ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el sub texto.DEDICATORIA: Para Alex Ubago y su próximo concierto con Maná, al que pienso asistir si me da el sueldo.
Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com
SAN VALENTIN
Por Marta Sofía
Nací de una ilusión
que engendro una mirada.
Mi esencia es la pasión
y mi fin será la nada
Es seguro que pienso brotar
haciendo sufrir al hombre
¿Cuál es mi nombre? El dolor
¿Y mi apellido? EL placer
¿Lo adivinas? Soy el amor.Año 385 d.C.
Día de San ValentínAbsorbida por una historia de Gabrielle, Xena penetraba en Corinto, a lomos de Argo. Penetrando la puerta de la ciudad, lo primero que vieron fue los jardines de esta. Mientras los atravesaban observaron como cada rincón ocultaba a una romántica pareja, besuqueándose. Gabrielle les observaba con una sonrisa, pero sin embargo Xena prefería mirar hacia otro lado.
"Xena, he visto lugares con parejas acarameladas, pero, ¿tantas?" comento Gabrielle
"Mañana es San Valentín, el día en que nació Afrodita, y por lo visto estas parejas se están preparando" comento algo molesta
"No conocía el día de San Valentín"
"Es el día de los enamorados. Se intercambian regalos, sentimientos… saliva" comento asqueada
"¿Y eso te molesta?"
"Noooo… me asquea" se limito a decir
"¿Por que? Según lo que me has contado debe ser un día muy romántico"
"Por eso lo odio. Sabes que odio a Callisto, pero hay algo en lo que ella tiene razón: El amor es un truco de la naturaleza paras que nos reproduzcamos"
"¡Ja! ¿Qué estas diciendo? Tu has querido a muchas personas, Marcus, Alises, Hércules…" comento la bardo contándolos con los dedos.
"¡Vaya! Siempre has tenido buen gusto con los hombres" farfullo una voz detrás suyo. Xena se giro mientras maldecía a la bardo. Detrás de ambas un hombre de mediana estatura, pelo rizado y claro, las sonreía:
"¡Iolaus!"
"Así que Hércules esta en una peligrosisima misión Zeus sabe donde y tu estas aquí" comento con sarcasmo Xena
"Si, lo habéis comprendido"
"¿Y por que no le acompañas?"
"Digamos que no es a favor de mi voluntad. La cosa es sencilla, venimos, cogemos dos habitaciones en la posada, dormimos y a la mañana siguiente no esta y en su lugar hay una nota. Nunca sé cuando me voy a depertar solo" comento Iolaus con una sonrisa "Pero empiezo acostumbrarme. Además el rey de Corinto es un amigo de la infancia, me trata bastante bien. ¿Y vosotras por que estáis aquí? ¿Por San Valentín?" preguntó Iolaus con mucha curiosidad.
"Quizás…" sonrío Gabrielle, mientras Iolaus le devolvía la sonrisa. Xena suspiro profundamente mientras pensaba que incluso su amiga había sido contagiada por el amor. Resistiendo la tentación de decir ¡Puag! y comento:
"Realmente nos dirigíamos a un pueblo cercano"
"Oh, entonces no os entretengo mas, supongo que seguiréis andando"
"Bueno…" dijo Gabrielle "Xena, ¿no podríamos quedarnos aquí hasta que apareciera Hércules?" pregunto Gabrielle con ojos suplicantes
"¿Cuánto será eso, Iolaus?"
"¿Una semana?" comentó. Xena alzo la ceja debatiendo sí seria demasiado tiempo "¡cómo mucho!"
"Esta bien" comento Xena
"¡Siiii!"
"Gabrielle buscare una habitación y subiré las cosas, así Iolaus y tu podréis… charlar" murmuro
"Gracias"
Tras pagar las dos habitaciones que había pedido, Xena transporto todas las cosas de Argo, mientras dejaba a la yegua en el establo. Puso una sonrisita al ver a Iolaus y Gabrielle acaramelados como las parejas del parque, aunque aun sin legar a besarse. Ya sobre la habitación, intento tomar el aire asomándose por la ventana, pero sintió unas nauseas horribles al observar a un montón de parejas, desde jóvenes hasta ancianos allí donde miraba. Se aparto de la ventana, mientras murmuraba:
"Afrodita, diosa del amor, ¿en qué narices pensabas al crear el día de San Valentín?" En su voz se notaba un tono de asqueo "El día de los enamorados es una tortura para lo que no están enamorados" comento Xena.
Mientras desde los cielos, Afrodita miraba la escena ofendida "Según tus palabras, a ti este día tendría que gustarte, necia guerrera. Pero te daré un empujoncito para que lo comprendas" farfullo malignamente mientras movía sus manos, en lo que parecía una especie de ritual. Luego sonrío y se limito a esperar.
Xena se aburría en la habitación, y aunque no deseaba salir de ella, no había otra forma de pasar el rato. Bajo a la posada y mientras le pedía algo al camarero, se fijo en quienes ocupaban la mesa mas apartada: Iolaus y Gabrielle. Este tenia la mano de Gabrielle entre las suyas, y con su dedo índice parecía trazar una línea por la palma de la bardo, que llegaba hasta el meñique. Al llegar hasta allí, la pareja empezó a reír. Xena sonrío al comprobar que como dos adolescentes, movían de forma disimulada sus sillas, para ir acercándose más.
"Su cerveza" indicó el tabernero depositándola frente a ella. Mientras se la bebía de forma lenta, para perder con ella el máximo tiempo posible, pensaba en su ultimo San Valentín y con pereza reconocía que era exacto al día en que se encontraba. Simple, y sin nadie con quien compartirlo.
Aquel día fue extremadamente aburrido. Y seguramente por ello bendijo la noche cuando cayo en la ciudad. Intento dormir, pero nerviosamente se revolvía entre sus mantas, mientras recordaba que al día siguiente sería San Valentín. Cuando al fin callo en un superficial sueño, algo la despertó momentos después. Oyó con clara precisión dos voces, aunque apenas entendía lo que decían. Se levanto sigilosamente, mientras abandonaba su habitación. Arma en mano abrió la puerta, y se desplazo cautelosamente, hasta encontrarse cerca de las dos personas. Se fijó con una sonrisita en quienes eran y de que hablaban:"¿Iolaus, que estas diciendo?"
"Que esta noche te vayas de la ciudad. Solamente esta noche, y mañana, por la noche vuelves"
"¿Pero por que?"
"Por favor, hazlo sin preguntar"
"No, Iolaus, no me convence, estoy agotado. Evitar una guerra no siempre es fácil, ¿sabías?"
"Esta bien, esta bien. Xena y Gabrielle están aquí"
"¿En serio? Ahora si que no me voy"
"Por favor, Hércules, Xena dicto que se irían en cuanto tu volvieras, pues tenían que seguir viajando. Si no duermes aquí podré pasar el día de San Valentín con ella"
"¿Xena?" pregunto con humor
"¡No! No es que ella este mal, pero me refería a Gabrielle" comento molesto. Hércules soltó una risotada mientras comentaba.
"Esta bien, enamorado. Mañana por la tarde me presentare aquí, pues yo también quiero disfrutar el día de San Valentín" Iolaus iba a objetar algo "Tranquilo, no creo que se marchen cuando se vaya a poner la noche, ¿no?"
"Esta bien, esta bien" comento Iolaus "Buenas noches"
Xena Sonrío ante la actitud enamoradiza de Iolaus y con cuidado se encargo de retirarse de nuevo a la habitación sin hacer demasiado ruido.
A la mañana siguiente, mientras desayunaban lo que la posadera les había ofrecido, Gabrielle miraba a Iolaus, cuando este no la miraba a ella, y al tiempo Xena los miraba a los dos con humor:
"Oye… Iolaus, sigue en pie el plan de que me enseñes la ciudad" comento mientras se levantaba de la mesa
"Por supuesto"
"Gracias, eres muy amable" comentó mientras depositaba un beso en su mejilla "Voy a coger algunas cosas de la habitación y luego nos vemos, ¿vale?"
"Cla… claro" comentó Iolaus con una sonrisa tonta. Cuando Gabrielle se hubo ido, Xena, sin dejar de comer comento:
"Te has puesto rojo"
"¡No! ¿Por qué tendría que sonrojarme?"
"Porque te ha dado un besito" se mofo Xena
"Es una amiga" se excuso él mientras se llevaba comida a la boca
"Entonces, ¿por qué no le permitiste a Hércules quedarse anoche en la posada?" preguntó, al tiempo que se apartaba, pues Iolaus, sorprendido expulso de forma violenta cuanto tenia en la boca. Tras toser miro a Xena con los ojos abiertos "Tranquilo, no le diré nada"
"Gracias… supongo" Xena soltó una carcajada, mientras abandonaba la mesa. Antes de hacerlo, pregunto por el paradero de Hércules, para hacerle una visita, aprovechando para dejar a la pareja solos. Iolaus se sonrojo al ver que le denominaban pareja de Gabrielle, pero al tiempo sonreía. Mientras Xena andaba hacia el campamento que Hércules había montado a las afueras de la ciudad, iba pensando en que ocurriría con Gabrielle e Iolaus. Mientras pensaba en eso, un cuerpo cayo junto a ella:
"¿Hércules?" preguntó con una sonrisa.
"¡Xena!" respondió el alegre, rodando en el suelo, justo a tiempo para evitar que un rayo le alcanzara. Xena reparo en quien lo tiraba. Era el dios de la guerra. En esos momentos, los pensamientos de Xena no eran lógicos, sino sin control y locos, como lo es el amor. Y aun así, se lanzó contra el dios de la guerra, intentando ayudar a Hércules. La guerrera tenia ventaja sobre el dios, porque este intentaba no atacarla, tan solo defenderse de sus ataques e intentar acabar con Hércules.
Mientras desde los cielos Afrodita observaba la situación desesperada. Apenas podia creer que el hechizo con el que enamoro a parejas como París y Helena o Hector y Adromaca, no hubiera servido para superficializar los sentimientos de una mortal. Enfurecida lo repitió de nuevo, y al no ver los efectos que este causaba al momento, volvió a repetirlo sin caer en la cuenta de que quizás era excesivo.
Justo en ese momento Xena y Ares peleaban cara a cara, mientras Hércules se levantaba del suelo dolorido. El hechizo de Afrodita por duplicado alcanzó a la guerrera, quien sin poder evitarlo se lanzó a por Ares, pero esta vez, en lugar de con violencia con pasión. Ares con los ojos abiertos como platos observo la escena paralizado, mientras las manos de la guerrera divagaban por su abdomen y su torso.
Hércules, creyendo que el golpe le había afectado demasiado, no se creía lo que veía. Tan solo cuando observo el rostro del dios de la guerrera tan sorprendido como el suyo, comprendió que quizás ninguno de los hombres allí presentes entendía nada. Aun así no pudo evitar molestarse cuando Ares cerro los ojos y se dejo llevar por semejante dulzura de beso.
El semidiós se acercó a la pareja y pensando que a lo peor Xena se había comido algo en mal estado, les separo, mientras le informaba a Xena que se marchaban. A pesar de su fuerza le costo separarles, pero cuando lo consiguió Xena volvió lentamente en sí. Sabía que debía irse con Hércules, pero ver a ares le creaba una tierna laguna en su corazón, deseando volver con él. Dejo que su amigo la levara hasta la ciudad, donde lejos de la presencia de Ares, pudo volver a pensar mas tranquilamente.Cuando Hércules y Xena entraron en la posada, Gabrielle y Iolaus se encontraban mirándose fijamente, seguramente decidiendo si besarse o esperar hasta subir a la habitación. Pero en cuanto la bardo vio al semidiós, se aparto de su acompañante mientras iba a saludarle. Iolaus fulminó con una mirada a su amigo, pero al ver la confusión de este, supuso que algo importante ocurría.
Tras estar un rato en la posada, comiendo, los cuatro decidieron subir a la habitación a descansar el alimento. Fue entonces cuando Hércules aprovecho para sacar el tema del beso de la princesa guerrera con Ares"¿Sabéis quien a tenido un pequeño momento de locura transitoria acompañada de pasión hoy a por Ares?" Iolaus y Gabrielle miraron rápidamente a Xena, quien intentando evitar el sonrojo, se tiró contra su amigo para que no dijera más, pero no lo consiguió "La señorita aquí presente" respondió intentando evitar que le tapara la boca.
"¡Ja! Eso no es posible. Hace dos semanas estuvimos con ese arrogante dios intentando salvar de sus garras a dos aldeanos"
"No es arrogante, al menos no demasiado, y no tiene garras, sino unas habilidosas manos" respondió Xena automáticamente. Los tres amigos la miraron, mientras ella tapaba su boca.
"Esto tiene que ser cosa de cupido, o Afrodita" comento Gabrielle
"¿Por qué estas tan segura?" pregunto Iolaus con una vocecita tonta
"Algo parecido nos ocurrió una vez…" respondió con una sonrisita, mientras les empezaba a relatar aquella vez que el hijo de cupido enamoró con sus flechas a Xena, Gabrielle, Draco, y medio pueblo.
"Según lo que nos has contado, Xena decía querer a Draco, pero también admitió que el día anterior no le quería ni lo mas mínimo" recordó Hércules. La bardo asintió sin saber para que quería esa información "Xena, ¿quieres a Ares?"
"Si" respondió
"¿Y ayer? ¿Querías a Ares?" le preguntó a Xena
"También. Le quería ayer y hace un año, siempre le quise y siempre le querré" Hércules e Iolaus no pudieron evitar reírse de la situación, mientras que Gabrielle se mantuvo seria "No es malo querer" anuncio Xena empezando a alterarse
"esta claro que este trabajo maestro no es del hijo travieso de cupido" aclaró Iolaus haciendo reír a Hércules
"¡Dejarlo ya!" exigió Gabrielle enfadada.
"Esperar… ¡le noto!" anunció Xena con una increíble sonrisa. Justo en ese instante apareció Ares en la habitación, mientras mirando a Hércules y apuntándole con su espada anunciaba "Tú y yo tenemos un asunto pendiente"
Tras ver a Ares los ojos de Xena parecían dos luceros capaces de iluminar la noche más oscura "Tú y yo también" respondió Xena, mientras que de nuevo se lanzaba a sus labios.
"¡Amo a esta mujer!" respondió con lujuria, cuando al fin pudo separarse para coger aire
"Y ella te ama a ti" respondió Xena con una sonrisa, mientras volvía a besarle. En ese momento Hércules y Iolaus se desternillaban en el suelo, mientras Gabrielle se volvía loca intentando encontrar una solución.
"¿Os imagináis la cantidad de dinero que nos dará Xena cuando vuelva a la normalidad, para que no digamos nada?" comentó Iolaus, mientras volvían a estallar en carcajadas. Gabrielle les aniquilo con tan solo una mirada, que les puso al momento firmes.
"Esta bien, Gabrielle, tranquila" pidió Hércules "Tú e Iolaus encargaros de Xena, yo mantendré ocupado a Ares" decidió.
Xena, mas o menos, dejo que le separaran de Ares, pues sabía que era lo correcto, pero el dios le puso mas pegas a Hércules, estaba demasiado fogoso como para dejarla marchar así. Xena le miro con ojitos tiernos mientras decía:
"¡Que mono! ¡Se opone a Hércules porque quiere estar conmigo!" respondió, mientras inconscientemente se libraba de sus apresadores con dos certeras zancadillas. Se acerco hacia la pelea que mantenían Hércules y ares, y derribo al primero con una patada baja, al tiempo que recuperaba los labios de ares. Este volvió a derretirse cuando ella le besó, volvió a sentir una alegría infinita cuando noto de nuevo sus manos y sonrío cuando volvió a oír las palabras que ella le susurraba. Hércules en un intento de impedir que Xena hiciera algo de lo que se arrepintiese mas tarde, trato de levantarse, pero Ares le fulmino con una bola de su poder, mientras Xena con asombrosa facilidad tiraba la puerta de una patada, mientras se iban, a lo que Hércules comento:
"Lo que hace la pasión" miro a su compañero y sin dejar pasar muchos segundos, ambos volvieron a mearse de la risa (literalmente)
Mientras Ares apenas se creía que se encontrasen en las escaleras hacia su templo, a punto de entrar a este. Afrodita miraba orgullosa la escena desde el cielo, y observo como su ego iba creciendo, mientras estaba a punto de cumplirse su deseo. Pero en lo que la diosa no había ciado era en que quizás, por muy poderoso que fueran sus poderes y hechizos, dentro del templo del dios e la Guerra quedarían anulados.
Y así fue.
¡Puf!
Nada mas entrar los efectos de la magia de Afrodita desaparecieron como habían venido. La guerrera se separo de él mientras intentaba coger conciencia de todo lo que estaba ocurriendo:"¿Que te ocurre?" preguntó el dios
"Ya no siento irrefrenables impulsos de lanzarme a tu cuerpo por siempre jamas" respondió ella maquinalmente "¿Qué me ha ocurrido?"
"Eso te iba a preguntar yo a ti" respondió Ares, separándose de ella, antes de que también se percatase de su cercanía
"Primero te quiero y ahora no" respondió ella intentando recopilar datos "Primero te vi y me lance a ti, luego me aparto Hércules y me llevo con la pareja de Iolaus y Gabrielle, donde volviste a aparecer y en donde volví a ti y aparecimos aquí y… ya no te deseo" dijo dándose la vuelta confundida
"¡Que pena!" respondió el sarcástico y en el fondo triste por que todo fuera fruto de un hechizo.
"¡He pegado a Iolaus y Gabrielle por ti!"
"Que honor" respondió el todavía más apagado
"¡Y he dejado que pegaras a Hércules!"
"Te lo agradezco"
"E incluso te he besado" murmuro congestionando los labios.
"¿De eso te arrepientes?"
"No…" comenzó mientras se giraba. Al hacerlo se encontró con Ares a tan solo un centímetro de ella "… lo dudes" comento asqueada, mientras le daba un rodillazo un su entrepierna "Adiós" respondió
"Xena…" dijo entre jadeos de dolor "¿recuerdas cuando Afrodita hechizo a Joxer?" preguntó
"¿Cómo sabes tu eso?"
"Sé todo lo que te concierne, porque es entonces cuando me concierne a mí" contesto, sin conseguir la más mínima muestra de sentimientos en el severo rostro de Xena "Al final de aquella aventura Joxer estaba triste, ¿recuerdas las palabras que le dedicaste para animarle?" preguntó. La guerrera le dedico una mirada, como diciendo Qno te atrevas a recordármelof "Fue algo así: Los dioses no pueden añadir o quitar nada a nuestra alma, tan solo pueden modificarlo" comento
"¿Qué me quieres decir con eso? ¿Qué te sabes de memoria mi vida? ¡Muy bien!" comento aplaudiendo
"No, tan solo quiero que adviertas que Cupido o Afrodita, sea quien sea el que te ha embrujado, no a echo mas que obligarte a exteriorizar tus sentimientos"
"Por supuesto" respondió ella como si le siguiera la corriente a un peligroso demente "Túmbate y piensa en lo que has dicho" le pidió, mientras apretaba sus hombros, obligándole a sentarse en la cama.
"Me tumbo si tu te tumbas conmigo" propuso con una sonrisa, mientras tiraba de su brazo, haciéndola caer encima de él, entre sus brazos.
"Estas loco" dijo marcando bien las palabras en sus labios
"Por ti" respondió él, sonriendo al notar como la imperturbable guerrera se ponía nerviosa a cada segundo
"Déjame" exigió
"Jamas" respondió mientras Xena se revolvía, intentando levantarse de él
"¡Para ya!" pidió oponiéndose cada vez mas
"Nunca de los jamases, ¿te lo vuelvo a repetir?" preguntó, controlando con facilidad a la guerrera, para la que esto se estaba convirtiendo en un ridículo juego. Empezó a poner resistencia de forma más efectiva revolviéndose entre los brazos del dios, hasta conseguir darle un eficaz golpe en el vientre. Ares exageró sus gemidos, mientras se hacia el lastimado y se tumbaba encima de Xena, haciéndose el muerto.
"¡Ouch! ¿Cuánto pesas? Se notan los banquetes de carne roja" dijo intentando que por burlas se levantara, pero él seguía encima sin querer moverse "¡A qué me pongo yo encima de ti!"Entonces si que Ares elevó su rostro, mientras decía "Eso no estaría nada mal" Xena comenzó a reírse, junto con el dios.
"¿Sabes? Esto es extraño" declaro la guerrera
"¿El que? ¿Reír sin espadas por medio?" pregunto
"No, que hace media hora que te he pedido que te levantaras, y aun no lo has hecho" respondió, consiguiendo que de nuevo el dios se partiese de risa, mientras que al tiempo se apartaba de ella. Xena aprovecho entonces para ponerse encima de él
"¡Eso es trampa!"
"Noooo… es venganza" contesto Xena, mientras que para mayor tortura se sentó en el regazo del dios, apretando este con crueldad. Durante una fracción de segundo se dirigieron entre sí el kit completo de sonrisa y mirada, antes de que ambos la retiraran al tiempo "¿Crees en la magia del día de San Valentín?" preguntó espontáneamente, sin admitir que llevaba todo el rato deseando decirlo. A la vez, para quitarle importancia a la cosa, apretaba sus rodillas contra Ares, como venganza.
"¿Hasta ahora? Jamas ¿en este instante? Como el que más" respondió. Xena el retiro del todo su mirada mientras se rascaba el cuello nerviosa. Sin querer ponerse mas atacada de lo que ya estaba (aunque no lo aparentase) se disponía a levantarse del Dios, cuando en un momento de poco equilibrio, Ares rodeó su cintura mientras la besaba. Se trataba tan solo de una dulce forma de comprimirse entre sí, hasta que Xena le respondiera con otro beso, pero para desgracia del dios eso no ocurrió:
"Ares…" musito lastimeramente Q…no me tientes, por favorf penso.
"¿Por qué no?" pregunto negándose a dejar de sostenerla por la cintura
"¿Me creerías si te dijera que no quiero?" pregunto sin confiar ni ella misma en lo que decía
"No" respondió él poniéndose de pie
"Me gustabas más cuando estabas sentado. No resultas tan imponente" comento prácticamente titubeando, intentando quitarle importancia a la cosa "Esta bien, ¿y si te digo que no puedo?"
"Me lo creería" respondió mientras sostenía su barbilla cariñosamente con un dedo y la besaba con besos cortos y simples, hasta animarse a dejar sus labios mas tiempos posados en ellos.
"No, esto no puede salir bien" respondió haciendo gestos con las manos "Es demasiado arriesgado ser pareja en la vida sentimental y enemigos en el trabajo" comento deseando no desearle
"¿Y una noche?" pregunto
"¿Una noche?" pregunto entre confundida y ofendida
"Una noche, nuestra noche. Como una noche sin compromisos"
"Para desahogarnos" comento mientras Ares se dirija atormentadoramente hacia ella
"Para no poder arrepentirnos nunca" dijo, meditando la idea como apetecible
"Para no sentir celos ni en el peor de los casos"
"Y recordarla en los momentos de dudas, ocurra lo que nos ocurra" respondió mientras seguía intentando descender la separación entre ambos
"Pero… sin decirnos lo que sentimos para que esto duela luego menos" improviso Xena
"Sin explicar lo que sentimos" respondió mientras acariciaba su rostro
"Sin declarar lo que sentimos" termino ella, mientras le besaba. A partir de entonces, hasta el resto de la noche, descubrieron cual era la autentica magia de Afrodita y su día de los enamorados.
Por muy romántico y bello que fuera aquello, a la mañana siguiente todo había terminado. Sin desear, por dolor, contarlo Xena apareció en la posada, tras subirles a los tres dormilones el desayuno a modo de disculpa, mientras que Ares pensaba otro diabólico plan de conquistar el mundo.
Gabrielle lo intento, Iolaus lo intento y Hércules lo intento, pero a Xena no le sacaron nada de aquella noche.
Pero lo importante de todo es que a pesar de prometérselo, en el momento de la verdad… se dijeron lo que sentían. Por eso les dolió mas de lo que ellos habían calculado, pero a largo plazo fue lo mejor que les pudo ocurrir...Año 385 d.C. mas 365 días (año 386 d.C.)
Día de San ValentínEn medio de una explanada se encontraba la guerrera. Llovía a cántaros, pero como siempre esta no aprecia inmutarse por ello. Se puso en el centro de la explanada, y a voz en grito se puso a nombrar a Ares, hasta que este apareció. Le miro con una sonrisa picara, que al principio le provoco miedo a Ares. Hasta que ella se lanzó a sus labios, y entonces para Ares todo fue tranquilidad y paz, y al igual que Xena, ya no sentía la lluvia, solo a quien tenía enfrente
"¿No crees que ya va siendo hora de ir haciendo memoria de nuestra noche?" preguntó mordiéndose el labio inferior de forma picara, antes de volver a besarle, para desaparecer los dos juntos de allí.
Año 385 d.C. mas 730 días (año 387 d.C.)
Día de San ValentínEn una playa a casi un kilometro de un campamento reciente donde dormía una bardo, Xena reclamaba a gritos al Dios de la guerra. Este apareció, escondiendo a la vista de la guerrera unas hermosas, y realmente exóticas flores.
"¿Recuerdas que día es?" pregunto la guerrera seriamente
"Hmmm… quizás, pero creo que no"
"¿Entonces no son para mí las flores?" pregunto
"No se te escapa una" respondió mientras se las proporcionaba
"¿Y esto es todo lo que voy a sacar en el día de hoy?" pregunto decepcionada, pero aun así cogiendo las flores realmente agradecida
"No…" se desvaneció "eso no será lo único" respondió reapareciendo tras ella. Rodeo su cintura y meciendo a ambos a un suave ritmo, beso su cuello, antes de oír a Xena pidiéndole ronca por anticipado, que se marcharan de allí al instante.
Año 385 d.C. y unos 2555 días (año 394 d.C.)
Día de San ValentínZeus debía estar severamente enfadado para que los truenos sonaran de aquella forma la mañana de San Valentín. El extraordinario potencial de aquella posible tormenta, era captado por los oídos de Xena quien se encontraba en un bosque. La guerrera seguía teniendo en sus ojos un precioso azul intenso que te evoca sentimientos con tan solo verlos, pero el resto de su cuerpo, levemente ha ido notando la fuerza del tiempo transcurrido.
Los truenos comenzaron a sonar cada vez más fuertes, hasta que uno de ellos cayera junto a Xena, casi dañándose con un árbol. Pero Xena lejos de asustarse sonrío, mientras aquel fenómeno geológico tomaba la forma del dios de la guerra, quien sin querer desaprovechar el tiempo, la pego contra un árbol, donde se lanzó a sus labios mientras sostenía los brazos de Xena por encima de la cabeza de esta. Con sus labios cubrió totalmente los de ella, mientras se desahogaba de toda la pasión acumulada en un año"¿Nos vamos?" preguntó ronco
"Haz tú los honores" tembló, mientras le besaba
Año 385 d.C. y unos 2650 días (año 395 d.C.)
Día de San Valentín (año de la caída del imperio de oriente)"Ares" siseó Afrodita apareciendo en la habitación del dios "¿se puede saber para que le has pedido a la pastelera de Hera un encargo de bombones?"
"Para ella, espero que le guste"
"¿Para Xena?" preguntó arrugando su nariz con un tono algo lánguido.
"Sí, ¿por qué?" preguntó "¿No estarás celosa, verdad?" se mofo "Tu te encargaste de que este día fuera nuestro día"
"Lo sé, y no creo que haya hecho cosas mucho mejores que esa" respondió con una extraña sonrisa de nostalgia "Que disfrutes el día" termino Afrodita antes de irse. Su hermano sonrío antes de desaparecer y reaparecer en el campamento armado a unos días de Amphipolis. Alli se encontraba a solas Gabrielle sentada sobre una especie de banco y removiendo las leñas de la hoguera torpemente. Cuando ares se acercaba tranquilamente, ensayando un tono de voz que no sonara demasiado necesitado, para saber donde se encontraba Xena, el Chakarm de esta sonó cortando el viento. Sonaba demasiado deprisa como para que Ares pudiese saber su posición. Tan solo alcanzo a verlo cuando paso entre sus piernas, por poco dañándole. Tras eso Gabrielle elevo brevemente la mano, recogiendo en el vuelo el arma.
"¡¿GABRIELLE QUE COÑO TE PASA?!
"Si te acercas mas lo repito" respondió la bardo con una húmeda mirada asesina.
"¿Si no es demasiado pedir, señorita, me honrarías con unas palabras para localizar a Xena?"
"¿Qué?" preguntó atónita "Tu no te has enterado, ¿verdad?" dijo con una sonrisita "Ven y te lo cuento" propuso como lo haría una chismosa de pueblo. Ares se acercó a ella con precaución, hasta a estar a tan solo un metro. Entonces Gabrielle dijo como si anunciara la mayor noticia de todos los tiempos:
"¡¡¡XENA A MUERTO!!!" el dios de la guerra pegó un respingo al oír semejante grito y su significado.
"¿Gabrielle, estas borracha?" preguntó el dios de la guerra, mirando su andar, oliendo su apestoso aliento y escuchando la incoherencia de sus palabras.
"Quizás, pero eso no tiene nada que ver" respondió ofendida "¿Quieres ver sobre que estoy sentada?" preguntó con una sonrisa malévola, mientras con su brazo derecho estirado le mostraba su "banco" Sintió que toda pizca de aire desaparecía de su cuerpo, mientras empezaba a sofocarse. Aquello era una urna de cristal, con Xena en ella. No llevaba su armadura, ni sus armas, las cuales estaban en posesión de Gabrielle, sino que estaba vestida con una túnica completamente blanca, como la piel de la guerrera. En aquella urna de cristal casi parecía más bella, más frágil. Ares recogió una fuerte bocanada de aire, y mirando aquel rostro, acaricio el cristal, deseando tocar la faz que se encontraba tras este:
"¿Qué le ocurrió?" preguntó
"No te importa" respondió la bardo girándose
"¡¿Qué le ocurrió?!" preguntó notando que la sangre le hervía.
"Fue una herida en su estomago"
"¿Una herida?" preguntó él sin apenas creerlo
"Una herida provocada por dos espadazos"
"Quien fue"
"Esta muerto" respondió ella "Xena se encargo de él antes de caer inconsciente"
"¿Murió inconsciente?" preguntó Ares, a punto de estallar. Aunque no estaba seguro de sí estallaría en inaguantables llantos o se limitaría a matar a todo el mundo.
"No, cuando despertó estuvo dos horas consciente antes de que…" sus palabras fueron cesadas por un buen trago de una botella de vino, gesto de que no quería decir nada más.
"¿Dos horas?" Cuestiono aturdido "¿Por qué no me llamo?"
"¿Y porque tendría que hacerlo?" preguntó con un gesto despreciativo con los hombros.
"¿No sabes lo que ha estado haciendo todos los días en San Valentín, verdad?" respondió con una sonrisa, viendo la eficacia con la que Xena había realizado el trato de mantenerlo en secreto. La bardo se limito a contestar encogiéndose de hombros "¿Dijo algo?"
"¿De ti?" preguntó antes de echarse a reír como una loca. Cuando al fin se calmo contesto "Si, la verdad es que si" Ares elevó una ceja, sorprendido "Todos los allí presentes creemos tener el odio algo defectuoso, pues oímos como te daba las gracias por unos bombones"
El Dios soltó una risa y sin poderlo evitar comenzó a llorar, frotándose los ojos. Gabrielle chasqueo la lengua, mientras le tendía la botella de vino y le preguntaba "¿Quieres?" Ares sonrío vagamente, antes de negar con la cabeza "Pues pareces necesitarlo mas que yo" El dios le dios la razón, mientras dejaba los bombones de la princesa guerrera, sobre la tumba de esta "Era lista, ¿verdad?" comento Gabrielle observando los dulces
"Si, siempre tuvo muchas cualidades"
"Ella siempre lo decía" recordó mientras veía al dios desaparecer.
En un templo dedicado a Afrodita, el Dios de la guerra apareció llorando, y por efecto domino la diosa también comenzó a llorar, mientras ambos se consolaban con un abrazo. Pasadas unas horas el ambiente parecía mas calmado y ninguno lloraba aunque de vez en cuando alguno pegaba un respingo. Entonces Ares se separo de Afrodita, mientras aguzaba él oído."¿Qué ocurre?" pregunto la diosa del amos
"Es Hércules… esta en peligro"
"¿Qué?"
Pero no tuvo tiempo de entender la situación antes de que Ares desapareciese de allí en alerta. La diosa comenzó entonces de nuevo a llorar, mientras andaba de un lado a otro esperando que en pocos segundos reapareciera su hermano. Y así fue, mas o menos. Un día mas tarde, su hermano Hércules entro. Había entrado un hermano, pero no el que ella quería, ni con las noticias que ella deseaba. Se acercaron sigilosos a ella, mientras empezaban a relatar lo sucedido el día anterior.
"Nosotros luchábamos contra la diosa Callisto, quien confabulada con Hera quería matarme. De repente apareció Ares. Ambos creíamos que venia a ayudar a la que fuera su aliada, pero el se limito a ponerse como escudo entre nosotros y ella. Empezaron una encarnizada lucha y en el momento en que Ares tenia a Callisto a su merced, esta saco la daga untada de sangre de cierva y … a puedes imaginarte lo que paso" terminó lúgubremente, al tiempo que Afrodita con las manos en la boca se dejaba caer de rodillas empezando de nuevo a llorar "Afrodita, al fina, aun teniendo la daga en su corazón mato a Callisto con ese mismo arma" respondió intentando resaltar el valor de aquel echo.
"Gracias Hércules"
"¿Afrodita, porque hizo eso?" pregunto Iolaus
"Por que estaba loco"
"¿Loco de atar?"
"Loco de amor, Iolaus, loco de amor" contesto mientras se erguía, frotándose los ojos y sentándose en su trono donde desapareció
"¿Por qué no le has dicho lo que pronuncio en sus últimos momento?"
"A ella no le interesa saber que un dios medio muerto nos gimió que estaba en los Campos Elíseos para encontrarse con Xena, la basta con saber lo que hizo"
"Querías ahorrarle sufrimiento" preguntó Iolaus, mientras volvía a su verdadera forma, la de Straik
"No, quería ahorrarme saliva" respondió con una cruel sonrisa, mientras volvía a ser quien era, Discordia.
Resumen de lo que ocurrió a continuación.· Ares conocido en los campos Elíseos la alegría absoluta, porque… allí todos los días son San Valentín. Y Xena también parecía bastante alegre. ¿Romántico, no?
· Discordia y Straik tenían una mente extraña, con un concepto del trabajo un poco trastocado, así que cuando les toco sustituir a Ares… lo hicieron de pena, llevándose con su fracaso el imperio Romano. ¿Triste no?Un gran amor se nos acaba un día
y es tristemente igual a un pozo seco,
pues ya no tiene agua que tenia,
pero le queda todavía el eco