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Segundo Acto |
CORTE A:
Roma. Algunas imágenes del comercio de la ciudad en general. Los que aparecen en “Cuando estés en roma…” y “Livia”. Corte a una cárcel—un espacio bastante grande, con varias celdas. Todas las celdas tienen puertas de madera así que es difícil decir si hay alguien dentro. La puerta se abre y Didus entra, seguido por Xena quien ya está hablando, seguida por dos guardias que tiran de Eve hacia dentro. Gabrielle y Virgil los siguen.
XENA
Ya te he dicho, que si ella permanece con nosotros, no se escapará a ninguna parte. Ella ha venido por su propia voluntad, ¿No? Tienes mi palabra de que no huirá lejos de aquí. Y si tú la conoces tanto como afirmas hacerlo, entonces sabrás que ella no huye de sus problemas—los afronta.
DIDUS
(Obviamente cansado de escuchar lo mismo una y otra vez)
Y te he dicho; que es una ley romana la que la retiene en la cárcel, custodiada por guardias romanos. Mira, no puedo dejar que se marche, obviamente, no voy a infringir ninguna norma por vosotras. Si todavía insistes en actuar como su abogada, entonces puedes hablar con ella a solas—en compañía de los guardias, por supuesto.
XENA
(No contenta)
Está bien. (A medida que ella continúa hablando, Eve es introducida en la celda. Xena la sigue dentro y Gabrielle y Virgil esperan en la puerta) Pero ella tendrá todo le que necesite. No voy a dejar que la alimentes con esa comida seguramente en mal estado.
EVE
(Suspira—han tenido esta escena varias veces de camino ahí)
Madre, soy una chica grande. Puedo comer la comida que me den. He sobrevivido con la comida militar por muchos años.
XENA
Lo sé…solo estoy—
GABRIELLE
¿Actuando como una madre?
XENA
¿Es tan obvio?
EVE y GABRIELLE
Sí.
XENA
Maldición.
DIDUS
Está bien. Tú y tú— (refiriéndose a Gabrielle y Virgil) –fuera. Tienes veinte minutos con ella. El juicio comenzará mañana.
GABRIELLE
(Abraza a Eve)
Todo ira bien. Xena te sacará de esto. Lo sé.
EVE
No lo entiendes.
GABRIELLE
Quizás no pero sé que te quiere y va a hacer todo lo que pueda.
EVE
(Claramente preocupada)
¿Y si estoy más allá de la salvación?
GABRIELLE
(Parece segura de ello)
Eve, vas a estar bien. (Repitiendo para acentuar el punto) Xena te sacará de aquí.
VIRGIL
(Se acerca y también la abraza)
No discutiría con ella. Nunca ganarías. Pero está en lo cierto. Estarás bien. (Eve lo mira dudosamente) Vamos, con ella (cabecea hacia Xena) a tu lado, ¿Cómo no lo estarás?
DIDUS
¡He dicho fuera! (Al guardia que permanece junto a la puerta principal) Veinte minutos. Ni un segundo más.
Eve y Xena miran como Gabrielle y Virgil salen de la cárcel, seguidos por Didus. Un guardia camina hacia delante y cierra la puerta a las dos mujeres. La celda está poco amueblada, con una cama pegada a a la lejana pared, una pequeña tabla con un jarro vacío y una pequeña taza a su lado.
EVE
¿Y si están equivocados? ¿Y si tú no puedes salvarme?
Las dos se sientan en la cama. Xena alcanza el jarro, volviéndolo a poner donde estaba cuando ve que está vacío.
XENA
(Ahora tranquilizándose, frota ligeramente el pelo de Eve. Eve permanece con la mirada agachada)
Hey…todo va ir bien. Yo me aseguraré de ello. Estoy aquí para ti.
EVE
(Ahora agitada)
¡No, no ira bien, tú no sabes lo que pasó!
XENA
Entonces, ¿Por qué no me lo cuentas?
EVE
Fue cuando tú y Gabrielle estabais en las tierras Nórdicas. Estaba de vuelta en Roma para tratar y hablar con Augusto—lo dejamos en un mal punto, como probablemente lo recuerdas.
[RETROCESO]
La sala del trono de Augusto. Él está leyendo un pergamino, solo. Eve entra silenciosamente. Todavía lleva la misma ropa que usa en la temporada 6 y el abrigo le cubre la cara. Cierra suavemente la puerta tras de sí y se quita el abrigo de la cabeza.

EVE
Hola, Augusto.
AUGUSTO
(Levanta la mirada, no parece contento de ver a Eve)
¿Qué quieres? ¿Qué ha pasado con mis guardias de ahí afuera?
EVE
(Al principio tímida, luego habla con la voz de siempre)
Vengo a disculparme. Les dije que si no me dejaban entrar, mi madre no estaría contenta.

AUGUSTO
¿Xena también está aquí?
EVE
No, no me reconocieron, pero me dejaron entrar. Deberías pedirles que presten un poco más de atención a los extranjeros.
AUGUSTO
No estás en condiciones de darme órdenes. Tienes suerte de que todavía no te haya echado de palacio. ¿Quieres algo, Livia?
EVE
Ahora soy Eve. Dime, Augusto, tú confías en el juicio de Xena, ¿No es así?
AUGUSTO
Por supuesto.
EVE
Entonces, si cree que estoy bien, ¿Por qué te ves tan disgustado por estar en la misma habitación conmigo?
AUGUSTO
(Tratando de pensar en una buena respuesta)
Li—Eve, confío en ella. Solo que es muy difícil confiar en alguien otra vez cuando ésta te ha traicionado.
EVE
Ella no—
AUGUSTO
(Todavía sentado en su trono sosteniendo el pergamino, sin embargo, toda su atención se centra en Eve)
No, tú lo hiciste.
EVE
Si pudiera ir atrás en el tiempo y detener lo que ha ocurrido, lo haría.
AUGUSTO
No, es mejor así. Si no hubiera pasado, tú serías la emperatriz del Imperio y seguirías matando a los seguidores de Eli.
EVE
(Se acerca algo más al trono, mirando al suelo)
Nunca podré perdonarme por eso.
AUGUSTO
(Su voz se vuelve más cariñosa, es obvio que todavía siente algo por Eve)
No deberías, pero si debes estar segura de que no matarás a más gente inocente otra vez.
EVE
(La conversación le llega a ser algo incomoda y por eso cambia el tema)
De todos modos, he venido para disculparme contigo… y también con Roma. Quisiera hablar con ellos y declararlo públicamente (parece que ha acabado de hablar pero entonces agrega) si te parece bien a ti.
AUGUSTO
Eso puede arreglarse. ¿Supongo que lo querrás hacer cuanto antes? (Eve asiente) ¿Sigue sin gustarte perder el tiempo, hmm?
EVE
(Sonriendo con algo de nostalgia)
Sí.
AUGUSTO
Hay un combate de gladiadores mañana—puedes hablar entonces.
EVE
Bien. Gracias. (Sonríe)
[FIN DEL RETROCESO]
XENA
Entonces, ¿Tú y él empezasteis a arreglar las cosas?
EVE
(Sonriendo tristemente)
Sí… empezamos.
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Fin del Segundo Acto |