ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el subtexto.
Aparte, si eres menor, o simplemente muy poco maduro. ¡no sigas leyendo! Y busca algo más apropiado
DEDICATORIA: Para Cristina Gordillo, que aunque tiene muy mal gusto con los chicos, es muy simpatica
Para crtiticas instructvas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com
SI LA MAFIA SE INTERPONE.
Por Marta Sofía
La periodista mas premiada de la historia, Samantha, había resuelto miles de casos. Casi se parecia mas a un detective. Con la minima pista conseguia respuestas para todo. Quizas por eso se había ganado la confianza de mucha gente, entre ellos algun policia, algun juez, y muchos de su mismo gremio. Ella siempre había destacado por su belleza, astucia e inteligencia, por lo que los casos, la hacian resaltar mas. Él ultimo tenia como protagonista al auto nombrado mafioso, Jack el destripador.
En torno a él giraban varios casos sin resolver, todos y cada uno de ellos eran asesinatos. Desde brutales hsta simples. Todos ellos habían sdo cerrados por falta de pruebas. Aquello para el paladar de Samantha sabia a reto. Un reto dificil, y quizas peligroso, pero ella solo lo veia como un reto as, un reto que años despues comentaria a los amigos con guasa.
Un joven, de pelo oscuro como su mirada, obserbava en las noticias el ultimo asesinato de su abuelo. AL tiempo pensaba en la envidia que sentia, pues ni si quiera el mismo, experto en matar podria ser tan bueno como él.
Entronces noto algo. Mejor dicho a alguien. Sintio una brisa, sin duda procedente de la puerta, lo cual significaba que alguien la había abierto. Se giro a la velocidad del rayo mientras apuntaba con su pistola en la sien a.
"¿Jack? ¿Se puede saber por que coño entras tan sigilosamente, abuelo?"
"Queria probarte. Veo que tus reflejos son buenos, aunque no te haran mucha falta para el encargo que vengo a ofrecerte"
"¿A mi? ¡Gracias! Pero. ¿porque no se lo pides a alguien mejor que yo? En fin, no es dificil ser mejor que yo
"Me gusta tu desconfianza de esta forma nunca te pillaran desprevenido. Lo que no me gusta es que te subestimes. Tienes mucho potencial, solo hace falta explotarlo, ¿de acuerdo?
"tu mandas, destripador, ¿qué quieres que haga?"
"Asi me gusta" dijo mientras le tendia un periodico. Uno de los articulos estaba escrto por Samantha. Jack la señalo y dijo "Acaba con ella"
"¿Con una niña, ¿para que? ¿En serio crees que puede dañarnos en algo?
"No sabes bien el daño que una mujer como esta puede hacernos. Es sin duda peligrosa si empieza a husmear en nuestros asuntos
"Esta bien, no hace falta que me des detalles, ire a su casa y . ¡bum! Adios amenaza"
"No es buena idea. Antes queremos saber que informaión tiene de nosotros, destruirla y entonces matarla"
"¿Y yo que pinto en todo eso?
"Tienes que enamorarla. ¿Quién no se deja llevar por el amor? Esa es la mejor forma de vencerla, y tu te encargaras de llevarlo acabo"
"Esta bien, solo necesito que me proporciones una identidad como escritor, escritor de intriga, si es posible"
"Esta bien, secuestraremos a uno temporalmente y te haras pasar por el" contesto "Y por favor, no me falles, porque nos fallarias a todos, y estoy seguro de que no querras a cabar como tus padres, ¿verdad?" En ese momento la altiba mirada del hombre se entristecio y paercio apenarse "Veo Jonathan, que su simple mención te hace recordar. Espero que esos recuerdos te ayuden a no fracasar"
"Descuida, lo tendre en cuenta. En una misión facil, no habra ocasión para defraudarte"
Mientras por telefono, una muchacha rubia, llamada Gilda, intentaba comverncer a Samantha de salir a tomar unas copas. La morena se negaba rotundamente. No encontraba diversión en ello, y sabia que como todas las noches se aburriria:
"Venga, dame una oportunidad" rogaba la rubia "Dan me ha hablado de un chico magisimo para ti"
"¡¡¡Eso si que no!!!" grito "Accedo a ir contigo a ese bar perdido de la mano de dios, si ni tu novio ni tu me buscais novio"
"¿Vendras? ¿De veras? ¡Genial! Ven al bar El SILVADOR, a lsas. ocho"
"Esa bien, lianta. Y recuerda lo de no concertar una cita. Adios"
"Adios"
Nada mas colgar Samantha empezo a imaginarse miles de horrendas teorias sobre como seria la velada. En unas se emborrachaba, y acababa dios sabe donde y con quien; en otras simplemnete se aburria hasta la muerte; en otras venia una nave espacial y la rescataba. Para samantha la mas tentadora era la tercera hipotesis.
Colgo y observo su apatamento intentando encontrar algo de ropa, pues tenia todo fuera de su sitio, tirado encima de algun mueble o en peligro de descomosición. Quitando eso el piso estaba bastante bien, pues ea grande, tenia una habitación central que tenia la cocina y el salón. La cocina estaba practicamente nueva, pues apenas la utilizaba. El aslón constaba de un sofa, para cuatro persons, un sillón pequeño y una televisión. Todo esto alrededor de una alfombra. Luego había ademas una habitación, en la que solo había un armario, una cama y un equipo de musica. Cuando compro el piso había dos habitaciones, pero utilizo la segunda para su despacho. Este era un lugar con tan solo una silla, una mesa, y sobre esta un ordenador. La habitación estaba desordenada al maximo, a primera vista parecia que había pasado un huracán; pero a pesar de ello, Samantha encontraba a la primera lo que requeria. Y el cuerto de baño. deberia salir en Expediente X..
Samantha se acerco asu habitación. Revlvio en su armario, el cyual un dia de ezos iba a explotar, y cogio unos vaqueros, una camita gris y ceñida y una chaqueta vaquera. Se miro y dio su propia opinión: "Perfecta"
Aquella noche a las ocho menos cuarto Samantha salia de casa, y a las ocho enos cinco llegaba al bar tras darse una caminata andando. El bar tenia un aspecto antiguo, pero a la vez refinado. Entro y como suponia, su amiga aun no había llegado. Auqnue había que tener en cuenta que era pronto. Se sento en la barra y pidio una coca-cola; no queria emborracharse nada mas llegar. Observo que a su lado estaba sentado un borracho que ya deberia ir por la decimo-novena copa de wisky. A su otro lado un joven de pelo oscuro que fijaba su vista en el vaso. El camarero le sirvio la bebida.
Durante unos minutos, Samantha siente la mirada de ese joven. Pero acaba pensando que su imaginación, mezclada con el echo de que llva un mes sin comer cacho le juegan malas pasadas, porque cada vez que le miraba su rostro estaba vuelto hacia la puerta, como si esperase a alguien.
Por todo esto Samantha acabo por quitarle importancia. Entonces mientras se empezaba a impacientar, mira su reloj y observa: 8:05 "¿Dónde se habran metido estos dos?" entonces volvio a acercarse el vaso, con intención de beber, pero comprobo que estaba vacio. Entonces el camarero puso ante ella otra coca-cola
"Eh. no gracias, no quiero mas" comento ella
"Es cortesia del señor" dijo mientras con un movimiento de cabeza señalaba al moreno que se encontraba a su lado
"Gracias" dijo ella sin apenas inmutarse
"De nada" contesto él. Estuvo unos 20 segundos en completo silencio antes de volver a hablar "¿Puedo hacerte una pregunta?"
"Si no hay mas remedio." suspiro mientras se giraba para hablar con él. Entonces se fijo en que era bstante mas guapo de lo que habia visto antes
"¿Eres. es decir, eres Samantha Ecriv?"
"La misma" contesto mientras bebida de nuevo coca-cola, como intentando quitarle importancia al asunto "Y tu eres."
"Anthoni Blanck, pero yo no merezco mención estando tu delante" para Jonathan era dificil hablar de forma cortes y sin DECIR ningun tipo de palabrota
"Espera, ¿tu tu no escribes libros de intriga?"
"El mismo"
"Tengo que decirte que son realmente buenos"
"Gracias, vale mucho viniendo de ti. Escribo gran parte de mis novelas pensando en tus articulos e investigaciones. ¿Tienes ahora alguna en marcha?
A Samantha le sorprendio aquello "Eh. no, aun no, pero pienso ir a espiar a la proxima reunión de delincuentes. Seguro que alli encuentro algo" ambos rieron
Durante media hora estuvieron hablando y charlando. Jonathan se había estudiado bien su papel y sorprendia con cada palabra a Samantha. Durante media hora estuvieron hablando y riendo, hasta que dieron las 9:00. Entonces una pareja entro discutiendo por la puerta. Pero a pesar de haber estado toda la ncohe vigilando la puerta, Samantha no se fijo en ellos:
"Tenias que haber revisado el deposito, seguro que Sam ya se ha ido" se quejaba una chica rubia, de estatura media, pero cara simpatica y de buen ver
"No es mi culpa si." entonces su pareja le pidio que callase. Había dicvisado a su amiga. Lo que veia era increible ¡estaba hablando con un chico sin que nadie la obligase con un arma! Le indico a su novio por señas que cogiesen la mesa mas alejada, para que ella no irrumpir la charla de Samantha.
Una vez les sentaron Gilda miraba maravillada a su amiga. La verdad es que el chico con el que hablaba no estaba mal. Desde su mesa apenas oia palabra sueltas, pero siempre oia las carcajadas:
"Me cuesta creer que estuvieses aquí sola"
"De echo no tendria que estar sola. Tendria que haber venido una amiga con su novio, pero no se han presnetado
"¿Y no te has preocupado?"
"No, seguro que han tenido un percance, o algo asi. Nada que no puedan solucionar ellos solos" sonrio mientras volvia a dirijirse al tema de antes
Al final acabaron cogiendo una mesa, pidiendo la cna y pagando a edias; todo esto sin dejar de hablar. Mientras esperaban la cuenta, sobre las 12 de la noche, empezo a llover. Samantha al verlo murmuro: "Mierda"
"¿Qué ocurre?"
"Tengo que volver a casa andando. Cuand llegue va a parecer que vengo de visitar las cataratas del ñagara" el rio
"Tranquila, puedo llevarte, si me lo permites" entonces fue ella la que rio
"Gracias, pero no."
"No es molestia, si es eso lo que te preocupa"
"Esta bien, gracias"
La cena se acabo en pocos minutos, recogieron sus cosas, pagaron la cuenta y se fueron juntos como era de esperar; esto enloquecio a Glda, quien fuera de si por la alegria observaba entusiasmada la salida de ambos por la puerta.
Estos cogieron el coche de él, donde se metieron rapido pues la lluvia era torrencial. El auto movil era carisimo, pero orignal.
El coche arranco. En esos treinta segundos que tardaron en llegar a casa de Samantha no pararon de hablar, por lo que cuando el coche paro en frente del dificio de ella, aun estaban hablando. Paso media hora y fue entonces cuando al fin, dandose cuenta de la hora, Samantha bajo.
Nada mas subir a su piso todo lo alegre que venia por haber estado hablando con Anthoni se le paso al acordarse de Gilda, y del echo de que no se había presentado en el bar. La llamo enfureida:
"¿Si?" contesto la voz de ella
"¡Se puede saber donde te metiste en el bar, estuve un buen rato esperandote!!!"
"Es que. llegamos a y cuarto, y al verte tan entretenida con ese chico tan guapo, no quise avisarte de mi llegada. Aunque tu, la siempre atenta Samantha, ni te percataste de nuestra llegada; ¿tan maravilloso es ese chico?
"Estas loca"
"Eso significa que es ams que maravilloso"
"No se como es" esto sorprendio a Gilda "Me lo encontre alli. Nos pusimos a hablar y me conto que era Anthoni Blanck (el escritor); tras eso estuve hablando con él, pero tan solo le conozco desde hace..." calculo lo que ella pensaba que serian minutos "¡.6 horas!"
"Vaya vaya, se te a pasado el tiempo volando ¿eh?" comento Gilda al oir sopresa en la voz e Samantha "¿Como es?"
A la mañana siguiente, mientras Anthony desayunaba en una cafeteria hablaba con su mejor amigo, un camello de tres al cuarto, al que siempre tenia que sacar de apuros. Este se llamaba Poule, pero todos le llamaban Perdant:
"Cuenta, ¿ya la mataste?"
"¡No me jodas!" dijo asustado "Ya decia yo que se me olvidaba algo" bromeo Jonathan. Tras reirse de la cara de su amigo prosiguio "Las ordenes del abuelete eran las de conquistarla, hayar la información (toda la posible) y matarla"
"Vaya, es sin duda una misión complicada, ¿por qué te la ha encomendado?" Jonathan alzo las cejas, como signo de advertencia "No. no quiero decir que no estes preparado" esto rebajo el humor de Jonathan, quien se aptuvo de matarle delante de tanta gente "Quiero decir, mi respetado amigo, que aunque yo no lo crea, pense que te quejabas porque el viejo si que lo creia"
"Por lo visto a cambiado de opinión. Pero estoy seguro de que si la cago me matara o peor me hara huir y estar el resto de su vida a 2.000 kilometro de él"
"Pero esta misión debe ser facil para ti. ¡te ahs liado a miles de tias!"
"Si quizas no sea tan dificil, a demas, ella se mostro muy abierta y simpatica; totalmente al reves de cómo me la imaginaba."
"No te fies" le interrumpio su amigo "No la conoceras a fondo hasta que no os hayais costado"
"Entonces tendre que tirarmela" ambos rieron.
Samantha estaba tirada en su sillón. Observaba el sol ponerse, mientras pensaba en lo lento que había transcurrido aquel día. ¿Por qué? se preguntaba. Seria uno de esos días tan sosos, acabo diciendose a si misma.
Tras esos pensamientos se empezo a oir el telefono. Estiro el brazo, alargo la mano y cogio el auricular. En vez de decir algo como: ¿Diga? O ¿Si? O mas simple ¿Quién es?, contesto:
"Gilda, no pienso salir con nadie:
"HAS herido mi ego masculino" se oyo una voz al otro lado del telefono
"¿Quién eres?" contesto Sam preocupada
"Soy. Anthony" contesto Jonathan asegurandose de que decia el nombre correcto
"Tu." murmuro ella "Oh, siento haberte confundido con Gilda. Solo ella tiene mi telefono: eso me hace preguntarte, ¿cómo has conseguido mi numero?
"En la guia telefonica. Busque tu nombre y ahí estabas"
Samantha se puso a pensar como era posible que durante tantos años no se hubiese dado cuenta del peligro que era estar en ese libro. No le dio mas importancia y quedo en mandar luego un e-mail a su hermano, quien trabajaba alli, para pedirle que la quiten de alli.
"Bueno ¿y que deseas?"
"Es que, es un poco embarazoso."
"Tu tranquilo, cuenta"
"Veras mi editorial me exige que escriba una historia mas, pero ahora mismo no se me ocurre ninguna idea, y pense que quizas tu podrias ayudarme, contandome alguna de tus experiencias
"Bueno supongo que podria echarte una mano"
"¿De verdad? ¡Gracias!" contesto el euforico
Eran las ocho y faltaba una hora para que Samantha se fuese a donde había quedado con Jonathan. Antes de empezar a prepararse para ir al restaurante, mando un e.mail urgente a su hmernao. En el pedia, o mas bien rogaba, que se ocupase personalmente de que su nombre desaparecia de la guia telefonica. Tras esto, enmpezo a buscar en internet información sonbre todos los asesinatos supuestamente cometidos por Jack, mientras a la vez leia los informes redactados por un forense sobre los cadaveres. Estos documentos habían llegado a sus manos gracias a un contacto en la comisaria. Todos seguian el mismo perfil, peor a la vez eran distintos, pues aunque cada una de las victimas había muerto de forma distinta, tods habían muerto en callejones, por un ajuste de cuentas y fueron matados justo a 24 horas antes de que les encontrasen gracias a una llamada anonima.
Observando como el tiempo se le venia encima, dejo todo lo que estaba haciendo y empezo a buscar algo que ponerse. En u principio penso en algo reservado para una ocasión espeial, pero penso ¿no dijo el que solo hablariamos de trabajo? Esta pregunta le hizo replantearse que ponerse, y acabo por una vesimenta mucho mas sencilla.
Llego al lugar de reunión cinco minutos antes de lo acordado, pero él ya estaba alli. La sonrio y ella creia que se le venia el mundo encima. Se acerco a él y le saludo. Un camarero les sento en una mesa bien iluminada. Un pianista mejorba la velada con su musica tranquila:
Bueno, ¿y que deseas que te cuente?" comenzo Samantha
"Veo que te gusta ir al grano pero pregunto yo ¿es necesario que hablemos de trabajo?" qüestiono picaramente
"Eres realmente astuto, escritor" sonrio ella "Entonces es mentira el echo de que la editorial te pide una nueva novela"
"No, eso es cierto; pero como pense que no vendrias si te decia elvedadero motivo pues me vi obligado a soltar una pequeña mentira"
"Ya sabes lo que no tienes que hacer la proxima vez pensar" Jonathan en un caso normal hubiese sacado el arma y la hubiese amenazado, pero sabia lo que había en juego.
"Esta bien, lo siento, ¿mejor?"
"Mucho mejor"
Aquella noche, mientras comian hablabaron de todo menos de trabajo. Cualquier tema iba bien. Por ejemplo del que hbalaron durante el primer plato:
"¿Crees en todo lo relaccionado con la religión?" pregunto Samantha en un nmomento de la conversación
"No, nada de eso. Mis padres si, eran muy religiosos, pero yo no. Me parece imposible que haya un dios para todo; ¡debe estar hasta arriba de trabajo!" Samantha se rio por el comentario mientras hablaba
"La verdad es que opino como tu a demas no entiendo el porque de que ese dios todo poderoso nunca haga act de presencia. Nunca a apaecido en 2000 años. Yo creo que s quiere quen le gente siga teniendo fe deberia dignarse a bajar a la tierra y decir ¿Os lo estais pasando bien? ¡Me alegro! Oh, por cierto, soy dios" ahora era Jonathan el que reia
El resto de la velada fue igual de tranquila y divertida. De vez en cuando, con cierto miedo, Jonathan se daba cuenta de que se quedaba escuchando la voz de Samantha hablando como quien escucha el mas bello de los cantos. En esos momentos sacudia su cabeza, apartaba esos pensamientos de ella y volvia al mundo real.
Al final de la cena, cuansdo tenian que pagar la cuenta ambos insistian en pagar, pero al inal acabo ganando Jonathan quien puso como escusa que esa era su disculpa por haberla engañado. Luego mas tarde, el se empeño en llevarla en su coche a su apartamento:
Mientras en el cohe el aprovechaba cualquier momento para decir algun piropo:
"Mira que eres insistente, no hacia falta qu me llevases en coche, te dije que iba a coger el autobus"
"Jamas dejaria a una joya como tu ir sola"
"Eres muy adulador, ¿lo sabias?"
"Y tu eres perturbadoramente bella ¿te lo habían dicho?"
Al llegar al portal del anterior día, Jonathan se bajo del coche al tiempo que lo hacia ella. Su intención era observar mas el piso, e intenter entrar para conseguir mas detalles, pero Samantha se lo impidio. Se despidieron en la puerta del edificio; fue un momento unn tanto extraño para Jonathan, pues Samantha le rechazo con elegancia. EL se acercaba a besarla, cuando ella echando el rostro hacia atrás evito el beso. Tras eso sonrio y nego con la cabeza. Luego abrio la mano del sorprendido Jonatahn y deposito un papel en ella:
"Es para que la proxima vez no lo tengas que buscar en la guia telefonia" sonrio y entro en el portal
Jonathan se sentia ofuscado y al tiempo reconfortado. Había sido rechazado por lo que su plan de observar su piso por dentro había salido mal, pero a pesar de ello, ella había dejado claro que queria volver a verlo. No había fracasado del todo aquella noche.
"Lo se, Perdant, tu me avisaste, y me dijiste que no me fiase, pero ¿y que, joder? No te puedo hacer caso siempre, porque normalmente no aciertas"
"Muy gracioso" contesto su amigo mientras removia nerviosamente el café "Pero no te compliques mucho la vida con esa chica, porque te recuerdo que tu tiempo no es ilimitado
"Lo se, pero ella no es como las chicas con las que me acuesto una noche y luego las dejo por ahí; ella es mucho mas inteligente, astuta, desconfiada, pero sobre todo guapa" su tono era mas meloso y tranquilo
"¿No te estaras enamorando?" pregunto preocupado su amigo
Jonathan sonrio timidament, a modo de burla, antes de empezar a reir a carcajada suelta. Su amigo le acompaño riendose tambien, pero aun asi estaba asustado
"Oye necesito que me hagas un favor, Perdant"
"¿Drogas, alcohol, armas.?" pregunto con ojos chispeantes
"Quiero que robes mi coche"
"¿Esa maravilla de la automovilistica? ¡Podre sacar mucho dinero por ella!"
Jonathan le agarro por el cuello de la camisa y le atrajo hacia el "Ni se te ocurra venderlo" murmuro de forma amenazadora "Solo quiero que lo robes en el momento propicio, para que ella y yo vayamos andando juntos, digamos esta tarde. Se que a esa hora sale del periodico para el que trbaja. La esperare euna manzana mas tarde. Cuando yo e diga, te llevaras mi coche" Pdant sonrio, el plan era facil "Pero sobre todo. ¡no se te ocurra vender mi coche! Me lo devolveras al día siguiente"
"Vaaaaaale, malas pulgas"
Mientras pasaba el tiempo, Jonathan empezaba a ponerse nervioso. Ya hacia unos diez minutos que tenia que haber aparecido Samantha, pero aun asi. ni rastro de ella.
Las agujas del reloj no paecian querer parar, el iempo pasaba, y Jonathan notaba que alguien le observaba. Temia que fuese su abuelo, pues podria mandar su ejecución por semajante fallo. Justo cuando su mente empezaba a trabajar en las distintas clases de torturas que le haria su abuelo, oyo una voz detrás suyo:
"¿Anthony?" era Samantha. Parecia sorprendida, pero feliz "¿Qué haces aquí?"
"Pues veras. ¿ves esa pasteleria de hay."? ella asintio "Entre a comprar pan, sali de comprar pan y el coche ya no estaba"
"¿Te lo han robado?" pregunto extrañada Samantha por la pasividad con la que se expresaba
"Si, eso creo" contesto el con desgana "Pero no te preocupes, he llamado a mi eficaz representante, y ya se a puesto en marcha. respecto a la denuncia y todo eso" contesto intentando darle mas realismo a la historia
"¿Y por que te has quedado aquí?"
"No lo se. la verdad es que no tengo a donde ir, pues mi casa queda a una hora andando. Estaba esperando haber que ocurria" contesto como si estuviese fuera de si
"Pues el destino te a sonreido" contesto ella "Ven a mi casa, hay podras llamar a un taxi"
"Hombre. si voy a tu casa me gustaria hacer otra cosa que llamar a un taxi" conetsto picaramente
"Muy gracioso. ¿vienes?" pregunto mientras empezaba a andar. Jonathan sonreia mientras la seguia, ¡por fin veria su casa!
Siguieron andando en silencio durante un rato, hasta que Jonathan aburrido de ese silencio, pregunto el porque de que ella estuviese alli, a pesar de que lo sabía muy bien. Ella comento que trabajaba cerca. Él dijo que esa era una de las ventajas de ser escritor, que trabajabas sin tener que levantarte del sofa. Asi estuvieron el resto del camino hablando hasta llegar al portal. Ella abrió la puerta, mientrasJonathan inspeccionaba cada lugar, cada resquicio. EL edificio er abastante bonito, aunque a la vez simple. EL mafioso recordava cada lugar, por si en algun momento fuese necesaria esa informaión.
Subieron por las escaleras hasta el segundo piso; Samantha se paro delante de una puerta y mientras sacaba las llaves se disculpaba por el desorden. Entraron y dejaron los abrigos sobre un sofa. Sam le sirvio algo mientras este seguia examinaba el lugar:
"¿No vas a llamar a un taxi?"
"¿No prefieres que hablemos?"
"¿No sera esta otras de tus artimañas?
"¿No puedes dejar de hacer preguntas?
"¿Y tu?" ambos rieron. Una vez pararon, Jonathan comento que había pensado en invitarla a cenar aquella noche.
"¿Y por que no lo ahs echo ya?"
"Esta bien. ¿Quieres que vayamos a cenar esta noche, con tan solo una condición?"
Samantha se sorprendio: "¿Cuál?"
"Qué me dejes pagar" ella sonrio ma tranuila
"Esta bien, tu pagas"
"NO me lo puedo creer, has. has cedido" se mofo Jonathan. Mentras tanto, inconscientemente se iban acercando
"No te rias, lo hago encantada. me refiero a aceptar que tu pagues" otra vez a reir, mientras se acercaban de nuevo un poco mas
El rostro de Jonathan estaba torturadoramente cerca del de Samantha y esta enpezaba a alterarse. Jonathan, sabiendo el valor de la situación, sin esperar su reacción, la beso. Jonathan parecia desmoronarse por cada beso de eSamantha. El beso se prolongo durante varios minutos, pero cuando él inteno acercarse mas, ella paro y dijo:
"¿Por qué no vamos a tomar algo?"
Jonathan insipiro aire sorprendido, ella era imprevisible hasta la medula.
"Esta bien" contesto. Entonces fue ella la que se soprendio "Pero teniendo en cuena la hora que es, ¿por qué no te invito a cenar?"
"Hmmm. De acuerdo"sonrio ella con agrado. Sentia que Jonathan no era el tipico chico, sino que tenia algo, aunque no sabria decir el que.
La noche era agradable. Al estar en verano, la temperatura era ideal. Ademas estaban sentados en una terraza, por lo que las vistas y las estrellas convertian el lugar en un sitio magnifico.
Jonathan estaba muy tenso. Sentia que alguien le obserbaba, como aquella tarde. Decidio relajarse un pcoo y centrarse. Aquella noche casi consiguio dormir con ella. Él plan de su abuelo era que por la noche, mientras ella durmiese el aprovechase, cogiese lo que necesitaba y se marchara tras asesinarla. Aquello creo angustia en él. matarla. Entonces mientras hablaban y cenaban, Jonathan diviso una sombra detrás de ella. Samantha no parecia notarla, pues ni se inmuto, pero sin embargo él la reonocio enseguida:
"¿Abuelo?" penso "Oye Smantha, tengo que ir un momento al baño, ¿me esperas, por favor?
"Hombre pensaba huir, pero si lo dices en ese tonillo." contesto en tono meloso. El la sonrio mientras pensaba que su corazón se alteraba. Odiaba mentirla, no aguantaba la situación. Sabía que eso estaba mal, pero en tan solo unos minutos había empezado a pensar que tan solo al idea de matarla, le seria imposible. Entonces la sombra de detrás de Samantha se movio, sacando de sus pensamientos a Jonathan. Este piso tierra firme mientras olvidaba todo lo que había pensado. Sonrio a Samantha y se dirigio al cuarto de baño. Noto que la sombra salia de su escondite e iba hacia el. Cuando entro no tuvo que esperar mas de unos segundos antes de volver a oir el sonido de la puerta mientras era abierta.
"¿Jack?"
"Si, ietecito, si soy yo"
"Que haces aquí, nadie a requerido tu ayuda, puesr ahora me vaolgo por mi mismo"
"Solo venia a decirte que de esta noche no pasa. Tienes que acostarte con ella. Cuando te la tires alguien entrara en su casa, y mientras tu la entretienes, robamos lo necesario. A la mañana siguiente quiero que en las noticias se hable del brutal asesinato de Samantha Ecriv, en su popia casa" una sensación de angustia invadio el cuerpo del mafioso al pensar en atentar contra ella "¿Lo has entendido?
Jonathan estuvo un rato en silencio antes de contestar "Si, muy claro, mañana quieres su cadaver, ¿algo mas?"
"No. Me alegra comprobar que no eres vulnerable a las caras bonitas como tu padre"
"Yo no te defraudare, tranquilo"
"Asiiii me gusta" dijo mientras pellizcaba su ostro, de fotma un poco mas fuerte qu otras veces, pero aun asi con afecto "Oh, por cierto, auqi tienes una ayudita. ya sabes, para conquistarla mejor" dijo mientras le tendia dos entradas para un local de Jazz. Tras eso salio del cuarto de baño. Nada mas cerrar la puerta, Jonathan furioso golpeo con rabia una de las puertas de las xcabinas de los retretes, la cual callo fulminada sobre la taza del water.
"¡¡¡JODER!!!"
"Tardaste mucho, ¿no?"
"Me. me encontre con un amigo" dijo al tiempo que se acordaba de las entradas "Vino con su amante, pero s mujer le siguio. Le armo un pollo al verlo con otra; la otra se ha ido y el se a quedado a dos velas" Samantha creyo la anécdota y se rio "Pero aun asi, tras semejante pillada, el es igual de amable que siempre asi que me a cedido dos entradas para el local Rosa Escarlata, ¿te gustaria ir?
Tras cambiarse, algo mas adecuados para ese club, se dirijieron alli. Era cietamente como regresar al pasado. El local estaba perfectamente decorado, desde la barra, hasta la mesa y el escenario para bailar. Lo mas gracioso eran sin duda los musicos, vestidos con los trajes de entonces,. Tocaban melodias marchosas con sus intrumentos de forma gracial y divertida.
Tras una hora bailando, Jonathan había olvidado todas sus preocupaciones; el simple echo de divertirla era mas importante, con cada baile ella se entretenia mas y eso era lo unico.
Ella dio una vuelta, el la recogio, dio dos pasos y Smantha acabo en sus brazos. Ambos empezaron a reir mientras la musica terminaba. Aplaidieron a los musicos mientras se iban a sentar, pues tanto bailoteo los había dejado cansadisimos.
Jonathan , al tiempo que descansaban volvia a recordar las palabras de su abuelo, y lo que tenia que hacer. La miro y volvio a sentir aquello que le hacia estar seguro de que no podria matarla.
Él propuso irse a casa y ella acepto, pero poniendo algo de resistencia; pero Jonathan le recordo que al no tener coche niguno de los dos, tendrian que andar un buen tramo, y por ello no combenia cansarse mas. Ella cedio al final.
Mientras abrian la puerta del apartamente, Samantha tatareaba una de las canicones que habían oido, mientras jonathan bailaba como en el club. Cuando terminaron ambos estallaron en carcajadas. Se sentaron en el sofa fatigados, mientras Samantha servia algo.
"Me lo he pasado bastante bien esta noche, ¿y tu?"
"Si, ¿como aburrirme contigo de pareja?" ella le sonrio "En serio, esta noche a sido divertidisima, como ninguna otra" como habían echo aquella mañana empezaban a acercarse inconscientemente. Pero aquella vez Jonathan tenia seguro que si no queria se rechazado deberia dejarla a ella dar el primer paso.
"Tengo una idea para terinar este día" comento ella con picardia. El sonrio mientras preguntaba de que se trataba. Ella le beso intensamente, para luego separarse, esperando su reacción. Jonathan comprendio que ya no podia echarse atrás:
"No se. yo ya me había echo ilusiones y ¿esto es todo?" bromeo. Ella volvio a sonreir, mientras el se acercaba a besarla. Con rapidez se tumbaron en el sofa; Jonathan estaba contento, pues penso que estando ellos alli, el complice del abuelo no se atreveria a entrar. Pero para su desgracia, al poco teimpo Samantha le llevo al dormiorio, con ritmo acompasado y lento. Apago la luz al tiempo que una imprudente sombra aparecia en la ventana. Pero aun asi, Samantha no la vio, seguia preocupada por quitar la molesta ropa del cuerpo de Jonathan, al igual que él.
La sombra se quedo alli espectante, esperando con paciencia inagotable a que la pareja se durmiese. Quizas tardasen una hora, pero él esperaria.
Silencio. silencio. silencio. Jonathan no oia nada. Estaba despierto intentando oir a aquella persona encargada de entrar.
Noto como el abrazo de Samantha se aflojaba, señal de que estaba del todo dormida. En ese momento se oyo el chirriante sonar de la ventaba abriendose. Prmero sintio miedo, luego miedo por Samantha. Pero penso que si solo era una persona podria chantajearla o acabar con ella.
Abandono con desgana la cama de Samantha y se dirijio al salón. Recogio sus pantalones y mientras salia se los puso. Llego a tiempo de ver entrar una figura temblorosa por la ventana. Le reconocio enseguida:
"¿Perdant?" pregunto
El otro siseo indicando silencio mientras se dirijia hacia él: "¡Callate!" murmuro "¿No deberias estar con tu novia?"
"¿Que quieres a cambio de largarte?"
"Conseguir lo que e vendio a conseguir" dijo mientras caminaba hacia el estudia
"¡No!" dijo Jonathan poniendose en medio
"No me digas que.
"No te digo nada, tan solo que te vayas ¡ya!"
"Dame una explicación logica" dijo acompañando la chuleria de sus palabras, reclinandose en la pared. Pero sin querer, al apoyarse, apreto el interruptor, encendiendo la luz momentaneamente, pues enseguida asustado la apago.Ambos creyeron que había sido un susto momentaneo. pero Samantha se había despertado. Oia todo lo que guera transcurria. Distinguio dos personas por lo que empezao a temer por su vida, pero al ver que Jonathan no esta a su lado y reocnocer u a de las voxes como la suya, se tranquilizo y empezo a escuchar:
"¡Me dal igual lo que haya dicho mi abuelo! ¡Olvida a Jack! Largate; te dare lo que quires, pero marchate, no cojas nada ni la hagas daño"
"No" Samantha no reconocio esa voz
"No me queda mas opción, lo siento amigo" entonces se hoyo un golpe. Samantha se asusto, entonces en serio, no sabia que había pocurrido, y temio por Jonathan, pero enseguida distinguio su voz:
"¡Maldito mete patas! Sdeviste escoger el chantaje. No importa, unas horas en la escalera de incendio te sntara bien"
El mafoso arrastro el cuerpo inconsciente de su amigo, lo saco por la ventana, en donde lo ato con sus propios cordondes, para que una vez depierto no pudiese escapar e irse a chivar a su abuelo.
Jonathan comprendio entonces que el problema se había resuelto por unas horas, pero al día siguiente tendria que hablar con su abuelo, estaba seguro.
Samantha al oir pasos aproximandose al dormitoria volvio a cerrar los ojos mientras sentia de nuevo el cuerpo de Jonathan, al cual esta vez no se aferro con un abrazo.
La mañana desperto a Jonathan quien antes de abrir los ojos tanteo a su lado esperadno encontrar a Samantha, pero no fue asi. Un gusanillo de inquietud recorrio su estomago hasta que encontro una nota de ella sobre la mesilla de noche. La leyo. Samnatha le decia en ella que tenia que ir a trabajar, pero que espeaba volver a verle aquella noche, sobre las ocho, tambien en su casa.
El estaba feliz al tiempo que triste. Le apetecia volver a ver a Samantha, aunque no admitiese el porque, pero al tiempo sabía que el echo de querer volver a verla, le causaria problemas con su abuelo.
Tras desayunar se vistio, y cuando estaba apunto de irse, miro por la ventana y observo a Petard quien estaba aun durmiendo en la escalera de emergencia. Sonrio a l comprobar que su amigo no dejaba de dormir estuviese en la situación que estuviese y tras eso salio a la calle, abuscar el coche en el lugar que había acordado con su amigo.
Caminaba por la calle, cabizbajo, triste, sumido en sus pensamientos cuando diviso el coche a unos cuatro metros, pero para su desgracia, junto al automovil se encontraban dos matones, sin duda peretnecientes a su abuelo. Jonathan intento dar la vuelta, pero oos dos gorilas le veiron y con cuatro zancadas le acorralaron. Jonathan dejo de andar mientras decia:
"¿Qué quiereis?
"Jack quiere verte"
"¿Para que?"
"No hagas pregunta" ordenio uno de ellos miengtras le propinaba un puñetazo en el estomago. Jonathan se doblo del dolor mientras era arrastrado por los dos matones.
Llegaron a un local donde en el sotano les esperaba Jack. Este miro a su nieto con cara de asco y ordeno a los demas que les dajasen a solas. Jonathan temio esa orden:
"¿Qué deseas?" pregunto Jonathan
"¿Ya no saludas? ¡Que desagradecido!"
"Hola, ¿qué quieres? ¿Mejor?" se mofo
"¿Por que no he manchado mis dedos con la tinta de un periodico n el que estuviese la cara de Samantha como portada?"
"¿Todas estas palabras son para preguntarme poe que no la he matado aun?" su abuelo asinio "Perdant no s epresento en el piso
"¿Perdant? ¿Y como sabias que le había contratado a él?"
¡Que metedura de pata!, penso. Su cerebro funcionaba a cien por hora mientras buscaba una idea. Cuando al fin la hubo encontrado: "Ël era el unico al que yo le había hablado de cómo era el psio. Por ello pense que seria él. Luego le pregunte, y el me confirmo mis sospechas"
"Eres astuto, como tu padre"
"No se si es un insulto o un halago" bromeo Jonathan.
"Busca a Perdant. Si ara esta noche no le has encontrado, yo enviare a dos hombres. En cualquiera de los dos casos tu vuelve a entretenerla como anoche, ¿de acuerdo?"
Jonathan asintio, aun sin estar muy seguro de poder cumplir su palabra.
Samantha aburrida de darle vueltas a lo ocurrido aquella noche, y sin tener que trabajar en nada, pue ya había terminado su ultimo articulo, decidio volver a casa. Una vez alli, decidida a no sacar conclusiones erroneas de lo ocurrido por la noche, distrajo su mente con su correo electronico.
Tenia tres mensajes nuevos. Uno era de Gilda, quien preguntaba por su falta de contacto con ella en los ultimos días; el segundo era sobre el anuncio de una nueva pagina web sobre escritores: "Odio el correo acompañado de anuncios" farfullo. Abrio el tercero y comprbo con alegri que se trataba de su hermano. Esta lo leyo impacinete:
Querida Enana:
Veo que eres tan despistada como siempre. Tu numero no esta en las paginas amarillas. Tu misma me pediste que lo quitase cuando investigaste y sacaste a la luz tu primer caso.
Esto es todo. Aquí me despido. Darla y los niños te mandan saludos:
Adios
Aquello la dejo clavada en la silla. ¿Cómo habia conseguido entonces su telefono Anthony? Se preguntaba ¿Hasta que punto la había mentido?
Lo que ella creia que era una idea loca paso por su cabeza. Algo, quizas su instinto, le decia que Anthony podria no ser quien creia ser. Meneo su cabeza apartando aquellos pensamientos ¡Era absudo! ¿o no?
Tuvo otro pensamiento, mas bien una forma de salir de dudas. Abrio el anterior correo, y observo el anuncio de la pagina web. La idea era loca y mostraria de esa forma que no confiaba en ¿anthony?, pero su instinto se lo pedia, pues hasta entonces nunca se había equivocado. Cliqueo sobre el anuncio y en unos minutos aparecio la pagina. Busco información sobre Anthony.Puso su nombre entero y la pagina mostro varios apartados: Biografia, Fotos, Articulos, Bibliografia.
Entro en fotos. La pagina tardo su tiempo en cargarse, lo que significaba que tendria varias fotos. El timepo pasaba cada vez mas lento para Samantha. El la pantalla aparecio la palabra "Cargando"
Tras cargarse lo ultimo que Samantha pronuncio fue "¡¡¡AHHH!!!"
Jonathan llamo a la puerta estaba deseoso de verla, aunque no sabia que hacer para salvarla, o sii decidirse por matarla. Algo en su interior se encogio solo de pensar en eso.
Golpeo la puerta, pero al hacerlo esta se abrio despacio. La brio temeroso de que Jack se hubiese adelantado a él. Entro con rapidez. Para su sorpresa ella estaba tan tranquila sentada e el sofa, leyendo unos folios.El a saludo a lo que ella contesto con un ligero movimiento de cabeza. Esto sorprendio a Jonathan quien cada vez se acercaba mas a ella. Entonces cuando apenas estaba a unos ella le tendio los flios y dijo en voz alta:
"Es una lectura muy interesante, echale un vistazo" le ofrecio los papeles mientras el con inquietud los recogia. Su cara se transformo en una mueca de terror. Era la biografia de Anthony"Veo que has uesto la misma cara que puse yo"
"Esto tiene una explicación"
"¡Claro que la tiene! Tu eres un fantasma" Jonathan se fijo en la fecha y vio que ponia: (1954- 2002) En esos momentos solo pensaba en lo capullo que era su abuelo "¿Quién eres?"
"Eso carece de importancia."
Ella rio sarcasticamente "¡¿Qué carece de que?!"
"Escuchame, pero por favor, tranquilizate" ella respiro hondo mientras con un gesto exigia que continuase "Ante todo, que sepas que no quiero hacerte daño"
"Muy amable por tu parte. ¡pero no te creo!"
"La prueba esta en que si hubiera querido, ya lo hubiese echo a dmas, hay otra cosa mas. Para que veas que puedes confiar en mi, pregunta lo que quieras, que yo te respondere, sin ningun tipo de pegas"
"¡Eres un cerdo y lo ultimo que quiero es mas mentiras!" le grito
"Me da igual, no quiero que me odies, y por eso quiero explicarme"
"¡LARGATE!" Jonathan estaba apunto de quejarse cuando alguien aporreo la puerta
"¡No abras!" le advirtio. Ella hizo caso omiso y se dirijio a la puerta. Alguien seguia aporreando la madera. Ella abrio el pomo, al tiempo que alguien partia la puerta con una patada. Samantha cayo al suelo de espaldas. Por la puerta entraron cuatro hombres y Perdant. Todos los hombres tenian el cuerpo cuadrado, iban armados y golpeaban sus puños entre si, como señal de violencia. Perdant, al frente de los cuatro gorilas, miraba a su amigo con burla:
"¡¿Cómo me has podido hacer esto?!" dijo mientras se dirijia hacia su "amigo"
"Lo siento, pero te recuerdo que me ataste en un balcón, y eso no se perdona con facilidad" contesto con sonrisa burlona. Tras eso propno un golpe en el estomago a Jonathan, quien se doblo dl dolor. Samantha, cerro los ojos, no deseaba verle asi.
Jonathan noto algo pesado deslizandose por su estomago. Con un rapido movimiento lo cogio mientras murmuraba. una, dos y ¡TRES!
Samantha dejo de compernder la situación en ese momento. Perdant se giro poniendose junto a Jonathan mientras ambos empezaban a disparar a dos de los guardias. Uno de ellos la agarro a ella utilizandola como efectivo escudo y el tercero cayo a los pocos minutos fulminado por un disparo en el craneo. Perdant apunto con su pistola hacia el maton que sostenia a Samantha, pero Jonathan le ordeno bajar el arma.
"¡Ni se te ocurra! ¡Podrias darla!"
Perdant murmuro algo incomprensible y tras eso bajo el arma con desgana.
"No. no me hagais nada o. o. o ella lo pagara" empezo a tartamudear
Samantha se fijo entonces en los dedos de Jonathan. Dos de ellos estaban encogidos. ¿Querria decir tres? Encogio uno mas. dos, y otro. uno. Samantha por insintio se agacho al tiempo que Jonathan levantaba el arma. ¡Pum! Otro disparo y los brazos que sujetaban la sujetaban perdieron tensión, el cuerpo se tambaleo y cayo.
"¿Se puede saber por que coño me has golpeado tan furte en el vientre?"
"¡Había que actuar bien!" se justifico Perdant
"Espera a que salgamos de esta" le amenazo
"¡Encima de que te salvo la vida.! Bueno, y tambien a tu novia" entonces y solo entonces Jonathan volvio a fijarse en Samantha quien con odio, pero agradecimiento le sostuvo la mirada. ËL giro la cabeza mientras ordenaba que se fuesen de alli:
"¿a dónde?" pregunto ella "¡Te recurdo que este dementerio de mafiosos es mi casa!"
"¡Como olvidarlo!" contesto el en tono frio "Tendras que ir a la policia y denunciar lo ocurrido. Si de paso quieres denunciarme, tienes mi permiso, pero por mi propia seguridad yo me voy ya" contesto mientras miraba a Samantha quien parecia desconcertada "Y tu perdant, di que te tendi una trampa, porque te estaba esperando con cuatro hombres, ¿de acuerdo?"
"Esta bien, pero . ¿A donde vas?"
"A revivir mi infancia
"¡¿Vas a .?!" empezo a preguntar Perdant sorprendido
"¡¡¡Calla!!!" grito Jonathan refiriendose a Samantha
"No te voy a denunciar, si es eso lo que te preocupa"
"Es solo un por si acaso" contesto el de forma indiferente
"No te miento, peo claro." suspiro ella ".se cree el ladrón que todos son de su condición" Jonathan la flmino con una mirada, pero ella le reto a contestarla y el, negandose, se calmo.
"Mirar parejita, me estais empezando a hartar. ¡En bastantes lios me habeis metido, no me metais ahora en una pelea de enamorados" exigio cabreado "Tu, coje tu coche, que nos vamos, me dejas con tu abuelo, luego la dejas a ella y te vas a Venecia, ¡¿de acuerdo?!" Jonathan asintio mientras salian por la puerta.
Algo los paralizo en el sitio. Dos gorilas mas estaban alli. Uno de ellos los miro uy luego dirijio su vista al suelo. Solto un grito mudo mientras señalaba los cuerpos. Grito "¡¡¡Mi hermano!!!"
Los tres se miraro comprendiendo que la gravedad del asunto y en una milesima de segundo estaban corriendo hacia la salida de incendios. Un abala rozo la cara de Jonathan, causandole nada mas que un arañazo. Jonathan hizo estallar la ventana con un disparo. Los tres atravesaron los cristales rotos mientras los dos gorilas iban tras ellos con las pistolas en la mano. Atraveso la ventana Perdant, luego Samantha y en micra de segundo Jonathan. Bajaban las escaleras sin importarles los gritos de los dos matones. Entonces se oyo "Joder, que coño. ¡¡¡NO CABO!!!" -¡pueblerino!- penso Samantha mientras se fijaba en los dos gordos. Jonathan le llamo la atención para que bajase mas rapido y ella acelero el ritmo.
Mientras los matones habían dejado de luchar por caber por lo que antes era la ventana y entonces se dedicaban a dispaar como podian desde lo alto. Los disparos revotaban en el acero de la escalera. Una de las balas paso rozando a Smantha quien se quedo paralizada de miedo en el sitio. Jonathan la incilino hacia atrás, haciendola obserbar como una bala pasaba a escasos centimetros de su cabeza. Esto sirvio para que Smantha volviese a correr hasta abaj0o. Las balas ya no se oian, por lo que supusieron que estarian bajando las escaleras normales. Corrieron una manzana los tres juntos sin separarse y llegarn al coche que Samantha enseguida reconocio. Se montaron los tres, exactamente ella delante con Jonathan y detrás Perdant quien miraba que ningun coche los seguia:
"Gracias Perdant, te debo una"
"Una de las gordas, ¿sabes? Tu abuelo se olia la trampa y me resulto verdaderamente dificil combencerle de que todo salidria bien. ¡Ah por cierto! No te acerques demasiado y dejame en la psteleria que hay una manzana antes de la casa de tu abuelo.
En unos minutos llegaron. Las calles, vacias, eran facilmente recorridas a cien por hora sin problema de accidente. Perdant se bajo tembloroso, mientras se despedia de Jonathan, pues a Samantha ni la miro:
"Quiero saber quien eres" comento ella sin ni si quiera mirarle
"No, no quiers" contesto él
"Lo se, pero. tengo que darme a mi misma alguna explicación. ¿Perteneces a alguna banda? ¿Por eso vas contra la mafia?"
"Yo soy la mafia, no voy contra ella"
Samantha rio sarcasticamente "Pues para ser así, te has cargado (si no me equivoco) a dos de sus hombres"
"No tuve otra elección, mi abuelo los envio. Ellos no pensaban irse sin dos cadaveres en su maletero"
"¿Se puede saber quien es tu abuelete?"
"Le conoces." se mofo el "Es Jack el destripador" eso hizo que recorriese un escalofrio la espalda de Samantha
"¿No se cabreara cuando sepa esto?"
"¿Por qué? ¿Por el echo de que te tenia que haber matado anoche y no pude hacerlo o solo porque tus alformbras tienen un tapizado a sangre, que pertenece a sus gorilas?"
"Gracias"
"Ya iba siendo hora"
"No, en serio, (si nop es mentira lo que me cuentas) comprendo que te he metido en una situación muy mala, y no era lo que yo pretendia"
"Tranquila, los has hecho inconscientemente" contesto el "¿verdad?" pregunto en tono dudoso, ambos rieron
"¿Entonces. todo a sido una farsa?"
"Tecnicamente tendria que serlo, pero no es asi. LO que te decia. lo que hicimos. lo que siento."
"¿Si?" pregunto
"Hmm. hemos llegado" cntesto ruborizandose seguramente por primra vez en su vida.
"¿Qué?" se sorprendio ella "Ohh. A la comisaria, decias." comprendio mientras empezaba a abrir las puerta.
"Oye, en tu bolso. en tu bolso te he metido suficiente información como para encerrar a toda la mafia" la informo él en el ultimo momento
"Gracias"
Jonathan sentia que algo se iba con ella. No queria que todo terminase asi, porque sabía que entonces no se lo perdonaria. Necesitaba separarse de ella de otra forma.
"Te quiero" dijo. Samantha paro de andar. Se giro y contesto en tono languido
"No espero volver a verte, por lo que debo decirte que eres la primera persona a la que descubro que amo y odio al mismo tiempo el mismo día" afirmo sin girarse si quiera. Tras eso siguio andando. Ël arranco el coche, mientras bserbava como Smantha entraba en la comisaria. Golpeo violentamente el volante de su coche y se marcho de allí.
RE-final
"Traidor, tu y Jonathan. Ayudasteis a esa engreida a mandar a la trna a gran parte de mis hombres. ¿Como pudiste?" grito Jack
"Yo. puedo explicarlo" tartamudeo Perdant
"Has olvidado preguntar si yo queria wue me lo explicases"
"¡¡¡JACK NO!!!" rogo
¡PUM! El cadaver de Perdant cayo al suelo tras un largo tambaleo. El mafioso observó el cuerpo yacente con asco mientras mandaba que se lo llevasen.
"Maldito seas JONATHAN, eres de sangre debil como tu padre, pero que sepas que pagaras por esto" comento para si mismo mientras apretaba con fuerza sus puños.
Segunda parte
“¿Por qué no aceptas la oferta, majareta?” le pregunto extrañada Gilda
“No gracias, prefiero quedarme aquí, en Los Angeles, donde conozco todo lo que piso”
“Pero trabajar en España es lo que siempre has querido. Tras años y vanos intentos... ¡lo consigues! Y ya no quieres” comento su amiga “No hay quien te entienda”
“Ya lo sé, porque los que me entienden se los carga la mafia” comento cabizbaja
“¿Te refieres a Jonathan?” preguntó Gilda.
Samantha sabia perfectamente que Jonathan estaba vivo en algún punto perdido de Venecia, pero había creído conveniente decirle a la única que sabía todo lo ocurrido, que se hallaba muerto, pues con el tiempo penso que acabaría creyéndolo ella misma. Aunque esto no es del todo cierto, pues había una persona que si sabia la verdad de todo, incluso el echo de que Jonathan aun hoy estaba vivo, era el hermano de Samantha, Mathew. Cada noche se enviaban e-mail:
“Hola enana:
(...)
Respecto a tu oferta de trabajo... ¡¿Por qué no la aceptas?! ¡Seria una forma de olvidar lo que tanto te martiriza!”
“Hola gigante:(...)
Te parecerá una tontería, pero a pesar de que si él apareciese en este momento le rechazaría, siento que él va a volver y tengo miedo de que entonces no me localice.
Ya te advertí que era una ñoñería, pero resulta que tu hermana es una llorica romántica compulsiva”
“Hola enana:(...)
El amor nunca es una niñería ¿Comprendido? Entonces deja de decir esas cosas, porque él echo de que le eches de menos es comprensible, y también que llores y que le quieras
“Hola gigante:(...)
¡¡¡NO LE QUIERO!!! ¡¿Comprendido?!
“Hola enana:(...)
Eres más cabezota que yo (y eso que ya es decir) Si dices que no le quieres... no insistiré mas, pero es necesario que sepas que no te creo, nada de nada, ni una pizca de una milésima
Samantha leyó el e-mail, y contesto a él. Luego agotada por todo un día en el periódico, apago el ordenador, se levanto lentamente de la silla y abandono el estudio. Iba a apagar la luz cuando diviso sentado en el sofá una figura. Estaba inmóvil, por lo que Samantha penso que seria algún abrigo que habría dejado sobre el sofá, a pesar de que no recordaba semejante cosa. Cerro la puerta del estudio y encendió la luz del salón.
Pego un pequeño salto hacia atrás mientras soltaba un grito. Acababa de comprobar que no era una prenda lo que se encontraba en el sillón.“¡¡¡JONATHAN!!!”
“¡Sorpresa!” contesto este
Capitulo 1
“¡Lárgate!”“La amabilidad no es tu fuerte”
“¡¡¡LÁRGATE!!!”
“Te repites” dijo él con una perturbadora tranquilidad “Y pensar que te alegrarías de verme, ¡qué iluso!”
“¡¡¡COGE ESA PUERTA Y VETE!!!”
“No pienso hacerlo” contesto marcando en sus labios de forma arrogante sus palabras.
“Bien quédate, ¡buenas noches!” dijo mientras entraba en la habitación
“No te digo que no me apetezca entrar, pero estoy un poco cansado” Ella bufo desesperada mientras entraba en su cuarto. El se levanto del sofá y la giro hacia él agarrándola del brazo “Escúchame”
“¿Y si no quiero?”
“No pienso dejar que te maten después de lo que hice por evitarlo” comento él con indiferencia
“Ya no me dedico a hurgar en asuntos peligrosos, ¿quién querría matarme?”
“Veo que tienes memoria selectiva. Te recuerdo que enchironaste a gran parte de la mafia de estados unidos”
“Con tu ayuda”
“Exacto, y esa misma ayuda va a evitar que te maten por lo que ambos hicimos”
“Pero ¿quién?”
“La información me la suministro un birla carteras de tres al cuarto, porque Pedrant a desaparecido”
“¿Así que el vengativo de tu abuelo quiere matarme? ¡Es lo más emocionante que me a pasado desde hace tres meses! ¡Espera! ¡Hace tres meses fue cuando tu mataste a cuatro tíos en mi piso y unos casi me matan a mí!” comentó ella de forma sarcástica
Jonathan se paseo por el salón intentando no perder los estribos con ella “¡esto no va a ser una carnicería como aquello!” se excuso el “Simplemente necesito información para encerrar a mi abuelo, o mejor, para que lo condenen a muerte”
“¿Y yo que pinto en todo esto?”
“Varias cosas, empecemos por él echo de que necesitas protección y la segunda es que no conozco a nadie con mas informadores que tú y con mayor astucia, para resolver este caso”
“La protección policial es muy eficaz y te saldrá mucho menos perjudicial para la salud el resolver el caso junto a un detective de verdad” contesto ella “Ahora si no te importa cerrare la puerta y me iré a dormir” contestó ella mientras se dirigía a la habitación
“Te importa poco tu propia vida, ¿cierto?”
“¡Fíjate, igual que a ti!”
“¡¡¡NO ME TOQUES MAS LAS NARICES!!!” gritó él “Siento levantarte la voz, pero me estas sacando de quicio. Comprendo que no desees verme, que no desees revivir lo ocurrido, pero he puesto mi vida en juego al salir de mi refugio en Venecia, y creo que eso se merece un poquitin de valoración, teniendo en cuanta que además lo he hecho solamente por tu vida”
Ella pareció calmarse y rebajo su ego “Pero ¿qué pretendes que haga yo?”
“Tan solo quiero que me ayudes a atrapar a mi abuelo, ¿de acuerdo?”
“Esta bien, pero... lo hablamos mañana, tengo que dormir y supongo que a ti te vendrá bien. Puedes tumbarte en el sofá, te traeré una manta” dijo mientras se dirigía a su cuarto
“Gracias”
“Esto no significa que te haya dejado de odiar” dijo ella sin girarse
“Lo sé, pero tu misma me lo dijiste, me odias, pero al tiempo me quieres”
“No, ya no” comentó sin inmutarse
“Seguro” farfulló él
La mañana siguiente, para cuando Samantha se despertó, que serian las diez de la mañana, Jonathan ya estaba levantado.
Parecía matar el tiempo limpiando con un trapo su arma. Al verla Samantha sintió un estremecimiento recorrer su cuerpo, así que le ordeno que la escondiese, al menos mientras ella estuviese delante. Desayunaron juntos, y la tensión parecía cortarse. Entre pequeñas e inadvertidas miradas se paso el desayuno. Mientras recogían, ella fue la primera en hablar:“¿Qué tienes previsto que hagamos?”
“¡Vaya, te interesas por mi plan!” comentó él fingiendo estar sorprendido
“No, lo que pasa es que no tengo nada mejor que hacer, y a demás, así puedo criticarte”
“La idea es reunirme con un mafioso al que mi abuelo a jodido bien, pues mato a toda su familia” comento “Quede con él en Washington”
“¡¡¡Washington!!! Eso esta a cinco cansadas horas en avión”
“Lo siento, pero vamos a tener que cambiar el avión por el coche...” ella le miró incrédula mientras con la mirada exigía una respuesta “...Es que mi abuelo podría localizarnos” se excuso
“¿Por qué tenemos que ir tan lejos?”
“Por que si quedásemos en esta apestosa ciudad no pasarían mas de dos minutos antes de que nos viese algún hombre de mi abuelo”
“Entonces tendré que pasar un día contigo... ¡puag!”
“Mas el tiempo que pasemos en Washington, mas el viaje de vuelta” ella hizo otra mueca de asco “No parece que te agrade estar conmigo, ¿verdad?”
“Y ahora te das cuenta” dijo sarcásticamente
“Si, porque eso no era lo que parecía la noche que pasamos juntos”
Ella le miro con ocio antes de decir “¡Cerdo!” y tras eso siguió recogiendo el desayuno
“Seré lo que tu quieras” se mofó
Se decidió la salida para el día siguiente, pues así Samantha tendría tiempo suficiente de dar explicaciones a todos, entre ellos a Gilda y su hermano, pero a este segundo le dijo parcialmente la verdad, pues solo le dijo que iba a desenmascarar a Jack, pero no le dijo con quien. A pesar de tener todo preparado, Samantha estaba segura de que todo aquello era demasiado repentino y precipitado. Se había dicho a sí misma que dejaba el peligroso mundo de la investigación, pero no había cumplido su promesa y encima había vuelto a empezar con la misión más difícil que hasta ahora había llevado.Por la mañana del día siguiente ambos recogían y ataban los últimos cabos sueltos mientras se disponían a irse en el coche de Jonathan. Bajaron una maleta por cada uno y marcharon de allí. El viaje tenia un inicio silencioso y angustioso hasta que él hablo:
“Tengo una duda que me recorre nerviosa mi cabeza”
“No me la plantees” él hizo caso omiso y siguió hablando
“¿Por qué me odias?”
Ella bufo sorprendido mientras decía “¿Bromeas?” él negó “Me mentiste”
“¿Y que? Conozco a gente a la que he fastidiado mandando a parte de su familia a la cárcel con mentiras y aun me hablan
“Pues llámame pitismiquis, pero te odio”
“Esta bien, tú lo has querido, ¿A qué hora quieres que paremos a descansar pitismiquis?” ella hizo ademan de ir a insultarle, pero se calmo y dijo:
“Cuando tu quieras zoquete” entonces fue él el que se enfadó
El resto del viaje continuo así, pues entre palabra y palabra era imposible evitar algún insulto. Entonces cayo la noche y ambos se calmaron. El camino empezaba a volverse más silvestre y pastoral, y el aburrimiento vencía al conductor. Entonces noto como la cabeza de Lindsey se inclinaba lentamente, hasta apoyarse en su hombro. Lo normal es que entonces él la hubiese despertado, pero una agradable sensación se lo impidió. La dejo dormir mientras la observaba y se decía a sí mismo que ya era hora de parar a descansar. Tuvieron que pasar unos minutos hasta que Jonathan divisase un Motel. Aparco el coche y despertó a Samantha quien medio adormilada subió a la habitación que Jonathan le indico, mientras él cargaba con ambas maleta. Al llegar al piso superior localizo su habitación. Samantha, había dejado la puerta abierta cuando había entrado, así que él solo tuvo que empujarla ligeramente. Dio un paso mientras daba su propia opinión del lugar.
No estaba mal, pero era un tanto pequeño y estaba a punto de explotar por la suciedad. Tenia una cama, una ventana y nada mas, ni un sillón, ni una televisión, ni nada. Busco a Samantha con la mirada y se fijo en la cama.
Se maldijo por pedir solo una cama mientras se quitaba los vaqueros y la camiseta y se vestía con algo mas codo para dormir. Lo que él no sabía es que con los ojos entre cerrados Samantha le observaba con recelo mientras la ultima gota de saliva desaparecía de su cuerpo. Termino de vestirse y se dirigió a la cama. Se alegro de que fuese mas o menos espaciosa. Se encaminaba hacia la cama cuando algo le detuvo, era Samantha. Estaba tan dulce, tan tranquila y relajada... tan bella. Jonathan sonrío mientras empezaba a divagar consigo mismo“Siempre has sido tan perfecta, tan divina, tan inteligente y astuta, ¡lo tenias todo! ¡Y yo lo quería todo! Pero dudo que tu sepas eso, dudo que me creyeses si te lo dijera, dudo que sientas lo mismo. Supongo por esto que no sabes lo duro que fueron para mí esos tres meses sin ti... y toda esta tristeza solo puedo desahogarla conmigo mismo” comento mientras se metía en la cama. Samantha quedo encantada con aquellas palabras por lo que aprovechando la situación de que tendrían que dormir juntos se hizo la dormida, se acerco a él y le abrazo. Pero a la mañana siguiente todo había quedado olvidado:
“¡Tu condujiste ayer!”
“¡Y quiero seguir conduciendo hoy!”
“¡Si, pero yo también... por lo que tengo mas derecho!”
“¡¡¡No!!!” contesto como un niño pequeño al que le quitan su juguete “Yo... yo conduciré”
Como si se leyesen el pensamiento, ambos corrieron hacia la puerta del conductor. Abrieron la puerta a la vez, y Samantha se sentó encima de Jonathan, pues él había entrado antes. perdieron el equilibrio y cayeron sobre el asiento del copiloto. La situación estaba complicada, pues cada cual estaba encima del otro sin saber que hacer:
“¿Y si conducimos por turnos?” consiguió decir él
“De... de acuerdo” contestó ella. Entonces dijeron al mismo tiempo “¡¡¡YO PRIMERO!!!”
Tras un largo viaje en el que ninguno de los dos quería pronunciar palabra, Jonathan fue el primero en comentar algo.:“¿No crees que deberíamos hablar?” ella le miró perpleja mientras esperaba a que dijese algo mas “Es decir... ¿acaso quieres que sigamos eternamente enfrentados?
“¡¿Hablar?!” repitió incrédula “No tenemos de que hablar” contesto de forma fría. Deseaba que él replicase e insistiese, pero al no ser así se dio por vencida “Esta bien, hablemos, pero eso no quiere decir que este todo solucionado, que volvamos juntos”
“¿Quién a nombrado la opción de volver juntos?”
“Esta bien, entonces tras hablar seguiremos odiándonos”
“¿Por qué te empeñas en odiarme?”
“¿Qué esperabas después de lo que me hiciste? ¿Qué te quiera?”
“No estaría mal, te salve la vida”
“No, no me salvaste la vida, simplemente no tuviste narices para quitármela” contesto ella. Él enfureció, pero no hablo, pues no quería decir algo de lo que luego se arrepentiría.
Tras aquellas palabras quedo claro que la segunda guerra mundial fue apenas una peleilla de nada comparado con la enemistad de aquella pareja. No se volvieron a hablar. A la hora acordada intercambiaron los sitios y de vez en cuando paraban a comer.Tras la hora de comer, llegaron a Washington. Ambos sonrieron al parar llegar por fin a su destino. Como conducía Samantha, Jonathan le indicaba con cortas y concretas frases donde habían quedado con el contacto. Al llegar 1 hora antes, decidieron esperar tomando algo.
La hora se estiraba y se estiraba y Samantha sentía que no acaba nunca. Por fin tras larga espera Jonathan indico que debían irse. Dejaron dinero sobre la mesa en silencio empezaron a andar hacia una esquina mas o menos despoblada, comparada con el resto de los lugares. Enseguida divisaron una figura enchaquetada, como las que protagonizan una novela de suspense. La figura se acerco a ellos y dijo una palabra imposible de entender. Jonathan contesto con algo parecido. El señor de la gabardina extremadamente grande sonrío mientras pedía que le siguiesen. Se sentaron en el mismo bar en el que se habían sentado antes. Entonces Jonathan le pidió al desconocido que empezase a hablar, mientras se tapaba los ojos por un repentino destello:“Pu... pu... pues veréis, el asesinato del que os debo hablar ocu... ocu ... ocurrió ha... hace 20 años”
“Y que nos puede importar un asesinato tan lejano”
“Mucho” contesto el desconocido mirando seriamente y Jonathan sin tartamudear “Yo era uno de los compinches de tu abuelo. Nos reunió a todos en una casa. Exactamente la noche del 2 noviembre. ¡Cómo olvidarlo!” se dijo a sí mismo “Ese ser despreciable que se hace llamar Jack el destripador nos amenazo con matarnos en caso de que fallásemos, pero nosotros no veíamos la alternativa de fallar como algo posible, pues se trataba de algo típico: un matrimonio, y un hijo” Jonathan parecía alterarse, pues quería saber nombres, lugares, fechas... pero se calmo a pesar de todo y siguió escuchando “Entramos y para nuestra sorpresa un atacante mato a dos de nosotros escondido en la terraza. El resto, (cinco) entramos. Jack mató a una mujer (muy guapa, por cierto) mientras reía a carcajada limpia” Jonathan se froto sus ojos, pues otro reflejo lo había molestado “Él subió a la terraza donde minutos después se oyeron varios tiros, un grito y luego silencio. Nosotros buscamos al niño pequeño” entonces Jonathan sintió otro destello, pero esta vez el destello no se aparto rápidamente como los demás sino que perduro. Miro hacia donde provenía, y tardo unos segundos en darse cuenta de lo que ocurría. Grito “¡¡¡TODOS AL SUELO!!!” mientras el hombre que sujetaba el arma que provocaba los destellos empezó a disparar como un loco. Jonathan empujo al suelo a Samantha, evitando así que ninguno de los dos sufriese daño alguno, pero su desconocido contacto no tuvo tanta suerte. Cuando el tiroteo ceso Samantha que estaba debajo de la mesa observo que un hilito de sangre salpicaba el suelo mientras caía la mano del desconocido sin tensión alguna, por lo que colgaba de la mesa. Ella se tapo los ojos asqueada mientras Jonathan la abrazaba como instinto protector, pues no deseaba que ella viese aquella carnicería. Entre tanto alboroto no se dieron cuenta de que eran el centro de atención.
“Pues claro que no había nadie mas conmigo” volvió a repetir exaltada Samantha “Charlie “dijo refiriéndose al policía “sabes que esta no es la primera vez que me reúno con un contacto para sacar información sobre algún caso. Solo estabamos el y yo, nada más. Entonces empezaron a disparar y todo se volvió patas arriba”“Te conozco desde hace tiempo, pero aun así eso no cambia los testimonios de los presentes, los cuales afirman que estabas con alguien”
“Verían mal, seria un efecto de luz, o alguien que reacciono con sangre fría y se acerco a comprobar mi estado, ¡pudo ser cualquier cosa!”
“Esta bien, pero explícame algo, (aunque quiero que sepas que antes de nada no pretendo saber el caso en el que trabajas) ¿no dijiste que lo habías dejado? Ya sabes, después de tu triunfo frente a la mafia
“Si, lo sé, pero... no he podido. Es tan difícil como dejar de fumar” bromeó ella “Bueno, si no hay nada mas que decir, adiós”
“Adiós” dijo mientras ella se iba “Samantha, sabes que no es bueno ocultarme datos, ¿verdad? Solo pienso en tu seguridad”
“Adiós” volvió a decir mientras salía.
Ando unas manzanas antes de que un coche ya conocido para ella apareciese junto a ella. Echo un vistazo negándose a confiar en nada a partir de ese momento, y l comprobar que hay estaba Jonathan subió con él. Estuvo un rato con la boca cerrada, pero al momento cogió carrerilla y empezó a hacer preguntas y preguntas, y entre medias algún comentario:
Él depositó dos dedos en los labios de ella, como señal de que deseaba que se callase:
“Lo de hoy a podido ser llevado a cabo por alguno de mis enemigos, o por alguno de los tuyos”
“¿Y Jack?”
“¿Él? No, el no puede saber que estamos aquí.
“Pero... sí alguno de nuestros más odiados enemigos nos a encontrado, ¿por qué el no?”
“¿Tú has dicho a donde íbamos a ir?” ella negó con la cabeza “Entonces es imposible que sepa algo”
“¿Y ahora que?”
“Pues... tengo que protegerte de quien quiera matarte, además de Jack, pero a la vez he de intentar averiguar lo que aquel desconocido nos iba a decir”
“Sigues sin contestar a mi pregunta”
“Creo... creo que deberíamos ir a la biblioteca que aquí hay. Busquemos en Internet algún periódico que recoja las noticias mundiales, y si el asesinato era cierto, sabremos quienes fueron las víctimas”
“¿Recuerdas el día?”
“2 de noviembre”
“Pues a investigar”
La biblioteca era un lugar gigantesco. Empezaron a buscar. Tras una hora buscando se dieron cuenta de que no tenían nada. Todos los periódicos en los que habían buscado hablaban de las mismas noticias, pero ninguno tenia ni un simple nombramiento de algún asesinato. Ambos desesperados empezaron a pensar. Fue Samantha la que descubrió él porque de todo:“somos estúpidos”
“Vaya es la primera vez que no me insultas en singular”
Samantha no le hizo caso y siguió hablando: “Hemos buscado en los periódicos del día tres, como sería lo lógico, pero... los asesinatos de Jack se diferencian entre otras cosas por él echo de que la policía recibe una llamada anónima 24 horas después...”
“¡Ya lo entiendo!” dijo extasiado Jonathan. La bibliotecaria hizo un gesto ordenándoles que se callaran “Habrá que buscar en los periódicos de los días 4 y 5”
Entonces si que su búsqueda dio fruto. En apenas unos minutos la pantalla se lleno de periódicos, todos ellos con la misma portada. Samantha empezó a leer en voz alta:
Otro ajuste de cuentas acaba con la vida de un matrimonio
En Venecia el matrimonio formado por el ex-mafioso Darryl Saint y su esposa fueron hallados muertos en su refugio de verano. Esta familia tenia un único hijo, el cual permanece desaparecido.Se teme que este asesinato ¡haya sido cometido por el archiconocido Jack el destripador, con un móvil sencillo... ajuste de cuentas! Aunque los policías le descartan puesto que era el padre de la víctima.
(...)
La policía aun busca el pequeño mientras que ya se han detenido a tres sospechosos, entre los cuales se podría encontrar el asesino de tan atroz atentado
Mercedes DansSamantha termino de leerlo y no muy convencida de que aquello les sirviese de mucho, se giro hacia Jonathan, Se fijo en su rostro blanquiceo, en su respiración agitada, en su camisa desabrochada para permitir una mejor respiración:
“¡Jack! ¿Te encuentras bien?” preguntó ella
“Yo... yo...
“Claro que me refiero a ti”
“No... no, digo que yo... yo soy el niño... ¡el niño desaparecido!”
Los datos empezaban a cuadrarle a Samantha. Una vez Jonathan le había dicho que había pasado su infancia en Venecia y sabia que sus padres habían muerto cuando apenas era un niño, pero Jonathan siempre había dicho que los culpables habían sido unos ladrones del tres al cuarto.
Jonathan se tambaleó en su asiento y si no hubiese sido porque Samantha le agarro a tiempo, seguramente se hubiese caído. Se apoyo en el asiento mientras repasaba todo lo ocurrido.Samantha compro algo de come en una tienda cercana y volvió a subir a la habitación que acababa de coger junto con Jonathan. Ya desde la puerta Samantha pudo oír los golpes que Jonathan propinaba a su maleta, como si de un saco de boxeo se tratase. Abrió la puerta y pudo reafirmar lo que ya pensaba. La maleta del ex-mafioso estaba aboyada por todos los lados, Pero Jonathan no parecía querer parar.
“Traje algo de comer” anuncio Samantha
Entonces Jonathan se dio cuenta de la presencia de Samantha. Su respiración empezó a calmarse y con una patada aparto la maleta de su camino mientras se iba a sentar a la cama. Hurgo en la bolsa y saco unas patatas fritas y una cerveza:
“Muchas gracias”
Ella sonrío, al comprobar que Jonathan ya parecía mas civilizado, y sabía algo que a demás podría ayudarlo mas, pero... ¿estaría Jonathan dispuesto a romper la regla de Los hombres no lloran?
“Sabes lo que ayuda en estos momentos” Jonathan la miro rezando a dios que no fuese a meterse con él aprovechando la situación “Desahogarse” ella la miro como pidiendo que continuase “Ahora sientes dos cosas, furia y tristeza, amarga tristeza. Tu furia ya ha pasado, ¿cierto? Porque e has desahogado; ahora solo hace falta que desahogues tu tristeza”
“En resumen ¿crees que debería llorar?” ella asintió “No creo que me resulte muy difícil en esta situación; además llevo una temporada que eso es lo único que hago”
“¿Llorar?”
“Si, llorar, durante minutos, horas, durante tres meses...” Samantha no siguió preguntando... no quería saber nada mas “Llorare pues, recordando todas las veces que le pregunte a mi abuelo como murieron mis padres o recordando aquel tormentoso ruido que escuche cuando el 2 de noviembre...!” tras esto sintió que unas lagrima resbalaban sus mejillas, luego varias lágrimas mas y al tiempo más regulares, hasta que estallo en un llanto. Volvió a golpear la maleta y para entonces ya estaba vencido no podia dejar de llorar. Cuando consiguió calmarse volvió a hablar:
“Es... es ridículo que tu me estés viendo en este estado”
“No... no lo es. Es la primera señal de que quizás en vez de un bote de espárragos tengas corazón” él soltó una pequeña carcajada mientras la miraba. Mantuvieron la mirada un rato hasta que ella la retiró
“¿Por que haces eso? ¿Por qué apartas tus ojos?”
“Porque temo perderme en tus ojos...” comentó ella mientras el se acercaba a besarla “... y en tus mentiras, como hiciste hace tres meses” contesto mientras se apartaba de la forma mas fría que conocía “Buenas noches”
“Que duermas bien, yo me quedare un rato despierto”
“Como quieras” dijo mientras se metía entre las sabanas.
La mañana siguiente, nada mas salir el sol ambos pagaron la habitación y salieron de vuelta a Washington, aunque este viaje hablaron quizás algo más. Además se encargaron de que la habitación que cogieran tuviese dos camas aunque en cierto modo preferían solo una... ¿pero como decirlo?
Como habían hecho el día anterior salieron nada mas aparecer el sol. Al principio del viaje, iban algo dormidos los dos, por lo que no hablaron mucho, pero más tarde empezaron de nuevo a charla, como ya habían hecho el día anterior:
“Sabes lo que ocurrirá si una vez en Los Angeles conseguimos encerrar a mi abuelo, ¿no?
“Si, quedaras libre y con condecoraciones”
“Exacto”
“¿Puedo hacerte una pregunta?”
“Me das miedo” ella río
“No, en serio ¿puedo?” él asintió “Si tu abuelo es enchironado o en el peor de los caso asesinado...?”
“¿En el peor de los casos? ¡¡¡Yo diría en el mejor!!!” dijo dando a entender que aun le odiaba
“¿...Tú serías el manda mas de la mafia?
“No quiero volver a tener nada que ver con todo eso, nada” contestó él. Ella no sonrió aunque estallaban cohetes dentro de sí misma “He comprobado en propia carne lo que duele que la mafia (o quien sea) mate por un asunto de orgullo a alguien a quien quieres”
“Entonces, por así decirlo, el asesinato de tus padres y el asesino, te han abierto los ojos”
“Si, pudiese decirse así” contesto Jonathan de nuevo triste por recordar la verdad descubierta en la biblioteca.
Por la noche, a eso de las tres de la noche, el coche ilumino con sus faros el portal de Samantha. Ella bajo mientras recogía su maleta del maletero:“¿Iras ahora a tu casa?
“¡¿Qué?!” dijo sarcásticamente Jonathan “¡No! Habrá cientos de hombres en ella” contesto
“¿Y donde pasaras la noche?”
“En mi coche”
“Sube, tengo un sillón, yo podría dormir ahí, y tu...”
“No es lo que quieres, lo sé, pero de todas formas gracias” ella sonrío mientras subía por las escaleras.
Jonathan observaba a Samantha subir las escaleras del edificio y sonreía. Se la veía tan guapa como cuando ambos empezaron a salir, o más bien él empezó su mentira. Entonces fuera de sus pensamientos oyó algo. Era un grito. Procedía de Samantha, por lo que una alarma se disparo en el interior de Jonathan, quien subió a toda velocidad hacia el piso de ella. Sin preocuparse de que le faltase o no oxigeno, voló hacia la puerta de Samantha. Para su alivio ella estaba en la puerta, rígida como una estatua y lo único que la diferenciaba a una de ellas era su respiración sobresaltada:
“¡¿Qué ocurre?!” preguntó Jonathan. Ella solo acertó a señalar el interior del piso, donde en el sofá, tumbado se encontraba Pedrant. Sus ojos abiertos y dilatados daban un aire terrorífico al cadáver, el cual además expulsaba un inaguantable olor. Samantha se aferro al cuerpo de Jonathan mientras empezaba a llorar. Él intentó calmarla, con palabras y un suave balanceo.
“¡Primero la armas en Washington y ahora aquí!” chilló Charlie “¿Vas a contarme ya que ocurre?”“¿Desde cuando cuento algo sobre mis casos?” dijo ella en tono retador
“Desde que estás relacionada con dos asesinatos en menos de una semana”
“No puedo decir nada, ¿de acuerdo? Confía en que lo tengo todo controlado” dijo ella “Aun así, necesito saber algo: tengo toda mi casa acordonada, ¿donde voy a dormir?
“Aquí no, desde luego”
“Claro que no es molestia que te quedes, tonta. ¡Eres mi mejor amiga! Eso sí, siempre que me asegures que contigo aquí no corro peligro” dijo Gilda mientras la ayudaba a llevar las maletas al salón de su casa “Yo dormiré en el sofá, ya te he preparado mi cama”
“¡¡¡Jamas!!!” se quejo Samantha “Yo me quedo en el sofá, y no me repliques”
“Esta bien” aceptó con una sonrisa “Por cierto, mañana tendré que salir pronto. He quedado con Dan” dijo con una sonrisa en los labios “¿Sabe quien es no? Mi novio, con el que llevo dos semanas...”
“He estado dos días fuera, pero eso no significa que haya perdido la memoria” contesta ella con guasa “Mañana yo también me tengo que levantar pronto, para hablar con Charlie sobre el cadáver que encontraron... así que desayunaremos juntas y me pondrás al tanto de todo
Mientras meneaba el café Gilda seguía hablando sobre Dan. Samantha, a pesar de que no lo deseaba, no podia prestar atención a su amiga, porque deseaba terminar e ir a ver a Charlie, su apartamento... y a Jonathan. Entonces alguien llamo a la puerta. Samantha se levanto para ir a abrir, pero Gilda se lo impidió y se acerco ella. Abrió la puerta con su imperturbable sonrisa, pero esta se esfumo al ver que eran hombres armados. Gilda empezó a temblar mientras que Samantha se preocupaba por él echo de no oír nada, ninguna voz.
Uno de los hombres agarro a Gilda por el cuello mientras decía:“¡¿Cómo te llamas?!”
Gilda asustadísima, grito el nombre de su amiga, en busca de ayuda “¡¡¡Samantha!!!” los dos matones creyeron que ese era su nombre, se sonrieron estúpidamente mientras que se la llevaban cual pieza de caza. Samantha apareció con una satén en la mano, intentando en vano hacer algo, peor uno de los dos gorilas le propino un puñetazo y luego ella se desplomo chocando con la mesa:
“¡¡¡SAMANTHA!!!” chillo Gilda asustadísima
“Que manía con repetir su nombre” dijo el descerebrado musculitos “¿Esta muerta?” dijo refiriéndose a Samantha
“No creo”
“Pues mátala”
No, Jack no dijo que matásemos a nadie, solo que le llevásemos a Samantha Ecriv y eso hemos hecho” dijeron mientras se iban.
Samantha seguía inconsciente en el suelo. Si no hubiese sido por Dan, el novio de Gilda, que vino preocupado a buscarla, Samantha hubiese seguido allí tirada.
Mientras Kevin empezaba a impacientarse pues no veía rastro de Samantha allí donde habían quedado. Tras estar esperando una hora, el móvil sonó. Una voz que el no reconoció le informo de que Samantha estaba en el hospital “La Luz” desde hacia media hora.
Saltándose semáforos, pasos de cebra y esquivando a algún policía cabreado, llego al hospital alterado y sin apenas respiración. Pregunto por Samantha Ecriv y le informaron de que estaba en urgencias. Subió de forma acelerada por las escaleras, a pesar de las quejas de algunos médicos y de mas de diez enfermeras. Llago a una sala donde ponían URGENCIAS. Dentro del lugar había varios quirófanos. Al intentar entrar un medico se lo impidió poniéndose delante:“¿Es familiar de aluna de las víctimas que aquí se encuentran?”
“Yo... yo no, pero tiene que dejarme entrar”
“Lo siento, no es posible si no es pariente”
“Claro que es pariente” dijo alguien asomándose por la puerta
El medico se extraño “Él a dicho que no...”
“Es mi hermano, y se lo mal que responde en los momentos de tensión” contesto mientras le agarraba del abrazo “¿A qué sí?”
Jonathan no sabía que decir, pero no tuvo que confirmar nada, porque el médico les indico una sala de espera en la que tendrían que estar hasta que terminasen de atender a Samantha. Para alivio de ambos el médico prometio mandar a una enfermera cada cinco minutos para informarles.
En cuanto se quedaron a solas, Jonathan empezó a hablar:“Yo... yo... no sé con quien me habrás confundido, pero no soy tu hermano”
“¿Crees que no lo sé? Yo solo tengo a Samantha como hermana.
“Entonces...”
“Entonces sé perfectamente quien eres, donde has ido hace tres días con ella y que desearías verla como ella desearía verte. Así que busque tu teléfono entre las cosas de Samantha y... ahí estaba”
“Gracias”
“No te creas que a mí tu presencia me agrada del todo” Jonathan agacho la cabeza, comprendiendo que tendría razón si le odiase “Fui testigo de lo mal que lo paso Samantha cuando te fuiste. Aunque soy consciente de que aun te quiere...” Jonathan miro fijamente a aquella persona “... ¿Qué... que no estáis juntos... como pareja quiero decir?”
“No”
“Pues olvida lo que he dicho”
“Tranquilo, no diré nada”
EL hermano de Samantha, Mathew, trago ruidosamente, sabiendo que había metido la pata hasta el fondo, y sabiendo también que Samantha le mataría.
Tras varios minutos de silencio total, el chirriar de la puerta se oyó un medico se asomo, y después una camilla. Llevaban en ella a Samantha. A ambos les tranquilizo la pasividad con la que transportaban a Samantha, pues si no tenían prisa en llegar significaba que estaba fuera de peligro:
“¿Cómo ha ido?” pregunto Mathew a uno de los médicos que acompañaban a Samantha.
“Bien, no habido complicaciones, a demás, lo único que le ocurría a su hermana es que el golpe violento la había dejado kao. Nosotros solo la hemos estabilizado”
“¿Podemos verla?”
“Si, acompáñenme, la están instalando en una habitación, abajo” anuncio “Aunque aun estará dormida por la anestesia”
Al entrar en la habitación ambos se quedaron paralizados al verla allí, dormida tranquila y relajadamente. Jonathan sintió unas ganas terribles de matar a aquel que la había maltratado, sentía que debía protegerla, que no podia dejar que nadie la tocase.
La triste voz de Charlie le saco de sus pensamientos:“¿Por qué la han pegado? ¿Qué ocurrió en Washington?”
“No tengo ni idea, estoy tan desconcertado como tu. No entiendo porque se han llevado a Gilda en vez de a ella, pero no puedo fingir que no lo prefiero así” contesto “Sobre Washington... solo puedo decirte que hablábamos con un contacto, al que asesinaron, como ya supiste”
“Vaya... vaya... vaya” se oyó una voz. Era Charlie. Estaba apoyado en el marco de la puerta irradiando chulería “Samantha me aseguro que había ido sola a ver al cadáver”
“¿Y tu quien eres?” pregunto con desprecio Jonathan intentando cambiar de tema
“Díselo tu, Charlie” pidió el policía
“Digamos que mi hermana nunca a tenido buena suerte con los chicos, y en su vida amorosa a cometido muchos errores” le comentó a Jonathan “Por ejemplo tú eres un error, y el también fue un error en su tiempo”
El rostro de Mathew no mostraba furia, sino burla. Miro a Samantha con desprecio mientras decía “Con lo cerda que era no podia haber acabado de otra forma” Jonathan se lanzo hacia él, y le hubiera herido si no hubiese sido por el firme agarre de Charlie, quien se lo impidió.
“¿Qué te ocurre? ¿Aun no has superado que se diera cuenta de lo imbécil que podías llegar a ser?” preguntó Mathew en tono caritativo y burlón al mismo tiempo. Entonces Charlie si que se enrojeció de furia. Jonathan sonrío ante la escena mientras se dirigía a la puerta:
“¿Adónde vas?” pregunto Mathew
“A arreglar unas cosas con Jack. A demás no creo que pueda aguantar mucho sin matarle” dijo refiriéndose a Mathew “Por favor, en cuanto mejore, llámame, ¿de acuerdo?”
“Tengo tu numero y así lo haré” contesto mientras Jonathan se iba
Jonathan temblaba como un flan, pero estaba decidido a hablar con su abuelo, esperando llegar a un trato, en vez de a la tumba. Aunque quizás por quien más miedo sentía era por Sam, porque la volviesen a atacar, porque la dañasen.
Entro en el edificio que hasta entonces Jack utilizaba como centralita del núcleo mafioso, deseando que no se hubiese mudado.
Recordaba que aquel lugar era un bar, que servia de tapadera para el refugio que había en la parte de abajo. El establecimiento estaba cerrado y no había nadie. Jonathan atravesó la barra y bajo por las escaleras que ya conocía. El silencio le hizo dudar. Dejo de andar mientras sacaba el arma. Siguió andando. Oyó un crujido. Miro atrás y adelante. No había nadie. Siguió andando.
Llego hasta una gran habitación. Esta normalmente estaba llena, pero entonces solo había cinco personas, sentados alrededor de una mesa, entre ellos:“¡¿JACK?!” pregunto Jonathan
“Vaya... ¡El hijo prodigo ha vuelto a casa!” dijo mientras se elevaba de la silla con un rápido movimiento. En apenas unos minutos ambos se apuntaban con las pistolas. “Suéltala estúpido, tengo a cuatro hombres que te fusilaran si te atreves tan solo a apretar el gatillo”
“Esta bien, solo quiero hablar, solo eso” dijo mientras dejaba su pistola en el suelo y de una patada la apartaba de sí. En ese momento sintió no haberse despedido de Samantha
Mientras en la enfermería Charlie sacaba brillo a su placa mientras Mathew leía una revista sin poder concentrarse en lo que leía. Entonces:
“¡¿GILDA?!” preguntó alterada Samantha mientras se elevaba de la cama. Su hermano como el policía se exaltaron mientras se dirigían hacia ella “¡¿Dónde esta?! ¡¿Qué le a ocurrido?!”
“No lo sabemos, a desaparecido”
“¡¡¡Hay que ir a buscarla!!!” dijo Samantha mientras se intentaba levantar de la cama
“No, no, no” advirtió su hermano “Tu te quedas sentada aquí, y sin alterarte, porque si no nos echaran” comento “Así que mientras todo se soluciona... esperaremos aquí, ¿vale?”
“¡¿Cómo se va a solucionar todo?!”
“Pues... no sé, quizás, Jonathan lo arregle todo”
“¡¡¡¿¿¿DÓNDE ESTA JONATHAN???!!! ¡¿Le has visto?!”
“Dijo que iba a hablar con Jeick... o Joe, o algo así... No sé”
“¿Jack?”
“¡Eso, JACK!” contestó triunfante. Samantha palideció de repente. Sintió que se mareaba. “¿Estas bien?” pregunto Mathew
“¿Eh? Oh, sí, sí, muy bien, ¿y tu?” pregunto
“¿Qué?”
“Nada, olvídalo, estoy un tanto... perdida, iré al cuarto de baño a refrescarme un poco” dijo mientras se dirigía al servicio de la habitación.
Entro en la habitación mientras se ponía los pantalones que nadie le había visto llevarse. Al tiempo meditaba como escapar de allí... ¡no podia dejar a Jonathan solo!
Observo todo el cuarto de baño, mientras pensaba una posible vía escapatoria. Había una puerta mas, aparte de la que conectaba con la habitación. Se acerco mientras la abría lentamente. Observo el interior y casi grita de alegría al ver que se trataba de otra habitación. Estaba vacía, aunque tenia la cama desecha y la televisión encendida. Supuso que el dueño no tardaría en aparecer, por lo que salió corriendo de allí. En apenas unos minutos había bajado hasta la entrada. Ando algo mas hasta pedir un taxi.
“¿Sam?” pregunto su hermano golpeando la puerta del servicio “Samantha, ¿estas bien?” De nuevo su respuesta fue el silencio “¡Samantha, voy a entrar!” dijo mientras abría la puerta. Charlie se asomo junto a él y al ver la puerta de la otra habitación abierta grito “¡Mierda!”“A ver si te he entendido” dijo Jack “Nosotros dejamos a Samantha, devolvemos a Gilda y todo eso simplemente a cambio de que tu vuelvas con nosotros. ¡Ja! Es inaceptable”
“¿Qué propones?” dijo mientras no quitaba los ojos a los dos mafiosos que le apuntaban con sus pistolas
“Te quiero con nosotros a cambio de dejar a Samantha en paz, pero que ella no vuelva a intervenir en nuestros asuntos”
“¿Y Gilda?”
“La mataremos, como advertencia”
“No”
“Si quieres que tu novia salga viva, no seas tan arriesgado”
“De acuerdo, pero sigue sin ser justo”
“¿Por que? Es lo que tú has pedido pero cobrando nosotros una vida como recompensa”
“¿No vale una recompensa?”
“Hace unos días... quizás. Ahora... no” contesto “Quien sabe lo que harías por amor a esa cerda” Jonathan se sintió enfurecer “No te enfades... no merece otro nombre”
“¿Igual denominaste a mi madre?”
“No, tu madre era una buena persona, incluso nos ayudo a cerrar algunos casos”
“¡¡¡MENTIRA!!!” gritó Jonathan. Oyó como los mafiosos quitaban los seguros de sus pistolas “Cerdo, embustero y traidor, tú la mataste, regocijándote además, luego mataste a mi padre, y cuando me encontraste, fuiste tan misericordioso como para perdonarme la vida, ¿cierto?”
“¿Eso te lo dijo Julián?” Jonathan no reconocía ese nombre “Ya sabes... a ese que mate en Washington como matare a Samantha si no te callas” Jonathan trago ruidosamente “Cierto es que yo la mate. Pero porque ella no servia para nada, simplemente hechizo a tu padre como Samantha hizo contigo y luego lo saco de la mafia, llevándolo a Venecia, donde con agrado la mate. Dime Jonathan, ¿ya a hecho eso Samantha contigo? ¿Ya te ha vuelto loco?”
Samantha entro en un bar, pues enfrente estaba el coche de Jonathan. Pago al taxista, quien le informó de que ese bar estaba desalojado. Samantha entro, pero no vio a nadie. Observo una barra y tras ella una puerta abierta, quizás porque hacia poco alguien la había atravesó. Ojeo 20 veces el interior de la puerta antes de decidirse por entrar. Encontró las escaleras y las bajo con el mayor cuidado posible. Oyó unas voces, lo cual la dejo paralizada del miedo. Las personas que hablaban estaban quizás un poco lejos, por lo que Samantha se arriesgo a seguir caminando un poco más. Entonces observo una sala. Una sala bastante grande. Había en ellas cuatro personas, de las cuales solo reconoció a dos, Jack y Jonathan. Hablaban aceleradamente, aunque de vez en cuando Jack se calmaba porque los que le apuntaban disparaban al aire. Entonces Samantha temblaba y sentía miedo por lo que pudiesen hacerle a Jonathan. Mientras ambos seguían hablando:
“Lo mínimo que pido es que ellas estén bien”
“Solo una saldrá viva, la otra... para nosotros”
“¿A que te refieres con nosotros?”
“A matarla, por supuesto”
“¿Qué pides a cambio de dejar en paz a ambas?”
“¡JEFE!” se oyó que un gorila llamaba a Jack, “Las cosas han cambiado, tenemos a ambas mujeres”Ambos se giraron con rapidez, mientras observaban como uno de los gorilas agarraba entre sus brazos a Samantha, mientras apuntaba a su cabeza. Jack reía cual malo de la película mientras Jonathan evaluaba la gravedad de la situación.
“Traer a la rubia, ellas ayudaran a que Jonathan se dé prisa en hacer un trato” comento “por cada diez minutos que pasen sin tener un trato, una de ellas morirá” dijo mientras traían a Gilda. “La primera será... Samantha, para que te des mas prisa todavía” Jonathan observo con terror como cogían con brutalidad a Samantha y la sentaron en una silla, cerca de Jack, quien la apuntaba con la pistola. La presión que Jonathan sentía, le impedía pensar, solo podia concentrarse en Samantha, Samantha, Samantha...
“Queda un minuto...” recodo mofándose Jack mientras apretaba su pistola contra Samantha
“Es... esta bien, creo que tengo una idea”
“Te escucho”
“Dejáis a ambas libres, y la vida que cobráis es la mía” todos los presentes estaban perplejos, incluso Jack.
“Sabia que la amabas, pero ¿tanto?”
“Sí, ¿aceptas?” dijo sin que su voz se quebrase por el miedo
“De acuerdo” dijo mientras elevaba su pistola a la altura del corazón de Jonathan
“¡¡¡JONATHAN!!!” grito Samantha
“Espera” ordenó el moreno “Aun no hemos terminado, ¿cómo sé que las dejaras?”
“No lo sabes, solo puedes confiar en mi” Jonathan negó con la cabeza “esta bien. Estarán en la puerta. Uno de mis hombres las vigilara, en cuando te haya matado, podrán irse, ni si quieras tendremos la oportunidad de perseguirlas”
“Esta bien, pero... déjame despedirme”
“¡¿Qué quieres?! ¿Hacerme vomitar...?” Jonathan no le contesto, se limito a mirarle “Esta bien... ¡pero date prisa!”
Jonathan se acerco a Samantha, sin saber que hacer, solo deseaba despedirse, pero ¿cómo? No era su novia, por lo que no podia besarla, sabia que ella le odiaba, por lo que ni podría abrazarla, ¿qué otra cosa quedaba que decir adiós? Pero Samantha no pensaba lo mismo. ante la parálisis de Jonathan le beso, le beso largamente deseando poder congelar ese instante para siempre. Cuando se separaron Samantha le rogó que no lo hiciese, pero él discutió que debía hacerlo, o Jack la mataría. Samantha intento retenerle, pero Jonathan le pidió que no lo hiciese. Mientras él volteaba ella susurro “Te quiero”
“Lo se” contesto sin querer girarse, para no echarse a llorar.
“¡¡¡JONATHAN, CUIDADO!!!” gritó Gilda. Uno de los matones se disponía a pegarle con su pistola, con intención de dejarlo kao. Jack no había cumplido su trato. Jonathan se aparto con increíble agilidad, mientras con un rápido movimiento golpeaba al matón. Este callo en el suelo, mientras Jonathan recogía la pistola. Todos tardaron en reaccionar. Jack empezó a disparar a trapo a Samantha y Jonathan, quienes corriendo se dirigieron hacia la salida junto con Gilda. Cerca de ellos rebotaban las balas de las otras armas, mientras subían aceleradamente las escaleras. Al llegar arriba se pusieron detrás de una mesa, como protección, mientras oían los pasos de los otros. Gilda temblaba, amenazando desmayarse, cuando se oyeron unas voces en las escaleras:
“¡¡Sal ha ver si siguen hay!!” ordenó Jack. Un matón asomó la cabeza, cabeza atravesada por una bala de Jack. Gilda grito mientras se tapaba las orejas y cerraba los ojos. “Efectivamente, siguen hay fuera” se dijo para sí mismo Jack “Jonathan, voy a subir, ¿no crees que deberías irte?” dijo mientras aparecía haciendo una voltereta esquivando las balas de Jonathan. Sus hombres, los dos que quedaban siguieron los mismos pasos, mientras se refugiaban tras un pilar del edificio “Jonathan, joven imprudente, entrégate”
“¿A cambio de que?”
“De una muerte suave y rápida”
“No, gracias, tengo ofertas mejores” comento mientras se elevaba fugazmente y le disparaba. No acertó a Jack pero uno de sus matones, distraído, fue herido en su mano.
“¡Imbécil!” chilló Jack como un niño mal criado. Entonces sé oyó un disparo y el cuerpo del mafioso callo. Jack lo utilizo como escudo mientras les disparaba.
Gilda no pudo mas y callo sobre Samantha. Mientras su amiga intentaba en vano despertarla, Jonathan seguía intentando dar a alguno de sus dos atacantes, pero le resultaba casi imposible.“Jonathan esto es una tontería. ¿por qué no luchamos cara a cara? Así al menos terminaremos antes”
“¿Y arriesgarme a que tengas un as reservado? ¡Jamas!”
“Sin trampas, lo juro” dijo mientras tiraba la pistola al suelo. Jonathan no realizo ningún movimiento hasta que Jack no salió de detrás de la columna. Era un blanco fácil, pero Jonathan salió de detrás de la mesa. No quería matarlo así, no de forma tan premeditada y deshonrosa. Salió detrás de la mesa, pero aunque a los ojos de Jack la pistola caía lejos, este la dejo resbalar hasta Samantha. Esto despertó ligeramente a Gilda. Jonathan salió y mientras se acercaba a Jack decía:
“Todo eso es una tontería. Déjanos ir y no te encarcelaremos, ¿vale”
“No, no vale” dijo Jack mientras propinaba con todas sus fuerzas un golpe en la cara de Jonathan
“No debiste hacer eso” dijo mientras le devolvía el golpe
“¡Igual que tu no debiste enamorarte de esa zorra!” comento Jack despertando la furia de Jonathan, quien paró una patada mientras propinaba un puñetazo en el estomago de su tío
“¡Esto por atreverte a insultar a Samantha!” comentó mientras le daba un rodillazo, dejándole doblado por el dolor “¡Esto por matar a Pedrant!” un golpe en la espalda “¡Y esto... POR MATAR A MIS PADRES!!!” grito mientras le dejaba en el suelo, sin posibilidad de levantarse.
“Aprovecha, Jonathan, es tu oportunidad... mátame, ¿no es lo que quieres?” Jonathan negaba con la cabeza las palabras macabras de su abuelo.
Gilda entendió entonces él porque de que Jack estuviese tan tranquilo. Se fijo en el matón que estaba detrás de la columna con la pistola en alto y grito al mismo tiempo: “¡CUIDADO, Jonathan!” Pero solo consiguió distraerle durante un segundo. Entonces Jonathan comprendió también lo que ocurría. Intento apartarse, pero el arma del matón le seguía haciéndole imposible una huida normal. Entonces un disparo: ¡PUM! Luego silencio. Nadie habla. Samantha se tapa los ojos. No quiere ver lo ocurrido. Entonces se oye un pequeño quejido y el matón que sostenía la pistola... cae.
Jonathan, furioso propino una patada dejando inconsciente a Jack mientras preguntaba a Samantha quien estaba echa un ovillo detrás de la mesa:“¿Has sido tu?”
Samantha se irguió al momento al oír su voz y sonrío al ver que no estaba herido. Entonces ambos se fijaron en un hombre que estaba en la puerta, con un brazo temblando y al final de este, el arma del asesinato:
“¡¿Mathew?!” preguntó Samantha mientras se acercaban los tres hacia él. Este sintió un ligero mareo y cayo en los brazos de Jonathan y Gilda, mientras Samantha le daba aire.
“Fue en defensa propia, ¿verdad?” preguntó mientras palidecía. Samantha asintió “Y... ¿lo he matado?”
“Sí. Seguro que ese disparo mañana le dolerá” contesto Gilda, quien tampoco se encontraba muy bien. Mathew se puso de pie mientras se sentaba en la barra. Y cerca de él, Samantha, quien intentaba tranquilizarle junto con Gilda, mientras Jack pensaba que hacer a continuación:
“¿Dónde dejaste a Charlie? ¡Pense que te seguiría hasta aquí!”
“En el hospital, salí corriendo y como el no tiene coche... pero me dio tiempo a quitarle la pistola” comento con guasa mientras enseñaba el arma “Esto me va a salir caro, ¿verdad?” pregunto nervioso
“Ese poli era realmente molesto”
Entonces todos miraron el rostro de Gilda. Estaba con gestionado por una mueca de terror y odio. Jonathan observo lo que ella veía:
“¡¡¡ZORRA, MORIRAS!!!” anunció Jack mientras se levantaba, a pesar de que estaba “inconsci