DEDICATORIA: Para cristina, que , quitando sus cambios de humor, es una buena amiga (cris que conste que no lo digo porque me estes haciendo ese pequeño favor…)
Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: embrujadas13@hotmail.com
RENACIMIENTO
Por Marta Sofía
“Se que he de ser buena cristiana, madre, se que he de obedecer lo que mi padre me ordena y respetar el libro sagrado, pero…”
“¿Pero que hija?” pregunto La monja, Maria
“¡Todo esto me aburre!” se quejo Ana “¡Todo!” repitio
“Shhhhh” pidio la monja. Por los pasillos por los que andaban habia mucha gente, pero apenas muebles, porque esa parte de la catedral se estaba pintando y no querian que nada de valor se manchara. ASi que la voz sonaba con un eco increible, y los pintores podian oir lo que ella decia “¿Y que remedio propones?”
“La noche… es todo lo contrario a lo que parece correcto”
“Menos mal que ya estoy acostumbrada a tus esquizofrenias, que si no, saldria corriendo” bromeo la monja “¿Y que te ofrece esa noche?”
“Libertad, tranquilidad, igualdad, hombres”
“¿Hombres? ¿Estas con hombres?”
“No, no, no… no estoy con ellos, solo hablamos” mintio, mientras la monja se calmaba
“Pues eso tampoco es que este muy bien” respondio “¿Y que mas?”
“Pues que esas charlas con esos hombres que no conozco son lo mejor de la noche, y odio que no me lo pueda ofrecer el dia, osea, esta sociedad tan frivola y cinica”
“¿Y que esperas encoontrar en esas charlas?”
“Me conoces bien, ¿eh?…” sonrio “creo que busco a alguien, a mi alguien”
“¿A ese hombre que describen las nobelas epicas? ¿Ese tan especial? No te engañes, no existen” bromeo
“Se que mis charlas pueden no ser del todo eticas, pero ese sentimiento de busqueda es del todo sincero” contesto “Se que el esta cerca, y temo que cuando lo encuentre sea por la noche y no por el dia” respondio. La monja analizaba la situacion, cuando se oyo un golpe seco y unas carcajadas. Un pintor se habia caido de una de sus escaleras, mientras ayuadaba a Miguel Angel a pintar su obra maestra.
4 minutos antes
“¿Has vuelto a soñar con ella?”
“No sueño con ella, sino pienso en ella, la recuerdo”
“¡Pero si nunca la has visto!” exclamo Miguel Angel “Acercame el trapo. ¿o si?” pregunto
“No, claro que no la he visto” mintio Leonardo. Recordaba perfectamente a Xena, aunque quizas no se llamara igual en esta vida, como el “Pero ya la hecho de menos”
“Pues cuando al fin la tengas, tu sufrimiento sera el triple” contesto “¿Crees que podrias pintarla?” pregunto Miguel Angel
“Si” contesto con una sonrisa tonta, recordandola por entero.
“Entonces lo tuyo no es un amor descconocido y utopico, sino un prototipo de tu mujer ideal” contesto arreandole cariñosamente en el cogote con el trapo
“Quizas” contesto sabiendo que no era asi. Siguio prestando atencion al hermoso dibujo que temrinaba su maestr en la pared, y cuando se encontraba ensimismado, mirando la pintura, creyo que los recuerdos le traiicionaban, porque acompañando a una voz cascada por la edad, pudo oir otra mucho mas dulce, y especial. Decia “Se que mis charlas pueden no ser del todo eticas, pero ese sentimiento de busqueda es del todo sincero” Casi le dio un vuelco al corazon, al creer que podia ser la de Xena, y se giro bruscamente, casi callendose, pero Miguel le agarro al tiempo. Cuando vio aparecer a la monja por la esquina, sus esperanzas se vinieron abajo y maldijo a su mente por su traicion, peor entonces, cuando se giro aparecio la joven mujer que el no alcanzo a ver. Esta siguio hablando con su acompañante y dijo “Se que el esta cerca, y temo que cuando lo encuentre sea por la noche y no por el dia”
Aquella vez fue del todo cosnciente, y supo que no le engañaba la imaginacion… era ella. Quizas demasiado emocionado se cayo de la escalera, estta vez sin posibilidad de salvarse de un buen costalado. Aunque cayo sobre unas colchonetas, la caida fue bien dolorosa y llamo la atencion de todos. Las pocas damas que estaban congregada, y eso incluia a Ana y su confesora, se acercaron a el. Leonardo se toco las partes lastimadas, pero se levanto buscando con la vista a la portadora de aquella voz. Cuando su vista encontro entre la multitud asombrada a Ana, su corazon se altero y comenzo a brincar. Tanto Miguel Angel como la monja que acompañaba a Ana se dieron cuenta. El pintor se llevo a regañadientes a Leonardo y la monja sugirio a Ana irse de alli:“¿Este es uno de los hombres con los que hablas?” pregunto
“No, nunca lo habia visto, pero he de admitir que no me importaria volver a verle. ¿sabeis quien es?”
“no es mas que un pintor, uno de los alumnos de ese Miguel Angel” contesto “Creo que es huerfano y se de buena pinta que Miguel es como su padre adoptivo, al tiempo que su maestro”
“Sirveme mas vino y te dire algo de ella” propuso Miguel Angel con unaa sonrisa. El recogio la jarra de la mesa y le lleno el vaso hasta arriba “Leonardo, esa que pretendes hacerme creer que es tu dama perfecta, no es mas que una noble mujeriega como pocas. Se llama Ana. Cuando se arrepiente de sus actos, por llamarlo de alguna forma, utiliza la iglesia para desahogarse. Pero siempre vuelve a pecar”“¿Y no habria forma de que yo la conociera?”
“¡Mas vino!”
“aquí tienes”
“Todos los dias de iglesia frecuenta por la noche unas fiestas organizadas por el conde de Luxemburgo, Angel. Este invita a todo aquel que se presenta en su casa con bonitas ropas. Consigue un buen traje, y estaras en la misma fiesta que ella” respondio
“Gracias”
“El resto ya es cosa tuya” levanto al copa y dijo “¡Salud!”
“Vaya… nunca le habia visto por aquí” murmuro el conde de Luxemburgo“digamos que soy nuevo en la ciudad” contesto Leonardo. Iba disfrazado, porque no se podia llamar de otra forma, con las mejores ropas que jamas volveria a ponerse.
“¿Y vienes sin pareja?”
“Espero encontrar una amiga aquí” murmuro mirando al interior picaramente
“Impaciente y directo… como los que me gustan” contesto “Pasa, estas en tu casa, o en tu paraiso, como quieras verlo” sonrio. Atraveso el salon acompañado de un sirviente que no se separo de el hasta llegar a una preciosa biblioteca unos pisos mas abajo, como un sotano. Entonces el sirviente golpeo de forma curiosa una estanteria realizando lo que parecia una señal. Y asi debio ser, porque alguien desde detrás de la misma corrio la estanteria dejando escapar un gran estruendo. Era una mezcla de risas, bailoteo y musica. Aquello seducia y tentaba a Leonarlo, que miraba todo sorprendido. Pero no supo hasta que entr cual iba a ser la verdadera tentacion.
Nada mas atravesar el umbral de aquella animada sala, varias caras se giraron para verle y otras pocas le guiñaron un ojo. Pero el estaba demasiado pendiente por encontrar a alguien, a su alguien. Y alguien tambien debia de estar buscandolo a el. Notaba una mirada en su nuca, pero cuando se giraba todos los que estaban detrás de el tenian cosas mejor que hacer que espiarle.
Aquella fiesta era increible. Tenia una banda de trovadores tocando las mas animadas melodias, y miles de nobles bailaban alegremente con personas que no conocian de nada. Aquello a Leonardo le recordo vivamente a las fiestas organizadas por el cesar en su honor. Leonardo agito su cabeza, odiaba sentir nostalgia por vidas pasadas. Entonces sobre un palco que se encontraba sobre todos, el mismo que le abrio la puerta, el que debia ser el anfitrion, se coloco sobre ellos y solo con su presencia consiguio un silencio sepulcral, sin contar con la banda que seguia sonando pero mas bajo:“Mis queridos amigos, y conocidos, es un honor volver a teneros aquí. Esta noche tenemos carne fresca, asi que… volveros locos y mostrar de que somos capaces aquí!! por cierto, Ana, cuento con que me dediques un baile” todos se rieron, incluso aquella mujer, que en ese momento era el centro de las miradas. Leonardo solo le dedico un segundo antes de volver a mirar para encontrar a Ana. Cuando se dio cuenta de que ella era a la que buscaba, se fijo en el mismo sitio, pero ya no estaba “Mierda” se dijo para si mismo.
“Asi que sin mas preambulos os invito a bailar al ritmo del Fugaz a las parejas mas atrevidas, para que sepamos cual es la mejor de todas” pidio, mientras con un gesto, invitaba a bailar a los invitados y a tocar a la banda. Pero esta vez la musica era mucho mas rapida y dificultosa. Leonardo habia oido hablar de aquel baile… estaba prohibido, seguramente como aquel local. Las autoridades lo creian lascivo, pecador y dañino; pero no para Leonardo. A el le gustaba. Y en ese momento no pensaba mas que en bailar, pero tenia que encontrarla. Entonces alguien le pregunto por detrás:
“¿Bailas?”
“Si, pero no ahora, estoy muy ocupado” contesto sin mirar aquella mujer
“Antes me has perdido de vista por no verme el suficiente tiempo, ahora podrias perderme por no mirarme si quiera” Leonardo noto un toque idoneo de chuleria en aquella voz tan dulce. Cuando se giro creyo que su mente le jugaba una mala pasada. Era Ana, o Xena, o Xenia “Supongo por tu cara de monje embobado que ahora si quieres bailar, ¿no?” pregunto mientras le agarraba como combenia para el baile. La dancita era algo rapido y que casi dejaba sin aliento alguno por la cantidad de virtuosidad que se necesitaba para bailarla. Las parejas estaban cuerpo a cuerpo y en casi todos los casos muy pegados entre si. Por eso lo condenaba la iglesia. En ese moemtno no le importaba que le crucificaran o que su cabeza acabara lejos de su cuerpo.
Entre pasos y agarres le sorprendio que a Ana le sobraran fuerzas para hablar:“¿Por el dia pintor y por la noche noble?”
“¿omo sabias que te buscaba a ti?” pregunto el evadiendo su pregunta
“Todos me buscan” contesto. Vio en sus ojos que aquella respuesta no le servia a Leonardo “Esta mañana en la iglesia creo que no fui la unica que sonrio a quien no debia”
“¿Te fijaste en mi? Pense que ni sabias quien era”
“Y es que no lo sabia, por eso no supe donde localizarte, pero parece que tu a mi si, ¿eh?”
“La necesidad aguza el ingenio” contesto dando una vuelta a ana
“lo que me devulve a mi primera pregunta, ¿Eres solo un pintor?” pregunto realizando una pequeña pirueta, en lo que parecia practicamente un baile de seduccion. Lo que no sabia es que el ya estaba al completo seducido y enamorado
“Si” respondio, bailando con ella pegada a el “¿Eso te supone un problema?” esperando oir una respuesta sincera. Ella paro de bailar y mirandole a los ojos le beso.
“No, la verdad es que no” respondio con una sonrisa “¿nos sentamos?” pregutno fingiendo inocencia “¿O nos tumbamos?”
“Tu siempre tan directa” sonrio “¿Y ni si quiera quieres hablar?” pregunto
“¿Hablar? Hablar estaria bien, pero en pribado, sin ruido, sin bailes, sin gente…” siseo, mientras agarraba su mano y abandonaban la pista de baile. Pero en su camino para hablar o no hablar se psuo alguien. Se trataba del anfitrion de la fiesta:
“Vaya, vaya, princesita de ojos azules, parece que esta noche no bailaras conmigo”
“Creo que no” sonrio picaramente. Y aquel hombre la acompaño con una sonrisa cuando noto en aquel gesto una magia especial que la hacia salirse de la monotomia. Distinguio gracias a eso que aquel hombre, sin saber muy bien como, la hacia feliz
“¿Puedo hablar con nuestro nuevo noble?” pergunto. Ana y Leonardo se miraron entre si, preocupados, pero el acepto, y apreto la mano de Ana para tranquilizarla. Siempre habia sido buen actor, en esta vida tambien podia serlo.
“Esta bien, te espero arriba. Angel, no lo entretengas demasiado, y luego encargate de que lo conduzcan al salon principal” murmuro mientras se iba, sonriendo antes a Leonardo
“Parece que la tienes encandilada” comento Angel
“Es mas bien al reves. Ella es maravillosa”
“No hay hombre que se resista a mi prima” se carcajeo “solo te pido que tengas cuidado con ella, y que ella no deba tenerlo contigo”
“Tranquilo, creo que la conozco lo suficiente como para entender lo que quiere, y te prometo que es lo que tendra” sonrio, mientras un sirviente aparecia junto a el listo para conducirlo al salon general. Este se encontraba unos pisos mas arriba, y no estaba esconcido como la sala de la fiesta. Al contrario que cuando entro en la fiesta, aquí el sirviente no atraveso con el la puerta. Cuando el la atraveso entendio porque. La mano de Ana agarro la suya atrallendole hacia ella, que se encontraba escondida tras la pared. El movimiento fue tan rapido, que Leonardo no comprendio que pasaba hasta que no tenia en sus brazos a Ana, y ambos se besaban:
“¿Y hablar…?” pregunto
“… se va a acabar” resondio acariciando su rostro. El se rio, pero como no contesto, ella continuo “Pero si quieres hablar, hablemos, ¿qué me quieres decir?”
“Hay tanto que decirte”´respondio mientras se sentaba con ella en un sillon, con unas distancias muy peligrosas para su resistencia
“Empieza por lo peor, y ve poco a poco mejorando” contesto mientras se sentaba mas cerca todavía si era posible
“Te quiero” murmuro completamente embrujado
“Vaya… si eso es lo peor que me avs a decir empiezas con buen pie” murmuro acariciando los labios de Leonardo con los suyos. Ya no era dios, su resistencia era igual que la de un mortal, igual de fragil, y ella la acababa de romper del todo. La beso durante cinco deliciosos minutos, cuando tras ellos se oyo un sonoro ¡pum! AL golpe le acompañaron voces autoritarias de hombres, griutando y ordenando, y despues gritos y alarmas. Ambos corrieron a mirar por la puerta donde vieron a varios guardias mirando por las habitaciones. Otros cuantos debian de estar acabando con la fiesta antes de tiempo. Los guardias que ojeaban en las habitaciones pronto llegarian a la suya. Ambos se miraron alarmados y se asomaron por la ventana. Un rial de personas alteradas huian por la puerta de entrada un piso mas abajo. Podian huir por la ventana. Se miraron entre si, mientras al tiempo abrian el ventanal:
“Aquí nada” dijo uno de los guardias
“Aquí tampoco”
“Mira tu en esa. Es el salon general, quizas encontremos algo. Yo mirare en ese dormitorio” ordeno. Su compañero acato la orden, y se asomo en la habitacion. Como en las anteriores no habia nadie. O al menos a primera vista, porque la pareja se encontraba en el balcon. Sin hacer ningun ruido estaban colgados sobre las cabezas de los que huian en grandes grupos. Ella estaba abrazada a el y este tenia que colgal de un solo brazo de la barandilla. Miro al suelo, y le pregunto a ana:
“¿Saltamos?”
“Tu primero” bromeo. A esa altura no habia peligro, pero daba cierto miedo saber que podian caer sobre alguien. Gracias a dios no paso nada de eso, pero antes de poder evaluar su situacion, les separaron. Aparecio Angel sin saber muy bien de donde. Agarro a su rpima y se dispuso a salir corriendo. Cuando Ana y Leonardo tendieron sus manos para que el tambien huyera, Angel dijo:
“No se te ocurra cogerle, ¡vamonos!” Se giro hacia Leonardo mientras decia “no vuelvas a acercate por aquí, ¡eres un traidor!” grito. Ana y leo se miraron, no entendian nada ninguno de los dos. Y asi se quedaron, perplejos y separados, pues tras huir, Leo no volvio a verla.
Y con esas mismas palabras se lo conto a Miguel Angel
“La has cagado” contesto el pintor
“Gracias por tus consejos, son de gran ayuda”
“¿En serio?” contesto extrañado “Pues las dije con mala intencion”
“¡Calla ya!” sonrio mientras le tiraba un trozo de manzana
“Guarro” farfullo
¡Pum! Alguien golpeo en ese instante la puerta ¡Pum! No habia duda era la puerta ¡Pum! Ambos se levantaron ¡Pum! Leo temia que pasara lo mismo que la noche anterior ¡Pum!Le pidio al pintor que se quedara donde estaba mientras abria la puerta. Cuando lo hizo contuvo la respiracion. Frente a el habia un encapuchado:
“¿Qué desea?”
“Dejame entrar. Me buscan” contesto. Leo sonrio, era ana. Se hizo a un lado y cuando ella paso noto como le golpeaba violentamente con el hombro. Cuando Miguel pregunto quien era se llevo una pequeña sorpresa. Elgo le olia raro, epro no hubo tiempo de decirselo a Leonardo.
“Sientate” le pidio “¿Qué ocurrio anoche?” pregunto mientras le daba la espalda un segundo. Para cuando volvio a igrarse la punta de un cucchillo rozaba su cuello “¿Qué haces?”“¿Por qué lo hiciste? ¡¿Por qué lo denunciaste?!” estaba furiosa, casi no podia contrlarse
“¿Qué dices? ¿Qué ocurrio anoche?”
“Tu lo denunciaste. Vino la guardia clegira y ya han puesta fecha a su ejecucion” grito “Y todo por tu culpa, ¡me hiciste creer que venias por mi!” apreto peligrosamente el cuchillo. En ese momento el mas minimo movimiento provocaria un corte profundo. Entonces miguel la agarro traicioneramente por detrás, inmovilizandola y desarmandola. EL cuchillo salio por los aires y Leonardo lo recogio. Mientras el pintor la retenia, ella pataleaba intentando librarse de un agarrare algo doloroso:
“¡No, no!” pidio “¡Dejala!” exigio mientras el pintor la dañaba
“¿Qué me ayudes no te servira de nada!” contesto Ana “No se cuanto dinero te prometieron, pero ni de lejos lo suficiente, teniendo en cuenta a todas las personas cuyas vidas has destrozado” respondio. Leonardo la miro, recogio el cuchillo y se lo tenfio
“Yo no os denuncie, fui a verte a ti” Ana cogio el arma “Ahora dime que paso” Ella miro el arma, suspiro y asintio. Se habia equivocado. Lonardo le hizo un gesto a miguel Angel, y el artista mirandolos dijo:
¡Me voy a dar un paseo!”
“Un hombre encantador” murmuro Ana sentandose, cuando este se hubo ido
“Dime que ocurrio” pidio, mientras masajeaba los hombros de le joven mujer
“Gracias” respondio acariciando sus manos “He pasado la noche en el cementerio de angel, escondida de ellos. Cuando nos tiramos desde el salon sali corriendo con mi primo. El me dijo que tu eras ek chvato, solo porque nunca te habia visto. El tiene muchos enemigos, pero le crei porque nunca me pasan cosas buenas, y no creia que tu fueras una excepcion”
“Quiero ser esa excepcion” respondio mientras intensificaba su masaje y ella volvia a agradecerselo
“¿Y que paso con Angel?”
“Insistio en que nos separaramos. Sabioa que iban a cogerle y no queria que por ello me cogieran a mi tambien”
“Entonces ¿como sabes que por ti tambien van?”
“Antes de qu me encapuchara todo el que me veia gritaba mi nombre y de reoente una marabunta de gente empezaba a perseguirme” temrino “Tienes que ayudarme, por favor. Los que pensaba que eran mis amigos no lo son, no puedo recurrir a la madre Maria y nadie parece querer ayudarme. ¡por favor no hagas tu lo mismo!”
“Tranquila, por mi parte no te preocupes. Estate tranquila, todo se solucionara”
“Confio en ti” contesto parando el masaje al acaricias sus manos de nuevo.
“Me alegr de que confies en mi, a pesar del poco tiempo que ha pasado” respondio
“Es como si te conociera de toda la vida” aclaro poniendose de pie junto a el
“Querras decir de todas als vidas” murmuro el con una sonrisa
“Quizas…” susurro ella sorprendida. Aquello era justo lo que pensaba “Ven aquí” pidio con una sonrisa graciosa, mientras agarraba su rostro entre sus manos y le besaba.
Leonardo saboreo sus labios, mientras sentandose con ella decia “Ahora soy yo quien da las gracias” murmuro
“ me alegro” susurro tumbandose con el. Si bien los labios de leonardo no se movian de la boca de Ana, sus manos recorrian todo su cuerpo, sin pausa ni deje. Entoncers ocurrio algo que ni el pensaba que podia ocurrir:
“Vaya, vaya” comenzo ella “Parece que en todas las vidas he de tenerte encima” se burlo. Leonardo se separo de ella momentanemanente, y mirandola a los ojos pregunto:
“¿Xena?”
“Sigo siendo Ana, pero se quien es Xena…” sonrio. Ares (o leonardo) se lanzo a abrazarla fuertemente “Eh, tranquilo, ya estoy aquí. Y espero no irme nunca” bromeo de nuevo
“No sabia como hacerte volver, te busque en todas partes, he hice lo que no debi hacer, eprder la esperanza”
“Pero eso no estuvvo tan mal, porque no fue hasta que perdiste la esperanza cuando te instalaste con Miguel Angel y de esa forma me conociste” sonrio contestando el con otra sonrisa “Echaba de menos esa sonrisa” comento acaricando sus labios
“TE quiero” dijo el dios juntando su frente con la de ella
“Yo tambien te amo” respondio con una gran sonrisa
“Gracias a dios que te he encontrado”
“¿Gracias a Dios?” pregunto Xena a punto de reir
“Si, la verdad es que es un poco incoherente” respondio frotandose la nuca
“¿Que importa ahora lo coherente y lo incoherente?” pregunto ella, tumbandose sobre el.
“Nada…” suspiro besandola. De todas sus vidas estaba claro que aquella era de las mejores. Y de todas sus noches esa tambien debio de ser de las mejores. Pero a alguien no le parecia bien que aquello estuviera ocurriendo. No le parecia nada bien. Asi que agotando casi todo su poder durante una pequeña temporada, rompio el karma de un alma…
Ares se desperto y noto junto a si a una mujer:
“Xena…” siseo abrazandose a ella. Cuando lo hizo, noto que la cama no era la misma que ocupaba en la casa de Miguel angel, y en seguida noto que Xena estaba algo cambiada. Abrio los ojos temerario, mientras veia todo su alrededor. ¡ESTABA EN GRECIA! Estaba en casa, al fin alli otra vez, y con Xena. No podia creer aquello de Eli. Estaba euforico:
“Xena despierta, despierta, ¡mira donde estamos!” anuncio. Se acerco a ella y susurro al oido “Nada de modernidades, volvemos a estar en la prehistorica grecia” pero al hablarla tan cerca se dio cuenta de que no era Xena. Era otra mujer. Era rubia y guapa, pero no era nadie para el. Debia de ser una de esas mujeres con las que se calentaba en Grecia. Se aparto de ella como si tuviera algo contagioso, mientra cerraba los ojos e intentaba notar a Xena. Se dejo caer en la cama, porque en ese momento su cuerpo parecia mucho mas pesado que nunca, o quizas era su cabeza, no, era su corazon. No notaba a Xena, y no solo cerca, sino que ella no estaba alli, en ese tiempo de mitos y leyendas, sino en un mundo de alegria y positividad, el renacimiento. “¡¡NOOOOOOOO!!” grito desesperado
Ana estaba en la iglesia que tanto frecuentaba, rezando arrepentida, no como en anteriores casos, sin importarle si alguien la reconocia y la delataba. Murmuraba todas las oraciones que se sabia. Los que la vieron pasar alli mas de dos dias creyeron que realmente se habia arrepentido, pero ademas de eso, lo que verdaderamente hacia era pedir perdon por su comportamiento en aquella vida, pensando que ese era el motivo por el que le negaban el amor de Ares. Pero se equivocaba. No habia motivos logicos para aquella separacion, era pura cabezoneria.
“Se que he de ser buena cristiana, madre, se que he de obedecer lo que mi padre me ordena y respetar el libro sagrado, pero…”
“¿Pero que hija?” pregunto La monja, Maria
“¡Todo esto me aburre!” se quejo Ana “¡Todo!” repitio
“Shhhhh” pidio la monja. Por los pasillos por los que andaban habia mucha gente, pero apenas muebles, porque esa parte de la catedral se estaba pintando y no querian que nada de valor se manchara. ASi que la voz sonaba con un eco increible, y los pintores podian oir lo que ella decia “¿Y que remedio propones?”
“La noche… es todo lo contrario a lo que parece correcto”
“Menos mal que ya estoy acostumbrada a tus esquizofrenias, que si no, saldria corriendo” bromeo la monja “¿Y que te ofrece esa noche?”
“Libertad, tranquilidad, igualdad, hombres”
“¿Hombres? ¿Estas con hombres?”
“No, no, no… no estoy con ellos, solo hablamos” mintio, mientras la monja se calmaba
“Pues eso tampoco es que este muy bien” respondio “¿Y que mas?”
“Pues que esas charlas con esos hombres que no conozco son lo mejor de la noche, y odio que no me lo pueda ofrecer el dia, osea, esta sociedad tan frivola y cinica”
“¿Y que esperas encoontrar en esas charlas?”
“Me conoces bien, ¿eh?…” sonrio “creo que busco a alguien, a mi alguien”
“¿A ese hombre que describen las nobelas epicas? ¿Ese tan especial? No te engañes, no existen” bromeo
“Se que mis charlas pueden no ser del todo eticas, pero ese sentimiento de busqueda es del todo sincero” contesto “Se que el esta cerca, y temo que cuando lo encuentre sea por la noche y no por el dia” respondio. La monja analizaba la situacion, cuando se oyo un golpe seco y unas carcajadas. Un pintor se habia caido de una de sus escaleras, mientras ayuadaba a Miguel Angel a pintar su obra maestra.
4 minutos antes
“¿Has vuelto a soñar con ella?”
“No sueño con ella, sino pienso en ella, la recuerdo”
“¡Pero si nunca la has visto!” exclamo Miguel Angel “Acercame el trapo. ¿o si?” pregunto
“No, claro que no la he visto” mintio Leonardo. Recordaba perfectamente a Xena, aunque quizas no se llamara igual en esta vida, como el “Pero ya la hecho de menos”
“Pues cuando al fin la tengas, tu sufrimiento sera el triple” contesto “¿Crees que podrias pintarla?” pregunto Miguel Angel
“Si” contesto con una sonrisa tonta, recordandola por entero.
“Entonces lo tuyo no es un amor descconocido y utopico, sino un prototipo de tu mujer ideal” contesto arreandole cariñosamente en el cogote con el trapo
“Quizas” contesto sabiendo que no era asi. Siguio prestando atencion al hermoso dibujo que temrinaba su maestr en la pared, y cuando se encontraba ensimismado, mirando la pintura, creyo que los recuerdos le traiicionaban, porque acompañando a una voz cascada por la edad, pudo oir otra mucho mas dulce, y especial. Decia “Se que mis charlas pueden no ser del todo eticas, pero ese sentimiento de busqueda es del todo sincero” Casi le dio un vuelco al corazon, al creer que podia ser la de Xena, y se giro bruscamente, casi callendose, pero Miguel le agarro al tiempo. Cuando vio aparecer a la monja por la esquina, sus esperanzas se vinieron abajo y maldijo a su mente por su traicion, peor entonces, cuando se giro aparecio la joven mujer que el no alcanzo a ver. Esta siguio hablando con su acompañante y dijo “Se que el esta cerca, y temo que cuando lo encuentre sea por la noche y no por el dia”
Aquella vez fue del todo cosnciente, y supo que no le engañaba la imaginacion… era ella. Quizas demasiado emocionado se cayo de la escalera, estta vez sin posibilidad de salvarse de un buen costalado. Aunque cayo sobre unas colchonetas, la caida fue bien dolorosa y llamo la atencion de todos. Las pocas damas que estaban congregada, y eso incluia a Ana y su confesora, se acercaron a el. Leonardo se toco las partes lastimadas, pero se levanto buscando con la vista a la portadora de aquella voz. Cuando su vista encontro entre la multitud asombrada a Ana, su corazon se altero y comenzo a brincar. Tanto Miguel Angel como la monja que acompañaba a Ana se dieron cuenta. El pintor se llevo a regañadientes a Leonardo y la monja sugirio a Ana irse de alli:“¿Este es uno de los hombres con los que hablas?” pregunto
“No, nunca lo habia visto, pero he de admitir que no me importaria volver a verle. ¿sabeis quien es?”
“no es mas que un pintor, uno de los alumnos de ese Miguel Angel” contesto “Creo que es huerfano y se de buena pinta que Miguel es como su padre adoptivo, al tiempo que su maestro”
“Sirveme mas vino y te dire algo de ella” propuso Miguel Angel con unaa sonrisa. El recogio la jarra de la mesa y le lleno el vaso hasta arriba “Leonardo, esa que pretendes hacerme creer que es tu dama perfecta, no es mas que una noble mujeriega como pocas. Se llama Ana. Cuando se arrepiente de sus actos, por llamarlo de alguna forma, utiliza la iglesia para desahogarse. Pero siempre vuelve a pecar”“¿Y no habria forma de que yo la conociera?”
“¡Mas vino!”
“aquí tienes”
“Todos los dias de iglesia frecuenta por la noche unas fiestas organizadas por el conde de Luxemburgo, Angel. Este invita a todo aquel que se presenta en su casa con bonitas ropas. Consigue un buen traje, y estaras en la misma fiesta que ella” respondio
“Gracias”
“El resto ya es cosa tuya” levanto al copa y dijo “¡Salud!”
“Vaya… nunca le habia visto por aquí” murmuro el conde de Luxemburgo“digamos que soy nuevo en la ciudad” contesto Leonardo. Iba disfrazado, porque no se podia llamar de otra forma, con las mejores ropas que jamas volveria a ponerse.
“¿Y vienes sin pareja?”
“Espero encontrar una amiga aquí” murmuro mirando al interior picaramente
“Impaciente y directo… como los que me gustan” contesto “Pasa, estas en tu casa, o en tu paraiso, como quieras verlo” sonrio. Atraveso el salon acompañado de un sirviente que no se separo de el hasta llegar a una preciosa biblioteca unos pisos mas abajo, como un sotano. Entonces el sirviente golpeo de forma curiosa una estanteria realizando lo que parecia una señal. Y asi debio ser, porque alguien desde detrás de la misma corrio la estanteria dejando escapar un gran estruendo. Era una mezcla de risas, bailoteo y musica. Aquello seducia y tentaba a Leonarlo, que miraba todo sorprendido. Pero no supo hasta que entr cual iba a ser la verdadera tentacion.
Nada mas atravesar el umbral de aquella animada sala, varias caras se giraron para verle y otras pocas le guiñaron un ojo. Pero el estaba demasiado pendiente por encontrar a alguien, a su alguien. Y alguien tambien debia de estar buscandolo a el. Notaba una mirada en su nuca, pero cuando se giraba todos los que estaban detrás de el tenian cosas mejor que hacer que espiarle.
Aquella fiesta era increible. Tenia una banda de trovadores tocando las mas animadas melodias, y miles de nobles bailaban alegremente con personas que no conocian de nada. Aquello a Leonardo le recordo vivamente a las fiestas organizadas por el cesar en su honor. Leonardo agito su cabeza, odiaba sentir nostalgia por vidas pasadas. Entonces sobre un palco que se encontraba sobre todos, el mismo que le abrio la puerta, el que debia ser el anfitrion, se coloco sobre ellos y solo con su presencia consiguio un silencio sepulcral, sin contar con la banda que seguia sonando pero mas bajo:“Mis queridos amigos, y conocidos, es un honor volver a teneros aquí. Esta noche tenemos carne fresca, asi que… volveros locos y mostrar de que somos capaces aquí!! por cierto, Ana, cuento con que me dediques un baile” todos se rieron, incluso aquella mujer, que en ese momento era el centro de las miradas. Leonardo solo le dedico un segundo antes de volver a mirar para encontrar a Ana. Cuando se dio cuenta de que ella era a la que buscaba, se fijo en el mismo sitio, pero ya no estaba “Mierda” se dijo para si mismo.
“Asi que sin mas preambulos os invito a bailar al ritmo del Fugaz a las parejas mas atrevidas, para que sepamos cual es la mejor de todas” pidio, mientras con un gesto, invitaba a bailar a los invitados y a tocar a la banda. Pero esta vez la musica era mucho mas rapida y dificultosa. Leonardo habia oido hablar de aquel baile… estaba prohibido, seguramente como aquel local. Las autoridades lo creian lascivo, pecador y dañino; pero no para Leonardo. A el le gustaba. Y en ese momento no pensaba mas que en bailar, pero tenia que encontrarla. Entonces alguien le pregunto por detrás:
“¿Bailas?”
“Si, pero no ahora, estoy muy ocupado” contesto sin mirar aquella mujer
“Antes me has perdido de vista por no verme el suficiente tiempo, ahora podrias perderme por no mirarme si quiera” Leonardo noto un toque idoneo de chuleria en aquella voz tan dulce. Cuando se giro creyo que su mente le jugaba una mala pasada. Era Ana, o Xena, o Xenia “Supongo por tu cara de monje embobado que ahora si quieres bailar, ¿no?” pregunto mientras le agarraba como combenia para el baile. La dancita era algo rapido y que casi dejaba sin aliento alguno por la cantidad de virtuosidad que se necesitaba para bailarla. Las parejas estaban cuerpo a cuerpo y en casi todos los casos muy pegados entre si. Por eso lo condenaba la iglesia. En ese moemtno no le importaba que le crucificaran o que su cabeza acabara lejos de su cuerpo.
Entre pasos y agarres le sorprendio que a Ana le sobraran fuerzas para hablar:“¿Por el dia pintor y por la noche noble?”
“¿omo sabias que te buscaba a ti?” pregunto el evadiendo su pregunta
“Todos me buscan” contesto. Vio en sus ojos que aquella respuesta no le servia a Leonardo “Esta mañana en la iglesia creo que no fui la unica que sonrio a quien no debia”
“¿Te fijaste en mi? Pense que ni sabias quien era”
“Y es que no lo sabia, por eso no supe donde localizarte, pero parece que tu a mi si, ¿eh?”
“La necesidad aguza el ingenio” contesto dando una vuelta a ana
“lo que me devulve a mi primera pregunta, ¿Eres solo un pintor?” pregunto realizando una pequeña pirueta, en lo que parecia practicamente un baile de seduccion. Lo que no sabia es que el ya estaba al completo seducido y enamorado
“Si” respondio, bailando con ella pegada a el “¿Eso te supone un problema?” esperando oir una respuesta sincera. Ella paro de bailar y mirandole a los ojos le beso.
“No, la verdad es que no” respondio con una sonrisa “¿nos sentamos?” pregutno fingiendo inocencia “¿O nos tumbamos?”
“Tu siempre tan directa” sonrio “¿Y ni si quiera quieres hablar?” pregunto
“¿Hablar? Hablar estaria bien, pero en pribado, sin ruido, sin bailes, sin gente…” siseo, mientras agarraba su mano y abandonaban la pista de baile. Pero en su camino para hablar o no hablar se psuo alguien. Se trataba del anfitrion de la fiesta:
“Vaya, vaya, princesita de ojos azules, parece que esta noche no bailaras conmigo”
“Creo que no” sonrio picaramente. Y aquel hombre la acompaño con una sonrisa cuando noto en aquel gesto una magia especial que la hacia salirse de la monotomia. Distinguio gracias a eso que aquel hombre, sin saber muy bien como, la hacia feliz
“¿Puedo hablar con nuestro nuevo noble?” pergunto. Ana y Leonardo se miraron entre si, preocupados, pero el acepto, y apreto la mano de Ana para tranquilizarla. Siempre habia sido buen actor, en esta vida tambien podia serlo.
“Esta bien, te espero arriba. Angel, no lo entretengas demasiado, y luego encargate de que lo conduzcan al salon principal” murmuro mientras se iba, sonriendo antes a Leonardo
“Parece que la tienes encandilada” comento Angel
“Es mas bien al reves. Ella es maravillosa”
“No hay hombre que se resista a mi prima” se carcajeo “solo te pido que tengas cuidado con ella, y que ella no deba tenerlo contigo”
“Tranquilo, creo que la conozco lo suficiente como para entender lo que quiere, y te prometo que es lo que tendra” sonrio, mientras un sirviente aparecia junto a el listo para conducirlo al salon general. Este se encontraba unos pisos mas arriba, y no estaba esconcido como la sala de la fiesta. Al contrario que cuando entro en la fiesta, aquí el sirviente no atraveso con el la puerta. Cuando el la atraveso entendio porque. La mano de Ana agarro la suya atrallendole hacia ella, que se encontraba escondida tras la pared. El movimiento fue tan rapido, que Leonardo no comprendio que pasaba hasta que no tenia en sus brazos a Ana, y ambos se besaban:
“¿Y hablar…?” pregunto
“… se va a acabar” resondio acariciando su rostro. El se rio, pero como no contesto, ella continuo “Pero si quieres hablar, hablemos, ¿qué me quieres decir?”
“Hay tanto que decirte”´respondio mientras se sentaba con ella en un sillon, con unas distancias muy peligrosas para su resistencia
“Empieza por lo peor, y ve poco a poco mejorando” contesto mientras se sentaba mas cerca todavía si era posible
“Te quiero” murmuro completamente embrujado
“Vaya… si eso es lo peor que me avs a decir empiezas con buen pie” murmuro acariciando los labios de Leonardo con los suyos. Ya no era dios, su resistencia era igual que la de un mortal, igual de fragil, y ella la acababa de romper del todo. La beso durante cinco deliciosos minutos, cuando tras ellos se oyo un sonoro ¡pum! AL golpe le acompañaron voces autoritarias de hombres, griutando y ordenando, y despues gritos y alarmas. Ambos corrieron a mirar por la puerta donde vieron a varios guardias mirando por las habitaciones. Otros cuantos debian de estar acabando con la fiesta antes de tiempo. Los guardias que ojeaban en las habitaciones pronto llegarian a la suya. Ambos se miraron alarmados y se asomaron por la ventana. Un rial de personas alteradas huian por la puerta de entrada un piso mas abajo. Podian huir por la ventana. Se miraron entre si, mientras al tiempo abrian el ventanal:
“Aquí nada” dijo uno de los guardias
“Aquí tampoco”
“Mira tu en esa. Es el salon general, quizas encontremos algo. Yo mirare en ese dormitorio” ordeno. Su compañero acato la orden, y se asomo en la habitacion. Como en las anteriores no habia nadie. O al menos a primera vista, porque la pareja se encontraba en el balcon. Sin hacer ningun ruido estaban colgados sobre las cabezas de los que huian en grandes grupos. Ella estaba abrazada a el y este tenia que colgal de un solo brazo de la barandilla. Miro al suelo, y le pregunto a ana:
“¿Saltamos?”
“Tu primero” bromeo. A esa altura no habia peligro, pero daba cierto miedo saber que podian caer sobre alguien. Gracias a dios no paso nada de eso, pero antes de poder evaluar su situacion, les separaron. Aparecio Angel sin saber muy bien de donde. Agarro a su rpima y se dispuso a salir corriendo. Cuando Ana y Leonardo tendieron sus manos para que el tambien huyera, Angel dijo:
“No se te ocurra cogerle, ¡vamonos!” Se giro hacia Leonardo mientras decia “no vuelvas a acercate por aquí, ¡eres un traidor!” grito. Ana y leo se miraron, no entendian nada ninguno de los dos. Y asi se quedaron, perplejos y separados, pues tras huir, Leo no volvio a verla.
Y con esas mismas palabras se lo conto a Miguel Angel
“La has cagado” contesto el pintor
“Gracias por tus consejos, son de gran ayuda”
“¿En serio?” contesto extrañado “Pues las dije con mala intencion”
“¡Calla ya!” sonrio mientras le tiraba un trozo de manzana
“Guarro” farfullo
¡Pum! Alguien golpeo en ese instante la puerta ¡Pum! No habia duda era la puerta ¡Pum! Ambos se levantaron ¡Pum! Leo temia que pasara lo mismo que la noche anterior ¡Pum!Le pidio al pintor que se quedara donde estaba mientras abria la puerta. Cuando lo hizo contuvo la respiracion. Frente a el habia un encapuchado:
“¿Qué desea?”
“Dejame entrar. Me buscan” contesto. Leo sonrio, era ana. Se hizo a un lado y cuando ella paso noto como le golpeaba violentamente con el hombro. Cuando Miguel pregunto quien era se llevo una pequeña sorpresa. Elgo le olia raro, epro no hubo tiempo de decirselo a Leonardo.
“Sientate” le pidio “¿Qué ocurrio anoche?” pregunto mientras le daba la espalda un segundo. Para cuando volvio a igrarse la punta de un cucchillo rozaba su cuello “¿Qué haces?”“¿Por qué lo hiciste? ¡¿Por qué lo denunciaste?!” estaba furiosa, casi no podia contrlarse
“¿Qué dices? ¿Qué ocurrio anoche?”
“Tu lo denunciaste. Vino la guardia clegira y ya han puesta fecha a su ejecucion” grito “Y todo por tu culpa, ¡me hiciste creer que venias por mi!” apreto peligrosamente el cuchillo. En ese momento el mas minimo movimiento provocaria un corte profundo. Entonces miguel la agarro traicioneramente por detrás, inmovilizandola y desarmandola. EL cuchillo salio por los aires y Leonardo lo recogio. Mientras el pintor la retenia, ella pataleaba intentando librarse de un agarrare algo doloroso:
“¡No, no!” pidio “¡Dejala!” exigio mientras el pintor la dañaba
“¿Qué me ayudes no te servira de nada!” contesto Ana “No se cuanto dinero te prometieron, pero ni de lejos lo suficiente, teniendo en cuenta a todas las personas cuyas vidas has destrozado” respondio. Leonardo la miro, recogio el cuchillo y se lo tenfio
“Yo no os denuncie, fui a verte a ti” Ana cogio el arma “Ahora dime que paso” Ella miro el arma, suspiro y asintio. Se habia equivocado. Lonardo le hizo un gesto a miguel Angel, y el artista mirandolos dijo:
¡Me voy a dar un paseo!”
“Un hombre encantador” murmuro Ana sentandose, cuando este se hubo ido
“Dime que ocurrio” pidio, mientras masajeaba los hombros de le joven mujer
“Gracias” respondio acariciando sus manos “He pasado la noche en el cementerio de angel, escondida de ellos. Cuando nos tiramos desde el salon sali corriendo con mi primo. El me dijo que tu eras ek chvato, solo porque nunca te habia visto. El tiene muchos enemigos, pero le crei porque nunca me pasan cosas buenas, y no creia que tu fueras una excepcion”
“Quiero ser esa excepcion” respondio mientras intensificaba su masaje y ella volvia a agradecerselo
“¿Y que paso con Angel?”
“Insistio en que nos separaramos. Sabioa que iban a cogerle y no queria que por ello me cogieran a mi tambien”
“Entonces ¿como sabes que por ti tambien van?”
“Antes de qu me encapuchara todo el que me veia gritaba mi nombre y de reoente una marabunta de gente empezaba a perseguirme” temrino “Tienes que ayudarme, por favor. Los que pensaba que eran mis amigos no lo son, no puedo recurrir a la madre Maria y nadie parece querer ayudarme. ¡por favor no hagas tu lo mismo!”
“Tranquila, por mi parte no te preocupes. Estate tranquila, todo se solucionara”
“Confio en ti” contesto parando el masaje al acaricias sus manos de nuevo.
“Me alegr de que confies en mi, a pesar del poco tiempo que ha pasado” respondio
“Es como si te conociera de toda la vida” aclaro poniendose de pie junto a el
“Querras decir de todas als vidas” murmuro el con una sonrisa
“Quizas…” susurro ella sorprendida. Aquello era justo lo que pensaba “Ven aquí” pidio con una sonrisa graciosa, mientras agarraba su rostro entre sus manos y le besaba.
Leonardo saboreo sus labios, mientras sentandose con ella decia “Ahora soy yo quien da las gracias” murmuro
“ me alegro” susurro tumbandose con el. Si bien los labios de leonardo no se movian de la boca de Ana, sus manos recorrian todo su cuerpo, sin pausa ni deje. Entoncers ocurrio algo que ni el pensaba que podia ocurrir:
“Vaya, vaya” comenzo ella “Parece que en todas las vidas he de tenerte encima” se burlo. Leonardo se separo de ella momentanemanente, y mirandola a los ojos pregunto:
“¿Xena?”
“Sigo siendo Ana, pero se quien es Xena…” sonrio. Ares (o leonardo) se lanzo a abrazarla fuertemente “Eh, tranquilo, ya estoy aquí. Y espero no irme nunca” bromeo de nuevo
“No sabia como hacerte volver, te busque en todas partes, he hice lo que no debi hacer, eprder la esperanza”
“Pero eso no estuvvo tan mal, porque no fue hasta que perdiste la esperanza cuando te instalaste con Miguel Angel y de esa forma me conociste” sonrio contestando el con otra sonrisa “Echaba de menos esa sonrisa” comento acaricando sus labios
“Te quiero” dijo el dios juntando su frente con la de ella
“Yo tambien te amo” respondio con una gran sonrisa
“Gracias a dios que te he encontrado”
“¿Gracias a Dios?” pregunto Xena a punto de reir
“Si, la verdad es que es un poco incoherente” respondio frotandose la nuca
“¿Que importa ahora lo coherente y lo incoherente?” pregunto ella, tumbandose sobre el.
“Nada…” suspiro besandola. De todas sus vidas estaba claro que aquella era de las mejores. Y de todas sus noches esa tambien debio de ser de las mejores. Pero a alguien no le parecia bien que aquello estuviera ocurriendo. No le parecia nada bien. Asi que agotando casi todo su poder durante una pequeña temporada, rompio el karma de un alma…
Ares se desperto y noto junto a si a una mujer:
“Xena…” siseo abrazandose a ella. Cuando lo hizo, noto que la cama no era la misma que ocupaba en la casa de Miguel angel, y en seguida noto que Xena estaba algo cambiada. Abrio los ojos temerario, mientras veia todo su alrededor. ¡ESTABA EN GRECIA! Estaba en casa, al fin alli otra vez, y con Xena. No podia creer aquello de Eli. Estaba euforico:
“Xena despierta, despierta, ¡mira donde estamos!” anuncio. Se acerco a ella y susurro al oido “Nada de modernidades, volvemos a estar en la prehistorica grecia” pero al hablarla tan cerca se dio cuenta de que no era Xena. Era otra mujer. Era rubia y guapa, pero no era nadie para el. Debia de ser una de esas mujeres con las que se calentaba en Grecia. Se aparto de ella como si tuviera algo contagioso, mientra cerraba los ojos e intentaba notar a Xena. Se dejo caer en la cama, porque en ese momento su cuerpo parecia mucho mas pesado que nunca, o quizas era su cabeza, no, era su corazon. No notaba a Xena, y no solo cerca, sino que ella no estaba alli, en ese tiempo de mitos y leyendas, sino en un mundo de alegria y positividad, el renacimiento. “¡¡NOOOOOOOO!!” grito desesperado
Ana estaba en la iglesia que tanto frecuentaba, rezando arrepentida, no como en anteriores casos, sin importarle si alguien la reconocia y la delataba. Murmuraba todas las oraciones que se sabia. Los que la vieron pasar alli mas de dos dias creyeron que realmente se habia arrepentido, pero ademas de eso, lo que verdaderamente hacia era pedir perdon por su comportamiento en aquella vida, pensando que ese era el motivo por el que le negaban el amor de Ares. Pero se equivocaba. No habia motivos logicos para aquella separacion, era pura cabezoneria.