? ¡Oh! ¡Si, si, estupendamente!” contesto “Por cierto, Xena te estaba buscando... durnate tres horas” murmuro satisfecho Hércules, sabiendo lo que le venia encima a Ares.
Pero al contrario de lo que esperaba Hércules, Ares fue recibido con un asfixsiante beso.“Ares, como vuelvas a largarte asi, no sabes la que te puede caer encima” cotnesto completamente seria “¿Estas bien?”
“Si, quizas un poco cansado...” suspiro recordando lo que el oraculo le había dicho
“Entonces vas a tener que acostarte un rato” contesto Xena mientras que con una sonrisa juguetona, se alejaba de él
“Me echare una siesta, ... pero no sin ti”
Xena se lo penso durante unos instantes antes de decir “Me parece un buen trato” en apenas cinco segundos, entraron en un pelea por deborarse a besos.
Cuando terminaron sus singulares y eroticas peleas, bajaron a la posada donde todos, refunfuñando, se alegraron de ver por fin al ex-dios. Cuando Ares se sento en la mesa agarrado de la mano con Xena, juraria ver como los ojos de Hércules chispeaban de celos. Sintio cierto regocijo en su interior, pues sabía lo que Hércules sentia, y le gustaba que sufriera.
Aquella tarde Xena intento por todos los medios quedarse a solas con Gabrielle. Y la escusa perfecta fue el capricho de la bardo por comprar mas pergaminos y tinta para sus historias. Bajo el asombro de la bardo, la guerrera la acompaño. Pero Gabrielle, quien ya se figuraba que Xena queria algo, lo pregunto sin mas rodeos, esperando intimidarla, pero no lo consiguio:
“¿Qué quieres Xena?”
“¿Qué paso contigo y con Iolaus, Gabrielle?” pregunto con una sonrisa burlona. Los ojos de la bardo se engrandecieron por la sorpresa
“Nada, ¿por qué?”
“¿Nada? ¿Que quieres decir con nada?”
“Bailamos, reimos y cada uno para su habitación” Xena alzo una ceja con incredulidad “¿Qué ocurre? ¡No es normal que duerma con él el primer día!” Xena con tan solo una mirada le dio a entender que ella lo hacia
“Pero... ¿ni si quiera un beso?” Gabrielle nego con una sonrisa al ver la espectación de Xena
“Xena, no es que no me guste Iolaus, es solo que no quiero encariñarme con él, porque nos vamos a separar”
“Te alegrara saber que Ares me pidio que nos quedasemos unos días mas y he aceptado” Gabrielle sonrio encantada “Por cierto... hay algo sobre lo que quiero que me des tu opinión...” titubeo
“Estoy de acuerdo con que Ares nos acompañe”
“Gracias” pronuncio Xena “Se que tu dices que no, pero creo que lees mis pensamientos”
Aquella noche, tras cenar, Ares dijo que iba a dar un paseo por la zona, consiguiendo quedarse solo. Cuando se aseguro que nadie le veia desaparecio escondido mientras reaparecia en el templo del oráculo. Esta le miraba con una sonrisa de oreja a oreja, mientras decia: “supuse que vendrias” su siseante forma de hablar era mas profunda
“¿Qué es esta lucha que se vive en mi interior, y que paneas me deja descansar?”
“Son dos bandos que luchan entre si: los motivos son seguir siendo un patetico mortal, y disfrutar de tu vida como divino, como rey de reyes, como DIOS DE LOS DIOSES” comentaba con ansias de poder
“Yo estoy seguro de lo que deseo, ¿por qué entonces siguen luchando entre si?”
“Porque aunque quieras a esa mortal, dudas entre que prefieres, ¿verdad?” Ares asintio “Pero todo esto pasara en cuanto confies en mi, y realices tu venganza. Entonces las divinidades dentro de ti dejaran de revolverse y tu seras Dios sin ningun tipo de dificultad”
“¿Y como llevo a cambo esa venganza?” pregunto Ares, codiciando todo de lo que hablaba Sauba
“Mata a Xena... ¡matala, y tus día de mortal habran acabado!”
“¿Xena?” el nombre de la persona a la que queria le hizo volver a poner los pies en la tierra “¡No puedo matarla!”
“Lo sabía, eres debil por tus emociones... Pero cuando las deidades se apoderen de ti seras poderoso e insensible, ¡te lo aseguro!”
“Yo no quiero olvidar a Xena” dijo mientras desaparecia de allí, enfurecido, y con una bola de poder en la mano, dispuesta a tirarla contra el primero que apareciese. Reaparecio en el mismo callejón en el que habia desaparecido para ir al Oráculo,. Nada mas aparecer, Hércules se asomo mientras decia:
“¡Estas aquí!” entonces se fijo en lo que tenia en la mano Ares, pero al estar un poco lejos, no lo vio muy bioen y a Ares le dio tiempo a destruir la bola “¿Qué tienes en la mano?”
“Nada” dijo enseñando ambas en forma de inocencia “¿Me buscabas?
“Ehh... si, vamos a ir a...”
La mañana siguiente, al despertarse, Ares observaba en sus brazos a Xena, mientras disfrutaba su belleza. Se reprochaba a si mismo el barajear la idea de abandonarla a cambio de una vida divina. La queria demasiado y no se veia capaz de ello. Entonces algo se le ocurrio. Seguramente Atenea había utilizado su inteligencia con Ares, pues este penso que no habría mayor venganza que comvertir a Xena en lo que ella destruyo, un dios... y asi, al tiempo podrian estar juntos.Con una sonrisa malefica, desaparecio de la habitación, mientras reaparecia en el templo de Sauba, quien orgulosa anuncio “Quizas te vas... ¡pero siempre vuelves!” Haciendo caso omiso de su comentario le comento su plan. Ella satifecha dijo “Las deidades de los antiguos dioses empiezan a generar efecto” contesto complacida “Pero tu devilidad por Xena sigue prevaleciendo y me temo que al ser tu el dueño del cuerpo, nunca desaparecera” farfullo malhumorada
“Como dios de los dioses, lo prefiero asi” dijo mientras recorriendo con caricias el cuello de Sauba “Asi que no se te ocurra hacerle nada, ¿comprendido?” dijo mientras sus manos se enredaban alrededor del cuello de la vidente, amenazandoahogarla “Adivino por tu asfixia que lo has comprendido” contesto con sarcasmo mientars la soltaba. Entonces como si nada hubiese ocurrido, Ares pregunto como volver al lado oscuro a Xena.
“Atacaremos a los seguidores de Eli” Ares encarno las cejas, exijiendola que especificase el porque “Los mataremos a todos. ¿Crees que sera suficiente para que Xena vaya contra el nuevo dios, el cual ella no conoce?” Ares asintio contento “Pues ahora viene la mejor parte. ¿Recuerdas como se combirtio en tu queridisima princesa guerrera?
“Si, cuando aquel villano mato a su hermano”
“Pues tu ejercito sera mas sutil... ¡matara a su hija!” dijo ella con orgullo. Ares penso en Xena si aquello ocurriese, y tambien recordo lo que le hizo a Gabrielle cuando la hija de esta mato a Solan.
“¡NOOO!”
“¿Qué?” pregunto incredula la vidente
“Que no” dijo de forma autoritaria Ares “No mataremos a Eve, tambien seria una buena aliada”
“¿Es ese el motivo?” pregunto con arrogancia Sauba
“Calla, y no me cuestiones” dijo mientras la elevo en el aire con la mirada, poder tipico de Hera. Cuando al fin la dejo en el suelo, esta se enfrento a él
“¡Te recuerdo que sin mi no tendrias lo que tienes, no tendras lo que estas destinado a tener, asi que respetame si no quieres acabar con todo antes de que empieze!”
Ares le dio la espalda mientras empezaba a trazar su plan mentalmente “Tras matar a todos ellas observaran esa magnitud de carniceria, hare que mi ejercito se rinda ante ellas, llamandolas sus dirigentes... ¡no podran resistirse!”
“¿Crees que Xena sera tan facil de convencer?” siseo nada convencida
“Si, si se la tienta como es debido” contesto con una carcajada “tras aceder a dirjir mi ejercito la convertiremos en una diosa, y quizas tambien a Eve” sonrio maliciosamente
“Pues si todo esta listo... ¿a que esperamos?” pregunto la vidente “ademas, debemos atacar antes de mañana, pues es necesario que Xena no se vaya de esa ciudad y creo que un ataque seria sufuciente para que permanezca alli”
“Enseñame a mi ejercirto, para que reparta las instrucciones, sobre como atacar el campamento dedicado a Eli, que hay cerca de aquí” pidio con lujuria
“¿Es hay donde se encuentra eve?”
“Si”
“¿Crees que volveran a dirijir tu ejercito al primer ataque?” pregunto Sauba incredula
“No, atacaremos ese campamento tras derrotar a las tres pequeñas poblaciones que hay antes, dedicadas tambien a Eli... ¡una cada día!”
“Eso me gusta mas¨” siseo ella
El resto del día Ares actuo como un simple mortal, mientras pasaba todo momento con Xena. Se sentia bendecid al estar con ella, y no veia el moemnto de combertirla en su diosa. Pero mientra, el oraculo, haciendo uso de poderes desconocidos para Ares, tomo su forma. Se acerco al ejercito y repartio nuevas ordenes, aunque respeto la rendicion del ejercito a los pies de Xena “Matar a todas las personas que veais... ¡A TODAS! ¡Quien mas mate, recibira mi bendición! Y en la cuarta ciudad... ¡matar a la lejida de Eli!”“Señor... uted dijo que no lo hiciesemos, señor”
“¿Te atreves a cuestionar mis ordenes?” pregunto sin poder evitar que su voz sisease
“No... no... no señor” tartamudeo
“Recordar... no dejeis a nadie con vida... ¡Y sobre todo MATAR A LA ELEJGIDA!” ordeno mientras se carcajeba “Ahora dormir, mañana atacaremos la primera resistencia” dijo permitinedoles irse
A la mañana siguiente, pocas horas antes del ataque, Ares se despertaba junto a Xena, quien miraba como descansaba. Ares la obervaba, cuando una extraña sensación se apodero de su corazón haciendole desear protegerla, meterla en una burbuja y que jamas supiese lo que estaba ocurriendo a sus espaldas. Sus ojos prfundos, su belleza y su expresión apacible le invito a besarla y tras eso murmuro “Te quiero”
“Vaya... hoy te has levantado con el pie izquierdo” contestaba ella. Ares fingio estar molesto e intento hacerla cosquillas, consiguiendo tenerla a su merced debajo de el. Sin decir nada, tan solo manteniendo el contacto visual, Xena murmuro “Yo tambien te quiero”
Ares no sintio nunca tanta alegria como en aquel momento. Sonrio de esa forma tan maravillosa que le caracteriza y sintio ganas de cubrirla de besos.
En esos momentos, Ares deseaba ser mortal, no tener deidades dentro de él, no tener responsabilidades... pero no pudo ser asi. Y aunque le hubiese gustado, al final se veia dijiendo sangrientemente un ejercito. Y efectivamente, estaba en el campo de batalla, sintiendo el fulgor de la batalla fluyendo por sus venas. La adrenalina brotaba por cada orden que decía. Una hora mas trade, solo quedaban cuerpos, y se esos cadaveres 10 eran de su ejercito. Ares mando a sus arqueros matarlos para que no pudiesen decirle nada a Xena y sus secuaces.
Ares, aun excitado por la pelea, reaparecio en la aldea, para estar alli cuando recibiesen los aldeanos la noticia. Entro en la posada, donde Gabrielle, e Iolaus tamaban algo juntos, muy juntos y en la otra Hérules, Joxeb y Xena comentaban la situación. Ares se acerco a ellos sonriente mientras se unia como si nada a la conversación. Deslizo su mano opr la de Xena, y la beso como saludo, mientras Hércules respiraba hondo, para calmar sus celos.Entonces un hombre jadeante, entro en la posada derrumbando la puerta, mientras entre agitadas respiraciones decia: “¡¡¡HÉRCULES!!! ¡OS NECESITAMOS HAN ATACADO LOS SEGUIDORES DE ELI, INSTALADOS EN EL PIE DE LAS MONTAÑAS”
Los cuatro heroes se levantaron rapidamente, al igual que los dos tortolitos. Xena preocupada por Eve, apretó la mano de Ares fuertemente. Este la intento tranquilizar, y minutos despues salian los seis en busca del lugar donde se había desarrolado el ataque.
AL llegar semejante carniceria, Gabrielle se no pudo evitar aflijirse, asi que iolaus intento calmarla con un abrazo. Al tiempo, Xena no se sepraba de Ares, mientras evaluaba el numero de muertos, buscaba alguna pista de quien lo había echo y se aseguraba de que alli no estaba su hija:“¿Qué paranoico habra echo esto? ¡¿QUÉ MAJARA SE A ATREVIDO A MATAR TANTA GENTE?!”
“Un desquiciado al que no le importa quien mata, con tal de conseguir su proposito” comento Xena, hiriendo a Ares.
“¿Por qué lo dices?”
“Porque incluso a matado a alguno de los suyos, para que yo no pudiese bligarles a hablar” dijo mientras señalaba varios cadaveres “Son las mismas flechas que tienen los seguidores”
“Xena, ¿puedes imaginarte la densidad del ejercito que a echo esto?” comento asqueado Hércules
“Si, pero este ataque es reciente... entonces, ¿donde estan los soldados, y su paranoico jefe?
“Xena, no vamos a encontrarlo. Limitemonos a enterrarles y mañana intentaremos adivinar quien fue, por favor” rogo Gabrielle
“¿Y si mañana atacan?”
“Tras semejante ataque, cualquier soldado, hsta el mas resistente necesita descansar. Creo que Gabrielle tiene razón, enterremoslos y avisemos a las demas resistencias seguidoras de Eli mañana” corroboro Ares suspirando. Xena observo a todos, y al comprender que parecian opinar lo mismo, acepto.
A la tarde siguiente, fueron al poblado mas cercano a avisarlos, pero tan solo pudieron observar otra carniceria peor que la del día anterior. Aquella vez Xena no les permitio barajar la opción de esperar hasta él dia siguiente, para avisar la siguiente aldea, pues sabía que como alque día lleagarían tarde. Asi que bajo su preocupación se pusieron todos en marcha en marcha.
Ares, sabiendo que su ejercito necesitaria por lo menos una noche para recuperarse, les puso multiples impedimentos (animales salvajes, tormentas, incendios) pero el mayor de todos, un terremoto, hizo que tuvieran que dejar de andar. Como la noche había caido, decidieron, todos menos Xena, dormir. Estaba entre sus mantas despierta, y no dejaba de pensar. Su mente trabajaba a 100 por hora. Alguien echo el freno a tan acelerada reflexión.“¿Piensas en Eve?” le pregunto Hércules. Este dormia a su izquierda, mientras Ares, a su derecha a unos centimetros, no como el metro que separaba a la guerrera del semidios
“pienso en todo… Eve y su vida peligrando, Ares, retirado de la sangre y la muerte, y les estoy obligando a volver, Gabrielle enamorada” bromeo, haciendole reir
“Nada es culpa tuya. Las malas personas no son culpa de nadie, solo de ellos mismos. Sin embargo si es culpa tuya que cada vez haya menos. Y en cuanto lleguemos mañana a la comunidad de Eli, habra una persona menos haciendo barbaridades” declaro
“¿Si no nos equivocamos, como vamos a enfrentar un ejercito tan grande?” pregunto ella
“¿Alguna vez hemos fallado?” pregunto Hércules con una gran sonrisa que la tranquilizo
“No, tienes razon” contesto calmada. Extendio su mano y Hercules hizo lo propio, entrelazando sus dedos, mientras sonreian “Gracias” sonrio mientras notaba como el sueño volvia a ella.
Segunda parte
"Esta bien" sonrio confiada Eve. Hércules le respondio el gesto con otra sonrisita. En cuanto Eve se durmio, Hércules pasó una mano sobre sus parpados y la joven mujer quedó sumergida en un mas profundo sueño. Entonces este aprovechó, y abriendo levemente su boca, se cortó en la mano haciendo caer algunas gotas de su sangre sobre un trozo de ambrosía, que luego dio a Eve. Entonces el hombre transformó su físico. Se convirtio, o quizás reconvirtio, en Ares. Su sangre junto a la ambrosia, harían que la transformación a diosa de Eve, fuera mucho mas violenta, de alguna forma, tendría dentro de ella parte del espíritu pérfido y diabólico de la guerra. Pero al igual que la sangre, la ambrosía que le había dado junto a su sangre desaparecería, por lo que en menos de dos dias debería darle su propio trozo de ambrosía libre de cualquier sangre y entonces el cambio podría ser eterno.
Observó el campamento. Silencioso. Tan solo el crepitar de las llamas interrumpía el silencio que quedaba entre ronquido y ronquido de Joxer. Aparte del torpe ¿guerrero? estaban Gabrielle e Iolaus. A Eve no la incluía en aquuel grupo, pues en breves instantes, todo su cuerpo sentiría la fuerza de la ambrosía. Pero tenía un pequeño dilema en su interior: ¿dejaba alli a Hércules? ¿Le devolvía entre sus mantas? En verdad, matarle en ese instante le supondría poca diversión y sin embargo si le dejaba vivir, sufriría junto a los demás la transformación de Eve también, y acabar con ellos no sería tan extremadamente fácil. ¿Acabar con ellos? ¿Hasta que punto estaria dispuesto? ¿Quería matarlos? No podría, ¿o si? Dependía de a cual de ellos, ¿no?
"Maldita mente, ¡decídete! ¿Bueno o malo? ¡Qué me da igual, pero decide!" se gritó a si mismo, sin darse cuenta de que quizás los demás tendrían oídos y les funcionarían. Como a Iolaus. Sobresaltado se despertó; abrió los ojos y miró a su alrededor. Ares pegó un salto cayendo de plancha sobre el suelo, justo a tiempo de hacer aparecer unas sábanas bajo él, lo cual no disminuyó demasiado el dolor del choque, pero sirvió para que Iolaus ni se percatara de sus movimientos. El guerrero fue mirando uno por uno a todos lo que se enconrtaban allí, hasta llegar a las sábanas mas alejadas de la hoguera, las de Hércules que estaban vacías. Supuso que se había despertado a hacer pis, o cualquier otra urgencia. Además estaba demasiado dormido como para pensar una teoría algo mas complicada.
Al tiempo que Iolaus se dormía plácidamente, Ares, hizo volver al cuerpo incosnciente de Hércules, depositándolo entre las sábanas. Mientras cerraba los ojos no sabía que su mente haciéndole caso, iba a aclarar de que lado se encontraba.
Xena se encontraba en una cueva húmeda y fría, cuya temperatura seguramente no superaría los 10º bajo cero. Estaba acurucada, pegada a una de las paredes, con las piernas recogidas en posición fetal. Temblaba como un niño pequeño y se tambaleaba incosncientemente. Estaba demasiado sumergida en sus pensamientos y preocupaciones, como para ser consciente de nada más. Ni si quiera el incesante gorgoteo de un pequeño riachuelo formado en la pared, la sacaba de su ensimismamiento. De algun modo, cada vez que una de las gotas caia sobre el suelo, ¡Plop!, estaba marcando el ritmo de sus acelerados pensamientos, plop-plop-plop-plop-plop.
Casi antes de que el sol los acompañara con su luz y candor, todos estaban ya en pie recogiendo el campamento. No hablaban entre sí, y apenas se dirigían miradas, las cuales, sino eran serias, eran muy serias. Ares era el primero en observar a todos. Sintió un escalofrío de emoción, al comprobar que mirándolos a todos, no sentía pena porque les puediera ocurrir algo. En verdad, esperaba con ansia que sus cuerpos acabasen siendo vaina de varias espadas de su ejército. Observó a Eve. Estaba tardando en mostrar su naturaleza guerrera, acrecentada por la ambrosía. Volvió a mirar a todos, y el ambiente que había a pesar de la cantidad de personas que eran. Si todos iban a morir, pensó, ¿qué más daba darle al ambiente un poco de emoción y tensión? Miró a Hércules, y dijo:
"¿Cuál es el plan? ¿Sabes?, deseo encontrar a Xena mas que nadie, la amo, y no me perdonaría que la ocurriera nada" Hércules notó como la sangre le hervía. Sabía que eran pareja y que él no podía hacer nada, pero aun así, no podía soportarlo. Y encima él se lo recordaba. "Pero no me parece lógico comenzar a andar sin ningun fín, solo por andar" insistió Ares, viendo que sus palabras conseguían el efecto deseado. Hércules respiró hondo y pensó la respuesta.
"Se que quien este detrás de esto ha de estar loco, pero no tanto como para dejar a su ejército volver a sus raíces, seguramente, cada uno habrá marchado para un lugar distinto, pero apuesto lo que quieras a que ya mismo estan todos reunidos. Propongo seguir a quien los dirigía" resumió. Ares no sabía si reír o darle el pésame. No había acertado ni lo mas mínimo. El ejército se había disuelto, para siempre o no, a él le daba igual, teniendo a Xena y Eve como aliadas, serían mas poderosos que todos los humanos unidos.
"No me parece un plan muy útil".
"¿Qué?" preguntó Hércules, que no esperaba una refutación.
"Que no tiene ni pies ni cabeza. Algunos marcharon tan rápidamente y a lugares tan equidistantes, que dudo muchísimo que se hayan reunido, además la llamaron a Eve su Princesa Guerrera, ¿crees qué se atreverían a infringir su orden?"
"¿Entonces qué propones?" preguntó Iolaus, evitando que contestase Hércules, pues su humor estaba caldeado.
"Solo he explicado el por qué ese plan no sirve. Eso no significa que tenga otro en mente".
"Pues entonces propongo que hagamos caso a Hércules" susurró Gabrielle en un tono realmente bajo. Si bien su carácter no era solo simpático y alegre, sino cariñoso y amable, parecía que su interior se tratara de una llama a la que tras la desaparición de Xena la hubieran vertido un cubo de agua mas fría que el hielo. Al oírla, todos notaron como su ánimo descendía notablemente hacia la tristeza, pero solo Iolaus intentó consolarla. La rodeó por la cintura.
"¡Vosotros dos!" gritó Eve añadiendo una sorpresa más a la conversación "¡Joder, da asco veros! Aparte de lo melindrosos que estáis, sois mas pegajosos que la miel. Amaros si os apetece, pero no nos lo estéis demostrando a cada momento" se quejó.
"Eve" la llamó la atención Gabrielle sorprendida.
"¿Qué?" contestó retadora. Ares no pudo evitar una sonrisa. Ahí estaba Livia, su Livia, su Princesa Guerrera "¿Te parece mal que diga lo que pienso?"
Gabrielle no sabía que responder. Estaba mosqueada. Todos lamentaban su situación, pero nadie arremetía contra nadie por ello, y menos en un plano tan emocional. Iolaus la abrazó un poco más fuerte, intentando calmarla, mientras le susurraba en el oido: "Creo que también es una diosa. No le contestes, deja que se calme, para que no huya como Xena".
"¡¡Otra vez!! ¡Ahora susurros! Pareceis dos babosas. ¡Babosas humanas!" gritilló, lanzando una bola de poder del tamaño de una mano. Dió a Gabrielle en todo el pecho, propulsando apenas unos centímetros hacia atras a la pareja. Entre los brazos de Iolaus, Gabrielle se deslizó hasta el suelo tumbándose por el dolor.
"¡¡EVE!!" gritó Hércules, lanzándose sobre ella.
"Déjame en paz"" siseó malignamente, parando su vuelo, con otra bola de poder. Acertó en todo su rostro. Para cuando pudo ponerse en pie, apenas sabía con exactitud donde se encontraba, y tampoco podía ver.
Para mayor confusión, Ares llevó a cabo otra parte más de su plan. Recitó de nuevo las palabras que le volverían invisible al tiempo que nadie podría acordarse de él. Tenía otras cosas que hacer.
Plop.
Xena había cambiado su postura. Se encontraba simplemente sentada, apoyada aun en una de las paredes, con la cabeza echada hacia atrás. En su interior, como si cupiesen romanos y musulmanes, parecía que ambos ejércitos estuvieran organizando la batalla del siglo. Y dolía. Pero no podía más que llorar silenciosa, esperando a que aquello pasase, porque tenía que pasar.
Y justo, pensando eso, en aquel instante, una de las gotas, plop, calló sobre su frente. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo, mientras notaba un incómodo frío, mayor del que hasta entonces había tenido en aquella quejumbrosa y calada cueva. Pero con solo desearlo, cerró los ojos y todo su cuerpo, alcanzó la temperatura que deseaba. Con tan solo desearlo había calentado su cuerpo, pensó, ¡Aquello era magía! Y la había hecho ella. ¡¡Era una diosa!!
Durante solo un segundo se odió a si misma, antes de comenzar a gritar.
Se encontraba en el trono, sentado y apoyando su cabeza sobre su hombro. Junto a él, sentada en el reposabrazos, se enconrtaba Sauba. Notaba su desquiciante mirada en su cuello y eso le irritaba, pero intentó figurar que ni la sentía. Tenía que pensar cuanto tiempo sería el adecuado.
"Ares".
"¿Qué?" preguntó, girando el rostro lentamente. ¡Le tenía harto!
"¿No tendrías que ir ya?"
"Eres la oráculo, ¡Dímelo tu!"
"¿Qué te hace pensar que me apetece oír sarcasmos?"
"¿Y a tí que te hace pensar que me apetece oírte?"
"El hecho de que aun me tienes aquí" siseó mirándole sonriente, como si aquello hubiese sido una victoria. Miró sus manos y dijo "Lo pre-siento, este es el momento".
"Prepara todo. La hoguera, las hierbas y que no se te escape ningún detalle".
"Es un ritual muy complicado, no tiene por qué salir todo perfecto" siseó, recibiendo su furiosa mirada "Lo digo en serio, es complicado y alguien podría salir herido".
"Pues asegúrate de que esa persona no sea Xena, o sino lo que le ocurra, también te pasará a ti".
"No es justo. Además, ¿por qué ella? ¡Convertirla en la diosa de los dioses! Ni se lo merece". EL dios estaba a punto de hacerla volar por los aires, porque la sangre le hervia como pocas veces, pero en vez de descargar su furia, tomó otra medida.
"¿No te parece digna del cargo?" preguntó mirándola a los ojos "¿Entonces, a quién preferirias? ¿A ti?" musitó acercándose a ella.
"Quizas..." contestó en tono meloso..
"Pues ni te lo pienses" contestó él seco, devolviendola con un golpe duro a la realidad "Cuando venga con ella, has de tenerlo todo listo, ¿alguna duda?"
"Ninguna, mi dios" farfulló molesta.
Todo el campamento, aun sucumbiendo a las palabras de Ares, para que no se dieran cuenta de su falta, estaba consternado. Eran de nuevvo uno menos a como habían empezado el dia: Eve, como hiciera su madre, había desaparecido cual diosa. Parecía la viva reencarnación de Livia, solo que con deidad incluída.
Se habían parado en mitad del camino, pues no tenían ningun plan con el que continuar: habían perdido las huellas del que fuera el líder del ejército y no sabían por donde continuar. No del todo dándose por vencidos, habían decidido de mutuo acuerdo realizar un descanso. Ahora cada uno estaba sentado en un rincón de una explanada entre los árboles en un silencio incómodo.
No sabían el tiempo exacto que llevaban asi, pero superaba la hora. Y justo en ese momento, en el que parecía que se quedarían asi de por vida, se oyó un gimoteo. Intento que apenas se oyera, pero era tal la falta de sonido, que todos lo oyeron alto y claro y miraron a Gabrielle. La bardo ocultaba la cara entre las manos, cuando notó como los brazos de Iolaus la abrazaban de nuevo, fuerte y protectoramente. Se dejó llevar, llorando débilmente entre sus brazos.
Joxer los observó, pero apenas se acercó a ellos, junto a Hércules. No había forma de no verlo: Iolaus quería a Gabrielle y por mucho que le repatease, era fielmente correspondido.
Asi que los cuatro juntos y unidos por la desesperación, esperaron a ver que sería lo siguiente.
Desde lejos, Ares los observaba, sintiendo una rabiosa felicidad. Todo salía como estaba planeado. Ojalá, en su época de dios, sus planes hubiesen podido salir asi de bien. Aunque en tal caso, quizás no se encontraría en ese momento, con Xena a instantes de ser su mujer y con Hércules en la palma de la mano.
Dejó su mente en blanco, cerró los ojos y se preocupó en cambiar su aspecto. Su cabello negro, se volvió al instante largo, su musculatura, en las curvas de una mujer y sus ojos negros, en azules como el mar. Como hiciera con Hércules, había cambiado su aspecto, convirtiéndose en Xena. Hasta su voz sonaba igual. Respiró hondo, preparado para su gran actuación. Carraspeó y apareció en el campamento:
"Hola" los saludó. Todos la miraron como si se tratara de un espejismo.
Tercera parte
"¿Qué os ocurre?" continuó Ares, disfrazado de la guerrera "Parece que hayais visto a un muerto."
"Tu hija..."
"Si, lo sé. Ha seguido mi ejemplo" siseó "¡Se a convertido en una diosa!" celebró "Y según me ha contado, la habéis hecho de rabiar."
"Eso no es así, Xena" siseó Hércules acercándose tras ella "Ella estaba especialmente enfadada y atacante, como si volviera a ser Livia. ¿De verdad quieres eso para tu hija? ¿En vez del camino mortal, enseñando la palabra de Eli?"
"¡Pues claro que prefiero que sea diosa!" contestó Ares "Lo otro era una auténtica cursilada. Esta nueva carrera de Princesa Guerrera la pega más, ¿no creéis?"
"Claro que no, Xena" dijo entonces Gabrielle con fe y fuerza en su voz, adelantándose a sus tres amigos "Y tu, sino estuvieras bajo los efectos de esa divinidad que eres ahora, pensarías como yo."
"Venga ya, rubita, tu eres el vivo ejemplo. ¡Toda tu vida haciendo el bien y lo único que has conseguido es un marido muerto, un amigo que te ama, pero que es un payaso..." siseó mirando a Joxer "...otro que te ama, y tu le amas (¡Oig! Que lindo), pero que no podéis estar juntos y por último una amiga que ahora que es diosa, ves que pasa de ti, porque en verdad eres insignificante" enumeró cada cosa con los dedos de la mano "El camino de la paz es una mierda. ¡Prefiero que siga el de la guerra!"
"No eres tu la que habla, Xena, no eres tu" siseó Gabrielle aterrada.
"¡¡Pues claro que soy yo!!" gritó enfurecida, lanzándole una bola de poder. Alcanzó su estómago, como hiciera Eve. Al verla caer en el suelo y llorar profundamente, comenzó a reir cruelmente, llegándose a doblar de la risa.
"¡¡XENA!!" pronuncio su nombre Iolaus, totalmente fuera de si. Ares se lo quedó mirando, y como si lo viera a camara lenta, observó como se lanzaba contra él, con al espada desenfundada. Movio sus dedos, cogiendo el control de la espada telepáticamente. Se la quitó de la mano y la agarró con la suya. Sonrió, le guiñó un ojo y la clavó en su estómago. Apenas un segundo de acción, y Iolaus caía al suelo. Nadie hablaba. Ni nadie se movía. Tan solo el joven hombre gimió al caer sobre el suelo. Hércules y Joxer se lanzaron hacia él, y Gabrielle, que tardó mas en reaccionar, lo hizo de otra forma. Sacó sus sais con total confianza y con una mirada que irradiaba profunda decisión, avanzó hacia Ares. Quería luchar. Pero él no, así que se limitó a sonreir y cruzando los brazos a la altura del pecho añadió:
"¿Crees de verdad que tienes alguna posibilidad? Déjalo, Gabrielle, te perdono la vida, por los viejos tiempos" Y ¡Paf!, desapareció.
"¡¡Xena, vuelve!!" ordenó Gabrielle. Pero no fue asi, Ares no la hizo caso y reapareció frente a una cueva. Su aspecto ya había cambiado, volvia a ser Ares, vestido con ropajos mas normales y algo rotos. Se añadió también un corte seco en el brazo izquierdo. Se despeinó y se sintió listo para entrar en la cueva.
No había apenas luz, pero a él no le haia falta. Pudo verla sentada en el fondo de la cueva, mirandole con los ojos abiertos.
"¿Xena?" la llamó "¿Estas ahí?"
"S-S-si, al fondo" siseó. El comenzó a caminar, fingiendo que no veía algunas piedras con las que chocaba "¿Cómo has llegado aquí? ¿Cómo sabias dónde me encontraba?"
"En... en algun sitio tenías que estar" jadeó fingiendo estar cansado. Se dejó caer al suelo, resvalando por la pared. Xena se agachó frente a él mirándolo sorprendida. El sonrió y le robó un rico beso, dejándola aun mas perpleja "¿Cómo te encuentras?" preguntó Ares acariciando su rostro.
"Como una sucia diosa" respondio ella, enfurruñada, sentádose junto a él, apoyada en la pared "He aparecido aquí, y antes en dos sitios mas" siseo apoyando la cabeza en su hombro, mientras le dejaba rodear sus hombros por uno de sus brazos "Cada vez que aparecía, la gente me miraba con temor, casi con con pánico. Me vine aque, porque no hay nadie."
"¿Quieres que me vaya?" preguntó abrazándola aun mas fuerte.
"No, tu no" murmuró acomodándose mas entre sus brazos "Se que tú nunca me mirarías con temor" suspiró.
"No, claro que no" Besó su frente escuchándola respirar, con dulce tranquilidad "porque ahora tu y yo somos seres idénticos" pensó para si, abrazándola mas.
"¿Y los demas?" oyo que susurraba al cabo de unos segundos. El respiró hondo, fingiendo tener algo malo que decir. Empezaba la siguiente parte del plan "Di, Ares, ¿dónde estan" insistió mirándole a los ojos. Pero el quiso esperar alpo mas "¡Dímelo!" exigió, golpeando el suelo. El choque retumbó y donde había golpeado, se iluminó una intensa llama.
"Vaya" siseo Ares, deslumbrado.
"Perdona" añadió ella mientras la llama desaparecía.
"No quisieron venir, Xena" murmuró Ares "Hércules dijo que eras malvada y convenció a Gabrielle para que no me acompañara. Iolaus dijo que si querías volver, lo harías. Yo intenté que no les hiciese caso y cuando me fui, Hércules tuvo la delicadeza de despedirse de mi con una herida, en un intento de detenerme" murmuró señalando su brazo.
"¿Cómo te lo hizo?"
"Con una rama."
"Pero, ¿y Eve?" preguntó sin creerse todo aquello. Con esa pregunta, le había pillado. No estaba seguro de que decir.
"Ella se mantuvo al margen. Antes de que yo me marchara, ella ya se había ido con los demas seguidores."
"No, no puede ser" musitó Xena imaginándose a todos rechazándola y metiéndose con ella.
"¿Me llamas mentiroso?" cuestionó dolido.
"No, no, no es eso" siseo ella, pero es que no pueden haberse portado asi, no me pega en ellos" gimió. Estaba triste. Aun sin llegar a creérselo, solo figurárselo, la mantenia triste.
"Piénsalo, Xena, Hércules me tiene envidia, Iolaus y Gabrielle ahora son pareja, Joxer, sigue a Gabrielle hasta la muerte y Eve solo vive por Eli" recontó "no es algo tan descabellado pensar que todos se hayan puesto de acuerdo, ¿no?"
"¿Pero, en mi contra?"
"¿Quieres que vayamos a verles?"
"Si. Estaría bien comprobar exactamente que ha ocurrido" pensó en voz alta, poniéndose de pie "¿Dónde estan?"
"En la explanada de la batalla" comentó "Pero no hace falta ir a pie, Xena, eres una diosa" murmuró el sin atreverse a mirarla a los ojos. Ella agarró su mano con brusquedad y Ares notó que desaparecian.
"Esta estable" murmuró Joxer.
"¿Estable? ¿Entre la vida y la muerte? ¡Qué bien!" se jactó Hércules sarcástico.
"Ninguno es médico, asi que es bastante lo que hemos hecho" respondió firme "Y si no lo crees asi, venga, ¿qué propones hacer?"
"No os peleis" exigió en un susurro Gabrielle "Es lo último que necesitamos. Y nada de esto, ni nuestra situación ni el estado de Iolaus es culpa nuestra."
"Si, tienes razón. Perdona Joxer" murmuró "Deberiamos prepararnos para Xena, ahora es una diosa, quizas sea peligrosa."
"Si, pero va a dejar de serlo" dictaminó Gabrielle.
"Si, pero aun la veremos alguna vez antes de que sepamos como deshacer lo ocurrido" murmuro Hércules, que no se imaginaba cuan en lo cierto estaba.
Mientras sentía que en breves momentos la hierba aparecería bajo sus pies, volvió a aplicarse el hechizo de invisibilidad. Recitó las mismas palabras y dejó la mente en blanco, pero aquella vez, su truco, no le iba a salir tan perfecto como cabía esperar.
Xena se hizo visible frente a Joxer, Hércules y Gabrielle. Estos se juntaron frente a Iolaus y sin apartar la mirada de Xena, sacaron sus armas. Solo era una medida, no querían utilizarlas contra ella; aunque aun asi no pudieron evitar que su mirada tuviera algo de rencor.
"¿Qué te dije?" murmuró Hércules a Gabrielle. Xena se entristeció. Por esa frase se había percatado de que desde luego habían hablado de ella. Quizas Ares no se equivocaba. Se le inundaron los ojos. Suspiró y miró a su alrededor, fijándose en Iolaus.
"¿Qué a ocurrido?" preguntó Xena, haciendo caso omiso a aquel comportamiento.
"Que Iolaus esta muy mal herido, pero no muerto, asi que no pienso dejar que te acerques a él" respondió secamente Gabrielle. Xena no podía creer lo que oia. ¿De verdad podía su amiga pensar que por ser diosa ya sería malvada? ¿Y tan malvada como para matar a su pareja?
"Pero..." Apenas dijo esa palabra, Hércules y Joxer reaccionaron como Gabrielle, poniéndose junto a ella, frente a Iolaus, como resguardándole de la guerrera. Ella se tensó, se guerdó de poner ningun gesto de tristeza y añadió.
"Asi que creeis que podria matarlo, ¿si?" cuestionó "Solo porque soy una diosa."
"No. solo por como te has comportado."
"Mi estado no es culpa mia, aunque supongo que eso no os importara, claro."
"¡Ah! Por supuesto, esto" contestó Joxer señalando a Iolaus "lo ha hecho tu estado, no tu."
"Xena, no queremos pelear contigo."
"Y por lo visto, no quereis tampoco hablar conmigo, asi que lo que mas os apetece es que desaparezca" farfulló. Se los quedó mirando. Ninguno contestó "De acuerdo" sonrió "Ares tenía razón. No mentía. Lamento haber confiado en vosotros."
"¿Y qué vas a hacer? ¿Matarnos?" preguntó Joxer. Xena, fuiosa por el comentario, movio su mano, creando una bola de poder en ella. Lo hizo como acto auto reflejo. La había enfadado y debería pagar por ello. Junto a Joxer, vió a Gabrielle estremeciéndose al verla mostrar sus poderes. Pero eso no la hizo dudar; se juntó mas a Joxer, mostrando que herirle era como herirla a ella también y la haria pagar por ello.
Xena lanzó una risa cruel y fría ante ese comportamiento. Cada carcajada desprendía negra maldad: "Pero... tu no amabas a Iolaus? Decídete" siseó antes de desaparecer. Gabrielle se sonrojó por el comentario y ni siquiera miró a Joxer. Buscando en algun sitio donde posar su mirada mientras la adrenalina desaparecía, se topó con Hércules. Se encontraba tambaleándose y con algo de delicadeza, se dejó caer. Quedó sentado, agarrándose la cabeza entre las manos.
"¿Qué te ocurre?" preguntó Gabrielle agachándose junto a él "¿Te ha hecho algo?"
"No, es solo..."
"¿Estas mareado?" insistio Joxer.
"¡No!" se quejó "Es algo que ha dicho Xena. Pero no consigo recordarlo" gimió ofuscado, frotándose la sien "Es como si algo me lo impidiera."
"Ahora... ahora que lo mencionas... yo" siseo Gabrielle, notando unas dolorosas punzadas en la frente. Habían escuchado el nombre de Ares y su mente se esforzaba por recordarlo luchando contra el embrujo e intentando zafarse de el.
"A mi lo que me ha resultado extraño es lo de que Ares tenía razón. ¿Cuándo habrá hablado con él?" preguntó Joxer. Gabrielle y Hércules se lo quedaron mirando. No podían creer lo que oían. Joxer había resuelto en segundos su quebradero de cabeza, y sin darse cuenta. Quizas su mente era tan simple, que el embrujo había pasado de él. Por una vez la "no inteligencia" de Joxer había servido de algo.
"¡Si!" anunció efusiva Gabrielle "¿Dónde esta Ares? Ahora que lo veo con claridad, siento que desde que vieramos venir al inmenso ejército contra los seguidores, no le he vuelto a ver."
"Crees que..." susurró Joxer.
"No lo se. Tengo la mente algo nublada, es como si algo de lo que ocurría se me hubiese ocultado y ahora que ha caído una especie de muro, hasta que no se aparte el polvo, no podré saber que es lo que ocurre."
"Me repites" dijo Joxer, poniendo gesto confundido.
"A ver, zopenco, lo que ha dicho es que alguien nos ha embrujado, y ahora que estamos libres de ello, y en cuanto los efectos secundarios se pasen, sabremos quién esta detrás de todo esto."
"¡Ah! A ti se te entiende mejor que ha Gabby."
"No me extraña que el hechizo pasara de ti, Joxer" jadeó cansado Hércules, mientras Gabrielle aguantaba la risa.
"Xena, Xena, ¡Xena!" No servía de nada. Ares podía subir el tono tanto como quisiese, pero ella seguía mas interesada en destruir el árbol con sus bolas de poder. Si bien el primer árbol lo había tirado con 12 intentos, ahora los podía derrumbar a la segunda. Ares estaba fascinado, pero al menos de momento no podía demostrarlo "¡¡XENA!!" gritó agarrándola por la cintura, para evitar que destruyese el siguiente árbol. Pero aun asi cayó, con tan solo el impacto de la bola en él. Fingió que se asustaba y se separó de ella, lo que la hizo parar su tiro al blanco.
"¿No dijiste que tu no me temerías?"
"Y no te temo. Me sobresaltaste, nada mas" siseo.
"¿Seguro?"
"Si" contestó mirándola dulcemente a los ojos "Se que finges estar eufórica por tus poderes, pero se que no es del todo asi" añadió de repente. Xena apartó la vista y quiso girarse, pero el agarró su brazo, impidiéndoselo y pidio su mirada "Escuchame por favor. Se que siempre has tenido la teoría de que los dioses eran seres malvados e incluso la actitud de los que fueran tus amigos hacia ti, te lo habrá confirmado, ¿no?" preguntó "pero deshazte de esas ideas prefabricadas, lejos de los perjuicios verás que ser un dios no conlleva ser malvado. Yo te lo puedo decir por experiencia, sabes lo malvado que fui, peor en todo momento pude dejar de serlo."
"Si, pero, ¿elegiste ser malvado, no?" siseo "Creo que lo prefiero" murmuró mirándole "Y si no te gusta..."
"No me gusta, me encanta" chispeo maravillado. Su transformación había acabado. Definitivamente había renacido, y ahora era diosa y junto a él podria al fin convertirse en la reina del los dioses. Un escalofrio le recorrió por entero.
"Tu nunca podrías temerme" siseo sonriente, dejando ver que a su voz le acompañaba la alegría absoluta.
"Yo solo puedo amarte" contestó. Acercó su mano a su rostro y acariciando su mejilla se acercó a besarla. Fue dulce y caliente, lleno de amor, quizas no del todo sincero, pero tan fuerte como el que mas.
La rodeó con sus brazos y la hizo desaparecer con él.
Xena reconoció la sensación de vacío dentro de ella al ser transportada, pero no preguntó, solo siguio besándole. Y cuando al fin el beso terminó, mirando su alrededor, se sintio en medio de una jungla. Una jungla comprimida en un templo, como pudo comprobar.
"Este templo es de Sauba. La oráculo de Zeus. Ahora es tuyo" murmuró Ares, mostrandole cada rincon del lugar.
"No es suyo, es tuyo" se quejó la oráculo apareciendo tras ellos "La linda pareja de dioses" murmuró viendo como se agarraban por la cintura "¿Sabeis que ahora sois el legado del Olimpo? ¿Los destinados a restaurar su poder en la tierra?"
"¿Él se convertirá en dios?" preguntó Xena.
"Ya lo es" siseo ella.
"Ah" Xena no supo que mas decir. De alguna forma, en su interior, ya lo sabía "Curioso. Yo destruí el Olimpo y ahora lo presido."
"No es la primera vez que él que destituye, sustituye" susurró Ares besando su mano.
"¿Y entonces...?"
"Entonces... ¿quieres gobernar conmigo?
"Hmmm... si, porque no. No se me ocurre nada mas maravilloso" siseó.
"¿Y creeis que Ares ha vuelto a las andadas?" preguntó Joxer.
"Me duele pensarlo, pero es el sospechoso con mas posibilidades de recaer. Además cuando ocurrieron los ataques el estuvo desapareciendo" comentó Hércules.
"Si, pero también antes había desaparecido" admitió Gabrielle.
"Si, pero creo que yo vi como creaba una bola de poder."
"¡¿Qué?!"
"En verdad no se si la creó, o ya la tenía, pero me parecío ver una en su mano el primer dia que desaparecio. No le di importancia, porque lo achaqué a los celos" se escusó.
"De acuerdo, entonces para avanzar sea o no verdad, debemos considerar a Ares un dios."
"Y en caso de que estemos en lo cierto, estarán en su templo."
"¿En cuál de todos?" preguntó Hércules preocupado "No hay mas dioses aparte de Xena, Eve y Ares. Podrían estar en cualquier lugar, todos los santuarios son suyos."
"No del todo. Te olvidas de una diosa, Afrodita" recordó sonriente Gabrielle.
Xena y Ares se habían perdido juntos y la habían indicado a ella, Sauba, que organizara todo y la oráculo, en su jungla metida dentro del templo, preparaba el ritual. Mas de una vez se sintió tentada a crear una trampa mortal para Xena. Sabría hacerlo, pero nadie querría enfrentarse a la ira de Ares tras aquello. Siguió creando un círculo con hierbas en la explanada, frente al trono. Mientras iba depositando las especias recitaba palabras en alto, como hicieran sus antepasados para coronar a Zeus y Hera. Aquella construcción desprendía poder a raudales. Solo dos dioses podrían contener todo el poder que el ritual segregaría. Un único dios, o incluso un millón de hombres, morirían si lo recibiesen.
Se imaginó a Xena, sola, con el ritual finalizado, el círculo ardiendo y todo el poder atravesando cada parte de su ser y matándola dulcemente. Un escalofrío de felicidad la recorrió ante esa imagen.
Y la botella volvió a quedarse vacía. Murmuró unas palabras, que formaban un hechizo y volvió a encontrarla llena de licor. Se la llevó a la boca y le dio un gran trago, deslizando el líquido ruidosamente, mientras quemaba su garganta. Suspiró. Como diosa que era, podía emborracharse, pero nunca caería frita por el alcohol. Por un momento deseo ser mortal y no sentir todo lo que en su interior sentía: notaba, como diosa del amor, que dos poderosos dioses se encontraban juntos y unidos por mil besos. Sin duda eran Xena y Ares. Al tiempo notaba una pequeña fuerza, digna de una pequeña diosa, Eve, que estaba destruyendo a despajo y por aburrimiento. Y como remate final sentía a Sauba preparando un ritual para nombrar a Xena y Ares, dioses de dioses. Un escalofrío de terror la recorrió.
Dio otro trago a la botella. La culpabilidasd la mataba por dentro.
"¿Afrodita?" pregunto una voz detrás suya.
"Gola, pequeña bagdo. Gercules, Goxer, encantada de vegos" siseo sin girarse hacia ellos ni soltar la botella. Les había notado en cuanto habían atravesado la puerta trasera.
"¿Estas borracha?"
"Todo lo que puedo estaglo."
"¿Por qué, hermanita?" preguntó Hércules quitándole de la mano la botella.
"Pogque todo ez una miegda, todo se va a la miegda y ¡Yo estoy eza una miegda! Ellos se cazarán y reinarán; ella los protegeda y hazta tendrán una ezpecie de hija" gritilló mostrando su alto grado de ebriedad "Y nada debería zer azi. ¡¡Las deidades deberían habed muerto!! O haberme elegido a mi" murmuró, antes de ponerse a llorar amargamente.
"¿De qué estas hablando Afrodita?" preguntó Joxer.
"Jejeje, tu nunca te has enterado de nada" siseo burlona, dándose unos golpecitos en la sien "TE lo dide dezpacito, ¿zip?: Ares dios, porque todaz laz deidadez de los dioxez matados pod Xena ze metieron en él. El conviedte a zu amod y a la hija de ezta en diozesz y ahora quiere convertirce en dios de dioses, ¿zi?"
"¿Y él atacó a los creyentes de Eli?" preguntó Hércules.
"Si."
"¿Cuánto tiempo lleva siendo dios?" quiso saber horrorizada Gabrielle.
"Desde que Xena matara a las Furias. Epro que el sea consciente... algo menos, un par de semanas" siseo poniendo los ojos en blanco al calcular la cifra "Es un orgulloso. ¡Desde que es dios no ha venido a verme!"
"¿Nunca? ¿Ni te pidió que permanecises en silencio?" preguntó Gabrielle.
"¡No! ¡Ya te lo he dicho!"
"Quería que nos enterasemos" siseo Gabrielle.
"Estoy de acuerdo" murmuró Hércules.
"Pues si quiere que le encontremos, asi sera" decidió la bardo.
"Pero, ese plan es caer directamente en su trampa" dijo Joxer.
"Si quieres puedes quedarte."
"No, yo so la voz de vuestra conciencia, pero eso no significa que no os siga" sonrió "Ya lo sabéis. ¿Dejámos con Afrodita a Ioalus?"
Sauba se encontraba preparada. El círculo estaba preparado y listo para coronar a los dos dioses. Su pequeño anhelo aun la perseguia: se imaginaba a ella con él, no a Xena, en todo caso ella estaba muerta y pudriéndose en alguna parte del mundo y era ella la que descansaba entre sus brazos como diosa de dioses... hmmm... pero en seguida volvía a la realidad, como en ese instante. Vió aparecer a ambos, delante Xena, con Ares detrás, rodeándola y mediéndola. Tal y como ella desearía ¡¿Cómo conseguiría aguantar sus ganas de matarla?! Respiró hondo. Él beso su cuello y apartando por un segundo sus ojos de los de Xena, dijo:
"¿Está todo listo?"
"Si, ¿estás seguro?" preguntó retadora, mirándole a los ojos. Ares no podía creerse aquel comportamiento. Creó una bola de poder en su mano y cogió impulso para lanzársela. Pero notó los dedos de su diosa sobre su brazo, pidiéndole con suave tacto y un dulce apretón, que se calmase.
"No la hagas caso. Aun nos sirve" recordó.
"¿Entramos?" pregunto Joxer. Observó el exterior del edificio: por las ventanas y entre las grietas salían dianas, plantas y vids. Era curioso de ver y no podían imaginarse el interior.
"Este es un lugar importante, pertenerce a Sauba, ex-oráculo de Zeus. Si en algun lugar debía comenzarse una reconstrucción, era este."
"¿Lo conocías?"
"No, solo he oido hablar de él."
"¿Tendremos que entrar por la puerta grande?"
"No hay tiempo para buscasr puertas traseras. Además asi, al menos, nos los encontraremos de cara, porque con su poder, me temo que entremos por donde entremos, nos detectarán al instante" comentó Hércules caminando hacia la puerta. Pero Gabrielle le detuvo agarrando su brazo.
"¿Crees que ya se habrán coronado?"
"Creo que no, Gabrielle. Lo hubiesemos notado. Seguro que aun hay tiempo."
Ares y Xena miraban a Sauba, siguiendo sus instrucciones y agarrados por la mano, notaron un frio sentimiento. "¿Lo has notado?" preguntó Xena apretando con mas fuerza su mano.
"Si, han vuelto los malos amigos. ¡Date prisa!" le exigio Ares al oráculo.
"¿Por qué Ares?" preguntó Gabrielle detrás suyo "Temes el momento de: ¿Alguien tiene algo que objetar?"
"No, temo el momento de empezar nuestra unión con vuestra sangre."
"Tranquilo. Eso no va a ocurrir" sonrió Hércules "Deja a Xena en paz y devuelvele su mortalidad."
"Jajajaja, ¡Idiota! ¿Crees qué esta aquí en contra de su voluntad? Además, no creo que desee que le arrebate su deidad" murmuró "Es suya y de nadie mas y la utilizará para reinar junto a mi, ¿verdad?" Xena abrió la boca, para ir a decir algo, pero Gabrielle la cayó.
"Xena, te hemos venido a buscar. Afrodita puede ayudarte. Como tu nos dijiste, tu estado no es cosa tuya."
"Yo lo he elegido"
"¡No! Él lo ha hecho por ti" murmuró Gabrielle.
"Sigue" pidió Ares mirando a Sauba. Ambos dioses se giraron hacia el oráculo.
"No lo vamos a permitir."
"Uy, ¡Claro que si!" siseo Ares. Señaló con su mano a Hércules y este voló literalmente por los aires, chocando contra un grupo de arbustos. Los ojos de Xena se humedecieron y Ares le dio un apretón con su mano, arrepentido "Venga Xena, cuando esto acabe, todo estará bien."
"¡Ni lo escuches!" exigió Gabbrielle "Tu sabes que no es así" Xena miró a Gabrielle y luego a Ares. Tenía la duda en los ojos y una interrogación en la cara. Gabrielle era lo mejor de su vida, cuando su bando era el del bien, y Ares era lo mejor de su nueva existencia. Elegir a uno de los dos era elegir su destino.
Pero Ares la malinterpretó. Sentía su duda, pero por una vez no supo con exactitud a que se debía y la achacó a que echaría de menos a su mejor amiga.
Creo una fina lámina de ambrosía en su mano, y en la otra un cuchillo. Se arañó con él un dedo y dejó que su sangre se mezclara con el alimento divino, como hiciera con Eve, antes de darle la ambrosía. Desapareció de su lugar junto a Xena, apareciendo tras Gabrielle. La agarró del cuello y la cintura, inlcinándola violentamente hacia atrás. Hércules y Joxer hicieron amago de acercarse, pero Ares les aconsejó que no con la cabeza:
"No intenteis nada, ningun gesto heroico y kamikace, o morirá."
"¿Qué vas a hacer?" ¿Incluirla en tu ejército de nuevos dioses?"
"¡Qué listo! Acertaste" murmuró Ares, agarrándola con mas fuerza, mientras acercaba la ambrosía a su boca. Notaba a la bardo revolviéndose entre sus brazos. Pero no tenía fuerza para librarse. La ambrosía atravesó sus labios; ya no había vuelta atrás. La soltó y ella cayó de rodillas al suelo. Ares se dirigió entonces hacia el altar mientras Joxer y Hércules ayudaban a Gabrielle. Esta tendió un pequeño trozo que no había llegado a su garganta. Miró a Hércules al tiempo que su cuerpo ardía a causa del rápido cambio que le habían obligado a sufrir:
"Con esta... esta cantidad se ambrosía será suficiente para... para Iolaus. Solo limpiala de la sangre de ese bastardo, ¿si?" pidió Gabrielle, antes de bajar el rostro.
Cuando volvió a levantarlo, su mirada no era la misma. Tenía crueldad, maldad, sangre fría... inmortalidad. Se puso en pie y sin retirar ni la sonrisa, ni la mirada de Hércules, lo abofeteó, lanzándolo por los aires, como hiciera Ares momentos atrás. Pero el héroe no soltó de su mano la ambrosía, ni en el impacto. Joxer ayudó a alzarse a Hérules mientras Gabrielle andaba, flotando por el aire, hasta estar cerca de Xena y Ares.
"Sauba, enciende el círculo. Gabrielle nos protegerá los segundos que dure el ritual" ordenó Ares. La oráculo hizo un juego de manos, haciendo aparecer una pequeña antorcha en su mano. El fuego, verde esmeralda, parecía no quemar ni ir a apagarse. Sauba sonrió contenta con el resultado, antes de bajar la llama, para que todo el círculo de hierbas y especias, comenzara a arder. Al hacerlo, toda la construcción pareció encenderse en el mismo instante. Las llamas comenzaron a aumentar su tamaño y haciendo una especie de cúpula, se unieron entre si al llegar a una altura superior a los dos metros.
"¿Entramos?" preguntó Ares con una dulce sonrisa.
"Venga, adelante" la incitó Gabrielle.
Pero Xena se encontraba mirando al frente, estrabiada de nuevo en sus pensamientos. Ares había decidido que Gabrielle podría suponer un problema y ¡Paf! En menos de un segundo la había transformado en un ser maligno como ella. Ares era malvado, era capaz de destrozar todo lo bondadoso, todo lo bueno y correcto de su vida, es decir, Gabrielle, en menos de un segundo. Lo había manchado con su imortalidad, su crueldad, su deidad y su rastrero poder. Y ella iba a garantizar su obra, convirtiéndose en su reina.
Le miró a los ojos antes de decir nada:
"Tengo dudas."
"Yo no. Confío en ti" contesté él. Dio un paso y atravesó el campo de fuego, mientras oía a Sauba decir "Ares, ¡No podrás salir!"
"No importa" contestó éste "No me pasará nada. Ella entrará conmigo. ¿verdad, Xena?"
"¡Entra! Solo será un segundo y despues tendrás todo cuanto deesees. Poder, ejércitos, riquezas y territorios. Piénsalo, ser dueña de todo ello por una eternidad. Y yo estaré junto a ti" comentó Gabrielle. En su voz eufórica y excitada se notaba un siseo malévolo.
"Xena, no lo hagas" rogó Joxer detrás de ella. Estaba mas lejos que Gabrielle, asi que su voz se oía con dificultad, pero clara "Sabes que no es lo correcto" musitó. Tenía el brazo de Hércules sobre su cuello, en un intento de ayudarle a ponerse en pie "¿Qué crees que querría en verdad Gabrielle si no tuviese en sus venas la sangre de Ares? ¿Crees que te pediría lo que te esta exigiendo ahora? ¡¡No!!" exclamó. Miró a Joxer, y luego a Hércules, maltrecho y herido. Joxer había sacado fuerzas y dejando a un lado su normal actitud había actuado valientemente, para hablar como la voz de la conciencia de Xena. A falta de todos los demas él seguía alli, para recordarle lo correcto. ¿Y dónde estaban los demas? Contaminados y maltratados por Ares. Miró hacia el círculo de fuego, diciendo firmemente:
"No."
"¿No?" pregunto Gabrielle.
"¿Qué estas diciendo Xena?" cuestionó Ares, con un leve tono lloroso.
"Que eres malo. Y lo sabes. Peor no me lo has querido decir. Ahora yo he abierto los ojos" Ares hizo un amago brusco de salir del fuego, lanzándose contra Xena, pero como Sauba predijo no pudo salir de fuego. Xena se sobresalto por el asalto, pero sonrió al ver su imposibilidad.
"¡Es tu culpa!" gritó Gabrielle mirando a Joxer "¡¡MALDITO DESCEREBRADO!!" gritó fuera de sí. Lanzó una bola de poder, cuyo contenido daba la impresión de ser acero ardiendo... Cortaba el aire a una velocidad incalculable. Se oía como lo cortaba limpiamente. Pero no llegó a su objetivo. Xena interpuso su cuerpo. Notó todo el impacto en su cuerpo, pero apenas le dolió. Miró hacia Gabrielle y caminó sin quitarle la mirada. La que fuera una fantástica bardo, la esperaba irritada, espada en mano. La guerrera no la hizo esperar. Creo también un arma blanca en su mano, antes de acercarse a su amiga. Un metro las separaba cuando emepzó la lucha.
Xena comenzó lo que parecía un juego de desapriciones. La una se presentía a la otra, y desaparecían, para reaparecer al instante, intentando golpear a la otra. Gabrielle con la espalda de Xena en frente, elevó la espada, pero Xena ya se encontraba a su izquierda devolviéndole el golpe... al aire, pues Gabrielle ya no estaba.
Sauba y Joxer, los únicos capaces, intentaban seguir la pelea. Pero era imposible. Veían dos cuerpos, medio invisibles apareciendo y reapareciendo entre ataques y golpes. Ni si quiera eran capaces de decretar quien estaba ganando. O al menos, hasta el golpe de gracía.
Xena sintio a Gabrielle a punto de aparecer en su espalda. Decidió que no utilizaría mas poderes divinos. Había algo mas sencillo y eficaz. La técnica mortal. Gabrielle se materializó tras ella. Aunque Xena no había desparecido, no la veía. Estaba en el suelo, agachada. En cuanto la miró, esta la derrumbó de una patada. Un duro golpe contra el suelo. Xena no la dejó ponerse en pie.
"¡¡Xena!!" gritó Ares desde su cárcel de fuego. Notaba su cuerpo siendo recorrido por delicioso poder y si bien tenía que ser una sensación placentera, en poco se convertiría en su muerte si Xena no le acompañaba.
"¡¡ENTRA!!" ordenó Gabrielle, mientras de fondo Joxer negaba con la cabeza. La bardo se puso en pie. Miraba a algo que la tenía sorprendida, pero Xena, por si se trataba de un truco, no siguio la dirección de sus ojos. Pudo contar cinco segundos cuando se oyó un grito. Un grito agudo y penetrante, era de mujer "Jajaja, ¡Ilusa!" se carcajeo Gabrielle. La guerrera miró a Joxer desconcertada y sin hacer la pregunta, él la contesto:
"Sauba ha intentado penetrar el fuego, pero con rozarlo, este la ha consumido" No pudo evitar una leve sonrisa, y Xena se la devolvió inocentemente, guiñándole un ojo. Joxer se dio cuenta de que ya entonces todo iría bien. Tenían ambrosía para Iolaus, Xena volvía a estar cuerda y si nada ocurría Ares moriría en unos instantes.
Gabrielle miró a Xena, dando una vuelta a su alrededor. La rubia diosa parecía mas contenta tras ver el final de Sauba: "El amor nos lleva a hacer locuras. El ejemplo viviente: Sauba. No, espera, ¡Ya no vive!" sonrió burlona.
"La aunténtica Gabrielle nunca disfrutaría con una muerte."
"La auténtica Gabrielle es idiota" decretó "Venga, entra, le estas haciendo esperar."
"Sabes, estoy harta de órdenes."
"En cuanto seas mi diosa, no las recibirás."
"No" contestó Xena. Saltó esquivando la hoja de su espada, antes de contraatacar. Con un golpe hacia su brazo.
"Sssssssii" respondió, parando el golpe con el mango de la espada, antes de darle una patada en el estómago.
"¡¡No!!" insistió. Golpeo su rostro con la exterior de la mano, haciéndola caer. Cuando desde el suelo elevó el rostro, parecía cansada y derrotada, y con el labio sangrante por el golpe de Xena, parecía aun mas débil. Xena sintió un vacío en su interior al haber pegado de esa forma a su mejor amiga. Cuando hubiese tiempo, la pediría perdón como se merecía. Avanzó hacia el altar, quedándose frente al altar. Ares le sonrió. Sabía que no venía a unirse a él. Se sintió orgulloso. Ella era mas fuerte que él. Y aun asi hizo un último intento:
"Tu lo dijiste. Esto no podia ser tan fácil" sonrió humildemente Ares "Siempre surgen dificultades. ¿Superamos esta?" pidió con ojos brillantes, alzando su mano y tendiéndosela. Xena le miró, sonrió y negó con la cabeza. Ares sonrió también, retiró su mano y respiró hondo, gratamente complacido.
Xena se giró sobre sus talones, dándole la espalda, mientras se alejaba.
Ares observó el panorama, mientras sentía como todo para él acababa. Joxer sujetaba a Hércules, que se encontraba mal herido; Afrodita había aparecido en el fondo del edificio dispuesta a ayudarlos, Sauba estaba muerta, Gabrielle en el suelo, y Xena atándola previsoramente. Notó la mirada de Joxer, sobre él, mientras Xena se acercaba con Gabrielle hasta Joxer, dándole la espalda a Ares.
Suspiró, undido por el dolor que comenzaba a sentir en todo su cuerpo y gritó "¡¡QUE TODOS ME OIGAN: Yo maté a los seguidores, era yo disfrazado quien atentó contra Iolaus y yo quien rastreramente di ambrosia a Eve, Gabrielle, y a quien mas amo en este mundo!!"
Xena oyo todo aquello a sus espaldas y no quiso o no pudo girarse. A los segundos, vió como Hércules, Joxer y Afrodita cerraban los ojos. Distinguió una potente luz tras ella, acompañada de un grito reprimido y grave.
Mientras Gabrielle enfurecida se revolvía entre sus ataduras gritando, dos lágrimas silenciosas se deslizaron por las mejillas de Xena, inundando su corazón.
Eve se encontraba tumbada sobre el agua, flotando, pensando en la siguiente travesura, consecuencia de varias muertes, que llevaría a cabo. Respiró hondo. Aquel descanso era maravilloso. Cerró los ojos y se dejó llevar por la calma del lugar, por la falta de sonidos, por la brisa suave y deliciosa.
Pero unas manos sobre su rostro, estropearon el momento. Hundieron su rostro bajo el agua. Cuando, confundida, pudo volver a sacarlo, notó como varias personas la ataban. Con los ojos empapados, no podia distinguir nada, y para cuando pudo, se los taparon con un pañuelo. Se revolvió furiosa e iracunda. Pero de poco sirvió. La tenían bien agarrada.
Los tres se encontraban sentados, en una especie de semi círculo frente a la puerta, esperando a que Afrodita saliese con Iolaus, Gabrielle y Eve. Joxer estaba sentado frente a la puerta, Hércules a su izquierda, y Xena a su derecha. El torpe guerrero tamborileaba los dedos nervioso, intentando quemar el tiempo.
"Joxer..." siseo Xena.
"Si, si, perdona, ya paro" contestó dejando sus dedos quietos.
"No, eso no me importa."
"A mi si" bromeó Hércules, haciendoles reir en medio de esa tensión.
"Quería decirte..." murmuró Xena mirando a Joxer "...de echo quería deciroslo a ambos. Agradezco muchisímo lo que hicisteis por mi. Os estaré eternamente agradecida. Espero que podais perdonarme por lo que os hice y os dije. Si fuera yo, nunca os habría hecho daño."
"Tranquila, estas perdonada, y lo sabes" contestó Joxer con una sonrisa de oreja a oreja. No solían agradecerle nada demasiado a menudo. Xena le abrazó con una sonrisa igual de grande, antes de acercarse a Hércules.
"Te perdono, pero antes te doy las gracias por habernos elegido antes que... a él" siseo mirándola a los ojos.
"Sois lo mejor de mi vida... y él era lo peor" contestó, antes de que él la apretara entre sus brazos. Entonces frente a ellos y por fin, las puertas se abrieron dejando ver la figura de tres mujeres. En el medio Afrodita y a ambos lados de las diosas, Eve y Gabrielle y abrazado a Gabrielle, Iolaus. Estos al ver al grupo, corrieron hacia ellos. En primer lugar Eve y Gabrielle hacia Xena, apretándola entre ambas con cariñosa fuerza. Xena apenas se creía tener de nuevo a ambas a su lado. De tres pares de ojos se libraron lágrimas de felicidad. Gabrielle dejó a madre e hija juntas, antes de acercarse a Joxer y abrazarle con todo su cariño, como a Hércules, él cual hasta entonces había estado recibiendo a Iolaus. Gabrielle abrazó al semidios con todo su cariño, antes de recaer entre los brazos protectores de Iolaus.
Xena miró a todos.
Como dijo Ares, cuando todo acabase, estaria bien.
Todo había acabado, pero sin en y efectivamente, todo estaba perfecto, o casi todo.
Tres años despues
Xena se despertó bruscamente de un sueño. Estaba sudada y temblorosa. Mientras a su lado Gabrielle se levantó nada mas oirla jadear. Xena sentía aun el miedo que le había provocado aquella pesadilla. Gabrielle preguntó que había pasado:
"Ares, y muchos carros de guerra y él besándome y matando al mismo tiempo y todo ello en el mismo momento y luego un grito... y sangre" resumio la guerrera temblorosa, antes de sollozar. Gabrielle la estrecho entre sus brazos como se estrecha a una hija mientras Xena dejaba a sus lágrimas salir sin censura.
"Hiciste lo que debías."
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