Hija
de Cronos y Rea. Hera es la diosa que preside los matrimonios. Fue devorada y
posteriormente vomitada al igual que el resto de sus hermanos Olímpicos, con
excepción de Zeus, que gracias a la ayuda de su madre no fue devorado.
Hera
se había criado en Arcadia y allí fue a buscarla Zeus transformado en cuco.
Era
invierno y cuando Hera tomó al cuco en sus manos para protegerlo del frío, Zeus
recuperó su verdadera forma y la violó. Después de este encuentro Hera y Zeus se
casaron y Hera pasa a ser la reina indiscutible del Olimpo. Todos los dioses
acudieron a la boda con valiosos presentes. Gea le regaló a Hera un árbol con
manzanas de oro que conferían la inmortalidad. Este matrimonio se vio salpicado
de numerosos conflictos, debidos casi siempre a las continuas infidelidades de
Zeus. En una ocasión, harta de las aventuras de Zeus, lo abandonó y se fue a
vivir a la isla de Eubea. Zeus hizo toda clase de intentos para que regresara al
Olimpo, pero todo fue en vano. Por fin conociendo el carácter celoso de Hera,
mandó hacer una hermosa estatua, a la que puso un vestido de boda y la colocó en
un carro con heraldos, que anunciaban su próximo enlace con Zeus. Hera
enfurecida, saltó al carro para agredir a su rival y descubrió el engaño, pero
tuvo que reconocer sus sentimientos y regresar al Olimpo con Zeus.
Hera
es madre de Ares, Hebe, Ilitia y Hefesto. Cuando nació Hefesto se sintió tan
disgustada por su deformidad, que lo arrojó del Olimpo para no verlo. Ya de
adulto, para vengarse de su madre, Hefesto construyó un hermoso trono de oro que
mandó como presente para Hera. Cuando Hera se sentó en él, quedó apresada por
unas cadenas y así permaneció hasta que Dionisio embriagándolo, consiguió que la
soltara. Suele aparecer como una diosa celosa y vengativa, que se muestra
despiadada con cualquiera que represente un peligro para ella. Convirtió en
serpientes los cabellos de la hija de Laomedonte, Antígona, por presumir de
tener unos cabellos mas hermosos que los de la diosa. Volvió locas a las hijas
del rey de Argos por hablar despectivamente de una estatua suya. Dejó ciego a
Tiresias por dar la razón a Zeus en una discusión que el matrimonio mantenía.
Sobre todo se muestra implacable con las amantes de Zeus y los descendientes que
tiene con éstas.