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Segundo Acto |
CORTE A:
Se materializa de nuevo, esta vez en otra parte del mundo terrenal. Está en una
caverna helada, sus paredes oscuras y melancólicas. Las almas de la gente vagan
a través del aire, gimiendo por el tormento de estar allí atrapados por toda la
eternidad.

Ares mira alrededor hasta que encuentra el alma de Xena sentada encima de una
piedra. Su corazón golpea fuertemente ante la idea de verla, apenas visible:
tiene los ojos vacíos y su figura casi es transparente.
ARES
(Susurra, necesitando la confirmación, una prueba sólida de que es ella)
¿Xena?

El espíritu de Xena lo mira sin interés y después mira al vacío.
XENA
Ares, vete, tú no debes de estar aquí. No tenías que haberme buscado.
Ares se alegra simultáneamente de que lo reconozca, pero le aterra su
indiferencia.
ARES
(Intenta alegrar su cara con una sonrisa, pero falla)
¿Qué? ¿Ni siquiera un hola? (serio) Gabrielle me lo contó todo, Xena. No
quisiera que cuarenta mil almas buscaran venganza, es muy admirable, por
supuesto, pero por una vez ¿No podrías olvidar el Bien Supremo y pensar en ti
para variar?
XENA
No espero que lo entiendas, Ares. La culpabilidad, el horror cuando pienso en la
condenación de todas esas almas… ese es justo uno de los aspectos en los que tú
y yo somos muy diferentes.
Xena se calla un largo tiempo, Ares la mira sin decir una palabra.
XENA
Pero si Gabrielle te lo contó todo, entones ya sabes que debo permanecer aquí.
No hay otra manera.
ARES
Y aquí es donde te confundes. He venido hasta aquí a traerte de vuelta. (Saca el
contrato) Teníamos un trato, ¿recuerdas?
Xena echa un vistazo al pedazo de pergamino con la misma indiferencia que mostró
hacia Ares.
XENA
¿Cómo conseguiste esto? Estaba en el fondo del Mar Jónico.
ARES
Xena, soy un dios. ¿Crees que no puedo encontrar algo que yo mismo creé? Vi que
tú lo ponías allí y yo lo recuperé. (Desenrolla el pergamino)

Un cambio repentino se nota en ella, como si la visión de la escritura la
pusiese nerviosa. Xena salta de la roca y se gira para hacerle frente a Ares,
sus ojos arden con algo que parece ser fuego que arde en su interior.
XENA
¡Oh, esto es increíble, Ares! ¡No puedo creer que tengas la cara de mostrarme
eso! (Está furiosa) ¿Así que ésta es la razón por la que me quieres de vuelta?
Has venido a recuperar lo que has perdido, ¿No es así? ¿Finalmente tienes la
ocasión perfecta?
ARES
No, tú sabes que no, Xena. Te estoy haciendo un favor al llevarte de vuelta.
Significa que no vas a permanecer en este lugar.
XENA
Ares, métete esto en tu grueso cráneo—no quiero volver y no necesito un favor
tuyo, o de cualquier otra persona. (El fuego se filtra gradualmente en su voz)
Vete y déjame encontrar la paz, Ares.
ARES
Muy bien. Tú puedes permanecer en este desgraciado lugar buscando la paz por el
resto de la eternidad para todas aquellas almas. No te preocupes de la gente que
has dejado atrás.
Él toca su mejilla con la parte posterior de su mano, ella lo mira con
inquietud—claramente contando con un beso pero insegura de su propia respuesta.
Ares se inclina; Xena cierra los ojos.
ARES
(Se inclina más allá de su boca para susurrarle al oído)
Como Gabrielle, por ejemplo. Y Eve.
Los ojos de Xena se abren, ella se separa airadamente.
XENA
(Gruñido)
¡No te atreverías!
ARES
(Sacudiendo su cabeza)
Siempre tan obstinada, pero Xena, nunca has sido estúpida. Ahora no es un buen
momento para empezar a serlo.
Con esto desaparece, dejándola con el ceño fruncido en una desconcertante
preocupación.
CORTE A:
Ares aparece en un área pacífica y tranquila del bosque, una niebla azul fluye
sobre el suelo. En el borde del bosque hay una cueva con dos corrientes que
fluyen de lado a lado. Una corriente es de un color claro cristalino, y el otro
de un negro como el ébano.
Ares frustrado por la terquedad y la desgana de Xena de dejarlo ayudarla,
comienza a lanzar bolas de fuego a los árboles expresando su cólera. Uno por
uno, se desploman y se caen a la tierra; unos arden en llamas y otros se parten
en mil pedazos.
Ares pronto cesa el fuego en las indefensas plantas y deja salir fuera un pesado
suspiro. Entonces emerge un ciervo de detrás del follaje. Hay una gran herida en
su costado, sangra mucho; obviamente la criatura ha sido alcanzada por una de
las bolas de fuego que Ares ha fallado.
Ares observa como el ciervo se derrumba en el suelo por el agotamiento. El agua
negra del río salpica sobre su cuerpo. Ares observa con asombro como el ciervo
se levanta con una luz brillante que se decolora de blanco a azul. Cuando la luz
cesa, el ciervo se cura mágicamente, no hay rastro de ninguna herida en su
cuerpo.

Ares se queda sin habla, su cara llena de maravilla y de confusión. Él camina
por encima de las corrientes y las mira, entonces aparece la cueva y la parte
posterior de las corrientes otra vez. Una mueca pequeña se cruza en sus labios,
obviamente a tenido una idea.
ARES
Éstas deben de ser las Corrientes Gemelas… (Desaparece)
CORTE A:
Gabrielle está sentada en el bosque, escribiendo un comunicado a Eve.

GABRIELLE
(Para sí misma)
Oh, Eve…quisiera saber como decírtelo. (Mete la pluma en la tinta, continúa
escribiendo caracteres en el pergamino)
LA TRADUCCIÓN DE LO QUE GABRIELLE ESCRIBE:
Tu madre quería ser enterrada en Amphipolis--
Gabrielle continúa escribiendo.
TRADUCCIÓN
Te esperaré allí. (Pausa) Ven si puedes. Gabrielle.
VOZ DE XENA
Oh, Eve…
Gabrielle presiona su mano a su boca, intentando no sollozar. Ella mira a su
alrededor—las cenizas de Xena, su chakram, otras armas, su armadura—sacude la
cabeza.
GABRIELLE
(Suavemente)
Incluso en el aire…tú estás en todas partes, alrededor. Por favor Xena…por
favor.
Observa el fuego, está recordando como se quemaba el cuerpo de Xena--echa agua
al fuego y entonces empieza a toser con el humo.
Se ve un destello azul.
ARES
Hola, Gabrielle.
Gabrielle mira hacia arriba a través del humo, agarra la bota de agua, la
expresión de sus ojos solo muestra preocupación.
GABRIELLE
(Apretando los dientes)
Se ha ido, Ares. Ni siquiera un dios puede traerla de vuelta ahora.
ARES
Si piensas eso entonces es que estás más loca de lo que yo pensaba.
Algo en su tono, la confianza que tiene en sí mismo, ese aire de satisfacción,
que contrasta con su emoción anterior, hace perder los estribos a Gabrielle.
GABRIELLE
(Su voz se eleva)
Podría haberla traído de vuelta, ¡Ares! ¡Ahora ella podría estar aquí conmigo!
Pero Xena me dijo que no podía restaurar su vida porque las almas de la gente
que ella mató serían condenadas para siempre. ¿Qué te hace pensar que alguien
tiene el derecho de negar su redención?
Su cólera se disuelve en sollozos, está llorando otra vez.
GABRIELLE
Odio su decisión pero tengo que respetarla, Ares. Se lo prometí. (Limpiándose
los ojos) Dime que haces aquí o marcharte.
ARES
(Caminando alrededor del fuego)
¿Cómo te sentirías si Xena estuviese… viviese otra vez?
GABRIELLE
¿Eres sordo, Ares? Acabo de decírtelo. Eso no es posible.
ARES
Sí, lo es. Su alma me pertenece y puedo usar eso para traerla de vuelta. La cosa
de las almas condenadas. Trabajaré para solucionar eso también.
Gabrielle entra en cólera.
GABRIELLE
¿El contrato? ¿Estás hablando del contrato que tú hiciste con Xena en el cual el
alma de Xena sería tuya una vez muerta? (Con repugnancia) No lo puedo creer. La
quieres de vuelta para que sea tu Reina Guerrera, tu campeona, ¿Encadenada a ti
por un contrato? Xena estaba en lo cierto—tú solo piensas en ti mismo.
ARES
No, estás equivocada. Solo estoy usando el contrato para traerla de vuelta, eso
es todo.
GABRIELLE
(Su tono es oscuro)
No te creo.
ARES
(Pasea enojado, evitando los ojos de Gabrielle)
La he fallado, ¿vale? La he fallado mucho. Pero pensé que entenderías esto,
después de todo lo que pasamos el último año.
La cara de Gabrielle pierde su fuerza, Ares se detiene.
ARES
(Desconcertado por su arrebato, intenta encubrirlo)
Además, soy tu única esperanza para traerla de vuelta. Dudo que consigas una
oferta mejor--u otra oferta para ese propósito. No debí venir
aquí--(Momentáneamente desvía la mirada, obviamente no le está diciendo toda la
verdad) te estoy ofreciendo la oportunidad de hacer algo, en vez de sentarte
aquí, dando fuego al bosque. Por--los viejos tiempos, si quieres. Una vez yo
también fui mortal.
Gabrielle parece convencida, abre la boca para decir algo pero Ares se le
adelanta.
ARES
Pero si no quieres--está bien. Te veré por ahí, Gabrielle.
Ares comienza a desparecer, pero la voz de Gabrielle lo detiene.
GABRIELLE
¡Ares, espera!
ARES
(Aparece otra vez, dobla sus brazos alrededor de su pecho)
¿Sí?
GABRIELLE
(Suspirando)
Está bien, creo en ti…por ahora.
ARES
(Sarcásticamente)
Bien, muchas gracias. Eso es muy bonito por tu parte.
GABRIELLE
Ares, vamos. ¿Qué es lo que tengo que hacer?
ARES
(Suelta sus brazos, asintiendo)
Necesitamos a Eve.
La mirada de Gabrielle muestra confusión por un segundo, entonces abre los ojos
al entender. Sonríe cautelosamente, obviamente contenta.
GABRIELLE
Sí, estás en lo cierto. La necesitamos.
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Fin del Segundo Acto |