ADVERTENCIA: esta historia es horrible para todos aquellos que crean que entre Gabby y Xena hay algo, pero es perfecta para aquellas personas que crean que no existe el sub texto.
Aparte, si eres menor, o simplemente muy poco maduro... ¡no sigas leyendo! Y busca algo más apropiadoDEDICATORIA: Para la joven de Potedaia de Marta, la anti-subtexter.
Para criticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a: lucylawes@terra.com
TRES POR EL PRECIO DE UNA
Por Marta Sofía"Xena, me aburro" dijo sin mas Gabrielle
"¿Te aburres?" pregunto Xena
"Si, me aburro" volvió a repetir la bardo "Hace días que lo mas emocionante que hemos hecho a sido capturar un conejo. Ya no luchamos contra él mal, ni hacemos nada por él estilo, ¿porque?"
"Pues..." penso la Xena "¡Yo que sé!" se quejo "Pense que esta tregua entre el bien y el mal te gustaba"
"Unos días... quizás, más ¡no!"
"¿Y que propones? ¿Corromper a algún aldeano y luego ofrecerle un ejercito al que destruir?" pregunto Xena con humor
"¿Eso no va contra nuestra ética?"
Xena sonrió, y el bardo le devolvió la sonrisa.
Aquella noche, mientras Gabrielle caía dormida nada mas tumbarse, Xena debatía la idea de que Gabrielle tuviese razón. En días ni un pequeño campesino las había molestado, ¿tan lejos habría legado su fama? Tanta idea la aburría y al final cayo en los brazos de Morfeo.
A la mañana siguiente, mientras se despejaba estirándose, alguien le tendió un cuenco con lo que sin duda seria su desayuno. Cuando lo cogió, llego a su nariz un olor dulzón:"Gabrielle, ¿dónde has conseguido este dulce?" pregunto a punto de probarlo
"No es ningún dulce cualquiera, es ambrosía" anuncio una voz ronca.
Esto despertó de forma increíble a Xena, quien se irguió derrumbando toda la ambrosía sobre ella. Se encontraba en una cama cómoda y blanda. Se aparto de ella, mientras observaba su alrededor y a la anciana que le servia la ambrosía. Estaba en una especie de templo, pero más grande que ese tipo de edificios. Estaba decorado con imágenes de pasado, el presente y el futuro.
"No quiero eso, gracias" ordenó Xena a la anciana, mientras esta desaparecía. Entonces frente a ella aparecieron tres mujeres, una apenas una niña, otra más adulta, y por ultimo una anciana.
"Tres destinos, no es que no acepte vuestra hospitalidad, pero desearía irme de aquí, si no es impertinencia"
"Comprendemos que desees huir de nosotras, tras recordar el momento en que te permitimos volver años atrás" comento la niña, como la más sabia adulta
"Pero nos vemos en la obligación de ofrecerte una oferta, y en caso de que no la aceptes podrás entonces marcharte"
"De acuerdo, os escucho" respondió con respeto y curiosidad
"A lo largo de tu vida has acabado con muchisimos peligros, y has ayudado a muchos inocentes, mas de los necesarios para redimir tus pecados, así que sabemos que ahora tu lucha ya no tiene ningún tipo de propósito relacionado con ayudarte a ti misma, sino todo lo contrario, ayudar a los demás. Así que deseamos ofrecerte la opción de cambiar tu vida"
"¿Cambiar mi vida? Especificare a que os referís, por favor" pidió Xena desconfiada
"Solo haremos una cosa, bien sea quitar algo ocurrido en tu vida o añadirlo, según lo que tu nos pidas, pero solo una cosa"
"¿Os referís a que puedo elegir cosas como si atacan mi aldea, si no conozco a Hércules, o si... no matan a Marcus?" preguntó con lujuria
"Exacto"
"Lo siento, tengo experiencia en estas cosas y sé que es difícil que salga bien, además es una decisión muy difícil, no podría tomarla, sin pensarla"
"Nosotras podríamos ayudarte a decidirte" comento la anciana
"Si, podríamos darle un empujón" propusó la joven
"Pues así sea" dijo la niña, mientras movía sus manos "Por cierto, para abandonar di... Te quiero. Buen viaje" dijo mientras pronunciaba unas palabras
"¿De que habláis?" preguntó Xena nerviosa. Pero no recibió ninguna respuesta, pues fue absorbida por una especie de agujero. Mientras caía a la velocidad de la luz, solo sintió una cosa... un golpe. Contra el suelo. Un suelo muy duro.
Mientras se frotaba los lugares lastimados, observaba su alrededor. Cuando lo reconoció como los frondosos alrededores de Amphipolis, se asusto, pero la silueta de una mujer que se acercaba hacia ella le calmo:"¿Gabrielle?" pregunto
"La misma" contestó "La misma que te lleva buscando durante horas"
"Es que... me ocurrió una cosa muy extraña con los tres destinos y..."
"Ya, ya, no es que me aburra, pero Lyceus y Toris están en la posada intentando atender a todos, pero no lo van a conseguir sin ti, así que ve a echarles una mano, ¿quieres?" pidió
"¿Lyceus esta vivo?" pregunto eufórica
"Si, pero los hambrientos aldeanos lo van a devorar como no te presentes" anuncio Gabrielle, mientras la arrastraba hacia la aldea.
"¿Y que dices que tengo que hacer yo?" pregunto Xena alzando su famosa ceja
"Calmar a esa jauría de hambrientos y desesperados"
Al llegar a la posada de Cyrene observo con humor como todos los aldeanos allí congregados para comer, casi atacaban a sus dos hermanos que se encontraban tras la barra. Estos dos al verla, le lanzaron un delantal. Entonces empezó el trabajo duro.
Ayudada de Gabrielle, servia y atendía todas las mesas, a una velocidad asombrosa, pero aun así no era suficiente como para contentar a los clientes.
Cuando llego la hora de comer, entre momento y momento, consiguió llevarse a la boca algo de vino y pan, para luego seguir sirviendo mesas, y después limpiarlas.
Al llegar la noche, llego la calma y en el local ya solo quedaban tres hombres en una mesa y dos borrachos en la otra.
Tras pagar la cuenta los tres hombres se fueron, y también uno de los borrachos pero, mientras Lyceus limpiaba y recogía y Toris se dormía a escondidas, Xena se acerco al borracho para pedirle que se marchara:"¿Marcharme?" preguntó asombrado cuando la morena se acerco a él. Se quito la capucha que cubría su enrojecido rostro por el vino y tras reconocerle Xena, siguió hablando "Nosabezconquieneztazhablando, muchachita"
"¿Ares?" pregunto al verle en ese estado
"Shhhhhh... me buzcan
"¿Quién?"
"Lozaltizimoz... Zeus, Hera... ya zabes, esos" dijo imitándoles con desprecio
"A saber en que lío se ha metido" penso la guerrera.
"¿Tu eres Ares?" pregunto Gabrielle "Encantada, soy Afrodita" dijo tendiéndole la mano
"Vaya, ¿qué le a pasado a tu rostro? ¿Tuvizte un acidente?"
Gabrielle enrojeció de furia, y mientras los hermanos de Xena se reían, ella informó de que subía al borracho a pasar la cogorza en una de las habitaciones de la posada. Lo llevo por las escaleras, mientras echaba de menos su fuerza.
"Debez... debez ser un ángel" dijo Ares tocando la punta de la nariz de Xena
"¿Por qué?" pregunto asqueada al oler su aliento
"Erez tan guapa como Afrodita y ziento que también erez inteligente como Atenea"
"Seria un buen cumplido, si no fuera por tu fétido aliento" dijo mientras le depositaba en la cama de una habitación vacía "¿Por qué huyes de tus padres?"
"Nos peleamozzzz. El tema: una conquista"
"Nunca cambiaras" comento mosqueada, mientras que con brusquedad le quitaba las botas
"¡Ahhh! Cuidado" se quejo "Lo que te iba contando es que ellos me exigían que destruyese esta aldea, como castigo a no haberle servido ningún sacrificio a Hera. Yo me negué, porque sabia que ese sacrificio había sido realizado, pero Hera deseaba probar la inteligencia de mi padre y mi fidelidad... así que aquí estoy" Sin poder evitarlo, Xena sonrío ante el relato, contenta de que Ares hubiese echo esa acción a favor de los humanos "Bueno, mi ángel, no zonriaz mas o me enamorare" entonces Xena algo furiosa, le tumbo en la cama de un áspero movimiento, mientras decía "Buenas noches"
Tras despertar a Toris y recoger junto a él, Gabrielle y Lyceus todo, la rubia pregunto "¿Crees que ese borracho tendrá dinero para pagar la noche en la posada?"
"No lo se, pero le invito yo" contesto
"Estas muyyy rara"
Cuando el sol salió, Ares se despertó extrañado, sin saber del todo que hacia en ese lugar. Su confusión era tal que cuando Xena entro por la puerta para preguntar por su estado, dijo:
"¿Estoy en el templo de Afrodita? ¿Sois vos una de sus bellísimas súbditas?"
"Gracias por lo de bella pero rezo a Zeus por no convertirme en súbdita de Afrodita" anuncio "Estas en Amphipolis"
"¡Oh no! ¡Esta maldita ciudad otra vez no!" se quejó. Entonces se fijo en que Xena le miraba con humor y dijo intentando escusarse "No te lo tomes a mal, pero en estos momentos no es que aprecie mucho esta aldea"
"¿Es por todos los problemas que te a traído el no destruirla?"
"¡Si! ¿Cómo lo sabes? ¿No serás oráculo, verdad?"
"Quizás..." bromeó
"¿Cómo es que tu, una aldeana, no te arrodillas ante mi, acongojada?"
"Digamos que para ello se requiere respeto"
"¡Oh!" contestó apenado "Supongo que lo perdí, cuando tu me viste en aquel deplorable estado, ¿no?"
"Podría ser" respondió, sabiendo de sobra que ese no era el motivo
"Sobre todas las cosas, no desearía que una mujer tan bella como tu, me perdiese el respeto. Eres demasiado preciosa como para que puedas pasar desapercibida en cualquier lugar" dijo con presunción mientras acariciaba el brazo de Xena
"Hmm... ya... mira, porque no descansas y ya veras como cuando se te pase la resaca, consigues decir cosas coherentes" mientras le apartaba de ella
"¿Te adulo y lejos de ofenderte o avergonzarte, me rechazas?"
"Si, se podría decir que ya tengo practica en ello"
"Pues tengo que decir que es una pena para mi" contesto vistiéndose
"Pues es un alivio para mi, sino te importa oír la verdad"
"Lo dudo... muchisimo. Si tan solo sientes una décima parte de lo que yo siento, estas mintiendo"
"¿Si?" Preguntó Xena incrédula "¿Y que es lo que un frío y seco dios de la guerra siente por mi, una simple aldeana con mas de dos dedos de frente?" Preguntó con sarcasmo, mientras se dirigía a abandonar la habitación.
"Algo que no se puede expresar con palabras" dijo reapareciendo frente a ella y acariciando su rostro.
"Cuantas veces abre oído tonterías parecidas pero con la misma voz" murmuró ella con tosquedad y tras eso se volvía a girar
"No lo se, pero esta vez es real" dijo mientras reaparecía y sin darle tiempo a reaccionar la beso. Xena le contesto durante algunos segundos, pero después se aparto rudamente de él mientras le llamaba la atención:
"Tienes fuerza de voluntad"
"¡Lárgate!" ordeno mientras humedecía sus labios
"Como desees, pero volveré" contesto el
Xena, con furia, ordeno la habitación, mientras se preparaba para otro aburrido día en la posada. Y sin eqivocarse en su pronostico, la jornada fue aburrida y rutinaria, sin nombrar los golpes que deposito en algunos borrachos que desesperados se pasaron de la raya. Para su suerte o su desgracia, el día se paso volando, mientras se acordaba de Ares.
Al llegar la noche, recordó las palabras de los tres destinos, y se acordó que con decir "te quiero" esto se acabaría. Pero ¿a donde iría? ¿A otra vida extraña? ¿A su vida?
Dispuesta a aguantar por lo menos un día mas, se acostó en su cama, mientras recordaba el beso de Ares. Sin saber muy bien porque, rememoraba el echo de que mientras le besaba, se sentía peor por el hecho de que aquel no fuera el Ares que ella conocía que porque él la estuviera besando en contra de su voluntad. Con cierto malestar y confusión se dispuso a dormir, cuando su ventana se abrió. Atisbo y pudo observar como una brisa de aire llegaba hasta ella. Cuando rozo su rostro, tomo forma, convirtiéndose en Ares, quien besaba cada parte de su cuerpo:"Buen truco" murmuro "¡Me alegro de que no lo utilizases en la otra vida!" comento, mientras le golpeaba en la entre pierna con un rodillazo
"Pues en esta vida este truco siempre me funcionaba" se lastimaba dolorido
"Entre tus típicos y absurdos piropos, dijiste algo con cierta verdad, tengo la inteligencia de Atenea, así que tenlo presente a la hora de hacer estas estupideces, ¿de acuerdo?"
"Quizás hay acerté, pero no fue la única vez. Cuando dije que eras tan bella como Afrodita, no mentía, pero al igual que la belleza de Afrodita, la tuya también va acompañada de sentimientos como la pasión o el deseo" comento mientras volvía a acercarse a ella
"Te equivocas" le respondió, pero sin impedir que se aproximase mas
"Yo no estaría tan seguro..." dijo mientras entrelazaba su mano con la suya "Si tu pulso acelera peligrosamente con tan solo este contacto"
"No... no es así" respondió insegura de sus propias palabras, cuando las manos de Ares acariciaban sus piernas amenazando con subir mas
"Dilo..."susurro "No es malo sentir lo que sentimos"
"Yo no siento nada" respondió intentando evitar cualquier tambaleo en su voz. Pero su firmeza fue traicionada cuando Ares besó sus labios profundamente haciendo que Xena emitiera un incontrolable gemido
"¿Ahora tampoco has sentido nada?" Preguntó con maldad, mientras recorría su cuello con sus labios "Sabes, has conseguido que en un día sienta algo que hasta ahora nunca había sentido. Y si ese sentimiento me obliga poseerte, que así sea"
Xena, intentaba resistirse. Pero se negaba a aceptar que le costaba pararle los pies por el echo de que quizás mostraba con este, el afecto que sentía por el otro Ares. Así que atribuyéndole la culpa al calor del momento, dijo esas dos palabras, que la harían huir:
"Te quiero" las repetía nerviosamente, mientras las manos de Ares seguían turbándole la mente
"¡Eso es lo que yo siento!" Dijo eufórico por descubrir que era aquel sentimiento "Pero ¿si sientes lo mismo, porque te resistes?" Preguntó él extrañado.
Pero aquella pregunta no llegó a los oídos de la princesa guerrera. Xena había reaparecido en una tienda de campaña. Frente a ella, en una mesa, se extendían unos mapas geográficos. Y sobre ellos figuras que debían representar ejércitos, o sinónimos.
Cerca de la mesa, sus armas y un cómodo trono. Se asomo por la entrada y observo un inmenso ejercito de mas de mil personas. Cuando todos se percataron de que Xena les miraba, ordenaron filas, mientras la vitoreaban. Xena volvió al interior de la tienda, incrédula, al tiempo que Ares aparecía ante ella. Sin saber que tipo de pregunta hacerle, para informarse de lo que ocurría, observó, como con una sonrisa, Ares tomaba su rostro entre sus manos, y la besaba, intentando parecer agresivo, pero lo suavizaba con su lengua. Xena, diciéndose a sí misma que debía seguirle el juego (¡mentira!) participó en el beso, pero cuando se separaron, sin poder evitarlo, preguntó pícaramente: "¿Y esta bienvenida?""Te quiero" anuncio él
"Que novedad" susurró ella, recordando el motivo por el que había abandonado el anterior mundo
"¡Que masacre!" Anunció "Miles de cuerpos tirado... ¡Y la princesa amazona! ¡Toda una obra de arte!"
"Lo se" farfullo sin saber que hablaba el dios
"Crucificarla a sido todo un punto" El corazón de Xena se paro en seco al oír esas palabras
"¿Crucificarla?"
"Si, eso he dicho" Xena noto un malestar, al pensar que podría ser Gabrielle aquella princesa amazona.
"Sabes Ares... me gustaría observarlo de nuevo... para disfrutar de mi arte, antes de que los tristes aldeanos recojan sus cuerpos" pidió coquetamente
"Ven y veremos de nuevo ese autentico siniestro" dijo mientras tendía su mano. Xena la sujeto, mientras era atraída hacia los brazos del Dios. Así que unidos en un abrazo, Xena observo ante sus ojos un asesinato masivo, del pueblo amazona.
En medio de una explanada de cadáveres, una cruz se erguía con orgullo, sosteniendo un cadáver sobre ella. La satisfacción que Xena sintió al observar a una mujer de pelo castaño, fue inmensa.
Actuando un poco, ando entre las amazonas vencidas, y con patadas de desprecio observaba sus rostros, aunque en el fondo la tristeza la recomía.
Cualquier rastro de saliva en su boca desapareció cuando vio un cadáver, cerca de la cruz. Sus cabellos, rubios, inconfundibles su bastón, inseparable, le hicieron a Xena temer lo peor. Aquella vez, se molesto en agacharse, para observar aquel cadáver. Unos ojos verdes, con la mirada muerta, le dieron a entender a Xena, que aquella era su amiga, su compañera, Gabrielle. Un pequeño sofoco le invadió, mientras Ares le preguntaba preocupado si estaba bien."La conocía" consiguió decir
"¿La conocías? ¿Tu con amigas? Suena raro" se mofo. Xena se giró dirigiéndole una mirada mortal, haciéndole entender, que aquello era mas profundo de lo que él entendía "Si era así, ¿por qué no te ocupaste de que saliera viva del ataque?"
"Pensé que estaría con su familia en su pueblo, en Potedaia"
"¿Potedaia? Mi princesa, dejamos esa aldea en llamas hace semanas" informo Ares preocupado. Xena, aun en estado de shock, no contesto "Será conveniente que volvamos" dijo mientras la hacia reaparecer en la tienda. Tras sentarse intranquila en su trono, Ares anuncio que la dejaría a solas, hasta que ella lo deseara. Xena se lo agradeció.
Momentos después, Xena, deseosa de irse de allí, para que la muerte de Gabrielle siguiera siendo un hecho aun no ocurrido, sentía que aun no podía irse. Llamo a Ares, quien acudió a ella con extraña rapidez.
"Tengo que hacerte una pregunta sobre una pregunta" anuncio
"Tu dirás"
"¿Qué ocurriría si te dijese que deseo abandonar tu ejercito?"
"¿Qué?" pregunto incrédulo
"Si me quieres, aceptaras mi decisión" le reto
"Yo te quiero..." dijo Ares recorriendo con sus manos el cuello de Xena "...Pero no pienso dejarte ir" dijo mientras sus manos se enredaban alrededor del cuello de la guerrera. Entonces, su furia se calmo y como si alguien le acabase de echar un cubo de agua helada, se relajo "¿A quien pretendo engañar? Soy un dios de pacotilla, con una debilidad... tú" confesó suspirando, mientras se compadecía de sí mismo "No podría hacerte daño, si te vas... tienes mi apoyo""¿En serio?" pregunto Xena alzando su ceja, acompañada de una media sonrisa
"Si, si, si" admitió vencido "Y todo es tu culpa, culpa de tus ojos, tu sonrisa, tu aroma, todo... ¡culpa tuya!" Le recrimino mientras se dejaba caer en el trono de ella "Al menos dame un beso, para que yo no parezca tan miserable, ¿no?" Pidió Ares, mientras reaparecía delante suyo, acariciando su barbilla. Xena, trago ruidosamente ante la proximidad de sus labios, y dijo un tanto confusa:
"Gracias por aclararme las dudas, ahora si no te importa... adiós" se despidió antes de decir "Te quiero"
Las caricias de Ares se esfumaron, sus ropas y su tienda también, y fueron reemplazadas por una habitación, que Xena reconoció. Era su habitación... ¡en la posada!
"¡No, otra vez aquí no!" Se quejó, mientras se dejaba caer en la cama. Mientras estaba dispuesta a soltar su extenso repertorio de palabrotas y sarcasmos, Gabrielle apareció por la puerta mientras decía en tono molesto:
"Maldita novia, ¿sabías que eres un auténtico fastidio?" comento en tono autoritario
¿Novia? Xena se cuestionaba extrañada y ahíta cuan lejos había podido llegar con su amiga. No era que no la quisiera, pero la quería como se quiere a una amiga, o incluso a una hermana. así que con el mismo desconcierto con que había recibido la noticia pregunto "¿Novia?"
"Si, Xena, te recuerdo que te casas mañana"
"¿Casarme?" Preguntó con confusión. Sin duda aquel no era el mundo que antes había visitado.
"¿Qué tienes? ¿Amnesia? Será por los nervios que me dijiste que no sentías, ¿quizás?" preguntó con sarcasmo "Esta bien, Xena, tu tan solo piensa que mañana estarás con Marcus... casándote... y viviendo con él"
"¿Marcus? ¿Esta vivo?"
"Si... si tu no le has matado, claro"
"Muy graciosa... y dices que voy a casarme con él, ¿no? ¿Y por que?"
"¿Por qué le quieres, quizás?"
"Seria una buena razón, con una lógica aplastante" bromeo. Gabrielle sonrío, mientras se acercaba a ella
"Xena, dejemos ya de hacer el tonto, ¿vale?" Rogó el bardo "Mañana te casas, todo esta estupendamente preparado, tan solo tendrás que ponerte el vestido y estar en la posada, a la hora acordada, ¿vale?" Ella asintió, un tanto asustada "¿Quieres que te enseñemos la posada? Aun le faltan algunos arreglos, pero Toris la esta dejando estupenda, te lo aseguro" dijo mientras la conducía hacia ella.
La verdad, es que todas las nauseas por tener que casarse con Marcus, desaparecieron al ver la belleza del lugar. Todo estaba adornado, perfeccionado y mejorado. El adorno principal, flores. Flores amarillas, rojas, o de varios colores a la vez, para dejar la posada irreconocible. Tras darle la enhorabuena a Toris, se entretuvo observando el lugar, cuando llegó a sus oídos un siseo. Extrañada, dirigió su mirada hacia donde provenía, y vió como en la puerta, durante una milésima se encontraba Ares, antes de desaparecer con un rápido movimiento. Xena extrañada por ese comportamiento, se acerco a la puerta, y sin que nadie se percatase, se fue de la habitación. Nada mas girarse alguien la atrapo por detrás, mientras le tapaba la boca. Xena, paralizada, espero sin decir nada, cuando aquella persona la soltó, dejándose ver:"¿Ares?" preguntó Xena sin saber porque la había agarrado de aquella manera. Ares se mordió el labio inferior, como intentando evitar algo, pero entonces sorprendiendo a Xena, se lanzo a sus labios. Fue un beso con fuerza suficiente para silenciar su protesta, pero con gentileza suficiente para desarmar su temor.
Xena, al notar las manos de Ares, vagando al ritmo de su beso por su espalda, empezó a pensar, harta de que allí a donde fuese, él la besase.
Aunque realmente no estaba harta sino complacida, y puesto que no podía evitar el pensar que Ares la tendría entre sus brazos fuera la vida que fuera, ¿porque no la podía tener bajo su consentimiento? Así que, tras meditar apenas unos momentos, volvió a pisar tierra, y mientras sentía que Ares la besaba, ella le correspondió febrilmente, atrayéndole hacia ella por el chaleco. Sin saber del todo el porque, esa reacción sorprendió a Ares. El dios se separo de ella incrédulo, pero rodeándola en un circulo formado por sus brazos. Entonces con una caricia, murmuro su nombre en un susurro. Xena le miro extrañado, pero sin poder evitar que un cosquilleo recorriese su cuerpo al oír su nombre pronunciado de esa manera:"Vaya, veo que estaba equivocado, al pensar que no querrías verme" se alegro "Sé que decidiste por los dos que lo mejor seria dejarlo, olvidarnos, irnos cada uno por un lado, pero... no puedo evitar dolor al saber que te vas a casar con... Marcus" respondió, mostrando que le costaba, no acompañar aquel nombre de ningún insulto
"¡Ostias, Marcus!" recordó la guerrera
"Sabia que estando él…" comenzó a hablar, pero no llego a terminar la oración
"Continua" pidió
"Sabia que aun le querías"
"No le quiero" contesto asqueada. Los ojos de Ares se iluminaron como el mas vivo fuego. Chispeante de alegría, se acerco a besarla, cuando ella, más nerviosa, replico "Bueno, sí, no, sí, ¡Yo que sé!" Se quejo la guerrera.
Entonces, una voz apagada se oyó cerca de ellos "Si no lo sabes, tal vez no deberíamos casarnos, ¿no crees?" Xena y Ares, se giraron al mismo tiempo, mientras se separaban del otro. Frente a ellos, con su rostro apagado, Marcus les miraba antes de desenvainar su espada.
"Ares, ¡lucha por tu vida!"
"Para empezar soy un dios, simple inútil y segundo… no pienso luchar"
"¿Tienes miedo?" pregunto con arrogancia
"No" respondió poniéndose frente a Xena "Pero creo que ella merece elegir, ¿no es así?"
"¡NO! ¡Ya eligió, y me prefirió! ¡Ahora solo le queda cumplir su palabra! ¡A DE CASARSE CONMIGO!"
Xena los miraba a los dos incrédula, mientras murmuraba "Esta vida es digna de Afrodita" A la vista de que aquello no menguaba, se interpuso entre ambos, entre la espada de Marcus, y la impertinente sonrisa de Ares y dijo "¡ALTO!" Ambos la miraron, callándose "Tú," dijo mirando a Marcus "Eres un carbón" No soy un objeto y respecto a lo que dijo Ares, estoy de acuerdo, merezco elegir" entonces se giro y comenzó a hablar con Ares "Y tú… tú eres un dios ¡por Zeus!" Dijo mientras se fijaba en su rostro. AL ver aquellos ojos que la miraban con ternura, sintió que se perdía en ellos, así que retiro rápidamente su mirada antes de seguir hablando "Como hay dos contras y ningún pro… ¡qué decida otra!" Dijo mientras pronunciaba "¡Te quiero!" Al decir estas palabras, instintivamente miro a Ares, y le dio un vuelco al corazón, cuando este sonrío, pero sin tener tiempo de ver mas, su alrededor desapareció, y con ello, también Marcus y Ares.
Estaba en una especie de templo, pero más grande que ese tipo de edificios. Estaba decorado con imágenes de pasado, el presente y el futuro. Miró a su alrededor y una sonrisa se coló en sus labios al reconocer a los tres destinos."Bien Xena, ¿qué has decidido?" pregunto la anciana
"Que me gusta mi vida tal y como esta, ni muy aburrida, ni muy sangrienta, ni muy morbosa, es perfecta"
"Nos alegramos" dijo la muchacha
"Y yo, después de tanta tortura he aprendido algo y eso siempre es bueno. Pero ¿cuánto tiempo he estado fuera?"
"Si no me equivoco, algunos segundos" comento la mujer
"Os agradezco la oportunidad, pero ahora he de irme"
"Xena ¿estas segura de no querer cambiar nada?" preguntó suspicaz la niña, como si leyese el pensamiento de la guerrera
"Bueno… quizás haya algo…" comento
En un campamento, una joven bardo se despierta al olor de una liebre asándose. Sonríe, mientras se le hace la boca agua. Estira sus brazos y con un bostezo le da los buenos días a Xena:"¿Qué quieres de almuerzo?" pregunto con humor Xena
"¿Almuerzo? ¿Qué hora es?"
"La hora del almuerzo. No te desperté antes, porque se te veía tan bien hay durmiendo…" murmuro mientras Gabrielle ponía morritos
"¡Esto es terrible! ¡Me he perdido el desayuno!" anuncio alterada
"Tranquila, por eso te he preparado una doble ración"
"Gracias" comento con una sonrisa, mientras incoaba el diente a la comida. Entonces, tras Gabrielle, Ares hizo su aparición y mientras miraba a Xena decía:
"¿Podría hablar contigo?"
Gabrielle se sobresalto al ver al dios, y Xena por el contrario, tan solo sonrío, mientras se ponía en pie y se acercaba a él. El rostro de Gabrielle se congestiono en una mueca de asombro, cuando la guerrera sin dudar, agarro, bajo petición de Ares, su mano, y ambos se desvanecieron para reaparecer unos metros mas lejos.
Desde tan lejos, Gabrielle no oía nada y tenia que conformarse con pillar alguna palabra, al leer los labios de ambos. Entonces sin previo aviso observo como Xena sonreía coqueta antes de depositar un leve beso en los labios de Ares."Este seria un resumen muy escueto de lo que siento por ti" comentó Ares mientras que con una sonrisa y una caricia en su barbilla, la elevaba, para volver a besarla de forma hambrienta. Después la aproximó a su cuerpo en un violento abrazo y dejó que sus labios cayeran sobre los de Xena. Eso la hizo enloquecer, y atrajo la cabeza del dios, sumergiéndose en un húmedo beso. Cuando se separaron, la pasión crecía sin medidas, y a Ares solo le dio tiempo a decir "Este resumen me ha gustado mas"
"Ahora que tienes mas confianza, ¿por qué no me preguntas lo que ibas a preguntar?" Pidió Xena ladeando su cabeza acomodándose entre los brazos de Ares. El dios, a pesar de saber la respuesta por adelantado, noto como se le trababa la lengua, cuando pronuncio "Tu, princesa guerrera, con tu forma de ser, tu sonrisa, tu aroma… toda tu me has conquistado, sin librar batalla alguna. Así que me veo obligado a preguntarte, si sientes lo mismo"
"¿Que sientes exactamente?" pregunto con pillería
"Pues… ¡ya lo sabes!"
"No, Ares, no lo sé. Estoy extraviada, sigues sin explicarte"
El Dios estaba entrando en desesperación:
"Xena…" suspiro abatido "me… interesas" dijo al final
"¿Solo te intereso?"
"¡Ah! Sabias a lo que me refería" dijo un tanto enfadado
"Que esperabas… después de ese beso"
"Así que te a gustado, ¿eh?" Dijo mientras se acercaba para volver a besarla. Pero Xena se lo impidió, poniendo un dedo en sus labios, antes de decir:
"Shhhh, detente"
"¿Qué ocurre?"
"Aun no me has dicho que sientes" recordó
"Te quiero" informo mientras sonreía. Así que unidos en un abrazo, abandonaron la escena. Gabrielle, lejos de enfadarse, se alegro. No solo porque por fin se hubiesen confesados tras tantos años sintiendo aquello, sino porque así podría comerse la comida de Xena
Fin