DEDICATORIA: para los pescadores de mejillones y pescados. ¡¡¡¡LO SIENTO!!! Se que decis que no os habeis dado cuenta, pero lo he hecho de culo…… : (
Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: embrujadas13@hotmail.com
SI LOS ANGELES PELEAN
Marta SofíaXena atraveso la cueva de la purificacion con una respiracion honda, para tranquilizarse. Recordaba aquello, ya lo habia vivido y conocia el procedimiento. Solo necesitaba calma. Al hacerlo, se encontro con varios seres de su pasado. Sabia como superarlos. Pero una sorpresa la esperaba. Aquel odiado personaje que estaba revolucionando el infierno como ella hizo cuando se comvirtio en demonio, la primera vez que vino, se encontraba frente a ella. Su aspecto era el de un dios. Aun no tenia la cara desfigurada por los rasgos demoniacos ni unos cuernos sobresalian de su cabeza:
“No eres real, ¿verdad?”
“En esta cueva, ¿sabrias tu decirme que lo es y que no? ¿tu que eres, real, o una falsedad que intenta alcanzar el real estado de arcangel?”
“¿Qué he de hacer contigo?” pregunto
“lo que tu quieras” contesto en tono lascibo. Ella elevo el labio superior, como gesto de furia “Oh, perdona, ¿te referias para conseguir ese uniforme tan bonito que tienen los arcangeles? Bien, pues tienes que matarme” decidio con recochineo
“No pienso hacerlo”
“Pues parteme en cachitos y extiendme por toda la eternidad” deicio “o besame… es otra posibilidad”
“Es eso lo que tengo que enfrentar en mi. Si sere capaz de enfrentar esa parte de mi que es debil” se dijo para si. Algo dentro de ella encendio un pequeño y molesto fulgor que la hizo recapacitar
“el amor no es algo malo” respondio Ares. Xena acababa de recibir una ayuda
“Tengo que saber si esto que siento me impedira me impedira detenerte junto a michael” rectifico
“Muy lisssssssta” siseo sonriente acercandose hacia ella. Xena trago fuerte. Ares la estaba tratando de una forma de la que jamas seria capaz siendo el mismo
“No continues”
“¿Por qué?” ppregunto mientras apartaba el cabello del rostro de Xena y humedecia sus labios
“Porque no te servira de nada” consiguio con una dulce y tipica sonrisa triunfante. Agarro las manos del dios. Paso por debajo de sus piernas. Le hizo dar una voltereta y caer de espaldas. Ella se levanto rapidamente y se lo impidio a Ares, poniendo su espada sobre su cuello. Aquel Ares falso se evaporo, al tiempo que Xena notaba como una llama olvidada se encendia en ella.
Volvio a salir de la cueva.
Era un arcangel.
Ningun demonio, ni los mas autistas, le negaban su atencion. Aquello le creaba una pequeña sensacion de placer tan solo comparable con la que sentia cuando se dirigia a su ejercito. Estaba muerto, asi que en cierto modo aquel era su nuevo ejercito. Solo faltaba dirigirlo y sabia como hacerlo y contra que, los arcangeles. Solo faltaba motivacion:“¡¡¡EL PARAISO NOS PERTENECERA!!!” grito, recibiendo el aplauso de todos. La sensacion de poder se incrementaba
“El alli no tardara en reaccionar como tu” comento Michael mirando a Xena “La idea es tentador. Muchos sufren tanto que darian lo que fuera por subir aquí, pues creen, erroneamente que asi alliviaran la tortura que realmente solo ellos mismos se inflingen”“¿qué tenemos que hacer? ¿Acabar con todos?” pregunto uno de los arcangeles, Gadro
“¡Pareces novato!” contesto Michael “Darian lo que fuera por conseguir lo que no merecen, pero necesitan un guia, un perro ladrador que guie al rebaño”
“Basta con acabar con Ares” murmuro Xena “¿Y quien tendra que empezar la pelea?”
“Desde luego ellos. Sino atacan no hay motivo para preocuparnos”
“me temo que no va a ver tranquilidad” anuncioo un centinela jadeando “Ya vienen”
“¿cómo terminamos con Ares?” pregunto Xena, completamente decidida
“Conseguire su atencion. Me alejare del nucleo de la lucha y me segireis Gadro, Bianco y Jono” decidio “Cuatro arcangeles seran suficientes contra el. Los demas impedireis que los demonios nos alcancen” calculo mientras todos se armaban
“¿Y si la atencion recae sobre otro de los miembros?” pregunto bianco, sin llegar a mirar a Xena
“entonces seguirla a ella” contesto sin cortarse, pero en tono amable “Yo resistire junto al resto el paso de los malditos” decicio, mientras todos se lanzaron.
Igual que ganas una astuta pelea verbal, y tu ego se infla, Ares notaba que eso eso le ocurria al abatir las alas hacia la entrada del cielo y ver como su ejercito de malignos, lejos de achacarse se revolucionada mas. Murmuro, subiendo progresivamente el tono:“A por ELLOS!!!” Los veia. Se dirigian hacia ellos con la misma velocidad de bajada que de subida para ellos. Ares se relamio los labios distuesto a conocer el seccreto de si los angeles tenean sangre o no. Y si tenian, dentro de poco ya no. Cuando los veia a apenas unos diez segundos, como estaba puesto en el plan, salio del campo de vista de los anegeles, los cuales en un principio ni notaron su ausencia. Y entonces, tres, dos uno, el rechinar de varias espadas advirtieron el inicio de la lucha. Ya estamos aquí, anunciaron los diablos, mientras que con sus peores ideas comenzaron a atacando. Mucha suerte, se desearon sin embargo los angeles entre si.
Los angeles luchaban intentando dejar a solas a los diablos, pero estos procuraban agruparse de nuevo. Michael extrañado busco a Ares, pero desistio tras cinco minutos y se metio de lleno en la lcuha como hacian todos. Entonces los diablos sonrieronb, antes de volver a reagruparse. Los angeles se alejaron, formando un circulo alrededor de ellos. Xena que se encontraba quizas en el punto mas alejado, se froto el cuello, antes de volver a sostener la espada, pero alguien golpeo de una patada su muñeca y la espada volvo por los “aires”. Xena solto un respingo, mientras alguien la rodeaba por las costillas sujetando sus brazos. Noto unas alas duras y ardienrtes, en la punta de las suyas. Sin duda era Ares. Entonces este lamio su rostro, mostrando la parte mas oscura y superficial de el, mientras decia:“Tu sabor no ha cambiado, sigues siendo dulce y deliciosa, pero ahora que eres un angel, no sabes lo suave que estas” gimio
“Das asco” respondio “Deja que terminemos contigo de forma rapida, y te dolera menos”
“A ti si que te va a doler” contesto el furioso. Los demonios veian toda la escena, pero los jadeantes y cansados angeles, tan solo podian esperar alrededor de ellos a que de repente se reanudara la lucha. Pero sin embargo Gadro siguio la mirada de uno de aquellos seres malignos y vio lo que ocurria. Se disponia a gritarselo a Michael, cuando una demonio, que se habia percatado rompio el grupo y se lanzo a su cuello. Xena estaba sola. La pelea reiniciaba y nadie notaba su ausencia. Odiaba aquella impotencia.
Entonces Ares aflojo su agarre y la permitio escaparse. Desenfundo su arma sin permitirle a Xena recuperar la suya. A base de ataques bien calculados, la desvio todavía mas del nucleo de la pelea, en contra de su deseo. Pero por lo menos, con un gesto digno de un esquizofrenico, lanzo su espada muy lejos, de un rapido movimiento. Ahora se encontraban en igualdad de condiciones“Me gusta la lucha cuerpo a cuerpo” siseo en tono lividinoso. Ella respondio con un bufido antes de atacar. Le propino una patada, que el esquivo, agarrando su pierna y golpeandola. Ella emitio un leve gemido antes de aprovechar su situacion y golpearle en el rostro con la otra pierna varias veces. El finalmente paro su pie y le hizo dar una voltereta. Apenas se recupero del pequeño mareo, cuando ya estaba parando puñetazos del dios. Recupero su posicion atacante y le hizo sangrar el labio inferior de tan solo un golpe. Xena vio como Ares, furioso, jadeaba todo el, y sus alas recogian toda la tension del cuerpo y se endurecian hasta mas no poder. Parecia que la garra que se encontraba en la punto de estas, se afilara para un ataque:
“Adios Ares” murmuro Xena
“Despidete” le recomendo el dios
¡Zas!
“¿Crees que no vi tu daga?” pregunto Ares “Suponia que harias esto” se rio. Xena se encontraba con una pequeña daga apuntando al corazon de Ares, mientras este la habia rodeado con sus alas y las cuchillas que tenian estaban depositadas en su cuello. Apretaban la piel, asi que con un leve movimiento, la rasgarian.
“Que previsibles somos. Yo tambien imagine tu jugada” respondio mirandole directamente a los ojos. Sin retirar la mirada ambos la volvieron mas fogosa. Entre la furia y el candor que debia vivirse en la pelea de la que ahora estaban apartados, sus miradas fueron mas provocativas que otra cosa. Sin entender porque lo hacian, ni el que les decia que eso era lo mejor, se lanzaron a los labios de quien tenia enfrente: Ares noto que su respiracion se entre cortaba rapidamente, Xena creyo que su alma volvia a purificarse. Cuando sus labios se reanimaron el uno al otro, el corazon de ambos se acelero peligrosamente y una sensacion de agotamiento les invadio. La daga callo y Ares aparto sus alas del cuello de Xena y las utilizo para cubrir a ambos. Xena dejo que lo hiciera cerrando las suyas y abriendolas junto el rostro del dios. Aquellas alas era suaves, tersas y calidas, pero no las notaba, porque solo podia sentir sus labios y aquella sensacion que provocaban, a veces solo con decir palabras, si se acertaba con las adecuadas. Hubo un temblor y un leve gemido, y ninguno de los dos supos decir de quien provenia, pero cuando las alas de Ares se ciñeron a ella por completo quedo claro que provenia de los dos. Entonces Xena noto que entre la dulce saliva de Ares, algo se colaba en ella, una especie de malestar. Aquello le mostro cuando en sus tiempos de conquistadiora se dirigia a su ejercito con elocuencia y carisma como si del mismo Apolo se tratara y luego sintio que recordaba cuando dirigio ella a los demonios.
Sin embargo lo que Ares sintio fue todo lo contrario. Su corazon se entumecio al ver imágenes de las guerras que el con tanto cariño preparaba, de ver los resultados que obtenian las victimas tras algo tan brutal.Una fuerte falta de aire que antes no se habia manifestado les interrumpio de repente. Ambos se miraron entre si. Ares estaba confuso. Xena de notaba encerrada al tener las alas de él cubriendola. El se sentia amenazado. Ambos se dejaron llevar por los nervios y se alejaron el uno del otro de una patada en el estomago. Ninguno de los dos se libro.
Gadro tenia un diablo colgado del cuello y ni con un vertiginoso vuelo se libraba de él. El demonio, Marn, harto de esa situacion, le golpeo en la nuca, dejandolo semi incosnciente. Lo ultimo que pudo decir antes de que Marn se lo llevara con el a las profundidades fue:“Xena… ya a apartado a Ares” Michael tardo en descifrar su fragil murmullo, mientras intentaba rescatarle, pero al oirlo, dejo de perseguir al secuestrador y llamando a Bianco y Jono que le siguieron hacia donde Xena y Ares desarrollaban su propia lucha. Jadeaban separados entre si, por apenas unos dos metros. Ares palpo el hilo de sangre que Xena habia creado en el labio de este, con la yema del dedo gordo:
“Me has hecho pupa”
“Quizas te la merecias” farfullo Xena, mientras a su alrededor se agrupaban los arcangeles
“¿Qué creeis que podeis hacer contra mi? ¿rezar?” pregunto. Ellos se pusieron en posicion de atacar “vosotros estais desquiciados. Yo no” decidio. Con tan solo una pirueta salto la barrera angelical y descendio hacia abajo, gritando:
“¡¡Retirada!! ¡Tenemos a uno de los suyos!”
“Mierda” murmuro Michael
“Tienen a Gadro, ¿no vamos a hacer nada para salvarle?” pregunto“¿Crees que no me gustaria?” pregunto Michael “pero, ¿qué te hace pensar que no ha tomado ya el fruto del infierno?” questiono en tono cortante “Perdonar” siseo “Noto que la situacion se nos escapa de las manos” susurro “¿Xena, estas bien?” Esa pregunta desvio la mirada de todos hacia la guerrera. Se encontraba en un rincon, sentada, divangando en silencio sobre aquel beso, sobre él… entonces un pensamiento se colo en su mente. Algo le decia que ese pensamiento provenia de Ares. ¿Con aquel beso habria establecido un vinculo con el? “¿Estas bien?” insistio Michael
“Eh… si, si. Estupendamente” contesto mientras analizaba el pensamiento que habia recibido “pero creo que se cual sera la siguiente estrategia que llevaran a cabo. Nos quieren debilitar”
“Si, seria una buena forma de acabar con nosotros. ¿Sabes como quieren hacerlo?”
“Cortando el flujo de almas que entran” respondio “Van a apoderarse de la entrada. No dejaran que entren almas, creando un atasco de almas. Sin ellos, iremos perdiendo vida”
“Pero eso no tiene sentido” contesto uno de los angeles “ellos tambien se debilitarian” Aquel comentario era simplemente una opinion. No iba con mala intencion, pero Xena estaba muy irritable
“¡¿Me estas llamando majareta?!” pregunto “¡Ya habia pensado en eso! Pero la mayoria de las almas que entran aqui estan destinadas al cielo, porque todos los que vienen aquí creen en Eli y la mayoria de sus creyentes son bondadosos, dulces, perfectos…” lo decia en un tono que casi parecia burla. Todos la miraban aterrorizados “¿A que esperamos para marcharnos?” pregunto ella en un tono levemente alto.
Segunda Parte
Marta Sofía“Xena conoce nuestros planes… ¿cómo lo habra echo? Y lo mas importante, ¿cómo se que lo sabe?” murmuro Ares para si, antes de dirigirse a la multitud “Impidamos la entrada de almas, mosqueemos a esos sangre apestosa, y debilitemoslos hasta que se muevan como ancianos de 200 años y no puedan abrir sus alas. Entonces les mataremos y el cielo… sera todo nuestro. ¿Qué os parece la idea?”
“¡¡¡ARES!!! ¡¡¡ARES!!!” aclamaba la multitud
“Puesssssss vayamos hacia alli” grito Ares elevandose. Todos le repitieron y volveiron ha hacerlo cuando el levanto el vuelo. Mientras volaban, unas pequeñas imágenes retrasaron a Ares del resto del grupo. Vio a uno de sus antiguos soldados, fotandose las manos con una gran sonrisa. tras eso llamo a otros amigos suyos, tambien ex mercenarios de Ares (dejaron de serlo cuando el dios murio)se acercaron a él. Este señalo un orfanato y todos estallaron en carcajadas. Tiraron la puerta abajo. A continuacion una mezcla de gritos y sangre infantil e incoente que dio como resultado una extensa alfombra de cadaveres. Tras eso los soldados alzaron sus espadas mientras gritaban “¡¡¡POR ARES!!”
“¡¡¡NO!!!” grito el dios, saliendo de su ensoñacion. Su grupo de demonios volaba muy por encima de el entonces. Tenia que correr.
Michael noto un fortisimo escalofrio recoriendole por entero. Hasta sus alas temblaron, mostrando la contracción a todos los angeles.“¿Qué a sido eso?” preguntó Xena
“Un aviso. El infierno esta vacio. Todos los demonios han querido unirse a nuestra bienvenida en la entrada de los angeles”
“Que considerados” añadio en tono sórdido Xena. Aquella situacion le gustaba, y Michael lo notó.
“Xena, no te acerques a Ares, a no ser que él lo haga”
“¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!” exigió a gritos “¡¡El es mi diversión!! Ademas nadie mas es capaz de hacerle frente como yo” protestó fuera de sí, amenazando con dejar de volar hacia la entrada de almas sino le daban una explicacion. En cierto modo Michael atiende su ameaza y deja de volar, pero con un gesto ordena que todos sigan adelante, menos Xena que se queda junto a el.
“Esta no eres tu. No solo porque normalmente no actuarias asi, sino porque sientes cosas que un Arcangel no es capaz de sobrellevar en su corazón” contestó alarmado
“Solo dices bobadas” farfullo Xena molesta y con el entre cejo fruncido, mientras volaba para unirse al grupo de Arcangeles. Michael la siguio, pero su preocupacion, no habia menguado, de echo aumentaba a pasos de ciclope.
“almas, almas almas” murmuro Ares mirando a quienes esperaban subir o bajar al infierno. pero las almas recien llegadas han tendria que esperar un buen rato “A sido mas facil de lo que esperaba” contesto orgulloso. Miro a sus sirvientes y realizo una reverencia, como burlkandose de los angeles que a lo lejos todos veian que se acercaban. Cuando iba a levantarse noto un tirón en sus alas. Se giro ofendido, mientras observaba de nuevo a las almas encerradas y cuyo paso a la vida eterna se habia interrumpido. Vio que entre ellos, un niño de no mas de seis años le miraba apunto de llorar. El miedo y la confusion debian de tenerle tan malparado, que se habia atrevido a reclamar a Ares, tocando su ala. El exdios se sorprendio y se puso de cunclillas para quedar a la altura de él:“¿Qué quieres?” pregunto en el peor de sus tonos. El niño sin hacer ningun sonido, dejo que unas lagrimas silenciosas rodaran por sus mejillas
“¿estamos muertos?” pregunto mirando a los demas, que debian de ser concidos suyos
“¿Qué es lo ultimo que recuerdas?”
“Que estaba jugando con mi hermana y nuestro perro en el jardin. Entonces un grupo de hombres malo, cvnos vieron y la cogieron por el pelo. Utilizaron un cuchillo con ella. empezo a sangrar. Luego, mientras algunos entraban en el orfanato, sin abrir la puerta, sino rompiendola, yo me acerque a mi hermana. Uno de los soldados mnoto en su caballo y dandole un golpe en su trasero hizo que lñevantase las patas delanteras y me pegara. Nada mas” contesto con pucheros “¿Estamos muertos?” insistió
“Si” contesto intentando no dejar que los sentimientos de tristeza que acribillaban el muro de su corazón lo atravesaran. Aquel niño pertenecia al orfanato cuya destruccion habia presenciado, mientras besaba a Xena. Aquel nombre le recordo lo verdaderamente importante en aquellos momentos. Miro al cielo y vio una nube de arcangeles armados hasta los dientes dispuestos a todo. Miro a los niños del orfanato, y sintio que queria protegerlos, que nada malo los pasara. Pero aquellos pensamientos eran ilogicos el era el malo, el era la amenaza. ¿Iba a protegerlos de si mismo? No entendia que ocurria en su interior. Pero tampoco tuvo mucho mas tiempo de comerse el coco, poorque los angeles estaban aterrizando frente a ellos
“Mirar chicos, ¡la cena!” grito Ares “¡¡¡Atacar!!!” ordenó mientras desenfundaba su espada en un desafiante movimiento. Contra el fueron cuatro Arcangeles, pero al conrtario de lo que esperaba, Xena se mantenia al margen. Comenzó a repartir golpes. Hizo diversas priuetas para eludir las armas de los contrincantes, y en una de ellas aprovechó, y de una veloz estocada, corto las alas a uno de ellos. Soltó una estridente carcajada al tiempo que se escapaba de la lucha un poco, pasando cerca de Xena, cuya mirada obtuvo, durante algunos segundos. Al herir de aquella manera al arcangel, uno de ellos se quedo cuidandolo, por lo que solo dos le siguieron.
Sintió un fastidio horrible en su corazon. Esto le distrajo de la lucha contra los seres angelicales, pero casi al instante entendio que aquel sentimiento no era suyo, era de Xena. Seguia manteniendo aquel vinculo tan raro. El fastidio era debido a no poder enfrentarse a el, debido a una ordenXena luchaba contra dos demonios. Con un rápido noqueo les dejó inconscientes, pero para mayor regocijo y a sangre fria, les clavó al espada en el corazón. Soltó una escandalosa carcajada. Estaba orgullosa de su actuación, y deseo repetirla con quien se cruzara en su camino y durante un momento su mente entendió que dentro de sus objetivos también estaban los angeles. Pero volvió a pensar con normalidad casi al instante.
En su interior michael notó un fuerte dolor. Uno de sus arcangeles no era del todo fiel a la ley de pureza y bonzad. No le llevo mucho tiempo averiguar quién. Observó a Xena, que en esos momentos, tras asesinar a dos de los diablos miraba a Ares. Michael notaba que su corazón tenia un anhelo y no era solamente el de querer enfrentarse a él. Pero no pudo distraerse mucho mas. Volvio a la lucha.
Ares noto de nuevo la mirada de Xena en su nuca. Eso dividió sus pensamientos, mientras el intentaba dividir a un angel por la mitad: por un lado deseaba enfrentarse a ella en una larga y sangrienta batalla, pero por el otro deseaba protegerla, que nadie se acercase a ella, que nada pudiese dañarla. De nuevo sus pensamientos carecian de sentido. Aquello le provocó un leve sofoco y una gran cofusión, justo cuando oyo una voz junto a él:
“He decidido ser mala. No acatar la orden” ronroneo en su oido la que fuese la princesa guerrera. Ares se giro con la espada en alto
“¿Te prohibieron que te acercaras a mi?” preguntó. Xena fingio pensar la respuesta, y mientras lo hacia jugo con su espada, antes de intentar dañarle con una estocada en el cuello. Pero el dios la paro sin problemas mientras la respondió de la misma forma, con otro ataque.
“Si. Creo que temian mis acciones el volver a verte” dedujo, mientras ambas espadas se encontraban una vez más “Si vas a preguntarme porque no me ha sorprendido que conocieses mis pensamientos, no lo hagas” ordenó de mal humor, defendiendose de un duro golpe “Se que nuestras mentes estan unidas, o no se que parida, por culpa de tu asqueroso beso”
“Me ofendes, a mi me gusto” respondió él, increiblemente sincero, auqnue lo dijese en tono sarcástico “¿Qué crees que opinara tu jefe…?” comenzó, mientras Xena le hacia un barrido, dejandole de rodillas “¿…cuando sepa que has infringido las reglas?” preguntó, tragando levemente, al notar el filo de la espada de Xena en su cuello
“Poca cosa. Sobre todo si le entrego tu cuerpo en cachitos” respondio ella
“es una pena, pero ahora mismo, esa imagen no me parece agradable” contesto chasqueando la lengua, mientras que con una patada en su estomago volvia a coger el poder. Ella se echo unos pasos atrás, chocando contra otro de los que luchaba. Sin mirarle el rostro, se giro y clavandole la espada pidió:
“No vuelvas a molestarme” Sus ojos frios y cón sed de sange le descubrieron que su victima era otro arcángel y sus manos comenzaban a llenarse con aquella sangre. Todos, como por orden de algo superior, dejaron de pelearse, detuvieron los duelos y miraron aquella escena. Hasta Ares lo hizo. Xena no sabia como reaccionar. Se miraba sus manos, mientras el arcangel caia al suelo ya sin vida. Su cuerpo se desvaneció, al tiempo que la sorpresa y el disgusto lo hacian del rostro de Xena. Miró a todas partes, encontrandose con dos miradas especiales. Las de Ares y michael. Les sonrió de forma espeluznante, antes de decir “Uno menos. ¿Qué mas da de que bando fuese?”
“Xena, le has matado” jadeó Ares. De repente aquello le parecia un acto cruel y despiadado
“Yo no he hecho nada malo” contesto ella, molesta por el repentino sentimiento de bondad en Ares. Al observar a todos vio que era la uncia arcangel que lo veia bien. Pero con los demonios era distinto, a todos parecia haberles gustado aquel gesto. Pero Xena no queria mezclarse con ellos. Ni con unos ni con otros, eso era lo que deseaba. Y eso le concedieron. Un tercer paisaje se creo entre el cielo y el infierno. Se accedia a el por un circulo de fuego azul y su interior era confuso, no se podia definir con facilidad. Aquello, a Xena, le parecio su hogar “no soy mala” reinsistió, antes de atravesar aquel circulo, el cual se cerró tras ella.
“Pero tampoco buena” siseo preocupado michael. ¿qué acababa de ocurrir? Pero en ese momento su mayor preocupacion tenia que ser otra
“¿Cuándo os vais?” pregunto Ares en tono cortes, realizando malabares con su espada.
“Pelearemos hasta la muerte por proteger a estas almas” bramarón
“¿Aunque ya no este vuestra querida Xena?” preguntó
“Tenia entendido que el que la querias eras tu” le respondió sacando tambien su blanca espada, cuyo resplandor cego a mas de uno. El ex dios de la guerra tomo una actitud mas desafiante. Sopesó la situación. Podian ganar. Pero algo en él quería que perdieran. Miró a las almas retenidas, especialmente al huerfanito que habia hablado con él. Una laguna de tristeza humedecio su corazón y sus ojos.
“¡¡¡RETIRADA!!!” ordenó bruscamente. Todos se miraron entre si. No sabian si obedecerle o reir “¡¡¡RE-TI-RA-DA!!”” repitió bramando aun mas alto, antes de comenzar su vuelo hacia el infierno.
“Michael, ¿Qué a ocurrido?” preguntó Jono
“Podian habernos matado y al contrario… se han retirado” siseó Bianco anonadado “¿Crees que sera una estrategia?”
“No, creo que ya se lo que a ocurrido… ese beso que vimos, debio de ocurrir algo, una alteración, o un cambio brusco, algo” contestó “Las dos esencias se han mezclado dentro de ellos”
Mientras, en ese mundo paralelo, en ese paisaje indefinible, en el reino cuya unica habitante era Xena, esta se retorcia de dolor en el suelo. Su interior se removia, notaba como sus organos cambiaban, tambien su corazón y su mente. Incluso su aspecto. Sus alas se habían encogido en cotnra de su voluntad y dolorosamente cambiaban. Su frente le ardía como si un fuego inconcebible actuase sobre ella. Gritaba por el calvario que suponia aquello. Pero apenas un minuto mas tarde, solo se oia sus jadeos de cansancio. Intento ponerse de pie, pero estaba agotada. Y sin embargo al instante ya no lo estaba. Una chsipa se encendio en ella. Algo le decia que su transformación habia finalizado. Extendio sus alas. Ahora rojas como la sangre. Le gusto aquel color. Su fisico no era el de un diablo y tampoco el de un arcangel, era una mezcla . Su mente fue abordada por imágenes del cielo y el infierno, y de lo que podria llegar a hacer con ellos en su nuevo estado, al tiempo que una llama desconocida se encendia en ella.
Reconocio esa sensacion.
Era un monstruo
Y le gustó.
Tercera Parte
Marta Sofía
Dudas, indecisión, vacilación, incertidumbre, dubitación, irresolución, indeterminación e imprecisión, frente a solo dos alternativas. Jaquecas, tensión, nerviosismo, éstomago revuelto, como consecuencias. ¿A quién servir? ¿contra quién luchar? Deseaba pertenecer a los dos bandos. Deseaba dejar de tener esos pensamientos y deseos tan absurdos. Habia querido salvar y matar a los huérfanos y sus tutores, deseaba proteger y acabar con Xena, anhelaba estar con los ángeles, como dar su vida por los infiernos. Había perdido la cabeza, ¿o no?.
Sus nuevas alas eran una maravilla, no eran membranosas como las de los ángeles caídos, eran suaves y sencillas, pero igual de rápidas y silenciosas. En su deseo, un círculo de fuego azul se abrio frente a ella y con una elegante zancada la atravesó, abandonando el que habia sido su hogar en los últimos días. No había salido desde entonces.
"Xena, eres un monstruo" bramó Michael preocupado.
"Bonito recibimiento. Pero prefiero que me llamen mestiza" reconoció sarcástica "¿Qué es esto Michael? ¿Cómo he conseguido este nuevo cuerpo, este increible estado de superioridad?"
"¿Superioridad? Estas equivocada, eres un adefesio."
"¿Estás celoso?" bromeó "ten cuidado, que la envidia es un pecado" se burló andando hacia el. Tras Michael todos los ángeles se habían reunido, y ahora desenfundaban sus espadas "yo no me defino como algo maligno. Soy una cruel mezcla de lo mas poderoso del bien y el mal" contestó mirandole a los ojos. Rió de forma tenebrosamente atrayente, al comprobar que Michael no podía aguantar su mirada y para mayor burla, los arcángeles tampoco podían y encima se acongojaban y temblaban "¿No soy superior? ¡Fijate en como reaccionais!" vocifeó "explícame que es esto."
"Tú y Ares teneis algo, una unión se podria denominar. Esta evolucionó a un nivel superior con el beso. Al pricipio solo compartiais pensamientos, luego sentimientos y mas tarde creencias. Hasta llegar a lo que eres."
"Casi parece que sientes lástima por mi" contestó maquiavélica Xena "¿Y dónde esta el cuerpo 10 de Ares con su alma dentro? Tengo curiosidad por verle."
"No lo sabemos" respondió. Un murmullo general invadió a los puros ángeles "Desapareció en el infierno. Quizás creó su propia dimensión, como tu."
"Quizás..." dudó "Tendré que buscarlo" decidió. Observó a los angelicales seres y añadió "Acabaré con vosotros en otro momento" decidió con una sonrisa, antes de bajar en picado al infierno.
"¿Has visto su aura de grandeza? ¿Su confianza? ¿Esa maldad embaucadora?" preguntó Jono, fuera de sus casillas. No acostumbraba a dudar de su superior, pero en esa ocasión hizo una excepción "¡Lo único que tenemos para vencerle es ese maltrecho monstruito! ¿Crees que funcionara?"
"¿Tienes una idea mejor?" preguntó enfadado. Odiaba que cuestionaran su criterio "como tu has dicho ella ahora es una máquina de matar, ¿crees que podríamos hacerla frente todos juntos? ¡Confiar en mi y en él!" rogó. Lo último que queria era fracciones y des unión en el cielo "Y otra cosa mas: delante mio no la llameis perfección. Puede ser bella, y buena luchadora, pero la perfección se alcanza con la pureza, y ella es todo lo contrario" bramó "Voy a buscarle. Vigilad que nada extraño ocurra. Quien sabe como reaccionara ese monstruo cuando sepa que Ares no esta en el infierno."
"Ha estado aquí, ¿Verdad?" preguntó Ares, mientras veía a Michael entrando con un plato de alimentos divinos. Eran exquisitos, pero no le ayudaban a encontrarse mejor "Noté un horrible presentimiento, ¿ha estado aquí?" insistió.
"Si" respondió "Quería saber que te había ocurrido y tu paradero."
"¡¿Se lo habeis dicho?!" preguntó alterado.
"No, no, no, tranquilo, cree que estas en el infierno, o en otro mundo, como el suyo" respondió poniendo una mano sobre su hombro.
"Gracias. Noto que aun no estoy listo para enfrentarme a ella" siseó, haciendose con el plato de comida "¿Puedo hacerte una pregunta?" pidió. Él asintió "¿Estoy encerrado?" pregunto acompañando la cuestión con una mirada hacia la puerta de su "habitación."
"No, eres libre de irte si lo deseas."
"Gracias" sonrió "Me gustaría quedarme por el momento."
"Pero tambien te gustara estar en el infierno, ¿Verdad?" Ares asintio con la boca llena "un consejo para cuando luches con Xena: ahora sois completamente adversos. Mientras tu quieres estar en ambos mundos, Xena se siente incomoda en los dos, tu tienes instintos de bondad, ella de maldad, tu tiendes a huir, ella a arriesgarse."
"Es decir yo soy débil, ella fuerte."
"Algo me dice que no. Aun no sé como explicártelo, pero algo me dice que tu eres el fuerte."
"Pero..."
"¿Qué te preocupa?"
"Si yo la quiero y somos antónimos al completo, ella ¿me odia?"
"No, tambien te ama. De ahi parte vuestro vínculo" sonrió Michael, al saber que le había quitado un peso de encima "¿Quieres descansar?"
"Si, te lo agradecería. Mi cabeza da vueltas y el corazón no se está quieto. La corta visita de Xena, no se porque, me ha inquietado" sonrió, mientras el sueño se hacia con él. Mientras Michael abandonaba la habitación, observó al ex-dios de la guerra. No era ni una cuarta parte de lo que Xena aparentaba. Ella hasta tenía unos andares que provocaban terror. Y su pose explendorosa daba pánico, al tiempo que despredía belleza. Pero Ares era todo lo contrario. Ambos mostraban con su físico ser una mezcla de demonios (tenían cuernos, colmillos largos y la piel un tanto anaranjada) y de ángeles (sus alas eran suaves y tersas, sus rostros bellos y sus piernas humanas) pero el aspecto de Ares era deplorable. Toda su confusión, su mar de sentimientos le dejaban echo un trapo.
El arcangel suspiró mientras abandonaba la habitación. Confiaria en su instinto hasta el final. Como le había dicho a Ares, estaba seguro de que el era el fuerte.
De nuevo le bastó con desear crear una puerta de acceso directo a su dimensión, para que el bello fuego azul iluminara un aro. Lo atravesó en pleno vuelo, aterrizando en su mundo. Una pequeña sensación de soledad la invadió. Era de esperar, se encontraba sola. Se tumbó. Quería estar con alguien, pero no con cualquiera. Sus parpados comenzaban a cerrarse. Algo le decía que anhelaba estar con alguien en especial. El sueño comenzaba a conquistarla. Exactamente a alguien con quien nunca había podido pasar ni una noche, porque no era correcto. En pocos instantes su sueño seria un echo. Correcto, ¡correcto!, ¡¡Correcto!!. Odiaba aquel término. Aunque su mente no pudo aclararle porque, pues el sueño la nubló y la dejó en blanco.
Era un sueño. Ambos estaban frente a frente, y solo la conciencia de que aquello era un sueño, les hizo recordar que no eran humanos, pues sus cuerpos parecian tan normales como lo fueron en vida. Estaban vestidos tan solo con unas túnicas blancas y ni si quiera llevaban calzado:
Xena elevó la cabeza, y ladeandola le pregunto a Ares:
"¿Por qué no me hiciste caso? ¿Qué parte de: déjame a mi estos mercenarios, no entendiste?"
"Hola" contestó el "Eso lo primero. Lo segundo ¿dónde estamos? Y lo tercero, ¿pretendías que dejara que te matasen aquellos mercenarios? Eran cincuenta. No hubieras podido con todos."
"Si, pero que tu me ayudaras, solo alargó mi muerte, y añadio la tuya. Si no les hubieses atacado, te habrian pasado de largo."
"Vivir contigo o sin ti" actuó como si sus manos fueran una balanza "Tenia claro lo que prefería."
"Eres terco como una vaca, e igual de feo"· respondió "no debiste morir por mi."
"No debí dudar en morir por ti" la corrigió.
"¿Dónde estamos?"
"En un bello sueño, creado gracias a nuestra unión."
"¿No sé si esto es bueno o malo?"
"Estando tu y yo juntos nada puede ser malo" sonrió Ares.
"Yo soy mala" contestó Xena.
"Aquí nada es malo, no cuando se trata de nosotros, en este pequeño mundo, cuyo orden ya estaba esrito hemos entrado nosotros y les hemos arrancado la paz y la normalidad y ahora los roles del malo y el bueno, o semejantes no son aplicables a nosotros. Ninguno de los dos es bueno ni malo. Solo es lo que es."
"Me gustaria crerte."
"Hazlo" le recomendó.
"Quizas..." siseo dudosa "Yo sé donde estamos, y tu sabes donde me alojo, pero no sé dónde te encuentras tu dormido" respondió. No hacia falta tener un vínculo ni hacer la pregunta directamente para que él entendiera que quería su paralelo "no me contestes que en el infierno. Porque ya lo he visitado y casi no salgo viva."
"Estoy... estoy en el cielo. Ellos me cuidan" contestó agarrando las mano de ella entre las suyas, pero sin dirigirle la mirada.
"¿Bromeas?" preguntó ella furiosa.
"No" respondió serio y calmado.
"Me mintió. Y tú te escondiste de mí. Sabias perfectamente que estaba allí" bramó alejándose de él con un salto y apartando sus manos bruscamente "Este sueño ha finalizado, y ojalá nuestra unión también. No me causa mas que jaquecas e inportunios" contestó. Ares observó aterrado que su rostro volvía a convertiste en el de un demonio medio arcángel, o al revés, como se prefiriese ver. Se asustó, por lo que se aparto lentamente mientras veía como el también cambiaba. Todo se volvió negro.
Entonces en el cielo y en una tercera dimensión dos seres se despertaron a la vez.
Ares miró su alrededor.
Xena observó el suyo.
A no ser que el sueño continuase, ninguno de los dos comprendía que ocurría. Estaban en otros cuerpos. Xena sonrió malefícamente al entender la situación.
Ares tembló al entenderla al mismo tiempo.
"¡¡Xena, vuelve a tu cuerpo!!" gritó Ares aterrado. Se encontraba en un cuerpo que no controlaba. Tan solo estaba en su interior, observando por los ojos, sin posibilidad de moverse o algo parecido. Era el de Xena. Miraba el mundo de esta sin saber que decir. Y Xena se encontraba prácticamente igual. Tan solo podia observar desde el del dios, dentro de su guarida en el cielo. Pero le gustaba lo que veia, porque se trataba del lugar donde Ares se encontraba. Ese lugar era el mismo que ella visitaría al dia siguiente.
"Michael, sabias que mentir es un pecado. Está en contra de los diez mandamientos, o algo así" siseó, mientras subía hacia el cielo. Los angeles desde las alturas la oían y veían llegar. Y como el día anterior todos los ángeles la esperaban, pero no Michael. Ni siquiera sacaron las armas, pero la guerrera si "¿Qué os pasa, éstais dormidos?" preguntó, frente a ellos enfadada.
"No, pero no vamos a luchar contra ti, lo hará él" dijo uno de los angeles.
"¿Quién? ¿Michael? ¡No me puedo creer que el señorito tenga lo que se necesita para luchar contra mí!" comentó gratamente sorprendida.
"No nos referiamos a él, sino a Ares."
"¿Qué? ¿Queréis que le mate?" preguntó.
"El te vencerá."
"¿Haces una apuesta, angelito?" preguntó, mirándole amenazante, haciendole retroceder.
"Déjalos Xena" ordenó Ares desde las alturas, bajaba con Michael "Es conmigo con quien tienes la guerra declarada, apartate de ellos" le pidió.
"Eres un trapo humano. ¿En ese estado quieres enfrentarte a mi?"
"Si."
"¡¡Pero si te caes a cachos!!" comentó sarcástica.
"¿Es lástima, quizás, lo que noto en tu voz?"
"Jamás" bramó entre dientes, mientras elevaba de nuevo su espada.
"Aquí no" decidió, mientras bajaba, para buscar un término medio entre el infierno y el cielo.
"¿Por qué? ¿Temes que haga esto?" preguntó, mientras lanzaba una daga contra el cuello de uno de los ángeles. Pero Ares tuvo tiempo de sobra para ponerse frente al angel y detenerlo entre sus manos. Seguía teniendo aquel aspecto desaliñado y de baja salud, pero desde luego sus facultades no eran lo que parecían "Vaya vaya, a pesar de todo parece que no eres un desperdicio humano. Esto será interesante. Vamos" se carcajeó, mientras volaba hacia aquel punto intermedio. Ares respiró hondo y la siguió.
"¿Es necesario que peleemos?" preguntó Ares al llegar frente a ella.
"¿Qué pretendes que hagamos sino?" contestó ella, probando su destreza con la espada realizando malabarismos.
"Hmm, ¿qué tal besarnos?" propuso completamente tranquilo, provocando su rabia. Ella se lanzó contra él. Pero Ares, no deseoso de pelear, colocó su hoja en el cuello de Xena, parando al instante el ataque de la misma.
"¿Comó puedes vencerme como si yo fuese un niño con una ramita?" preguntó temerosa apartandose de él.
"Tu eres débil. Yo soy sincero, admito mis sentimientos, admito lo que siento por ti, dejo ver el lio que son ahora mis pensamientos y el fuego que me corroe por dentro. Por eso soy fuerte. Pero tu no admites nada de eso, y es lo que te hará perder."
"¿Qué voy a admitir si no siento nada de lo que has dicho?"
"¿Ah, no? ¿Entonces eres débil porque eres mala luchadora? No me pega en tí" comentó sarcástico.
"Quizás no sea cosa mia, ni de mis inexistentes dudas, ni de mi forma de luchar, quizás sea el entorno. Sabes que mi ser choca con este lugar, lo detesta" siseó "Atrevete a venir a mi lugar" pidió "Demuestrame que tienes razón" propuso. Movió los brazos y creó frente a ella una puerta.
"Con mucho gusto" respondió él, adentrándose en el círculo, de un leve salto cayó sobre un suelo duro y detrás de él fue Xena. Pudo observar como desde la apertura los arcángeles se habian apiñado para observarles, pero ninguno entraba, pues Xena debía de haber diseñado algo en la entrada. Ares respiró hondo, en verdad aquel lugar le parecía horrrible, incómodo, sucio. Se concentró, cerró los ojos y respiró aun mas hondo. Xena notó como él se reponía y vió que al abrir los ojos se sentía cómodo, confiado y fuerte, como había ocurrido fuera.
"¿Cómo has conseguido eso?"
"Indagando en ti, en tus sentimientos, desee saber tus pensamientos y al hacerlo, en estos segundos de concentración, el vínculo se ha hecho mas fuerte, y yo siento lo mismo que tú, que este es mi hogar, que este es el sitio al que pertenezco, porque es el tuyo. Porque te amo" susurró, intentando dar un paso hacia ella, pero ella realizó el mismo gesto para apartarse. Aquellas palabras la habían molestado de alguna forma "¿tu no me quieres a mi?" pregunto, sabiendo por adelantado la respuesta.
"No" bramó malévola, pero Ares se limitó a sonreir.
"Si niegas el vínculo, este se vuelve contra ti" contestó encogiendose de hombros.
"¿A qué te refieres?" preguntó antes de doblarse del dolor.
"A eso."
"Este lugar, no... no me gusta..." murmuró dolorida en el suelo. Francamente a Ares no le gustaba verla así, pero en poco eso dejaría de ocurrir.
"Anoche lo descubrí. El malestar que yo sentía, era el tuyo, y la fuerza de la que tu eras dueña, era la mía. Lo ví al entrar en tu cuerpo, vi tu interior, tus miedos, tus sentimientos, tus dudas, todo aquello que creía mio. Tu eras la débil" murmuró, agachandose a su altura, pues aun seguía en el suelo, sufriendo "De eso me aprovecho yo ahora, de la posibilidad que tenemos de ser solo uno" sonrió "Solo admite lo que sientes por mí" pidió con sinceridad.
"Te... te odio" siseó. Aquello multiplicó el dolor tantas veces como nunca pudo imaginar "no es cierto" jadeó "Te amo" siseó agotada en el suelo "Y tú lo sabes" murmuró mirándole a los ojos, mientras su cuerpo perdía todo rastro del martirio. Su cuerpo comenzaba sentir un vigor, para nada comparable al que hasta entonces habia sentido.
"¿Qué fuerza te gusta mas? ¿Esta o la que sentías?" preguntó, mientras Xena se reponía totalmente.
"Esta. No es física, es psíquica, es maravillosa."
"Y es de ambos" contestó aliviado, como jamás recordaba. Ya todo estaría bien "Solo tu puedes conseguirla (la fuerza)."
"Si, siendo sincera, admitiendo lo que quiero, junto a quien quiero estar" sonrió mirandole, mientras en su rostro los rasgos demoniacos desaparecían.
"Exacto. Seremos uno, ninguno de los dos sentirá entonces que está mal en ningún lugar, ni que esta bien sin el otro" terminó de informarla. Ahora todas las piezas de Xena encajaban. Se acercó a Ares y acarició su rostro, libre de cualquier aspecto demoniaco o angelical, entonces solo era Ares. Ninguno de los dos conservaban nada, ni si quiera las alas.
"¿Eso es el amor?"
"Si, un curioso amor."
"Nunca pensé que tu me dieras clases a mi sobre lo bueno y lo malo" rió Xena levemente contra su piel.
"Y yo nunca pensé poder querer a alguien tanto" siseó él, mientras alcanzaba sus labios.
Y al tanto y mientras tanto, Michael y todo su equipo de arcángeles observaban la escena gritando eufóricos, sin llegar del todo a creerse lo que ocurría.
Desde aquel día Michael recibió órdenes expresas de que nunca más ningún alma pudiese entrar en los terrenos celestiales sin antes tener todos sus asuntos resueltos en la tierra. Y es de ahí, que trás mucho meditar, Michael creó a los fantasmas, o espíritus inquietos, seres que hasta que no alcancen una estabilidad en sus asuntos, no podrán entrar a los cielos, a fin de que no vuelva a ocurrir tragedia semejante. Un consejo, nunca dejes nada sin hacer, nunca dejes a nadie sin querer.Fin